martes, 15 de agosto de 2017

Alexander Bogdánov- Estrella Roja. Una crítica



El verano pasado de vacaciones por Galicia decidí darme una vuelta por A Coruña con la fortuna de encontrarme con La Feria del Libro. Indefectiblemente me puse a examinar entre las paradas en busca de tesoros que llevarme a casa. De repente un pequeño libro de portada roja me llamó la atención por una frase resaltada “¡Comunistas en Marte! La Primera Novela Steampunk en Ruso” . Ante un gancho como éste no pude más que poner cara de satisfacción y comprar el libro en cuestión; Estrella Roja de Alexander Bogdánov editado por Nevsky Prospects, pequeña editorial especializada en traducir al castellano joyas, más o menos recónditas, de la literatura rusa.

Perdonen mi ignorancia pero lo cierto es que el nombre de Alexander Bogdánov me era absolutamente desconocido. La breve reseña de su vida alimentó mi curiosidad y busqué en Internet información sobre su vida. Bodgánov fue un auténtico estudioso multidisciplinar: filósofo, médico, político, economista, escritor y todo ello con notable acierto. Políticamente militó en el partido bolchevique ocupando los puestos de mayor influencia junto a Lenin, hasta que las las desavenencias con éste último le hicieron caer en desgracia (Vladimir Ilich diría algo así como: el comunismo bien gracias, pero que mis intereses no se vean perjudicados). Posteriormente, y resumiendo, se dedicó a la medicina y la biología, interesándose en experimentos de transfusiones sanguíneas con la finalidad de rejuvenecer, hasta que murió en uno de ellos. Como se puede ver un sujeto de lo más creativo e inteligente. Además también tuvo tiempo de escribir ciencia ficción, como éste Estrella Roja.

La acción se sitúa en la Rusia de principios del S.XX, sobre 1908 concretamente, donde conocemos a Leonid, un joven con conocimientos científicos bien situado en el aparato del partido comunista. Aprovechándose de su estado de desamparo tras una ruptura sentimental, un joven camarada –Menni- con el que últimamente ha ido estrechado lazos, le propone unirse a una comunidad científica secreta. Leonid acepta y la primera investigación consiste en realizar un viaje a Marte. Poco antes de empezar el viaje, Menni le revela que no son una comunidad científica secreta sino que realmente son habitantes de Marte y le han elegido para enseñarle la vida en su planeta. Aún así, Leonid sigue convencido de llevar a cabo el trayecto. Una vez en el planeta rojo, el protagonista se queda maravillado ante la organización del trabajo, la avanzada tecnología, la toma de decisiones, las fábricas, hospitales, etc. En resumen, en Marte han llevado a la práctica un comunismo puro que redunda sin distinciones en el bienestar de la sociedad. Para sentirse más integrado, empieza a trabajar en una fábrica y todo irá fantásticamente bien hasta que empieza a percibir los problemas estructurales del planeta que pueden acabar amenazando a la cercana Tierra.

Estrella Roja en la bonita edición de Nevsky Prospects se divide en un acertado prólogo de Edmund Griffiths, las cuatro partes de la historia y un postfacio de la editora Marian Womack. Se le pueden dar dos lecturas: la primera como novela de ciencia ficción de agradable lectura gracias a una historia ciertamente original (y más en el momento de su publicación) y su fluida narración, que solo se ralentiza en el detalle de los diferentes escenarios comunistas marcianos. Resultan llamativos, por lo innovador y acertado, los vaticinios tecnológicos que contiene: la antigravedad como clave para los viajes especiales, el eteronef como precursor de las naves, las videoconferencias y otros varios más, lo que empareja al autor con otros escritores visionarios como Julio Verne o H.G. Wells.

La segunda lectura que se le puede a dar consiste en la perfecta traslación a una sociedad utópica de las ideas socialistas de Bogdánov. En esta sociedad marciana no existe división de clases, el trabajo está perfectamente organizado realizando cada sujeto las tareas para las que están más preparados, los que toman las decisiones son los que han demostrado que están más capacitados para hacerlo, la ropa es igual para todos y no existe ni la propiedad privada ni con ella la envidia. En definitiva, una perfecta puesta en práctica de los postulados teóricos conformantes del ideario socialista de su autor.

