lunes, 29 de septiembre de 2014

Blonde Redhead- Barragán. Una critica.





La lejanía en el tiempo, 4 años, de la publicación de su anterior disco –el irregular Penny Sparkle- había producido una cierta expectación ante el nuevo disco de Blonde Redhead. El grupo formado por los italianos hermanos Pace y la japonesa Kazu Makino consiguieron hacerse un nombre respetable a base de grandes canciones repartidas en sus anteriores 8 discos y por su constante evolución, pasando de un noise-rock inicial a ser los mejores exponentes del actual dream pop, hasta el punto de convertirse en una de nuestras bandas favoritas.



Al publicarse la noticia de su nuevo trabajo y ver su título, Barragán, no pudimos evitar que se nos escapara una sonrisa. Pero no, no está dedicado al peculiar cómico barcelonés sino que es un homenaje al arquitecto mexicano Luís Barragán.



El disco se inicia con la inofensiva instrumental Barragán en la que suenan una tibia guitarra acústica y una flauta (sí, habéis leído bien, una flauta!). La impresión de desnudez y escasa instrumentación preside la primera mitad del álbum con canciones tan lineales e insulsas como Lady M,  Cat on Tin Roof o Dripping. La segunda mitad mejora a nivel rítmico, empezando con la tensa No More Honey así como con los teclados hipnóticos de Mind to be Had aunque sus casi 9 minutos provocan que se haga interminable, algo sucedido ocurre con Defeatist Anthem (Harry and I) y su fantástico inicio con la etérea voz de la cantante pero que en su segunda parte se vuelve agónica. A continuación, el mejor corte del disco, Penultimo, canción reconocible de Blonde Redhead con los intercambios vocales entre Amedeo y Kazu para acabar el disco con la sosa Seven Two.



La lánguida instrumentación de las canciones y la ausencia de sus característicos juegos de guitarras y teclados envolventes que como una niebla, envolvían y realzaban la voz de Kazu Makino convierten el disco en una sucesión de canciones minúsculas. La reiteración de la estructuras de muchas de las canciones con casi un único instrumento sonando de manera repetitiva y sobre él, la voz de Kazu, provoca que ésta sea la gran protagonista y, muy a nuestro pesar, en ocasiones se nos revela demasiado parecida a la de Bjork en Medulla o Vespertine, con sus gorgoritos y momentos histriónicos incluídos, no solo no pudiendo cargar en solitario con el peso del disco entero sino que incluso llega a ser, al igual que la islandesa, irritante en algunos momentos.



Barragán es un disco lineal, aburrido y carente de emoción. Esto último es lo que más se echa en falta respecto a los grandes trabajos anteriores de Blonde Redhead (Misery is a Butterfly, 23) y provocará que caiga rápidamente en el olvido. Igual si el homenaje hubiese sido a nuestro Barragán el aburrimiento no sería su elemento predominante, aunque si le preguntamos a éste igual dirá que el disco es una castaña. 
  
Penultimo

Mint to be had

The one I love

Barragán en Spoti

2 comentarios:

  1. Mira que me gusta el pop pero al dream pop no le acabo de pillar el punto. Demasiado lánguido para mi gusto.

    Y a 'Blonde Redhead' siempre los confundo con 'Deerhoof'. Ni el nombre ni la música se parecen en nada pero leo 'Blonde Redhead' y mi cabeza me lleva a 'Deerhoof'.

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  2. La gracia de Blonde Redhead está en las capas de tecladas y las guitarras envolventes y tras ellas, la voz de Kazu transmitiendo tensión y dolor. Escucha con calma Misery is a Butterfly y 23 y me dices.

    En cuanto a Deerhoof no te negaré que tienen varias buenas canciones, pero la neo-psicodelia me parece un globo hinchado con poca cosa dentro. La mayoría de discos de este estilo tienen más relleno que un camión de aceitunas.

    Gracias por comentar.

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