miércoles, 15 de agosto de 2018

SARA MESA- CUATRO POR CUATRO. Una crítica.

Creo que es una buena costumbre acompañar la compra de libros seguros, esos que tienes marcado en fluorescente, con alguno en edición de bolsillo de autores que todavía desconoces pero que quieres probar con ellos. Apuesta de bajo riesgo le podríamos llamar (a nivel monetario, claro está). Así, como acompañamiento, llegó a mis estantes Cuatro por cuatro -de Sara Mesa de quien había leído interesantes referencias- y una vez al lado de sus compañeros en Compactos de Anagrama ya solo cabía esperar el momento adecuado para leerlo. Momento que siempre acaba llegando.
Cuatro por cuatro sucede en un único escenario; un colegio elitista llamado Wybrany College, un internado exclusivo situado fuera de la ciudad, contando además con un bosque y un enorme cercado para lograr el aislamiento que quieren sus propietarios. Presume de seguir un selecto y eficiente modelo educativo y además cuenta con un programa de inserción de jóvenes becados (hijos de empleados o chicos muy inteligentes de clase social baja) que de otra manera no tendrían accesos a una educación privilegiada.

Su estructura consta de dos partes y un epílogo. En la primera parte se asiste al devenir del curso dando voz tanto a los alumnos de buena familia, como a los becados y a los directivos del centro. En la segunda, que sucede pocos años después de la primera, el protagonista principal es un inseguro profesor sustituto que llega al colegio una vez empezado el curso y va descubriendo poco a poco el funcionamiento del centro y las normas que marcan las relaciones entre alumnos, profesorado y cuadro directivo. Conforme pasan los días, descubre apesadumbrado que bajo la idílica postal educativa habita una implacable y corrosiva podredumbre que le hará plantearse su papel en el centro y su comportamiento.   

Para diferenciar ambas partes, la escritora utiliza estilos diferentes. En la primera parte usa capítulos muy cortos, de 3 o 4 páginas, narrando escenas muy concretas con diálogos y acción y como he plasmado anteriormente, con un planteamiento coral. En la segunda, en cambio, se vale del diario del profesor sustituto para detallar el día a día del centro. Entradas largas, llenas de dudas, miedos e incertidumbres. Conforme pasan los días y el profesor empieza a sospechar el verdadero funcionamiento del centro y la existencia de unas desconocidas reglas no escritas que se cumplen inflexiblemente, su escritura se vuelve taciturna y claustrofóbica como reflejo del sentimiento de asfixia y control creciente que experimenta.

El libro cuenta con grandes virtudes como su dinámica primera parte que genera adicción en el lector al sucederse los capítulos con gran rapidez. En un plano más metafórico, Cuatro por cuatro no deja de ser un espejo aumentado de nuestra sociedad en la que los trapos sucios del poderoso se lavan en casa bajo un manto de opacidad y aunque se utilice un bonito lema de integración, la realidad es totalmente diferente con una constante separación de clases e impermeabilidad entre ellas (a los alumnos becados se les llama especiales). Además de las citadas, destaca poderosamente la elaboradísima forma de escribir de Sara Mesa y el desarrollo de la trama; cada vez que alumbra algún paraje genera una nueva incertidumbre. El libro está lleno de zonas oscuras, de insinuaciones e interpretaciones. Como dice uno de sus personajes: “Todo lo que ocurre en el colich no pasa con palabras” con lo que consigue que el lector mantenga una atención constante para no despistarse. Por el contrario, su principal inconveniente es la duración y el tono apesadumbrado de la segunda mitad, en que la lectura se vuelve árida y fatigosa siendo excesivamente larga y provocando una cierta sensación de hastío que contrasta con la adicción que provoca la parte anterior. Cierto que es un tono buscado para reflejar el estado de ánimo del profesor conforme avanza la historia, y que recuerda a El país de las últimas cosas de Paul Auster, pero se le acaba yendo excesivamente la mano a la autora.

