jueves, 21 de mayo de 2015

Belle & Sebastian- Girls in Peacetime Want to Dance. Una crítica.





Belle & Sebastian están considerados uno de los grupos referentes dentro del llamado indie debido a un ya importante contingente de grandes canciones. ¿Quién no tiene un tema de ellos entre sus canciones preferidas?. Después de su discreto disco anterior, Write About Love, los escoceses han tardado la friolera de  5 años en publicar su nuevo trabajo, Girls in Peacetime Want to Dance.



Tanto tiempo esperando se traduce en unas ganas inmensas de devorar el disco al recibirlo y lo cierto es que uno piensa que la espera ha valido la pena al iniciarse el tema que abre disco. Una gran Nobody’s Empire, en que la voz de Stuart Murdoch se apodera del oyente desde el primer momento. Sensación positiva que se reafirma con el estribillo de la guitarrera Allie. La base rítmica que anuncia The Party Line descoloca en un primer momento pero el hedonismo que rezuma la canción y las ganas de bailar que transmite te llevan a su terreno en breves momentos. En la siguiente The Power of Three, cambio de vocalista,  siendo ahora Sarah Martin la que canta en otro bonito tema aunque algo reiterativo.



Echamos el freno y recapitulamos: 3 grandes temas para empezar, incluso una en la que las protagonistas son las bases electrónicas y un cuarto tema que no baja el nivel.  Girls in Peacetime Want to Dance lleva camino de ser un gran disco.



Pues no, a partir de aquí empieza el vía crucis. El siguiente tema, The Cat with the Cream, es un medio tiempo de más de cinco minutos monótonos, reiterativos y absolutamente planos. Con Enter Sylvia Plath una duda sobrevuela nuestro cerebro al escucharla: Belle & Sebastian meets Camela?. Sí, esa es la sensación. Casi siete minutos de hortera base electrónica ideal para escuchar en una feria. A continuación The Everlasting Muse, un tema que empieza siguiendo una estructura clásica en los escoceses hasta que mediante un puente, acaba derivando en una especie de danza tradicional griega o balcánica –un sirtaki o algo parecido, Un delirante batiburrillo de canción. A continuación Perfect Couples, que puede llegar a recordar ligeramente a la archifamosa Happy aunque en una  versión extremadamente sosa (sí, todavía más), cinco largos minutos de nada que incluso se agradecen después de tanto exabrupto en los temas anteriores.



Y allí, en medio del pasaje desolador en que se ha convertido el disco, aparece como un oasis en el desierto Ever Had a Little Faith. Una maravilla de canción que nos hace recordar porqué nos gustan y acompañan tanto las melodías de Belle & Sebastian. Aunque, desgraciadamente, no es más que un espejismo ya que la chillona base electrónica de Play for Today que se alarga, alarga y alarga durante siete eternos y aburridos minutos de diálogo entre los vocalistas (como unos Pimpinela desapasionados) nos devuelve al mismo estado de incredulidad ante lo que estamos oyendo.



A estas alturas ya hemos perdido el interés por el disco e incluso una buena canción como The Book of You pasa desapercibida, terminando el mismo con la plana Today (This Army’s For Peace).



Después de dedicarle varias escuchas a Girls in Peacetime Want to Dance uno tiene la impresión de que Belle & Sebastian han querido virar su sonido llenándolo de bases electrónicas y en el camino han perdido el norte, con la excepción de la bonita The Party Line. Eso o que no han escuchado el disco una vez terminado ni les ha interesado el orden de las canciones ni su muy excesivo minutaje. La producción de Ben Allen quiere darle muchos matices, colores y brillos al disco y lo convierte en una verbena excesiva. Tras su vibrante inicio el disco se desmorona espectacularmente. Disco fallido y decepcionante a pesar de las grandes letras que siempre ofrece Stuart Murdoch.

NOBODY`S EMPIRE

THE PARTY LINE

EVER HAD A LITTLE FAITH

Girls in Peacetime Want to Dance

2 comentarios:

  1. Pues hoy me pillas con todo el equipo. Vamos que no sé de quién me hablas. Voy a ponerme la música
    Besos

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  2. Si todavía no les conoces eres afortunada, pero olvídate de este disco y deja que te sugiera otros: If you're feeling sinister, The Boy with the Arab Strap, Tigermilk o, incluso, The Life Pursuit.

    Ya me dirás.

    Besos.

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