martes, 15 de mayo de 2018

Éric Jiménez - Cuatro Millones de Golpes. Una crítica.

Un buen día empecé a ver en las redes sociales un libro cuya llamativa portada captó mi atención de inmediato. Sobre un fondo amarillo cromo (confieso que he buscado la tonalidad) un bonito dibujo de un batería que en plena acción provoca un hongo atómico, sobre el que se lee el título: Cuatro Millones de Golpes. Tal dibujo solo podía hacer justicia a Éric Jiménez, el reputadísimo batería de Lagartija Nick y Los Planetas.

Siendo como soy muy fan de ambas bandas granadinas tenía muy claro que lo compraría en la primera ocasión que tuviese y esta se produjo, curiosamente, en la librería del Cosmocaixa rodeado de libros de otro tipo de arte. Puestos a afirmar filiaciones, con el tiempo y las trayectorias seguidas, casi me he convertido en mayor seguidor de los reptiles que de los planetarios, aunque es lícito reconocer que los primeros discos de estos últimos son capitales para definir la mayoría de edad del sonido “indie” español y tienen un par de discos totémicos para cualquier discoteca que se precie.

El libro sigue un orden cronológico, abarcando desde la solitaria niñez de un pobre granaino llamado Éric hasta prácticamente nuestros días en que ya hace tiempo que es un batería de reconocido prestigio. Alterna episodios de su vida personal con otros más estrictamente musicales. No ahondaré demasiado en detalles de su vida privada pero Éric demuestra ser honesto y sincero al verter en estas páginas sus incursiones en el infierno, reconociendo sin cortapisas que ésta ha sido tan intensa como caótica y desnortada. Asume sus culpas y errores sin buscar fáciles justificaciones ni maniobras de evasión y dejándose pocas cosas en el tintero y solo en caso de que no le pertenezcan (seguimos queriendo saber por qué Kieran dejó el grupo…). Como he dicho anteriormente: Sincero, honesto e incluso algo inconsciente, o como el mismo autor diría: punk, muy punk.

El tono ligero e, incluso, divertido al relatar múltiples anécdotas se impone sobre los pasajes dolorosos provocando una amena lectura, que se convierte en muy interesante al actuar como cronista y personaje principal de la llegada y eclosión de la música indie. No en vano, empezó a tocar la batería con tan solo 13 años con los que, con la eclosión del punk en Granada, formarían  KGB (coetáneos de grupos como TNT y 091). Posteriormente se integró en los magníficos Lagartija Nick, en sus tiempos de punk rock más aguerrido y sus precarias primeras giras, cristalizando en la obra cumbre Omega (encuentro que no fusión entre el flamenco de Enrique Morente y el rock devastador de Lagartija Nick) para unirse posteriormente a Los Planetas, la banda más importante del indie nacional, en el momento de grabar Una Semana en el Motor de un Autobús -sin ninguna duda, uno de los mejores discos de esta corriente- viviendo al máximo el crecimiento y consolidación de la escena indie. Con el tiempo volvió a unirse a la banda de Antonio Arias, alternando ambas, realizando múltiples colaboraciones con todo tipo de grupos y algunos amigos. 

Poder ver todo esto reflejado en un libro y narrado sin pelos en la lengua, es un auténtico tesoro para los amantes de la música. Tanto por la escena que describe y de la que se sitúa en su epicentro casi sin darse cuenta, como por los palos que con disimulo deja caer durante la narración. Entre ellos, destaca que mucha gente se ha ido subiendo al carro de colgarse los méritos del fantástico Omega, mientras durante su grabación se veía casi como una herejía y lo hicieron prácticamente solos. También reciben algunos ejecutivos gafapastas de discográficas independientes a los que trata de acomplejados niños de papá disfrutando de su parcela de poder así como a la cantidad de amigos que les aparecen en el momento de recibir premios, aunque esto creo que es un mal común a toda entrega de premios. ¿Drogas y alcohol? También hay, en cantidades ingentes, pero el toxicosmos es un reclamo fácil en el que no caeré.