Cuatro por cuatro me ha parecido una buena historia sobre las relaciones de poder y la sumisión a ellas en el entorno de un exclusivo colegio privado, brillante por momentos, aunque acabe deshinchándose en su parte final. Y sobre todo, me ha permitido descubrir a una gran escritora, Sara Mesa, que valiente, demuestra no tener miedo a atreverse a mezclar diferentes estilos.

RECOMENDACIÓN:
Como he dicho anterioremente, profundizar en la obra de Sara Mesa en busca de más historias interesantes.

Durante la redacción de esta reseña he escuchado el oscuro Naturaleza Fractal de Antiguo Régimen, el hallazgo llamado Vietnam de los neozelandeses del mismo nombre y, en plan homenaje por su 30 aniversario, el maravilloso Surfer Rosa de los ya legendarios Pixies.

lunes, 6 de agosto de 2018

COLIN BARRETT - GLANBEIGH. Una crítica.




Realmente elegir un libro como Glanbeigh era una obviedad. En primer lugar, el hecho de que su joven autor, Colin Barrett, narre en breves relatos, o cuentos llámenlo como quieran, las andanzas y desdichas de los jóvenes moradores de un pueblo siempre resulta atractivo. Segundo, que esté editado en España por Sajalín Editores es garantía de calidad y buena puntería y tercero, y en mi caso decisivo, que el prólogo haya corrido a cargo del gran Kiko Amat. Para reforzar mi elección, en la vitola se enumeran varios premios a mejor debut, entre ellos el importante National Book Award.

Glanbeigh contiene siete relatos. Seis de ellos son breves, sin alcanzar las treinta páginas y solo uno de ellos, Tranquilo entre Caballos, se extiende hasta casi noventa. En todos ellos la acción transcurre en el imaginario pueblo que da título al libro, que se podría situar en el irlandés condado de Mayo, bien cerca de Knockmore el lugar donde transcurrió la infancia y adolescencia del autor.

El magnífico prólogo de Kiko Amat le quita el sentido a cualquier reseña que quiera hacerse sobre Glanbeigh, ya que apunta y desarrolla atinadamente todas las claves del libro. Desde la voluntad de Colin Barrett de identificación universal con el lugar, iniciando para ello el primer relato, El chico de los Clancy, con las siguientes palabras: “No conoces mi pueblo, pero seguro que te suena. Con su rotonda en la carretera nacional, su polígono industrial"  Tanto si eres de Almendralejo, Sant Fost de Campsentelles, Laredo o cualquier otro sitio la conexión con Glanbeigh se hace evidente. Pasando por el hecho de sentirse encerrado, cautivo en una jaula invisible, en un sitio donde nunca pasa nada y todo el mundo te conoce desde siempre. Donde los apodos, defectos y estigmas, muchas veces heredados, son inquebrantables a pesar de que muy posiblemente ya hace años que dejaron de tener algún sentido: “Se decía que Sarah era una niña expósita descendiente de gitanos o una huérfana de Chernobil” como leemos en Carnada. Un lugar en que los días siempre son iguales para no llevar a ninguna parte. También refleja la condescendencia de los que lo tuvieron claro y se fueron del pueblo a toda velocidad, a los que siguen en él y la resignación con que estos la aceptan; “nos dejan a los tontos del culo en este poblacho” del relato titulado En su propio pellejo.