Cualquier enfoque que se le de a la lectura de Estrella Roja será ciertamente gratificante y curiosa para el lector y le permitirá descubrir a un personaje tan destacado como Alexander Bogdánov. En ningún momento hemos de olvidar que la novela se escribió en la primera década del S.XX y que tecnológicamente no parece especialmente desfasada un siglo después. El autor es un visionario no solo a nivel técnico sino también en los problemas de fondo del planeta Marte (como metáfora de la Tierra) y que, proféticamente, han ido apareciendo. Para finalizar significar que es de justicia felicitar a Nevsky Prospects por la tarea emprendida que permite poner en nuestras manos libros tan recomendables como este. 

Alexander Bogdánov en la Wikipedia

Alexander Bogdánov

Recomendación: 
Aunque no sea lo mío, leer algo más de ciencia ficción. Seguir indagando en libros publicados por Nevsky Prospects

Durante la escritura de esta reseña escuché el descacharradamente adictivo Teens in Denial de Car Seat Headrest y el reciente How Did We Get so Dark de los fabulosos Royal Blood. También el impresionante Salve Discordia de Triángulo de Amor Bizarro.

jueves, 10 de agosto de 2017

Cosmen Adelaida- Dos caballos. Una crítica


Dos caballos es el tercer disco de Cosmen Adelaida, tres años después del espléndido La Foto Fantasma. Para continuar afirmando su carrera contaron con Paco Loco para la producción del nuevo trabajo, de nuevo editado por El Genio Equivocado y con diseño de Elisa Pérez, batería del grupo y quien realiza la parte gráfica del grupo. Por cierto, tanto ella como el bajista Luís Fernández abandonaron poco después siendo sustituidos por Sean Lynam y Marcos Domínguez –quien fuese primer bajista de Cosmen-, que todo sea dicho defienden perfectamente el repertorio en directo.

En Dos caballos encontramos efervescentes canciones de enganche inmediato como las dos iniciales Contra la Pared, en la que destacan los coros y unos esplendorosos sintezadores, y Hermanos Wright, un precioso homenaje -hecho canción de explosivo estribillo- a los pioneros de la aviación, de los que en la letra se sirven como metáfora del no tener miedo a probar cosas nuevas. Temas de pop anfetamínico y urgente como Huida y la muy contagiosa Parque Jurásico. El Final podría ser cara B del referencial Seventeen Seconds de The Cure por sus atmosféricos teclados y su robusto bajo. Trabajados y efectivos ejercicios guitarreros como 2CV y Mastín. Experimentos de aire folkie como la postrera Ibizca, en uno de los temas más ralentizados del grupo. La desencantada El Futuro con una letra, enmarcada en teclados ochenteros, que regala prendas como “te he visto de lejos, ni siquiera en sueños llegamos a hablar”. Para el final me reservo Piranesi, llena de detalles que se van desgranando a través de un preciso bajo conductor y que con las escuchas se convierte en la mejor del disco.

Cosmen Adelaida se manejan perfectamente en territorio pop-rock, con un sonido delimitado por las afiladas guitarras de Javi y Nacho, excelentemente secundadas por un bajo musculoso y una contundente y precisa batería. Para redondear el conjunto, la colaboración de Betacam a los sintetizadores enaltece y expande las canciones. Por todo esto se citan referencias en su música a Echo & The Bunnymen, The Mighty Lemon Drops e incluso The Chameleons o Gang of Four. En Dos caballos, la producción de Paco Loco homogeneiza su sonido, dándole un baño de de opacidad a sus canciones y dotándolas de más capas y una mayor textura, logrando un sonido más denso en varios de sus temas pero sin renunciar a su espíritu pop aunque en algún momento queden demasiado desprotegidas, demasiado al descubierto, las voces, el punto más flojo de Cosmen Adelaida, hecho éste que se compensa con temas vertiginosos de poderosa instrumentación, ofreciendo diez canciones en tan solo veintiocho minutos.


En la parte lírica, los madrileños siguen plasmando imágenes del pasado y las dudas sobre los caminos tomados, o siendo más precisos, los no tomados y el qué pudo haber sido de... Deseos incumplidos, promesas por hacer y un poso de cierto hartazgo y desencanto aunque dejan espacio para algún atisbo de esperanza especialmente reflejado en Hermanos Wright, incitando a probar cosas nuevas sin tener miedo a ello.