Cuatro Millones de Golpes, escrito por Éric Jiménez, es un libro que funciona tanto como la historia de un músico que ha vivido contundentemente, de la misma manera en que toca la batería, como siendo reflejo y testimonio de la consolidación de la escena indie de este país. Absolutamente indispensable para el aficionado a la música e interesante, por sus vivencias, para el que no lo sea tanto.


Recomendación: 

Lagartija Nick y Los Planetas. Omega.

Durante la redacción de esta reseña escuché el irregular Render Me Numb, Trivial Violence de los fenomenales Belako, el inmenso Crimen, Sabotaje y Creación de Lagartija Nick y el maravilloso y recurrente Una Semana en el Motor de un Autobús de Los Planetas.

sábado, 5 de mayo de 2018

OLIVIER TRUC - L'Últim Lapó - El Último Lapón. Una crítica

Hace ya bastante tiempo que compré L’últim lapó del Olivier Truc, primera novela del periodista de investigación francés. El motivo principal fue que la historia se desarrolla en Laponia, así de simple. Por si alguien lo desconoce, este enorme territorio no tiene estado propio sino que se extiende por Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Vastas extensiones de nieve con escasa densidad de población, frío constante prácticamente insoportable y, al estar situada sobre el Círculo Polar Ártico, días de noche eterna que poco a poco se van convirtiendo en días sin oscuridad. Cómo será de inhóspito que Papa Noel decidió instalar allí sus factorías para poder trabajar en paz durante todo el año.

En Kautokeino (Laponia noruega) hay mucha expectación ya que están a punto de exponer un preciado tambor sami que han donado después de permanecer muchos años en el extranjero. A pocos días de inaugurarse la exposición al público, el tambor es robado durante la noche. Los principales sospechosos son los miembros de la ultraderecha que consideran inferiores a los samis, los integristas religiosos que menosprecian su chamanismo además de delincuentes comunes que podrían obtener beneficio con su venta.

El robo ocurre a escasos días de la celebración en la ciudad de una conferencia de la ONU sobre poblaciones autóctonas, por lo que se moviliza a toda la policía de Kautokeino para resolver rápidamente el robo, incluso a la Policía de los Renos (cuerpo policial que opera en la extensa tundra lapona y que se dedica principalmente a dirimir en los conflictos entre ganaderos que se dedican a la cría de renos) donde encontramos a los protagonistas: el agente sami Klemet Nango y su nueva compañera, la joven Nina.

Para acabar de complicar el ambiente, uno de los ganaderos a los que habían interrogado Klemet y Nina es brutalmente asesinado. El fallecido, Mattis, era descendiente de uno de los principales chamanes de la región. En las primeras indagaciones, los policías descubren que parece ser que el dibujo del tambor podría ser el mapa de un legendario tesoro. A pocos días de la conferencia, con los nativos samis protestando en las calles y los simpatizantes de ultraderecha contrarios a los lapones buscando bronca, las presiones que recibe la policía empiezan a ser asfixiantes. En este ambiente, Klemet, Nina y el resto de agentes, tratarán de recuperar el tambor y esclarecer el brutal asesinato con la mayor rapidez posible.

Tras este punto de partida, L’Últim Lapó, ofrece una investigación policial bien desarrollada, que mantiene el interés durante sus más de quinientas cincuenta páginas gracias a las complicaciones que van surgiendo en el avance de la misma y a los potentes personajes principales: un Klemet con muchos años de experiencia en el cuerpo, pero que al ser nativo es rechazado por los suyos por ser policía y por el resto por ser sami y Nina, joven e inteligente agente llegada recientemente a tierras tan frías, para la que este es el primer caso importante que afronta. Todo ello con el enorme atractivo de desarrollarse en unas condiciones totalmente diferentes a las nuestras: temperaturas que alcanzan y superan con facilidad 30 grados bajo cero, vastísimas extensiones de tundra nevada por donde opera la Policía de los Renos y que llega a alcanzar cuatro países diferentes, auroras boreales y el curioso efecto de la noche polar (casualmente, el inicio de la historia se sitúa en ella y conforme avanza la narración las horas de sol van ganando terreno a la noche).