El tono del libro es ciertamente sombrío y desesperanzado. No toda la vida en los pueblos es así pero el escritor sitúa el núcleo de sus narraciones en personajes jóvenes, de clase baja que, o son delincuentes o ocupan su tiempo en trabajos de mierda esperando a que llegue la noche del viernes para reunirse con sus amigos para emborracharse, drogarse, intentar ligar en los pubs de siempre y ahondar. mediante bravuconadas y peleas, en las rivalidades con otros jóvenes tan desesperados y a la deriva como ellos. Semana tras semana, mes tras mes, año tras año y vida tras vida, provocando una cierta desazón en la lectura que aumenta la sensación de cautiverio de los personajes en su mismo pueblo. Esta literatura localista centrada, copiando a  Amat, sobre gente del arroyo y el aluvión le empareja con Alan Sillitoe, Harry Crews, Hubert Selby Jr, Donald Ray Pollock, Nelson Algren. Por la actitud resignada y autodestructiva de sus protagonistas también podemos encontrar ciertos paralelismos a la escritura de Barrett con grandes como John Fante y Charles Bukowski, especialmente en el cuento Diamantes en que la actitud de su protagonista puede recordar al mítico Hank Chinaski. Desde aquí queremos destacar el relato que más nos ha gustado: Les ruego que se olviden de mi existencia, por su tono abatido y sus personajes conscientes de que dejaron atrás hace ya tiempo lo mejor de sus vidas.

Glanbeigh no ofrece una lectura fácil. No es complaciente en absoluto con sus violentos personajes, a los que hace transitar por caminos que nunca conducen a un final feliz mientras el lector, encariñado con ellos, quisiera estérilmente que escapasen de su marcado destino. Colin Barrett hace gala de una gran fuerza narrativa, de un lenguaje preciso, con acertado uso de calificativos y símiles pero sin florituras innecesarias– es de agradecer la impecable traducción de Celia Filipetto- para entregar un debut deslumbrante en que destaca la universalidad de su localismo. Esta colección de relatos nos deja ávidos de nuevas publicaciones de su autor.

Recomendación:

Sumergirse en la obra de los autores mencionados en la reseña. Mención especial para Donald Ray Pollock y Alan Sillitoe.

Durante la redacción de esta reseña he escuchado el implacable Sángrala de La Débil (por cierto, qué se ha hecho de estos chicos), el magnífico Dance on the Blacktop de Nothing y el recopilatorio Broken Record Prayers de los imprescindibles Comet Gain.

sábado, 4 de agosto de 2018

VIVA SUECIA - ELYELLA. Amar el Conflicto (Todo lo que Importa)

Y sigues y sigues y sigues, y le das vueltas y vueltas y vueltas (tu punto de vista retorcida que diría La Bien Querida) sin dar nunca marcha atrás. Amas el conflicto?. Supongo que será casi siempre culpa mía pero cuando te parapetas bajo tus escudos romanos y cartagineses para pasar al ataque, no sirve ni la Línea Maginot. Un plan? Pueden blocarse los fuegos artificiales? Pues eso. It's never enough. Flotar al margen, genial. Por cierto, vaya temazo.


Tengo más de lo que quise ser
Que lo que he conseguido
Ya no está tan mal visto restar el valor añadido
Quiero que hasta la próxima vez que tomemos partido
Haya más soluciones que ganas de amar el conflicto
Ten un plan
Luego haz caso a nadie

Flota al margen
Todo lo que importa está en el aire
Aunque tenga más fobias de peso
Que buenos motivos
No hay dolor
Nunca pegan tan fuerte
Ni es tan destructivo

Ten un plan
Luego haz caso a nadie

Flota al margen
Todo lo que importa está en el aire

Llegan tarde
Todo lo que importa está en el aire

Ten un plan, luego haz caso a nadie
Ten un plan, ten un plan
Ten un plan, luego haz caso a nadie

Flota al margen
Todo lo que importa está en el aire

Llegan tarde
Todo lo que importa está en el aire


martes, 17 de julio de 2018

THE SPOOK SCHOOL - COULD IT BE DIFFERENT?


The Spook School se formó en 2012, un combo entre compañeros de la Universidad de Edimburgo integrado por los hermanos Adam y Nye Todd, ambos guitarristas, Anna Cory al bajo y Niall McCamley a la batería. Su primer disco, Dress up, data de 2013 teniendo su continuación un par de años después en Try to Be Hopeful. Sus optimistas y reivindicativas canciones les han granjeado críticas favorables y una popularidad creciente que esperan reafirmar con su último lanzamiento, Could It Be Different? publicado hace unos meses.

