lunes, 23 de abril de 2018

Neleonard- Por Pequeño Que Seas

En el moment en que mirava els seus ulls acollidors, intensa i directament, volent travessar-los fins profanar els pensaments i arribar-li a l'ànima, hi va pensar: una mirada assassina seva el faria ben i ben petit, i si s'esforcés el podria fer desaparèixer.
Un, dos segons per esclafir a riure, esvaint tota densa trascendència, mentre la intensitat del somriure en el seu esguard li donava un desconegut vertígen.


Cuando llega la noche
Escritores a los que espiar
Ancianos y sus manías
Plantas que ver y regar
 
El patio de Irene
Y aquel soportal
Y miles de historias
Y alguna ciudad, cómo no
 
Siempre la certeza de que falta un buen cielo
Alguien te reveló “allá donde tú irás, allá será donde morirás”
 
Y no te creas que todo se puede hacer sin que nadie lo vea
Por mucho que lo intentes no es tan fácil llegar a crecer
Por pequeño que seas
 
Con la mirada asesina que escondes al caminar
Mientras el cielo se rompe
Miras pasar la vida de los demás
Y la tuya se queda quieta
 
Siempre la certeza de que falta un buen cielo
Alguien te reveló “allá donde tú irás, allá será donde morirás”
 
Y no te creas que todo se puede hacer sin que nadie lo vea
Por mucho que lo intentes no es tan fácil llegar a crecer
Por pequeño que seas
 
Y no te creas que todo se puede hacer por pequeño que seas
Por mucho que lo intentes no es tan fácil desaparecer
Por pequeño que seas
Por pequeño que seas

jueves, 5 de abril de 2018

Ken Bruen - London Boulevard. Una crítica

Hace unos pocos meses realicé mi primera visita a la fabulosa librería SomNegra, relevo de la ya mítica Negra y Criminal (aprovecho desde aquí para reivindicar y dar las gracias al Librero Paco Camarasa, fallecido hace escasos días). Después de coger los libros que tenía decidido de antemano, decidí escoger otro de propina del cajón de las ofertas con la única condición de ser un autor desconocido para mí. El elegido fue London Boulevard de Ken Bruen.  


Lo cierto es que debo ser bastante ignorante ya que esta novela se llevó al cine en 2010 con el nefasto Colin Farrell (reconocida fobia propia) y la gran y bella Keira Knightley, pero como no la he visto, y dudo que lo haga con semejante gañán como protagonista, me pude zambullir en la lectura sin ningún tipo de influencias externas.


Mitchell, Mitch, ha pasado tres años en la cárcel por una pelea de la que no recuerda nada. Su amigo Billy, que trabaja para un mafioso que controla el sur londinense, le acoge y da trabajo en sus negocios de drogas y extorsión. Como Mitch tiene claro que quiere escapar de este ambiente busca una ocupación -digamos- legal, trabajando en la mansión de la legendaria actriz, ya sexagenaria, Lilian Palmer. Pero lo que tendría que ser un refugio tranquilo resulta estar plagado de sorpresas y la coexistencia con su vida de delincuente se vuelve cada más dificultosa de sobrellevar. Cuando su hermana Briony empieza a estar amenazada los sucesos se desencadenarán.


Si quisiéramos ser profundos diríamos que London Boulevard podría tratar sobre los problemas de la reintroducción en sociedad de los recién salidos de la cárcel, sobre todo si sus amistades son delincuentes y están bien establecidos. Desde el primer momento el presagio de que el protagonista volverá a prisión se cierne sobre las páginas de la novela, destino ante el que Mitch parece decidido a rebelarse. Aunque lo cierto es que la intencionalidad del autor es bien diferente y la novela se convierte en un retrato de los bajos fondos londinenses.


El estilo narrativo de Ken Bruen es tan directo como violento. Las frases son cortas y enlazadas por el uso reiterado de puntos y seguidos para lograr sensación de acción y urgencia. Los diálogos ocupan la mayor parte de la narración y escasean las descripciones, costando encontrar más de tres o cuatro, dando la sensación en muchos momentos de ser un guion cinematográfico antes que una novela. Todo esto le dota de un vertiginoso ritmo y mucha acción, avanzando su lectura con gran rapidez consumiéndose con facilidad sus doscientas cincuenta páginas.


