sábado, 13 de junio de 2020

Ismael Martínez Biurrun - Mujer abrazada a un cuervo. Una crítica


Ojeando una relación de escritores actuales nacionales de literatura fantástica me llamó la atención el nombre de Ismael Martínez Biurrun; ganar dos veces en tres años el prestigioso y muy especializado Premio Celsius no debe ser tarea fácil y, ciertamente, es muy llamativo. Cuando en la maravillosa librería Gigamesh localicé Mujer abrazada a un cuervo a un precio irrisorio, tuve claro que era el momento de estrenarme con el autor navarro.

Cruz es una joven veinteañera que está cursando las últimas asignaturas de la carrera de Medicina. Su padre, reconocido epidemiólogo de fama mundial y que reside en USA desde hace años al divorciarse de la madre de la chica, participa en un congreso en la ciudad. Allí mismo le ofrece a su hija un regalo envenenado: en un valle navarro, un bebé ha fallecido con síntomas de peste y, lo más sorprendente, es que parece ser que no es el único caso en esa familia durante las últimas generaciones. 

Nuestra protagonista tiene una habilidad ciertamente especial: es capaz de realizar saltos temporales, viajes en el tiempo. Todavía está aprendiendo, experimentando, pero esa facilidad le puede ir muy bien al trasladarse al valle, a Lortia, junto con su amigo y cómplice Michi, para poder investigar si realmente es la peste la causa de la muerte del bebé tantos años después.

Tras este planteamiento, el escritor desarrolla una trama paralela entre presente y pasado. Por un lado, la investigación que los jóvenes intentan desarrollar por las calles de Lortia y, por otro, las vivencias que tiene Cruz en sus viajes al pasado, al mismo pueblo asolado por la epidemia de peste bubónica. Experiencias sobresaltadas ya que aparte del caos de la funesta situación, la protagonista no controla totalmente su poder, sino que va adquiriendo dominio sobre la marcha.

Pero Mujer abrazada a un cuervo ofrece mucho más que una historia fantástica de saltos temporales. Ojo, esta parte es excelente y está magníficamente ambientada al reflejar supersticiones, el poder de la religión, las diferentes clases sociales y, especialmente, los devastadores efectos de la epidemia. Pero además el libro ofrece otras subtramas que encajan perfectamente; las dudas e inseguridades de Cruz ante una investigación de esta magnitud, acrecentadas por el hecho de no conocer demasiado a su padre -por la separación y su estancia en el extranjero- y la necesidad de estar a la altura al ser “la hija de”. El desarrollo de la investigación científica en el presente que avanza conforme se solidifica la relación de amistad entre los muchachos, así como el mantenimiento de las estructuras de poder en una pequeña comunidad, cerrada e impermeable a los cambios pese a haber transcurrido cuatrocientos años. Todo ello, con un encaje natural entre presente-pasado, sin chirridos ni estridencias, justificando los viajes de Cruz para que avance la historia y la investigación, sin incurrir en exhibicionismos ni en dilaciones innecesarias. Los personajes son poliédricos y están muy bien delineados: las inseguridades de Cruz que no solo no se ve como una superheroína sino más bien como un “bicho raro” costándole incluso aceptar su físico; su padre, el especialista médico respetadísimo que fracasa estrepitosamente en las distancias cortas o los ricos, envueltos en su jaula de oro que no deja de ser una cárcel. Gracias a todo esto, la lectura de la novela es muy absorbente consiguiendo captar totalmente la atención del lector disfrutando especialmente, al menos en mi caso, en las partes que suceden varios siglos atrás.

Mujer abrazada a un cuervo de Ismael Martínez Biurrun me ha parecido una novela francamente entretenida e interesante, con un excelente ensamblaje entre las partes reales y fantásticas -presente y pasado-, estando estas últimas al servicio de la atractiva trama principal. Encantado de conocer al escritor navarro con esta magnífica novela y estoy seguro que profundizaré más en su obra.

Ismael Martínez Biurrun en la Wikipedia

Recomendación: 
Indagar en premios como el Celsius y aventurarse en el fantástico de por aquí cerca. Autores como Marc Pastor e Ismael Martínez Biurrun demuestran que es un acierto.

Mientras escribía esta reseña he disfrutado de las píldoras de estimulante rock garajero del apabullante Siento Muerte de los imprescindibles Mujeres. También me he deleitado con la gélida belleza de los cinco temas del primer lanzamiento de Depresión Sonora (anotad el nombre, ha venido para quedarse) así como me he animado al ritmo del divertido power pop de Mad Robot en su gratificante Punch Me, Kiss Me, Fuck You.  

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