Para el nuevo trabajo vuelven a contar con la producción de Matthew Johnson - integrante de los Hookworms-, para reincidir y fijar todavía más su optimista y melódico power pop punk repleto de estribillos, con las guitarras cruzadas ahora cristalinas ahora distorsionadas de los hermanos Todd, el bajo acerado y la veloz batería sobre el que destacan las bellas armonías vocales y los magníficos coros que consiguen al tener tres vocalistas diferentes en el grupo.

Tras un sonido tan alegre y luminoso, encontramos unas letras explícitas que hablan sobre la lucha por los derechos de los transexuales y la igualdad de género, las relaciones sentimentales y, especialmente en este trabajo, el miedo a tomar decisiones (de ahí su título). Aunque todo ello tratado con una importante dosis de positivismo y esperanza, marca de agua inequívoca de The Spook School.

El inicio de Could It Be Different? es espectacular, con una primera cara repleta de temas frescos y contagiosos. Desde la combativa Still Alive (con su estribillo Fuck You, I’m Still Alive) pasando por la fugaz Best of Intentions, las inspiradas Less than Perfect y Keep in Touch -con unos coros bellísimos- finalizando la primera mitad con Bad Year, que engancha desde la primera escucha con su combinación de coros a lo Beach Boys junto con guitarras distorsionadas y un estribillo de pop clásico. 

Con un listón tan elevado, en la segunda mitad desciende ligeramente el nivel, aunque sigue contando con triunfos como las efervescentes I Only Dance When I Want To, I Hope She Loves You, la montaña rusa que es Body, y el cierre con High School, la canción más larga y contenida del mismo. En total, once canciones para unos escasos treinta y tres minutos que se hacen realmente muy cortos y disfrutables. 

Could It Be Different? es un nuevo aldabonazo en la carrera de The Spook School. Un disco repleto de temas directos y bailables, que pueden recordar a referentes como unos Heavenly hipervitaminados (y por ende a los grupos más acelerados del catálogo de Sarah Records) hasta The Rentals y los muy añorados Weezer iniciales, con mayor querencia por los estribillos. Un nuevo triunfo de los escoceses en un disco que supone un canto al optimismo y a las ganas de disfrutar de la vida. Decir recomendable es quedarse corto.

LESS THAN PERFECT

STILL ALIVE

BAD YEAR

COULD IT BE DIFFERENT? en Spoti

martes, 10 de julio de 2018

Sergio Algora - 10 años y un día. El Niño Gusano - Y lo que digo 5 veces es verdad

10 años y un día. Suena casi como a una condena. Condena para los que estamos por aquí. Condena porque nos dejaste huérfanos de todo lo que podrías haber llegado a hacer. Pero sé feliz, feliz, tenemos consuelo, nos dejaste muchas cosas con las que disfrutar, fabricante de alas de mariposa.

Te echamos de menos Algora campeón, y vamos a celebrarlo como tu querrías;
Champán para todos!!


Y LO QUE DIGO 5 VECES ES VERDAD

Hundí mi tenedor en tu pelo por casualidad,
cada segundo nos visita una calamidad.
se hincharon los dos cuerpos sin casi beber,
que puedo ver tus huesos nadie lo va a creer.

Ya lo dije 5 veces,
voy a ser mi propia esposa.
Es el sabor en mi boca a jabón,
nunca limpiará lo que hay que limpiar.

Ya lo dije 5 veces,
voy a ser mi propia esposa.
Es el sabor en mi boca a jabón,
nunca limpiará lo que hay que limpiar.