Dónde está el problema? En su liviandad. La lectura de London Boulevard sabe a poco, es mucho más efectista que efectiva. La trama es confusa y poco verosímil a lo que contribuye decididamente que los personajes pululen por sus páginas con un comportamiento errático y poco coherente, siendo especialmente ridículos tanto la hermana del protagonista como la actriz legendaria (luchando por ser el remedo más cutre de Gloria Swanson de toda la historia de la literatura). Mención aparte merece Mitch, que actúa como un adolescente arrogante cuya máxima preocupación sean la ropa estilosa y soltar a todas horas citas de novelas policíacas. Ante ello, su capacidad de generar empatía y emocionar al lector es nula, a pesar de varios golpes de efecto en la parte final que buscan la complicidad con el lector, aunque su escasa sutileza no provoca más que indiferencia.  


London Boulevard de Ken Bruen es una novela que se lee sin ningún tipo de dificultad y se disfruta mucho gracias a su ritmo trepidante, aunque una vez finalizada está destinada a ser olvidada con la misma facilidad. 

Ken Bruen en la Wikipedia
Ken Bruen

Recomendación: 
Perderse entre los estantes de SomNegra y encontrar tesoros.
Durante la redacción de esta reseña escuché el impactantemente bello 45 cerebros y 1 corazón de María Arnal y Marcel Bagés, el saltarín De Peces y Árboles de Grises así como el divertidísimo Could it be Different de The Spook School.
 

martes, 27 de marzo de 2018

JOHN WILLIAMS - STONER. Una crítica.


Creo que no descubro nada si digo que la gran ventaja de las ediciones de bolsillo es su reducido precio. Esta asombrosa demostración de inteligencia tan solo es pretexto para resaltar que por unos escasos 7-8 euros, uno puede aventurarse a adquirir títulos desconocidos que le llamen la atención por motivos peregrinos. En una de las visitas a mi librería preferida y después de coger los que quería me llevé de relleno y casi a ciegas, Stoner de John Williams.

Lo cierto es que deposité el libro en una estantería y allí, con su bonita portada -en la edición de La Butxaca-, ha estado reposando impertérrito durante algo más de dos años hasta que el otro día, en el mágico momento de elegir la próxima lectura y bajo el elaboradísimo criterio de no querer un tocho, fue el elegido.

El libro no es ni más ni menos que la narración de la vida de William Stoner, nacido en 1891 en un pueblecito agrícola de Missouri (para situarnos uno de los estados centrales USA), hijo único de un matrimonio de humildes campesinos y con un destino claramente ligado a la tierra y a ayudar a sus padres. El chico dio muestras de inteligencia en sus estudios y las autoridades propusieron a sus padres que fuese a cursar estudios en la nueva Facultad de Agricultura situada en la cercana Universidad de Columbia. Para William aquello representa una nueva vida ya que debe dejar la granja familiar y trasladarse a la gran ciudad cuando nunca antes había salido de su pequeño pueblo. Allí estudia con la intención de aprender nuevas ideas para aplicarlas a la explotación familiar pero en el segundo curso, y como en una epifanía, se da cuenta de que lo suyo son las letras cambiando sus estudios. Cuando al terminar la carrera, le ofrecen una plaza de profesor ayudante en la Universidad, no se lo piensa dos veces y acepta dejando atrás su marcado futuro como campesino.

William, siempre metódico y esforzado, se vuelca en la enseñanza y en los libros. Desde los pasillos de la Universidad ve transcurrir la vida, su vida, con un cierto distanciamiento; desde acontecimientos históricos tan importantes como las Guerras Mundiales hasta situaciones tan íntimas como su propio matrimonio. Se deja llevar por la corriente de los días sin hacer demasiado por prosperar, sin aspavientos ni salidas de tono. La vida es para Stoner un trayecto en tren que pasa secuencialmente por diferentes estaciones.

John Williams se revela como un narrador inmenso. Utiliza un tono crepuscular totalmente acorde con el carácter del protagonista; estoico y resignado- totalmente alejado del perfil tan sobado de héroe- que no duda en reprimir sus pasiones y se mantiene obstinadamente fiel a sus principios aunque le lleven a decisiones equivocadas. Con este material consigue hilar una narración fluida y poderosa, de fuerza torrencial,  empleando un lenguaje preciso y ajustado, sin florituras, y con una enorme capacidad de emocionar sin caer, en ningún momento, en un sentimentalismo que no casaría con el tono de la novela. Brilla especialmente al convertir en especial cualquier detalle cotidiano y, sobre todo, consigue que el lector quiera desesperadamente al pasmado de Stoner, incluso o puede que por su falta de tino, y que desee permanentemente que en la página siguiente de las trescientas treinta y dos que tiene la historia, su suerte cambie de una vez por todas. Stoner tiene esa extraña cualidad de gustar, incluso fascinar, sin saber definir demasiado bien por qué, generando una adicción irresistible.