Pero lo que realmente convierte en singular a este libro es que tras una correcta historia de robos y asesinatos, Olivier Truc nos descubre la cultura lapona (mejor utilizar el término sami ya que el más conocido y comercial lapón tiene connotaciones despectivas) y muestra como es una identidad atávica que ha estado oprimida y ninguneada a lo largo de los siglos por los pobladores que han ocupado sus terrenos históricos (suecos, noruegos, fineses y rusos) debido a las grandes riquezas naturales que atesoran. A pesar de una cierta toma de conciencia y reivindicación en las últimas décadas, hoy en día continúan estando escasamente integrados, empleados principalmente en trabajos de escasa relevancia (el caso de Klemet es claramente una excepción) y en algunos casos, dedicados a algo tan duro y escasamente rentable como la cría de renos, profesión a la que se aferran por tradición y respeto a sus ancestros. En cuanto a su cultura, el miedo a su chamanismo provocó que fuesen perseguidos y sus objetos rituales destruidos en su casi totalidad (de aquí la importancia del tambor robado) por parte de las religiones de los pueblos anteriormente mencionados.

El gran mérito de L’Últim Lapó de Olivier Truc estriba en que permite descubrir aspectos de una cultura ciertamente desconocida, bajo la coartada de una peculiar investigación policial, con una cuidada ambientación y una trama original y bien desarrollada que logra mantener la atención hasta el final de la novela.  
Recomendación: 

Seguirle la pista a Olivier Truc. Su manera de escribir es ciertamente didáctica.
Laponia pinta muy bien pero qué pereza con tantísimo frío.

Durante la redacción de esta reseña escuché el pop contagioso de The Spook School en su divertido Try to be Hopeful, el inspiradísimo Gatopardo de los imprescindibles Triángulo de Amor Bizarro y para ambientarme, el magistral No son tu marido de Hazte Lapón.


martes, 1 de mayo de 2018

LEILA SLIMANI - CANCIÓN DULCE. Una crítica.

Ya he comentado anteriormente en estas páginas virtuales que el Premio Goncourt es uno de mis referentes, puesto que salvo algún esporádico tropiezo este galardón es garantía de historias de interés. No hace demasiado y en una demostración de buen gusto, me regalaron Canción Dulce, escrito por Leila Slimani, segunda novela de la autora y vencedora de la edición de 2016 del citado premio.

Paul y Myriam son dos parisinos de clase media que recientemente han tenido a su segundo hijo, poco después de su primogénita. La madre está en un estado de insatisfacción constante y al borde de la depresión al haber encerrado su mundo entre las cuatro paredes de su casa, desbordada por el cuidado de sus hijos. Para salir de ello decide volver a su trabajo de abogada iniciando un cuidadoso proceso de selección de la niñera que cuidará de ellos. Tras varias entrevistas, encuentran a la persona perfecta Louise, una mujer pulcra y menuda, con experiencia y buenas referencias por lo que la contratan inmediatamente.

Louise no solo se gana fácilmente a los niños sino que además, y sin pedir dinero de más, realiza tareas de asistenta e incluso cocina maravillosamente. Gracias a ella, todo está en orden y en su sitio adecuado. Los padres están encantados, por lo que empiezan a alargar sus horarios convirtiendo a Louise, cada vez más, en un miembro indispensable de la familia con un creciente ascendiente sobre sus hijos. A pesar de que empiezan a detectar en ella fijaciones y obsesiones preocupantes, la comodidad que les aporta es superior a la inquietud, hasta que poco a poco el equilibrio empieza a resquebrajarse.