Es el sabor en mi boca a jabón,
nunca limpiará lo que hay que limpiar ...
lo que hay que limpiar ...
lo que hay que limpiar ...
lo que hay que limpiar

domingo, 17 de junio de 2018

ORNAMENTO Y DELITO - EL GLAMOUR DE LAS PROVINCIAS. Una crítica


A veces no entiendo a las discográficas. Publicar un disco el 14 de diciembre es un error. Salvando que sea un Grandes Éxitos de cualquier artista recientemente fallecido o de una diva del pop, está claramente destinado a pasar desapercibido dentro del bullicio de la campaña de Navidad. Si encima eres un grupo que se mueve dentro del indie español ya puedes descontar que no saldrás ni en las listas de RDL ni de Mondosonoro, porque ya están hechas, con lo que también pierdes una gran oportunidad de promoción. Precisamente todo esto confluye en El Glamour de las Provincias, el 4º disco oficial de Ornamento y Delito, más de 3 años después de su magnífico El Espíritu Objetivo.

El grupo sigue conformado por Garikoitz Gamarra, Roberto Berlanga, David Talbaila y Ricardo González, como dicen ellos: tres bilbaínos, quede claro de la margen izquierda, y un pucelano y como perfeccionistas orfebres que son, se han estado casi dos años puliendo y grabando el disco. De la producción se ha encargado el mismo Roberto Berlanga que ha contado con el solicitado Cristian Pallejà para las mezclas. Para editarlo han cambiado de compañía pasando a hacerlo con Fikasound.

El disco empieza relajado en Confía en el amor: un tema que habla sobre los recovecos y la constancia en el amor. Milton acelera gracias a un teclado alegre y saltarín que contrasta con una letra triste y llena de añoranza. Red Bull es una canción reflexiva de ritmo pausado sobre la estupidez de ultras y fanáticos varios que van corriendo como pollos sin cabeza hacia el abismo. La siguiente Hacia la etenidad es un himno de rock urgente, de aroma Pixies gracias a sus coros y a un acelerado y delicioso riff de guitarra, que homenajea al ya mítico rockero underground navarro Josetxo Esponda. Tras semejante trallazo llega Canción para Europa, tema de tono sombrío, de agresivas guitarras y un sintetizador en modo Hammond, con una pesimista letra dedicada a los migrantes y sus escasas esperanzas de porvenir en una Europa insolidaria, que cuenta con un magnífico clímax final.
  
Tras la tempestad llega la calma y la segunda cara se inicia con La mitad del cielo: una pista bellísima, que cuenta con unos acolchados teclados dream-pop, para narrar las vicisitudes de una joven embarazada que deja su pueblo para ir a la gran ciudad en los oscuros tiempos del franquismo y que está basada en la película de Manuel Gutiérrez Aragón del mismo título. Continúa con Asma (Homeschooling); otra canción de letra tan hermética como nostálgica que contrasta con unas muy afiladas guitarras. Soledad es un tema pop envuelto en teclados que ocultan un texto lleno de reproches acabando con Experiencia y Pobreza, el tema más largo del disco con una profunda letra sobre el vacío ante el abismo de la madurez.

Como hemos dicho anteriormente, Ornamento y Delito elaboran mucho sus canciones para conseguir ese sonido suyo tan particular, basado en enmarañadas guitarras y enérgicos sintetizadores de adscripción post-punk ochentero, oscuro y combativo. En cuanto a sus brillantes textos, clarísima marca del grupo, describen de forma muy visual pequeñas historias personales, críticas sociales (aunque en esta ocasión menos explícitas que en anteriores álbumes), grandes sentimientos y siempre con referencias al arte como contraste de las bajezas y miserias humanas. El efecto gráfico de las letras se ve claramente potenciado por el particular estilo recitador, casi radiofónico, del cantante G.G. Quintanilla. Estilísticamente podríamos encuadrar al grupo como compañeros de viaje de otros ilustres como Nudozurdo o Pablo und Destruktion, todos ellos con una una calidad muy superior a su repercusión comercial.


