domingo, 17 de junio de 2018

ORNAMENTO Y DELITO - EL GLAMOUR DE LAS PROVINCIAS. Una crítica


A veces no entiendo a las discográficas. Publicar un disco el 14 de diciembre es un error. Salvando que sea un Grandes Éxitos de cualquier artista recientemente fallecido o de una diva del pop, está claramente destinado a pasar desapercibido dentro del bullicio de la campaña de Navidad. Si encima eres un grupo que se mueve dentro del indie español ya puedes descontar que no saldrás ni en las listas de RDL ni de Mondosonoro, porque ya están hechas, con lo que también pierdes una gran oportunidad de promoción. Precisamente todo esto confluye en El Glamour de las Provincias, el 4º disco oficial de Ornamento y Delito, más de 3 años después de su magnífico El Espíritu Objetivo.

El grupo sigue conformado por Garikoitz Gamarra, Roberto Berlanga, David Talbaila y Ricardo González, como dicen ellos: tres bilbaínos, quede claro de la margen izquierda, y un pucelano y como perfeccionistas orfebres que son, se han estado casi dos años puliendo y grabando el disco. De la producción se ha encargado el mismo Roberto Berlanga que ha contado con el solicitado Cristian Pallejà para las mezclas. Para editarlo han cambiado de compañía pasando a hacerlo con Fikasound.

El disco empieza relajado en Confía en el amor: un tema que habla sobre los recovecos y la constancia en el amor. Milton acelera gracias a un teclado alegre y saltarín que contrasta con una letra triste y llena de añoranza. Red Bull es una canción reflexiva de ritmo pausado sobre la estupidez de ultras y fanáticos varios que van corriendo como pollos sin cabeza hacia el abismo. La siguiente Hacia la etenidad es un himno de rock urgente, de aroma Pixies gracias a sus coros y a un acelerado y delicioso riff de guitarra, que homenajea al ya mítico rockero underground navarro Josetxo Esponda. Tras semejante trallazo llega Canción para Europa, tema de tono sombrío, de agresivas guitarras y un sintetizador en modo Hammond, con una pesimista letra dedicada a los migrantes y sus escasas esperanzas de porvenir en una Europa insolidaria, que cuenta con un magnífico clímax final.
  
Tras la tempestad llega la calma y la segunda cara se inicia con La mitad del cielo: una pista bellísima, que cuenta con unos acolchados teclados dream-pop, para narrar las vicisitudes de una joven embarazada que deja su pueblo para ir a la gran ciudad en los oscuros tiempos del franquismo y que está basada en la película de Manuel Gutiérrez Aragón del mismo título. Continúa con Asma (Homeschooling); otra canción de letra tan hermética como nostálgica que contrasta con unas muy afiladas guitarras. Soledad es un tema pop envuelto en teclados que ocultan un texto lleno de reproches acabando con Experiencia y Pobreza, el tema más largo del disco con una profunda letra sobre el vacío ante el abismo de la madurez.

Como hemos dicho anteriormente, Ornamento y Delito elaboran mucho sus canciones para conseguir ese sonido suyo tan particular, basado en enmarañadas guitarras y enérgicos sintetizadores de adscripción post-punk ochentero, oscuro y combativo. En cuanto a sus brillantes textos, clarísima marca del grupo, describen de forma muy visual pequeñas historias personales, críticas sociales (aunque en esta ocasión menos explícitas que en anteriores álbumes), grandes sentimientos y siempre con referencias al arte como contraste de las bajezas y miserias humanas. El efecto gráfico de las letras se ve claramente potenciado por el particular estilo recitador, casi radiofónico, del cantante G.G. Quintanilla. Estilísticamente podríamos encuadrar al grupo como compañeros de viaje de otros ilustres como Nudozurdo o Pablo und Destruktion, todos ellos con una una calidad muy superior a su repercusión comercial.


El Glamour de las Provincias es un trabajo espléndido, que les reivindica en su particular sonido, en el que podemos destacar dos bloques diferenciados. Uno conformado por las estupendas Hacia la Eternidad, Canción para Europa, Alma (Homeschooling). Temas cortos y directos que alcanzan a duras penas los 3 minutos, dominados por apremiantes y cortantes guitarras. En el segundo los temas se esponjan, se pueblan de teclados y se hacen más largos y reflexivos, destacando La Mitad del Cielo y Red Bull actuando Milton como bisagra entre ambos bloques. De un total de nueve canciones hemos destacado seis, lo cual da una clara idea de la efectividad de sus composiciones. Ornamento y Delito a estas alturas ya cuenta con una discografía más que destacable y que merece que se le de una oportunidad (o muchas más) al tratarse de uno de los grupos desconocidos del panorama español más consistentes e interesantes.

Para terminar, cabe mencionar que el disco está dedicado a los dos legendarios Josetxos (Ezponda y Anitua) de Los Bichos y Cancer Moon) y al también músico pamplonés Robert C. Meyer.

Otras reseñas de Ornamento y Delito:

HACIA LA ETERNIDAD

LA MITAD DEL CIELO

CANCION PARA EUROPA
 EL GLAMOUR DE LAS PROVINCIAS EN SPOTI


2 comentarios:

  1. Me suenan a una mezcla entre la new wave española y el Nacho Vegas de los '00.

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    1. No vas desencaminado, new wave y post punk son términos hermanados. G.G. Quintanilla es un letrista excelente y una comparación con el Nacho Vegas de los '00 es un gran elogio.

      A años luz de las letras que hace el astur en estos momentos.

      Saludos

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