Bajo un falso envoltorio de historia sencilla, John Williams nos regala en Stoner una narración  maravillosa, reflejando magistralmente la vulgar cotidianeidad de un hombre, tan gris y mediocre como especial y único, casi como cualquiera de nosotros. Sin ninguna duda, un libro fascinante, un tesoro.


John Williams en la Wikipedia
John Williams

Recomendación: 
Evidentemente esta novela y encontrar el resto de novelas del autor.
Durante la redacción de esta reseña escuché el novísimo y magnífico El Gatopardo de los maravillosos Triángulo de Amor Bizarro, el bellísimo Vuelve a Empezar de los reaparecidos Tom Boyle así como el convincente Records de Kyoto de los brumosos Últim Cavall.


jueves, 22 de marzo de 2018

TOM BOYLE - Vuelve a Empezar. Una crítica

Una de las mejores noticias musicales del año pasado fue la vuelta a la actividad de Tom Boyle. El grupo getxotarra, cuyo nombre homenajea  a un legendario skater, anuncio un parón en 2011 después de publicar unos magníficos LP y EP, Maniobra de Aproximación y Biografía de un Espejo respectivamente. Cese de actividades que finalmente se prolongó -salvo alguna reunión puntual- hasta mediados del año pasado en que, con energias renovadas, los miembros iniciales Xabier Setién (guitarra) y Gloria Para (bajo y voz), reclutan a Oskar Hernández (guitarra y voz) y Miguel Terán a la bateria. Todos juntos van a los sevillanos Estudios La Mina y en 5 días y de la mano de su habitual productor, Raúl Pérez, graban su nuevo y esperadísimo trabajo, el LP Vuelve a Empezar, nada más y nada menos que nueve años después de su primer LP.


El disco se inicia con Hojas Amarillas, publicada como primer single, en la que un muro de guitarras secunda la bonita y delicada voz de Gloria. Muro de Cristal se mueve por patrones similares, instrumentación deudora de Slowdive y MBV, más rápida que la anterior y con una letra que habla sobre como las personas toman caminos distintos. Continúa En otra Etapa con un inicio relajado y de cadencia lenta que acelera conforme las guitarras, repletas de pedales y distorsión, crecen progresivamente apoderándose de una canción poseedora de una lírica preciosa. Sigue Erizos en Invierno, con una base rítmica claramente deudora del Wake Up de Arcade Fire mientras la letra desarrolla conceptos schopenhauerianos sobre la atracción y el punto de equilibrio, en una canción que igual acusa su larga duración. 


La segunda mitad se inicia con Gravedad, en que trenzadas guitarras sostienen su armazón mientras Gloria surfea dominante sobre ellas dando como resultado uno de los puntos álgidos del disco. A continuación llega Horas Perdidas, un delicioso caramelo pop de ácido trasfondo por su texto sobre la pérdida y su aceptación, contrastando el mensaje con el tono alegre y desenfadado de la canción que cuenta incluso con coros. En Universo Azul podemos encontrar aromas planetarios en sus inicios llegando a coquetear con el slowcore hasta que las guitarras revientan, como olas contra la playa, en su estribillo central perdurando en auge hasta el final. De la mano de la pausada y relajada Casiopea y Orión llegamos al final, contrastando el tono plácido de esta última con el resto mucho más bullicioso.


En la primera escucha de Vuelve a Empezar, nos reencontramos fácilmente con el sonido del grupo que conocíamos. Tom Boyle siguen siendo unos artesanos tejedores de bonitas melodías, favorecidas por la bonita y delicada voz de Gloria, envueltas por enmarañadas capas de guitarras que se retienen para desparramarse exponencialmente en los estribillos, dando como resultado unos temas tan atractivamente ruidosos como sensibles. Virtuosos creadores de disfrutable pop de amplio espectro, oscilante entre el engrasado noise-pop o shoegaze de Slowdive, My Bloody Valentine o Minor Victories y el pop delicado y preciosista de La Buena Vida o Nosoträsh, encajando perfectamente en unas coordinadas similares, como primos hermanos, de los añoradísimos Nadadora.


