Llibres del Delicte és una col.lecció ben
interessant, de "novel.la negra" i el cert és que de manera recurrent en
compro volums o bé, els agafo de la biblioteca. Molts cops a cegues i
pel plaer de descobrir autors interessants sense tenir referències.
Aquest va ser el cas de "L'ull de l'escarabat". No havia llegit res de
l'autora, Anna Carreras i Aubets, i el títol em va cridar l'atenció amb el que en la darrera visita a la biblioteca, me'l vaig endur cap a casa. Com
el llibre és curt (170 pàgines) i havia de passar un dia sense poder
moure'm gaire, vaig decidir que era el moment idoni per llegir-lo.
Vaig
començar-lo i a mesura que avançava pàgines esperava que passés alguna
cosa. I no. Només una protagonista egoista, pedant i capritxosa a qui se
li fica al cap conquerir a un xicot gay del que s'ha enamorat i d'això
en fa la seva particular croada. Aquest vindria a ser l'argument de la
novel.la. Clar, com el bastiment és pobre i la protagonista és
insuportable, la lectura del llibre cada cop es fa més feixuga i arriba
un moment en què el millor és que dura poc. Al final intenta un cop
d'efecte, però ja és massa tard per salvar res.
La nota
publicitària la vol comparar amb "N'hi ha que neixen estrellats" encara
que realment no passa d'història increïble que explica una noia pija en
una sèrie televisiva per adolescents. Ben fluix aquest L'ull de l'escarabat.
******************************************************************************
Llibres
del Delicte es una colección muy interesante, de "novela negra" y lo
cierto es que de manera recurrente compro volúmenes de la misma, o bien,
los cojo de la biblioteca. En ocasiones a ciegas y por el puro placer
de descubrir autores interesantes sin tener referencias. Este fue el
caso de "L'ull de l'escarabat". No había leído nada de la autora, Anna
Carreras i Aubets, y el título me llamó la atención. Como el libro es
corto (170 páginas) y tenía que pasar un día entero sin moverme
demasiado decidí que era el momento ideal para leerlo.
Empiezo y
a medida que avanzan las páginas espero que pase algo. Y no. Tan solo
una protagonista egoísta, pedante y caprichosa que se enamora de un
chico gay y su conquista se convierte en su particular cruzada. Este
vendría a ser el argumento de la novela. Claro, como el andamiaje es
pobre y la protagonista es sencillamente insoportable, la lectura del
libro se va volviendo cada vez más árida y llega un momento en que lo
mejor es que dura poco. En las páginas finales la escritora intenta un
golpe de efecto, pero es demasiado tarde para levantar el vuelo.
La
nota publicitaria la quiere comprar con "N'hi ha que neixen estrellats"
aunque realmente no pasa de la historia increíble que explica una joven
pija en una serie televisiva para adolescentes. Muy flojo este L'ull de l'escarabat.
It feels like a hundred years. A veces se me aparecen en el umbral entre el sueño y la vigilia, vienen hacia mí y ya no estoy solo. Ses coses no són fàcils per ningú dins aquest iglú tan descongelat. The one and only time I ever saw Toxic Boy cry was when some sodium chloride got into his eye. La gente necesita conocer tu opinión de mierda.
domingo, 11 de febrero de 2024
Anna Carreras i Aubets - L'ull de l'escarabat. Una crítica.
domingo, 15 de enero de 2023
David Trueba - Queridos Niños. Una crítica.
David Trueba es, sin ninguna duda, uno de mis escritores contemporáneos preferidos. He regalado y recomendado unas cuantas veces Abierto toda la noche, Cuatro Amigos e incluso Saber Perder. Con Blitz me llevé un cierto desengaño y la insustanciabilidad de El río baja sucio no ayudó a reconciliarme demasiado con él. El nivel de desencanto provocó que, a día de hoy, todavía no haya leído el anterior Tierra de Campos. A pesar de todo esto, el escritor madrileño siempre se merece una oportunidad (y yo la de reconciliarme con él) y cuando me enteré de la publicación de Queridos niños, no tardé en autoregalarmelo en mi librería favorita.