El Glamour de las Provincias es un trabajo espléndido, que les reivindica en su particular sonido, en el que podemos destacar dos bloques diferenciados. Uno conformado por las estupendas Hacia la Eternidad, Canción para Europa, Alma (Homeschooling). Temas cortos y directos que alcanzan a duras penas los 3 minutos, dominados por apremiantes y cortantes guitarras. En el segundo los temas se esponjan, se pueblan de teclados y se hacen más largos y reflexivos, destacando La Mitad del Cielo y Red Bull actuando Milton como bisagra entre ambos bloques. De un total de nueve canciones hemos destacado seis, lo cual da una clara idea de la efectividad de sus composiciones. Ornamento y Delito a estas alturas ya cuenta con una discografía más que destacable y que merece que se le de una oportunidad (o muchas más) al tratarse de uno de los grupos desconocidos del panorama español más consistentes e interesantes.

Para terminar, cabe mencionar que el disco está dedicado a los dos legendarios Josetxos (Ezponda y Anitua) de Los Bichos y Cancer Moon) y al también músico pamplonés Robert C. Meyer.

Otras reseñas de Ornamento y Delito:

HACIA LA ETERNIDAD

LA MITAD DEL CIELO

CANCION PARA EUROPA
 EL GLAMOUR DE LAS PROVINCIAS EN SPOTI


martes, 12 de junio de 2018

BELAKO - RENDER ME NUMB, TRIVIAL VIOLENCE. Una crítica


Los de Munguía deslumbraron en su debut Eurie (2013) gracias a su abrasivo y convincente post-punk, sorprendente en una formación tan joven. Con Hamen (2016) profundizaron en su sonido e incorporaron elementos electrónicos que dieron lugar a canciones tan celebradas como Mum, Crime o Sinnerman. Con estos dos magníficos trabajos, Belako han logrado ocupar un lugar preponderante en la escena pop-rock nacional, posición reforzada gracias a sus intensos e incendiarios conciertos. En este punto, entregan su tercer LP, Render Me Numb, Trivial Violence. Un disco doble con catorce canciones producido por ellos mismos y, en esta ocasión, autoeditado, aunque contando con importantes apoyos para la distribución (El Segell del Primavera y PIAS). 

La primera mitad de Render Me Numb, Trivial Violence está conformado por una retahíla de temas urgentes y de impacto inmediato dentro del sonido Belako más clásico; acelerado post-punk aderezado con gotas de furioso grunge y hardcore, como en el single Lungs y la oscura Two Faced Simulation. Incorporan sintetizadores en la inicial Maskenfreiheit y bases electrónicas y voces distorsionadas en Nice Church. De esta primera parte destacan Over the Edge, un tema redondo con una vocalista que se desgañita gritando para imponerse sobre el denso andamiaje instrumental y, especialmente, Stumble, en que unos majestuosos sintetizadores y la guitarra preñada de reverb de Yosu elevan la canción mientras que los omnipresentes bajo y batería la mantienen cerca del suelo, dando como resultado un tema fascinante y uno de los mejores de en discografía. 

A partir de aquí echan el freno y las pistas se llenan de experimentos: Stumble II, en el que un amortiguado piano envuelve el lamento en la voz distorsionada de la cantante; Strangers in a Box, posiblemente el tema más alejada del sonido Belako, un tema tranquilo, de cadencia tropical que se convierte en una olvidable curiosidad y el acuoso e intrascendente instrumental Render Arp. Para acabar con la parte experimental llega Render me Numb, una canción extraña tanto por su estructura como por sus guitarras evanescentes, pero el desgarro en la voz de Cris y su contundente interpretación consiguen que funcione. Una contagiosa base electrónica vertebra The Fiend Thinker, tema destinado a la pista de baile que vendria a ser el reverso cenagoso de la fantàstica Sinnerman de Hamen. En Something to Adore (Arinau), se versionan a ellos mismos reventando la balada original y convirtiéndola en un encantador tema de rabioso pop. Hegoun Baleak II oscuro tema post-punk que se inicia lento y se despereza gracias a unas guitarras de altos vuelos para finalizar con Maskenfreiheit II, segunda parte del tema inicial y que huye de la urgencia de su primera parte para ser un reposo de poco más de un minuto.