Vuelve a Empezar es un disco magnífico, que se hace muy corto en sus escasos 38 minutos, repleto de bellos e infecciosos temas destinados a perdurar. La larga espera ha valido la pena y Tom Boyle han vuelto para demostrar que son una tangible realidad. El disco enamorará sin remisión a sus seguidores de siempre y convencerá a quien les descubra por primera vez. Ahora tan solo nos queda pedirles que no esperen tanto tiempo en publicar un nuevo trabajo.

HOJAS AMARILLAS
 

EN OTRA ETAPA  

 HORAS PERDIDAS  

VUELVE A EMPEZAR en Spoti


 
A quien le pueda gustar el disco, dejo el enlace de la campaña de mecenazgo que están promoviendo para poder editar el disco en formato físico.
Colaboración Edición Física Vuelve a Empezar 

miércoles, 7 de marzo de 2018

Los Punsetes- Maricas.


Quiero morir en una discoteca llena de maricas,
quiero morir bebiendo vino a morro de una barrica,
quiero morir en el preciso instante en que lo diga una chica,
quiero una muerte tonta de esas que nadie se explica.

Y pasaría a formar parte de un ingente colectivo,
gente que ya no trabaja en laborables ni en festivos.
Y olvidaría las cosas que me han hecho daño,
gente que no se controla y se comporta de un modo extraño.

Quiero morir en las garras de un ser omnipotente,
quiero morir con los brazos abiertos de cuerpo presente,
quiero morir en una conferencia frente a un ponente,
quiero cantar canciones guarras en brazos de la muerte.

Se supone que la vida no en tan estridente,
mamá está equivocada y los libros mienten,
mamá está equivocada y los libros mienten,
mamá está equivocada y los libros mienten.


jueves, 22 de febrero de 2018

TULSA - CENTAUROS. Una crítica

Tras la dilatada espera que soportamos hasta la publicación de La Calma Chicha en 2015, álbum con el que Miren Iza retomaba su proyecto Tulsa después de varios años, sorprendió muy positivamente que en menos de un par de años publicase su nuevo trabajo, Centauros. Si en el anterior tuvo como cómplices a nivel instrumental y de producción tanto a Charlie Bautista como a Carasueño, en éste repite con el primero e incorpora a Ángel Luján sustituyendo al segundo.

Tal y como ha afirmaba Miren Iza en las entrevistas promocionales, en Centauros ha compuesto exclusivamente con teclados olvidándose de su habitual guitarra y atreviéndose a probar cosas nuevas, reflejándose claramente en el sonido imperante en el disco.

Centauros empieza con la canción del mismo nombre, un tema directo repleto de fuerza y con la percusión en primer plano. Un tema de enganche inmediato aunque una excesiva repetición, tanto rítmica como del texto, puede provocar que no resista bien las sucesivas escuchas. Continúa con Bilbao en que un colchón de sintetizadores protagoniza un tema precioso que habla sobre los cambios en los espacios físicos, aunque también puede interpretarse como metáfora sobre como cambian las personas y perciben las relaciones amorosas con el paso del tiempo. En Canción y con unos tenues sintetizadores, describe el difícil proceso de creación aunque también se le puede buscar un doble sentido referido a las relaciones dolorosas por frases como “Sabes mejor que yo que cuando haya acabado contigo nos hundiremos las dos. Sin drama es aburrido”. Venda, vendita, venda se publicó como primer avance del disco y con arreglos deudores de los Radiohead más tranquilos y experimentales narra con tono cáustico una dependencia enfermiza que llega incluso al maltrato psicológico. La primera cara finaliza con la relajada La miel que pudo ser con una letra que se lamenta de lo que no se ha intentado.

La segunda mitad se inicia con Brancusi, homenaje al escultor rumano Constantin Brâncusi que es uno de los temas que sigue el esquema más clásico de canción de todo el disco. A continuación, Lobo, un pequeño experimento en el que suenan saxos desmelenados e incluso la vocalista se atreve con el falsete para hablar de los miedos, dándoles forma de animal. Tras ella, Pequeñas Embestidas, el delicioso dueto con Abraham Boba en la que en tono ligero se ríen de las pequeñas afrentas y baches de la vida y de la disposición en afrontarlos. Un suave teclado anuncia una pequeña catedral llamada Amiga, una nana confesional y muy íntima, de hondísimo calado emocional, en la que Miren narra y susurra más que canta sobre la pérdida de la amistad o del amor. Un tema de los que duelen. Mientras intentamos deshacer el nudo en la garganta, empieza a sonar Atalaya con una base electrónica casi kraut, conformando un hipnótico mantra, un synth-pop fantástico que cuenta con la decisiva colaboración de Betacam, convirtiéndose en la mejor canción el disco cerrándolo de la mejor manera posible.