Esta sinopsis estaría muy lograda sino fuese porque desde la primera página sabemos que los niños mueren. No, no es un spoiler, la escritora nos lo indica sin tapujos al inicio de la novela. Si ya lo sabemos, entonces dónde radica el interés?. Claramente, en el andamiaje que va construyendo la autora para narrar la deriva de la niñera. Parte de un punto de partida optimista, con los padres encantados de la situación, y con el transcurrir de las páginas logra sembrar la semilla de la inquietud y la congoja en el lector. Mediante capítulos cortos que describen situaciones cotidianas, Louise muestra un carácter cada vez más obsesivo que no presagia nada bueno. La renuncia total a una vida propia fuera de su jornada laboral provoca que su enfermiza fijación en ser indispensable se incremente hasta límites insoportables. Leila Slimani demuestra un gran dominio de la tensión narrativa que solo decae en algunos momentos, por la normalidad de las situaciones descritas, pero la presencia de capítulos puntuales alumbrando el pasado de Louise la incrementan al ayudar a comprender las raíces de su desequilibrio. El uso de un lenguaje seco y directo, desprovisto de ornamentos contribuyen a incrementar la sensación de aprensión durante la lectura.

Canción Dulce plantea cuestiones destacables; la principal radica en que muchos padres hoy en día, debido al asfixiante ritmo de vida y los exigentes horarios laborales, se ven obligados a dejar el cuidado y educación de sus hijos en manos de un/a desconocido/a tras una breve entrevista y unas escuetas referencias. Otra significativa reflexión surge del hecho de que en muchos de estos casos, la niñera es una persona inmigrante y de otra raza, con el contrasentido de que no les abrirían la puerta para integrarles en su círculo de amigos pero sí para entregarles a sus hijos pequeños. Para terminar, también quiero reflejar que aunque los padres vean algunos signos de tener el “monstruo en casa” no lo reconocen ni actúan por las ventajas que suscita su presencia a nivel de orden familiar y lo complicado de renunciar a ello.

Canción Dulce es un libro muy interesante. A pesar de que se lea con facilidad plantea preguntas de difícil respuesta y provoca una reflexión entorno al cuidado y educación de nuestros hijos. Leila Slimani se revela como una hábil narradora que sabe provocar congoja y malestar en el lector al tocar unos temas tan delicados.

Leila Slimani en la Wikipedia
Leila Slimani

Recomendación: 
Desde luego no ver durante un tiempo la película La mano que mece la cuna, salvo que no se quiera recurrir a terceros para cuidar críos hasta el fin de la eternidad.
Durante la redacción de esta reseña escuché a los fabulosos TRAU en su debut sixtie de aires beatlemanianos Déu vos guard, por ahí cerca también anda el estupendo Foxhole de The Proper Ornaments. Además de dos discos de estilos parecidos pero completamente opuestos: el atractivo  shoegaze luminoso de Nothing en Tired of Tomorrow y el tesoro llamado Records de Kyoto de Últim Cavall, con su belleza recóndita escondida tras capas de sonido.


THE SMITHS - THE HAND THAT ROCKS THE CRADLE 

sábado, 28 de abril de 2018

LAS RUINAS - LATIDOS CÓSMICOS. Una crítica


Los barceloneses Las Ruinas, tenaces y obstinados, siguen adelante con su exigente plan de publicar diez discos en diez años y su nuevo trabajo Latidos Cósmicos es ya, ni más ni menos,  el octavo de la serie. Para contextualizar, cuántos de vuestros grupos preferidos tienen tal cantidad de discos?.

A estas alturas su sonido está claramente definido, protagonizado por los riffs de la guitarra omnipresente de Edu Chirinos, acompañado a la perfección por la poderosa base rítmica conformada por Jaime Bertrán al bajo y Toni López a la batería, convirtiéndose en una engrasada máquina de  fabricar himnos contagiosos de menos de tres minutos que hacen explosionar en sus desbocados conciertos.  Para el nuevo trabajo repiten en la grabación con el cada vez más solicitado Cristian Pallejà y con Ferrán Resines, que vuelven a conseguir una acertada producción con un sonido muy nítido, decantándose por una vertiente más pop frente a su punk habitual, ahondando en la senda iniciada en el anterior 100% Maximum Heavy Pop.