Basilio; un profesional de los medios de comunicación, que se convirtió en millonario gracias a la venda de su medio digital, vive retirado dejando descansar su causticidad y cinismo. Le apodan “el hipopótamo”, tanto por su obesidad – pesa cerca de 120 kilos- como por la ferocidad y contundencia de sus opiniones y ataques escritos. A pocos días del inicio de la campaña electoral para elegir Presidente del país, uno de los más importantes partidos conservadores le ofrecen el puesto de asesor de discursos de su candidata. Ella es Amelia Tomás; una recién llegada a la política que presume de honestidad y esgrime la bandera de la limpieza y la lucha contra la corrupción, algo muy necesario en un partido tan salpicado por los escándalos como el suyo. Imagen idílica i, ciertamente, cándida en un mundo de tiburones y con tantos intereses a todos los niveles como es la política.
Basilio acepta, en parte por curiosidad y en parte por combatir el aburrimiento. Pasa a formar parte del equipo de la candidata, e inician una vuelta a España en autobús, pasando por todas las localidades posibles para presentar su nuevo proyecto e intentar ganar unas elecciones, victoria a la que los sondeos previos otorgan escasas posibilidades. Conforme avanza el viaje, se acercan los comicios y las encuestas empiezan a acompañar se estrechan los lazos en el equipo y se definen y priorizan las estrategias para conseguir los objetivos, empezando por la candidata que al oler la sangre va dejando atrás su candidez inicial. En todo ello, Basilio tiene un papel cada vez más importante y su nivel de involucramiento alcanzará unas cotas que inicialmente no imaginaba ni remotamente. ¿Pero todo esto será suficiente para ganar?.
Queridos niños es un libro tan divertido como cáustico. El lector ve plasmado en palabras lo que piensa de la política y el aparato de los partidos. Las estrategias, pactos, codazos, uso de la prensa y toda la hipocresía y cinismo que la envuelve. Todo ello para conseguir el voto de los electores, de los “queridos niños” del título, tan ilusos, previsibles y fáciles de manipular con una palabra o una promesa adecuada en el momento preciso (sabiendo de antemano que luego no tiene que cumplirse).
Que aparece un defecto, un escándalo, un poro en la imagen de perfección de nuestro líder, pues se fabrica uno mucho mayor en el rival que para algo existe afín a nuestros intereses. Minimizar los errores propios maximizando los ajenos para conseguir la comprensión o el enfado de los “queridos niños” en función de los intereses de cada uno, en definitiva, para que muerdan el cebo con sorprendente facilidad.
Aunque el libro se extienda hasta las 450 páginas, su lectura es sencilla y amena. Ayuda a ello su estructura de capítulos cortos, cada localidad visitada ocupa uno de ellos provocando que la acción funcione a base de anécdotas y hechos menores. La trama principal es el desarrollo de la campaña y las subtramas vendrían a ser las estrategias que llevan a cabo para ir mejorando las expectativas y encuestas. Los personajes están bien definidos y crecen en atractivo durante la narración.
Queridos Niños de David Trueba es un libro divertido y gratificante. No es ni será una novela referencial, ni creo que sea en absoluto su intención, pero proporciona unas horas de lectura bien gratas al poner foco en prácticas dudosas, que, aunque sean inventadas, no nos cuesta imaginar que podrían ser perfectamente reales e incluso mucho peores, tal es el descrédito que ha alcanzado la política, y el aparato de los partidos, al convertirse en un instrumento, un medio, del que sacar rendimiento propio (por parte de los profesionales) a corto plazo, alejándola totalmente del ciudadano, elector o pueblo. Con ella, David Trueba vuelve a ganar crédito.
ABIERTO TODA LA NOCHE
miércoles, 24 de agosto de 2022
IRVINE WELSH - EL ARTISTA DE LA CUCHILLA. Una crítica.