Los catorce temas del disco están ordenados en forma de montaña rusa, con una primera mitad directa, sin concesiones, en que no se afloja el pistón en ningún momento, con mención especial para las citadas Over the Edge y Stumble. Llega la calma con la parte experimental, con unos temas más curiosos que efectivos. Vuelven las alturas gracias a la triada formada por Render Me Numb, The Fiend Thinker y Something to Adore (Arinau) para terminar aterrizando suavemente con las postreras Hegodun Baleak II y Maskenfreiheit II. No tienen ningún problema para transitar entre estilos elaborando fiero y contundente post-punk mezclado con una electrónica en la que se sienten muy cómodos. Reinciden en su sonido con una base rítmica veloz, compacta y poderosa que sustenta el entramado de la mayoría de las canciones gracias a la contundencia de Lander a la batería y el afilado bajo de Lore que percute inclemente llenando todos los espacios. Yosu cabalga con sus guitarras mordientes y agresivas mientras Cris canta en amplio registro, desde el cercano susurro hasta el grito desgañitado mientras va dando paletadas de color con su sintetizador cada vez más protagonista.

En cuanto a sus letras cuenta con los textos más combativos que han publicado hasta el momento con claras referencias a la necesidad de terminar con la lacra que supone el machismo, la indiferencia de la sociedad ante la normalización de la violencia televisada, la corrupción de la clase política, la indiferencia ante la crisis de refugiados embebidos, desde el sofá de casa, ante las pantallas que nos proporcionan las nuevas tecnologías.

Por si a alguien le quedaba alguna duda, Belako vuelven a demostrar que tienen las ideas muy claras y hacen lo que les viene en gana. Entregan un fiero disco doble que funciona a 45 rpm, grabado en analógico con un efecto vintage que provoca una cierta resonancia hueca, con tratamientos vocales graves que otorgan oscuridad, instrumentales efímeros, segundas partes de canciones, arreglos desconcertantes y relecturas de temas propios. Por todo ello Render Me Numb, Trivial Violence es un doble LP arriesgado y valiente, incluso algo inhóspito en las primeras escuchas, que aún sin ser perfecto, merece que se tenga paciencia para descubrir la cantidad de detalles en forma de arreglos que alberga y que le convierten en gran trabajo, otro más en su carrera. Con este nuevo álbum Belako se reafirman como una de las más brillantes apariciones dentro de la música nacional de estos últimos años.

                          OVER THE EDGE

                          RENDER ME NUMB
                        THE FIEND THINKER



        RENDER ME NUMB, TRIVIAL VIOLENCE EN SPOTI 


OTRAS RESEÑAS:

martes, 15 de mayo de 2018

Éric Jiménez - Cuatro Millones de Golpes. Una crítica.

Un buen día empecé a ver en las redes sociales un libro cuya llamativa portada captó mi atención de inmediato. Sobre un fondo amarillo cromo (confieso que he buscado la tonalidad) un bonito dibujo de un batería que en plena acción provoca un hongo atómico, sobre el que se lee el título: Cuatro Millones de Golpes. Tal dibujo solo podía hacer justicia a Éric Jiménez, el reputadísimo batería de Lagartija Nick y Los Planetas.

Siendo como soy muy fan de ambas bandas granadinas tenía muy claro que lo compraría en la primera ocasión que tuviese y esta se produjo, curiosamente, en la librería del Cosmocaixa rodeado de libros de otro tipo de arte. Puestos a afirmar filiaciones, con el tiempo y las trayectorias seguidas, casi me he convertido en mayor seguidor de los reptiles que de los planetarios, aunque es lícito reconocer que los primeros discos de estos últimos son capitales para definir la mayoría de edad del sonido “indie” español y tienen un par de discos totémicos para cualquier discoteca que se precie.