Tras su colorida portada, Latidos Cósmicos contiene 12 canciones para unos efímeros 31 minutos. Edu Chirinos canta la totalidad, a diferencia de discos anteriores donde Jaime también lo hacía. Las letras, como es habitual, son tan cercanas y cotidianas como críticas con la sociedad desigual, injusta y snob en la que vivimos, utilizando para ello buenas dosis de ironía y causticidad.  Ejemplos de ello son la inicial Me Manifiesto en que reivindican el derecho a ello con una sola frase que se repite durante toda la canción, No hay Dinero, el tema más contundente del disco denuncia el despilfarro monetario en función de los intereses y en la divertida Subcontratas Culturales, disparan contra los contratos basura en los museos y, por extensión, en todo el sector cultural “es la nueva esclavitud” proclaman. Sin olvidarnos del esnobismo en Food Truck, un pogo garantizado en sus conciertos. Mención destacable merece la demoledora Señoras que miran mal, un nuevo himno que puede entenderse como el reflejo de la incomprensión por la diferencia generacional o, mucho más atinadamente, la denuncia de los que en su día fueron luchadores idealistas y ahora defienden el establishment parapetados en la butaca del Consejo de Administración de turno, como el carca retrógrado de Felipe González (que encima se cree con derecho a pontificar, el muy impresentable). Es fácil ver reflejado al PSOE en esta canción y por extensión a la mayoría de grupos políticos y élites de este país de pandereta.

Como el mismo grupo reconoce, la idea vertebradora de Latidos Cósmicos es el no tener miedo al cambio, reflejándose en Cambiar, Lo estoy haciendo bien y Cerca del Sol como fases del proceso. En este paquete incluiríamos Viva la Resolución, situándose en el momento de tomar decisiones, en forma de sorprendente y divertida rumba que homenajea a Kiko Veneno.

Pero esta rumba no es la única sorpresa del disco; en Rey Merluza su letra surrealista les entronca con El Niño Gusano, la amorosa Un Ramo de Besos cuenta con una deliciosa línea de bajo que protagoniza el tema y una extensa y compleja parte instrumental, cerrando el disco con el bonito y ensoñador pop optimista de Final Feliz.

Latidos Cósmicos es un nuevo acierto de Las Ruinas, otro más. Un disco fresco y disfrutable, con textos inteligente y lleno de efectivos himnos guitarreros, que se hace corto e impele a escucharlo en bucle. Se acerca el final de su plan y empezamos a vislumbrar en el horizonte la amenaza de que al conseguirlo nos dejen huérfanos de nuevos trabajos. Tendremos que empezar a proponerles un nuevo plan que permita alargar su existencia y nuestro disfrute.

VIVA LA RESOLUCIÓN 

NO HAY DINERO

ME MANIFIESTO

LATIDOS CÓSMICOS EN SPOTI


OTRAS RESEÑAS DE LAS RUINAS: 100% MAXIMUM HEAVY POP

miércoles, 25 de abril de 2018

COLLITA DE SANT JORDI 2018


Després de dos anys de que Sant Jordi caigués en cap de setmana, aquest cop tocava en dilluns. Malgrat pensar que tindria més temps que mai, el cert és que tot just hi vaig poder dedicar tres quarts d'hora a quedar-me empanat triant i remenant llibres. Pot semblar una quantitat de temps excessiva però pels que estem un xic enganxats a tot això, es queda ben curta. És cert que al caure la tarda hi podia haver tornat, però només d'imaginar-me els cops de colze a les parades (riute'n del brut del Sergio Ramos) o, pitjor encara, intentar transitar per un carrer Major ple de zombis, preferia anar-me'n a Guantanamo. A més seria prou carallot sinó reconegués que amb regals i sorpreses incloses, la collita d'aquest any ha estat prou abundosa.

J.L. CARR- COMO LLEGAMOS A LA FINAL DE WEMBLEY: Tot just n'havia llegit una petita referència i ja el tenia marcat a foc roent. Poques coses són més atractives per a un fanàtic del fútbol que un equip anglès modestíssim embarcat en una Ítaca qualsevol. Des que ho vaig veure que em volta pel cap el paral.lelisme amb el famós equip jamaicà de bobsleigh. Ja explicaré si s'hi assembla realment.

KIKO AMAT- ANTES DEL HURACÁN: Aquesta era la gran prioritat de la Diada. Un dels meus escriptors més preferits retornant a les seves agredolces històries de barri, és una temptació massa gran com per deixar-la passar. Quasi quasi s'esgota, menys mal que la punteria segueix sent infalible.