Irvine Welsh es uno de mis escritores favoritos desde hace años, especialmente cuando sitúa sus novelas en su icónica Leith. Compro cada nuevo libro suyo publicado sin ningún atisbo de duda. Por eso, cuando vi El artista de la cuchilla en el estante central de la magnífica librería La Irreductible me lo llevé a casa al instante.
Frank Begbie, el psicópata de la banda de rateros y drogatas que protagonizaban Trainspotting, se ha reformado. Y lo ha hecho a lo grande. Vive en California, se ha casado con la arteterapeuta de la prisión donde cumplió condena y tiene 2 hijas pequeñas. Además, ha conseguido prestigio mundial como escultor, bajo el nombre de Jim Francis, gracias a sus cuadros y bustos mutilados de estrellas y personajes famosos. Leith queda totalmente atrás.
Un buen día recibe una llamada de su hermana desde Edimburgo informándole que su hijo Sean ha fallecido asesinado. A pesar de no haber tenido nunca prácticamente ninguna relación con él, Begbie vuelve a casa. Una vez en Escocia y ante la falta de indicios de la policía, el protagonista decide investigar el caso por su cuenta sumergiéndose para ello en unos bajos fondos que no tienen nada que ver con los que él conoció. Toda una prueba de fuego para Frank. Conseguirá mantener impune su nueva estabilidad vital o volverá a hundirse en las ponzoñosas aguas de su pasado?.
Esta vendría a ser la sinopsis de El artista de la cuchilla y si alguien espera ver pulular por sus páginas al resto de personajes de la pandilla de Trainspotting, lamento decepcionarle ya que tan solo hay alguna referencia de soslayo a Renton y el más conocido de su ecosistema es Juice Terry, el taxista pornógrafo, protagonista de Un polvo en condiciones.
La novela tiene un planteamiento ciertamente bipolar: la situación casi onírica de Begbie en USA contrasta con el charco gris que es Edimburgo y su falta de oportunidades para una juventud que parece abocada a la delincuencia. El artista Jim Francis parece muy diferente a Frank Begbie, a quien su fama le precede, tanto que incluso cambia el nombre para dejarla un poco atrás. El carácter violento de su pasado ha mutado; ha desaparecido su impulsiva respuesta descerebrada en aras de un férreo control de sus impulsos. No es cobardía, sino que es táctica; ha aprendido a esperar, a tener calma y tranquilidad sin perder los estribos. Ha logrado tomar el control y eso le hace implacable y sus enemigos ni lo saben ni se lo imaginan.
Otros aspectos que muestra la narración es la fuerza del pasado cuando vuelve, enfatizado por el viaje oceánico que realiza Begbie, convirtiéndose prácticamente en una separación entre dos mundos diferentes tanto en tiempo como en espacio. Y no quiero dejar la oportunidad de destacar la ácida visión del autor hacia el arte moderno (y que, por cierto, me hizo reír mucho por afinidad).
El artista de la cuchilla repite las constantes habituales de Irvine Welsh: fuerza narrativa desbordante que provoca una lectura ágil y muy adictiva, personajes potentes y muy bien desarrollados y escasos o ningún escrúpulo a la hora de describir las descarnadas escenas de miseria, sexo y violencia, así como un latente tono desesperanzado que planea siempre sobre los integrantes del ecosistema que conforman sus personajes por su falta de expectativas. Y sí, de acuerdo, el cambio de Jim Francis es tan radical como utópico, pero es fácil olvidar este detalle por el cariño que se le coge al personaje. Cariño hacia Franco Begbie? Sí, lo he dicho y es cierto, lo reconozco. Por todo lo mencionado, las 260 páginas de la novela se consumen con suma facilidad.