Centauros -el disco- ahonda en la senda iniciada en su anterior La Calma Chicha, incidiendo en la práctica desaparición de las guitarras sustituidas con total convencimiento por teclados y arreglos con sintetizadores en un ejercicio de electrónica lo-fi. Las canciones tienen una doble dualidad; humana y animal (reflejada en centauros, lobos, perros y otras bestias que aparecen en las letras) en la que los textos y estructuras son la parte humana y los arreglos sintéticos y percusiones le dan el revestimiento que le convierten en animal. Esto se refleja perfectamente en el inicio con la homónima Centauros y Bilbao, aunque este inicio atractivo y lleno de magnetismo es algo engañoso ya que luego la producción se vuelve insípida y carente de personalidad, acusándose especialmente en la parte central del disco, que queda desvaída y no lograr remontar el vuelo hasta la espectacular triada final de canciones (Pequeñas Embestidas- Amiga- Atalaya), en la que para compensar el pequeño bajón anterior los temas alcanzan un nivel superlativo.

A pesar de esta cierta descompensación entre inicio-final y la parte central, Centauros es un trabajo notable, y lo afirmamos porque cuenta con dos enormes bazas: la fantástico voz grave e interpretación de Miren Iza, actualmente y sin ninguna duda de las mejores vocalistas de nuestro país, y sus soberbios y característicos textos. En sus letras canta desde la resignación, dejando atrás la rabia para instalarse en el desencanto de quien ha aceptado la pérdida sin levantar la voz e incluso, se siente falsamente poderosa mirando desde la barrera, desde la atalaya. Aunque cuando quiere apretar el acelerador emocional consigue abrumar en frases como “Hace años te habrías quedado en mi casa, y ahora te estoy llevando a un hotel”, una frase tan sencilla como devastadora.

Centauros supone otra reafirmación, otro brillante eslabón en la cadena de Tulsa. Un gran disco, gracias a la privilegiada voz y los certeros textos de Miren, que cuenta con canciones enormes como Bilbao, Atalaya, Amiga o Pequeñas Embestidas, al que una mayor fuerza en la producción le hubiese convertido en un trabajo magnífico. 

 ATALAYA

CENTAUROS
 BILBAO

 CENTAUROS en Spoti



OTRAS RESEÑAS DE TULSA: 
LA CALMA CHICHA

lunes, 19 de febrero de 2018

The Arctic Flow - Umbrella. Una crítica

En ocasiones y por casualidad, escuchamos una canción que te llama la atención. Recuerda a muchas cosas conocidas, lo tienes en la punto de la lengua pero te desconcierta porque no la acabas de ubicar. Insistes con el resto de los temas y puede que sea un espejismo, pero a veces uno es afortunado, se concatenan los astros y acabas descubriendo un tesoro. Precisamente esto me pasó con Umbrella de The Arctic Flow, grupo que me era totalmente desconocido.

The Arctic Flow es el proyecto de Brian Hancheck, un juanpalomo artesanal que lo inició hace casi una década y que bajo este nombre ha publicado unos cuantos singles, cinco EPs y dos LPs; All the way until december (2009) y el mencionado Umbrella, tan solo hace unos meses.

La escucha de Umbrella nos traslada irremediablemente al Reino Unido de mediados de la década de los ochenta. Justo en el momento de la publicación de C86, el recopilatorio de la revista NME que supuso la mayoría de edad del twee-pop. Género con brumosas texturas ensoñadoras y repletas de evocadora nostalgia aderezadas con unas letras que oscilan sobre la inocencia del amor ilusionado y el amargo desamor descrito con dolida melancolía, que tiene claro reflejo en temas como Crashin waves, Port Orange, Perfume on my pillow o I can’t decide que indudablemente recuperan a grupos como Felt, The Pastels, The Field Mice o Trembling Blue Star. El dream-pop está presente en Take my heart gracias a unos densos teclados que también recuerdan a Radio Dept y unas cristalinas guitarras deudoras de Cocteau Twins. En Nothing Left, Umbrella y As long as you’re beside me, las guitarras jangle y la sección rítmica asumen el protagonismo y aparecen Heavenly e incluso, en algún momento, The Smiths, parecido reforzado por alguna inflexión vocal similar a Morrissey. Reforzando esta idea, la bonita y naïf portada ya ofrece una clara pista sobre el contenido del álbum.