EL DIA DEL WATUSI- FRANCISCO CASAVELLA: Feia anys que volia llegir al Watusi i mira, tot just fa uns dies que vaig acabar el primer volum -Los Juegos Feroces. Al veure la trilogia recollida en un sol volum, no vaig dubtar ni un instant en endur-me-la a casa. Bé, menteixo, al comprovar el seu enorme pes, gairebé m'ho repenso, però al final el sentit comú va fer que l'agafés.

PENELOPE FITZGERALD- LA LIBRERIA: Com darrerament hi ha tanta proliferació de novel.les relacionades amb llibreries, llibreters i tot el que envolta a la lliteratura en general, era inevitable que algun d'aquests caigués. Amb el rebombori per la película de la fava posturetes de la Coixet, aquest títol d'Impedimenta s'ha vist a totes les lleixes. Imprescindible llegir primer el llibre abans que la peli. De fet la peli et fot moltíssima mandra veure-la.

TOTA LA VERITAT- KAREN CLEVELAND: Ni idea, sincerament, però si les meves companyes de feina em sorprenen i tenen el detallasso de regalar-me'l, així sense avisar, no només estic encantat i molt agrait sinó que estic expectant per llegir-lo.

VIRGINIE DESPENTES- VERNON SUBUTEX I: Un altre d'aquests esmunyedissos que feia temps que buscava. Fins i tot ahir vaig veure el III però del primer ni rastre. Doncs mira, un bonic paquet damunt la meva taula, m'ha alegrat el matí. Una sorpresa magnífica, de debò.

A.J. FINN- LA DONA A LA FINESTRA: Hitchcock, Transtorn Bipolar són alguns dels arguments que fan atractiva aquesta novel.la que, a més, els seus publicistes han sapigut revestir del qualificatiu "Best-Seller de Calidad Literaria" per explicar part del seu èxit. De tant en tant, demostro que no sóc tan snob i em deixo endur per titulars majestàtics.

EL MAESTRO Y MARGARITA - MIJAÍL BULGAKOV: La gran obra del soviètic. Durant els darrers anys me l'han recomanat diverses ocasions i malgrat tenir-lo en llocs capdavanters de la graella de sortida, encara no l'havia llegit. Si te'l regalen tractant-se d'un clàssic, vol dir que és el seu moment.


lunes, 23 de abril de 2018

Neleonard- Por Pequeño Que Seas

En el moment en que mirava els seus ulls acollidors, intensa i directament, volent travessar-los fins profanar els pensaments i arribar-li a l'ànima, hi va pensar: una mirada assassina seva el faria ben i ben petit, i si s'esforcés el podria fer desaparèixer.
Un, dos segons per esclafir a riure, esvaint tota densa trascendència, mentre la intensitat del somriure en el seu esguard li donava un desconegut vertígen.


Cuando llega la noche
Escritores a los que espiar
Ancianos y sus manías
Plantas que ver y regar
 
El patio de Irene
Y aquel soportal
Y miles de historias
Y alguna ciudad, cómo no
 
Siempre la certeza de que falta un buen cielo
Alguien te reveló “allá donde tú irás, allá será donde morirás”
 
Y no te creas que todo se puede hacer sin que nadie lo vea
Por mucho que lo intentes no es tan fácil llegar a crecer
Por pequeño que seas
 
Con la mirada asesina que escondes al caminar
Mientras el cielo se rompe
Miras pasar la vida de los demás
Y la tuya se queda quieta
 
Siempre la certeza de que falta un buen cielo
Alguien te reveló “allá donde tú irás, allá será donde morirás”
 
Y no te creas que todo se puede hacer sin que nadie lo vea
Por mucho que lo intentes no es tan fácil llegar a crecer
Por pequeño que seas
 
Y no te creas que todo se puede hacer por pequeño que seas
Por mucho que lo intentes no es tan fácil desaparecer
Por pequeño que seas
Por pequeño que seas

jueves, 5 de abril de 2018

Ken Bruen - London Boulevard. Una crítica

Hace unos pocos meses realicé mi primera visita a la fabulosa librería SomNegra, relevo de la ya mítica Negra y Criminal (aprovecho desde aquí para reivindicar y dar las gracias al Librero Paco Camarasa, fallecido hace escasos días). Después de coger los libros que tenía decidido de antemano, decidí escoger otro de propina del cajón de las ofertas con la única condición de ser un autor desconocido para mí. El elegido fue London Boulevard de Ken Bruen.  