El artista de la cuchilla nos sumerge en la Leith de Irvine Welsh que tan bien conocemos de libros anteriores a pesar de los años que han pasado. Seguro que no es su mejor novela, pero proporciona una lectura adictiva y muy satisfactoria, con las reconocibles constantes habituales en su obra y eso siempre es una buena, una enorme noticia. De hecho, es exactamente lo que le pedimos.
Como siempre en las novelas de Irvine Welsh cabe destacar el trabajo de los traductores, en este caso Francisco González, Arturo Peral y Laura Salas Rodríguez, ya que escribe en dialecto nativo escocés y en inglés fonético, además de un extenso uso de slang.
Otras Reseñas de
Irvine Welsh:
SKAGBOYS
Irvine Welsh en la Wikipedia
Recomendación:
Del mismo autor; Acid House, Trainspotting, Skagboys, Porno y Cola. Creo que he mencionado que me encanta Irvine Welsh.
Escribiendo esta reseña escuché el grandioso Bug de los referenciales Dinosaur Jr, el fabuloso Manual de Montaña Rusa de los imprescindibles Airbag y Siento Muerte, el espléndido último disco de una banda sencillamente maravillosa: Mujeres.
jueves, 11 de agosto de 2022
JAMES M. CAIN - DOBLE INDEMNITZACIO - PACTO DE SANGRE
La Cua de Palla es una colección en formato bolsillo de grandes títulos de novela negra iniciada por Edicions 62 en 1963, inspirándose en Série Noir, de la Editorial Gallimard. Su director fue, casi nada, Manuel de Pedrolo y entre 1963 y hasta 1969, publicó 71 títulos en catalán de autores como Dashiell Hammett, Ross MacDonald, Raymond Chandler, George Simenon, Patricia Highsmith o James M. Cain entre muchos otros. En una segunda etapa posterior, 1983-1995 y de la mano de Xavier Coma, se llegaron a publicar hasta 164 títulos bajo el título Seleccions de la Cua de Palla. Em ambos periodos la portada, diseñada por Jordi Fornás al igual que el logotipo, combina el amarillo estridente con un negro violento buscando y logrando un llamativo y atrayente contraste. El nivel de calidad de los títulos es altísimo, convirtiéndose en un milagro para los aficionados a la novela policíaca de la época, a pesar de sufrir los efectos de la censura en algunos de los títulos iniciales,
Desde hace un tiempo me he aficionado a ir adquiriendo títulos en los mercadillos a precios ciertamente irrisorios. Uno de los últimos adquiridos es el ejemplar que reseño hoy: Doble Indemnització de James M. Cain, conocida como Pacto de Sangre en castellano.
Double Indemnity se publicó originalmente por entregas en Liberty Magazine en 1936, dos años después de su archifamosa El cartero siempre llama dos veces (1934). En 1943 se lanzó en formato de novela corta, siendo adaptada al cine por Billy Wilder bajo el título de Perdición tan solo un año después. La historia está basada en un crimen real sucedido en New York pocos años antes.
Walter Huff es un exitoso agente de seguros. Al ir a visitar a unos de sus clientes, el Sr. Nirdlinger, para la renovación de sus pólizas conoce a su fascinante esposa Phyllis Nirdlinger. Tras varias conversaciones con ella, Phyllis le propone contratar una póliza de seguro de accidentes para su marido sin que él lo sepa. Walter en principio se opone debido a su ética profesional, pero al enamorarse de Phyllis, vence su resistencia y le acaba asesorando y ayudando no solo a contratar la póliza sino también a elaborar un plan para asesinar a su marido simulando un accidente para así cobrar la mayor indemnización posible de la compañía de seguros.