Umbrella es un disco corto y compensado, de tan solo 8 canciones. Tan modesto en sus pretensiones como magnifico en su resultado al estar repleto de canciones bellas, delicadas y de gran poder evocador,  que penetran en el oyente sin esfuerzo, convirtiéndose en perfectas compañeras de momentos lluviosos, no solo climatológicos. Resulta fácil imaginar a Brian Hancheck tejiendo bonitas melodías, maleándolas para regalarlas en forma de canción. Lo más sorprendente de The Arctic Flow es que procede de la soleada Myrtle Beach (South Caroline) en lugar de cualquier humeda y gris ciudad inglesa.

Si este disco hubiese visto la luz en 1986, estamos seguros de que lo hubiese publicado Sarah Records y alguno de sus temas figuraría en el mencionado C86.

PORT ORANGE

UMBRELLA

I CAN'T DECIDE

UMBRELLA en Spoti



En su bandcamp están todas las publicaciones de The Arctic Flow con el precio a voluntad.
The Arctic Flow Bandcamp 

sábado, 10 de febrero de 2018

Marcel Cranc - 7. Una crítica




Una de las mayores debilidades de los uranianos se llama Marcel Cranc. El cantautor mallorquín, alter ego de Miquel Vicensastre, ha publicado ya siete discos desde su inicial Amor Fràgil (2006) hasta el  último 7, publicado hace unos meses. En este, la principal novedad es que el balear vuelve a cantar en catalán después de pasarse al castellano en el anterior disco de estudio, Despertar.

Marcel Cranc es el compositor de todas las canciones y para grabar el LP ha contado con Toni Beltrán a la batería y Toni Brunet en guitarras y bajo, siendo este último también el productor. A destacar que los cien primeros compradores de su último disco recibían una cuidada edición especial realizada a mano. Todo un detalle por parte de un autor diferente.

Al inicio de 7 hallamos a una banda de pop elegante perfectamente acoplada, dando como resultado una triada de canciones espectaculares como Mar de Bering, la fabulosa Nord y la doliente Furtivament. En la parte central del disco, enmarcada entre los dos fugaces instrumentales #3 y #4, los temas se alargan y son más íntimos y relajados fruto de una mayor presencia de unos delicados teclados. La conforman D’amor; tema acústico con un desarrollo deudor de Thom Yorke, Superfície; uno de los escasos momentos en que las programaciones toman el protagonismo, Voler Ser; tema de clara base acústica que va creciendo conforme avanza y Qui ets tu; el tema más lineal del disco a pesar del órgano que asoma. Para la parte final vuelve el sonido banda pop en dos grandes canciones como Sobreviu y D’Argila con destacados arreglos electrónicos, finalizando el disco con la frágil y desnuda Ella.

Marcel Cranc sigue su carrera con paso firme, a pesar de tener escasa reconocimiento fuera de  Catalunya y las Islas Baleares. Oscila entre géneros como exquisito pop melódico, el folk e incluso la electrónica. Su formación de piano clásico le delata en la estructura y base de muchas de las canciones y su tono cálido de voz, que modula perfectamente, le da un matiz confesional y melancólico convirtiéndole en un muy buen cantante, aunque estas virtudes se evidencian mejor cuando las canciones tienen mayor instrumentación y no son tan minimalistas. Sus letras hablan mayoritariamente de amores perdidos y muy añorados, con textos bien escritos que detallan emociones poderosas de manera sutil.

Como crítica constructiva queremos evidenciar que, al igual que en sus últimos discos, en 7 se echa de menos una mayor deriva hacia la electrónica. En sus trabajos iniciales la presencia de ciertas bases y arreglos -con un acusado aire a Radiohead- le proporcionaba un punto de ruptura a sus canciones que le deba originalidad y casaba perfectamente con su voz. Una cierta sensación de contención, de no querer excederse, todo lo contrario a las derivas de sus vigorosos directos, le resta matices y provoca una cierta linealidad en algunos temas, como se evidencia en ciertos momentos de la parte central del disco.

7 es otra gratificante entrega de Marcel Cranc que sigue siendo uno de los mayores secretos del pop melódico y de buen gusto del país, con una colección de discos más que reivindicable, que requieren escuchas ya que huye del enganche fácil, para poder descubrir los cálidos tesoros que contienen. 

FURTIVAMENT 

MAR DE BERING

NORD

7 en Spoti