Dos caballos es otro gran disco en la carrera de Cosmen Adelaida, a la altura del anterior La Foto Fantasma, y que afianza tanto la carrera como la postura del grupo, al seguir sin hacer concesiones en su trabajado sonido. Tanto su actitud como la de otros grupos con los que se alinean, ofrecen una alternativa a la postura reiterativa y acomodatícia de muchas de las bandas cabeceras del indie español, que no dudan en repetir el mismo disco con una serie de clones siguiendo su estela.
 
 HERMANOS WRIGHT

CONTRA LA PARED

 PIRANESI

Dos caballos en Spoti


lunes, 7 de agosto de 2017

The Afghan Whigs- In Spades. Una crítica





Hace tres años, The Afghan Whigs sorprendían al publicar Do to the Beast. Su gran calidad no evidenciaba en ningún momento que hacía dieciséis años de la publicación de su trabajo anterior. Si Greg Dulli –cantante, compositor y guitarra rítmico- siempre ha sido claramente la imagen del grupo, la marcha -en 2014- de Rick McCollum, guitarra fundacional del grupo, todavía ha reforzado más esta idea y parece ser que el bueno de Greg se encuentra cómodo con ello. Sustituye al ausente con la incorporación del solvente Dave Rosser (que ya tocó con Dulli en Twillight Singers y también en Gutter Twins) y después de una larga y exitosa gira mundial, vuelve a llevarlos al estudio de grabación dando como fruto el nuevo disco, In Spades, compuesto y producido enteramente por él. 

Tras su atractiva portada, el disco empieza con la calmada Birdland, canción de obertura jazzística que funciona casi como una intro para dar paso a una tremenda secuencia de temas rítmicos y cautivadores como el primer single, Arabian Heights, poseedora de un arreglo de guitarra que la emparejan con Matamoros de su disco anterior. La elegante Demon in Profile, que se inicia con un delicado piano que actúa como mecedora de un contenido Dulli hasta que los riffs de guitarra provocan que se desborde paulatinamente. Toy Automatic con su omnipresente batería en un tema con aroma de clásico instantáneo gracias a su intensidad creciente y un desarrollo bellísimo tanto en la parte vocal como instrumentalmente, sumando vientos en su tramo final. Oriole, otra canción preciosa con una cadencia perfecta para la voz del cantante, que surfea airosa entre certeros riffs de guitarra y ajustados arreglos de violín y violonchelo. Tras ella, Copernicus, el tema más urgente y rítmico del disco, con un inicio que puede llegar a recordar al mítico My Sharona de The Knack. A estas alturas, uno está atónito y agradecido, cinco posibles singles todos ellos tan intensos como diferentes.

In Spades continúa con The Spell que se mueve en parámetros similares a Oriole con juegos de equilibrio entre riffs de guitarra y violines aunque de nivel inferior a la mencionada. Light as a Feather vuelve a elevar el listón gracias a un bajo robusto y, posiblemente, la interpretación vocal más negroide y encendida del disco. Tras la tempestad llega la calma en I Got Lost donde es un piano confesional quien toma el protagonismo para terminar con la crepuscular y desgarrada Into the Floor


Tal y como pasó con el anterior, el disco se hace corto y deja con ganas de mucho más. Gatos viejos ellos, entregan un disco conciso y directo, con diez canciones para unos escasos treinta y seis minutos, repleto de las constantes en la carrera de The Afghan Whigs: intensidad repleta de riffs de guitarras rockeras que incluso beben de Led Zeppelin, desatada interpretación vocal tan abrasiva como soulera por parte de Greg Dulli (el más negroide de los cantantes rock y, sin duda, de los mejores cantantes de los últimos veinte años) mientras exuda sexo y sudor, alma funky y elevada cadencia rítmica en la mayoría de sus canciones.


In Spades es otro disco soberbio por parte de los de Cincinnati, con una primera mitad más que destacable, con algunas canciones que pueden mirar de cara a las mejores de su carrera, y evidenciando que se hallan en un gran momento. Ante ello, deseamos que The Afghan Whigs sigan publicando nuevos trabajos, aterricen de gira por aquí cerca y puedan superar el reciente fallecimiento de Dave Rosser, que en tan solo dos trabajos se ha revelado como un miembro muy importante en el grupo.

 ORIOLE 

DEMON IN PROFILE

TOY AUTOMATIC


 In Spades in Spoti