viernes, 21 de marzo de 2014

Arcade Fire- Reflektor. Una crítica.


Los canadienses Arcade Fire, posiblemente junto con Radiohead el grupo más “grande” de la música alternativa, han requerido de los servicios de James Murphy (LCD Soundsystem) para que les produzca su nuevo LP, Reflektor, el 4º en su carrera.


Después de 3 grandes discos y tras haber perdido el factor sorpresa, muy probablemente la banda haya querido dar un bandazo a su carrera, juntándose con un productor que les dé un barniz electrónico (ahondando en el camino iniciado en la fantástica Sprawl II -Mountains Beyond Mountains- de su enorme e infravalorado The Suburbs), dejando a un lado la épica habitual de sus obras, una de las característica que les han convertido en un referente.


Tras una campaña publicitaria de amplia presencia en los medios se presentó el disco con el single de título homónimo, Reflektor, tema espléndido y claramente dirigido a la pista de baile, a pesar de sus 7:34 minutos. Un acierto total para abrir el nuevo disco.


La  siguiente canción, We Exist, con su enorme base rítmica que recuerda a la genial Black is Black de Los Bravos y sus arreglos discotequeros vacilones se convierte en otro gran tema que gana con las escuchas.


A pesar de estos 2 magníficos temas como inicio, su continuación no logra mantener el nivel; Flashbulb Eyes se convierte en un batiburrillo de ritmos entrecortados que llegan a recordar a un reggaeton amplificado, Here comes the Night Time solo es atractiva cuando se acelera y alcanza un ritmo esquizofrénico (similar a Wonder II  del último disco de my Bloody Valentine) siendo el resto muy anodino. La falta de instrumentos de cuerda, marca de la casa arcadefireana, se acusa mucho en Normal Person y en You Already Now en que toda la canción gira en torno a Win, tanto que su voz se vuelve histriónica haciéndose demasiado insistente.


Después de éstas, la acertada Joan of Arc sabe a gloria subiendo el nivel y Here Comes the Night Time II da una tregua antes de las 3 canciones siguientes: Awful Sound (Oh Eurydice), It’s never Over (Oh Orpheus) y Porno, todas ellas superando los 6 minutos, demasiado tiempo para unas canciones tan planas, con pocos instantes destacados y mucha monotonía. Sus casi 20 minutos son un “polvorón de difícil digestión” provocando dispersión en la atención del oyente.


Atención que se recupera inmediatamente con las 2 últimas composiciones del disco; Afterlife y Supersymmetry, 2 auténticas maravillas en que la conjunción entre Arcade Fire y James Murphy encaja a la perfección y logran cerrar el disco dejando un muy  buen sabor de boca.


Es un mal disco? Para nada, un disco que contiene Reflektor, We Exist, Joan of Arc, Afterlife y Supersymmetry no puede ser malo pero su excesiva duración (75 minutos) y la gran diferencia de calidad entre las canciones mencionadas y el resto son un lastre insuperable para éste Reflektor.


La pátina electrónica que Arcade Fire le han querido dar a su música le sienta bien pero no hasta el punto de ser su característica principal. Se acusa mucho la ausencia de guitarras, violines y otros instrumentos de cuerda que definen su sonido. Su sustitución por bases electrónicas se revela insuficiente y la solución no estriba en dar mayor  protagonismo (aún) a la parte vocal de Win, ya que ésta se convierte en excesiva en varios momentos.


Reflektor sería mucho mejor y más disfrutable si lo hubiesen podado en 3-4 canciones y recortado la duración de varias de ellas. Aún así, tanto Reflektor, We Exist y Afterlife ya son  nuevos clásicos de la banda canadiense.
  
REFLEKTOR

WE EXIST

AFTERLIFE

REFLEKTOR en Spotify

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