sábado, 2 de enero de 2016

Edward Bunker- No Hay Bestia Tan Feroz


Según la nota de la solapa, Edward Bunker fue un delincuente –principalmente atracador a mano armada y traficante- que pasó varios años de su juventud entrando y saliendo de la cárcel. Consiguió convertirse en escritor basando sus novelas en su propia experiencia,  posteriormente fue guionista de Hollywood e incluso, actor ocasional.


A pesar de tan interesante vida lo cierto es que desconocía totalmente al autor. Menos mal que, con excelente criterio, me regalaron No Hay Bestia Tan Feroz. Solo tener en las manos la cuidada edición de Sajalín Editores, me llamó la atención tanto la bonita portada del libro como que el prefacio lo firmase el gran James Ellroy, además de figurar un elogio de Quentin Tarantino en la banda publicitaria. Todo ello buenos presagios sobre lo que depara la novela.



En No Hay Bestia Tan Feroz, el autor explica la historia de Max Dembo, justo en el momento en que –ya en la treintena- le conceden la condicional y sale de la cárcel tras ocho años de estancia. Max vuelve a su ciudad, Los Ángeles, con la firma intención de dejar de delinquir y reinsertarse en la sociedad pero los escasos sesenta y cinco dólares que posee poca ayuda le ofrecen.



Ante la imposibilidad de encontrar trabajo por la negativa de todo empresario a contratar un exconvicto, por su precariedad económica y, especialmente, por la actitud arrogante y desconfiada del agente de la condicional, Max se halla en una encrucijada y decide volver a lo mejor –y único- que sabe hacer, delinquir, quebrantando la condicional convirtiéndose en un fugitivo y renunciando a vivir dentro de la ley.


A partir de ese momento, Max deja atrás sus recién adquiridos prejuicios y se dedica a planear y ejecutar atracos cada vez de mayor envergadura, reclutando a viejos conocidos para poder llevarlos a cabo. Aunque como muy bien sabe, como mayor es el botín deseado mayor es el riesgo, conociendo que puede llegar a pagar el precio más alto, su propia vida, o en el mejor de los casos pasar una muy larga temporada en la cárcel al haber quebrantado su condena anterior. A pesar de ello, Max se lanza a tumba abierta a su retomada carrera delictiva confiando en su inteligencia y minuciosidad en los preparativos. Pero, ¿será ello suficiente para que no le capturen?.


Está claro que Edward Bunker sabe de qué escribe. El escritor coge al lector de la mano y le hace pasar la última noche en la cárcel al lado del protagonista, las mismas penurias y humillaciones que padece Max mientras intenta ser un hombre de bien, le lleva de visita por los bajos fondos de Los Ángeles para que vea como beben, trafican, pinchan y se relacionan sus integrantes, le hace partícipe de la planificación de los golpes, así como  sufrir la tensión y la angustia del desarrollo de los mismos.


Si a todo esto le sumamos una narración vigorosa, de una verisimilitud casi tangible y unos personajes sólidamente perfilados nos encontramos con una novela muy atractiva para el lector que la devorará para saber si la huida hacia delante emprendida por Max Dembo será exitosa o le llevará al fracaso como parece estar condenada desde el principio.


La narración se sitúa a principios de los años setenta aunque tiene un carácter totalmente atemporal ya que lo que nos dice su triste trasfondo es la total incapacidad de escapar de su triste destino por parte de los ladrones, yonkis, traficantes y otros delincuentes de baja estofa que habitan las páginas del libro, sumergiendo a sus familias en el mismo lodo que pisan cotidianamente. También critica al sistema judicial, reflejándose en el comportamiento despótico del agente de la condicional que ya ha juzgado y condenado a Max Dembo de antemano así como la imposibilidad de reinsertarse en la sociedad de alguien que sale de la cárcel y no encuentra ninguna oportunidad que le evite reincidir.



No Hay Bestia Tan Feroz es una gran novela criminal que recomiendo encarecidamente.

Edward Bunker en la Wikipedia
Edward Bunker

Recomendación: 
Leer toda la obra literaria de Edward Bunker. 

Durante la escritura de esta reseña escuché el divertidísimo FFS de Franz Ferdinand & Sparks, el sorprendente Bleeders Digest de los desconocidos Say Hi y los turbios y claustrofóbicos Tender Prey y Prayers on Fire de Nick Cave and the Bad Seeds y la anterior banda del australiano, The Birthday Party, respectivamente.

2 comentarios:

  1. Me encanta Bunker. Y la labor que hace Sajalín al recuperarlo es fabulosa. Me quedo sin duda con sus prólogos, más impactantes que sus argumentos muchas veces y de entre sus títulos, Perro come perro
    Besos

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  2. Me apunto tu recomendación. Este libro me ha encantado y seguiré a Bunker.

    Besos

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