Lo cierto es que debo ser bastante ignorante ya que esta novela se llevó al cine en 2010 con el nefasto Colin Farrell (reconocida fobia propia) y la gran y bella Keira Knightley, pero como no la he visto, y dudo que lo haga con semejante gañán como protagonista, me pude zambullir en la lectura sin ningún tipo de influencias externas.


Mitchell, Mitch, ha pasado tres años en la cárcel por una pelea de la que no recuerda nada. Su amigo Billy, que trabaja para un mafioso que controla el sur londinense, le acoge y da trabajo en sus negocios de drogas y extorsión. Como Mitch tiene claro que quiere escapar de este ambiente busca una ocupación -digamos- legal, trabajando en la mansión de la legendaria actriz, ya sexagenaria, Lilian Palmer. Pero lo que tendría que ser un refugio tranquilo resulta estar plagado de sorpresas y la coexistencia con su vida de delincuente se vuelve cada más dificultosa de sobrellevar. Cuando su hermana Briony empieza a estar amenazada los sucesos se desencadenarán.


Si quisiéramos ser profundos diríamos que London Boulevard podría tratar sobre los problemas de la reintroducción en sociedad de los recién salidos de la cárcel, sobre todo si sus amistades son delincuentes y están bien establecidos. Desde el primer momento el presagio de que el protagonista volverá a prisión se cierne sobre las páginas de la novela, destino ante el que Mitch parece decidido a rebelarse. Aunque lo cierto es que la intencionalidad del autor es bien diferente y la novela se convierte en un retrato de los bajos fondos londinenses.


El estilo narrativo de Ken Bruen es tan directo como violento. Las frases son cortas y enlazadas por el uso reiterado de puntos y seguidos para lograr sensación de acción y urgencia. Los diálogos ocupan la mayor parte de la narración y escasean las descripciones, costando encontrar más de tres o cuatro, dando la sensación en muchos momentos de ser un guion cinematográfico antes que una novela. Todo esto le dota de un vertiginoso ritmo y mucha acción, avanzando su lectura con gran rapidez consumiéndose con facilidad sus doscientas cincuenta páginas.


Dónde está el problema? En su liviandad. La lectura de London Boulevard sabe a poco, es mucho más efectista que efectiva. La trama es confusa y poco verosímil a lo que contribuye decididamente que los personajes pululen por sus páginas con un comportamiento errático y poco coherente, siendo especialmente ridículos tanto la hermana del protagonista como la actriz legendaria (luchando por ser el remedo más cutre de Gloria Swanson de toda la historia de la literatura). Mención aparte merece Mitch, que actúa como un adolescente arrogante cuya máxima preocupación sean la ropa estilosa y soltar a todas horas citas de novelas policíacas. Ante ello, su capacidad de generar empatía y emocionar al lector es nula, a pesar de varios golpes de efecto en la parte final que buscan la complicidad con el lector, aunque su escasa sutileza no provoca más que indiferencia.  


London Boulevard de Ken Bruen es una novela que se lee sin ningún tipo de dificultad y se disfruta mucho gracias a su ritmo trepidante, aunque una vez finalizada está destinada a ser olvidada con la misma facilidad. 

Ken Bruen en la Wikipedia
Ken Bruen

Recomendación: 
Perderse entre los estantes de SomNegra y encontrar tesoros.
Durante la redacción de esta reseña escuché el impactantemente bello 45 cerebros y 1 corazón de María Arnal y Marcel Bagés, el saltarín De Peces y Árboles de Grises así como el divertidísimo Could it be Different de The Spook School.