El libro sigue un orden cronológico, abarcando desde la solitaria niñez de un pobre granaino llamado Éric hasta prácticamente nuestros días en que ya hace tiempo que es un batería de reconocido prestigio. Alterna episodios de su vida personal con otros más estrictamente musicales. No ahondaré demasiado en detalles de su vida privada pero Éric demuestra ser honesto y sincero al verter en estas páginas sus incursiones en el infierno, reconociendo sin cortapisas que ésta ha sido tan intensa como caótica y desnortada. Asume sus culpas y errores sin buscar fáciles justificaciones ni maniobras de evasión y dejándose pocas cosas en el tintero y solo en caso de que no le pertenezcan (seguimos queriendo saber por qué Kieran dejó el grupo…). Como he dicho anteriormente: Sincero, honesto e incluso algo inconsciente, o como el mismo autor diría: punk, muy punk.

El tono ligero e, incluso, divertido al relatar múltiples anécdotas se impone sobre los pasajes dolorosos provocando una amena lectura, que se convierte en muy interesante al actuar como cronista y personaje principal de la llegada y eclosión de la música indie. No en vano, empezó a tocar la batería con tan solo 13 años con los que, con la eclosión del punk en Granada, formarían  KGB (coetáneos de grupos como TNT y 091). Posteriormente se integró en los magníficos Lagartija Nick, en sus tiempos de punk rock más aguerrido y sus precarias primeras giras, cristalizando en la obra cumbre Omega (encuentro que no fusión entre el flamenco de Enrique Morente y el rock devastador de Lagartija Nick) para unirse posteriormente a Los Planetas, la banda más importante del indie nacional, en el momento de grabar Una Semana en el Motor de un Autobús -sin ninguna duda, uno de los mejores discos de esta corriente- viviendo al máximo el crecimiento y consolidación de la escena indie. Con el tiempo volvió a unirse a la banda de Antonio Arias, alternando ambas, realizando múltiples colaboraciones con todo tipo de grupos y algunos amigos. 

Poder ver todo esto reflejado en un libro y narrado sin pelos en la lengua, es un auténtico tesoro para los amantes de la música. Tanto por la escena que describe y de la que se sitúa en su epicentro casi sin darse cuenta, como por los palos que con disimulo deja caer durante la narración. Entre ellos, destaca que mucha gente se ha ido subiendo al carro de colgarse los méritos del fantástico Omega, mientras durante su grabación se veía casi como una herejía y lo hicieron prácticamente solos. También reciben algunos ejecutivos gafapastas de discográficas independientes a los que trata de acomplejados niños de papá disfrutando de su parcela de poder así como a la cantidad de amigos que les aparecen en el momento de recibir premios, aunque esto creo que es un mal común a toda entrega de premios. ¿Drogas y alcohol? También hay, en cantidades ingentes, pero el toxicosmos es un reclamo fácil en el que no caeré.

Cuatro Millones de Golpes, escrito por Éric Jiménez, es un libro que funciona tanto como la historia de un músico que ha vivido contundentemente, de la misma manera en que toca la batería, como siendo reflejo y testimonio de la consolidación de la escena indie de este país. Absolutamente indispensable para el aficionado a la música e interesante, por sus vivencias, para el que no lo sea tanto.


Recomendación: 

Lagartija Nick y Los Planetas. Omega.

Durante la redacción de esta reseña escuché el valiente Render Me Numb, Trivial Violence de los fenomenales Belako, el inmenso Crimen, Sabotaje y Creación de Lagartija Nick y el maravilloso y recurrente Una Semana en el Motor de un Autobús de Los Planetas.