Doble Indemnització es una novela corta de cien escasas páginas, entretenida y muy interesante gracias al concepto de femme fatale reflejado en Phyllis y que es una constante en las obras de James M. Cain. Walter cree que mueve los hilos y pasa de ser un empleado ejemplar a querer estafar a su empresa gracias al gran conocimiento que tiene de su funcionamiento, sin darse cuenta de que está siendo manipulado por ella hasta que no ve como se ciernen negros nubarrones sobre su cabeza. Destaca la hondura psicológica de la trama y la evolución paulatina del personaje de Walter. Por ello, la narración soporta bien el paso del tiempo (85 años son muchos) exceptuando quizá el inicio del romance; de una atracción y un beso se pasa rápidamente a unos sentimientos apasionados. Aunque también debemos recordar que el país estaba en manos de un tirano y en una sociedad tan mojigata y reprimida, los adulterios apasionados que inducen crímenes igual no estaban demasiado bien vistos y la censura pudo entrar en acción.
domingo, 27 de febrero de 2022
RAMONA SOLE - BISTURI
Llibres del Delicte es una interesante editorial que tiene la loable intención de dar a conocer autores catalanes de novela negra. Y sí, todos reconocemos escenarios universales en New York, París o Londres y sabemos que los escandinavos esconden muchas cosas tras su aparente frialdad, pero un libro en que los hechos narrados transcurran en las calles de tu ciudad tiene un innegable atractivo y actúa como poderoso reclamo. Por eso, al publicar Bisturí, la tercera novela de Ramona Solé, una autora a la que ya conocía por alguno de sus relatos, no tardé en comprarla para leerla con rapidez.
Una agresión violenta poco habitual sorprende en la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Lleida. A un ciudadano sin antecedentes le han amputado las manos dentro de su casa. Todavía extraña más cuando la víctima rehúsa presentar denuncia. Ante la falta de denuncia y, especialmente, de evidencias el caso se va olvidando hasta que unos meses después ocurre una agresión muy similar en Tarragona. Pero en este caso, la víctima abusaba de sus hijas. Ante estos nuevos datos, los Mossos investigan a la primera víctima y descubren abundante material de pornografía infantil e indicios de que están ante un pederasta.
Ante estas evidencias, el equipo policial investiga las agresiones con un un resultado similar en los últimos tiempos. Y encuentran, varias, y en todas ellas las víctimas son sospechosos de abusos infantiles. El equipo de investigación tiene un patrón, un motivo. Ahora solo falta encontrar a los culpables. Unos culpables que llevan actuando varios años sin haber dejado ningún tipo de indicio.
Bisturí es claramente una novela negra. Hay agresores (más que asesinos), víctimas, investigación e incluso plantea una pregunta muy interesante, aunque daré un rodeo para llegar a ella: todas las víctimas de las agresiones son culpables de abusos físicos y/o pederastia o no han hecho nada por evitarlas. La escritora es muy hábil al plantear la cuestión al lector: ¿merecen impunidad quien castiga a culpables de hechos tan execrables? Perpetran una especie de justicia poética, un karma reparador. Incluso los agentes de policía se mueven con una cierta indolencia, una cierta ambigüedad, sabiendo que hay crímenes, pero igual los agredidos se lo merecen y la justicia no actuará con esta rapidez ni contundencia. ¿Es justificable esta empatía, esta condescendencia?
Bisturí es una novela muy atractiva. Dotada de un ritmo rápido, buen desarrollo narrativo y planteamiento original y llamativo que mantiene el interés durante las más de trescientas páginas del libro. Novela coral sin un personaje principal definido, sino que este papel lo ocupan los diferentes miembros de la Unidad de Investigación de los Mossos y algún otro personaje del que no desvelo nada para no spoilear. También quisiera destacar el interesante reflejo del desarrollo de la investigación por parte de los Mossos. Si le quisiéramos buscar un pequeño pero, este consistiría en que por momentos ahonda demasiado en las escenas familiares de los personajes. No queremos decir que los personajes de novela negra tengan que ser todos Sam Spade o Mike Hammer, pero dejar tanto espacio a la vida privada de los personajes, y más en una novela coral, puede ser peligroso ya que la línea entre desarrollar adecuadamente un personaje y caer en el sentimentalismo es muy fina.
Mientras
escribía esta reseña he disfrutado del espléndido nuevo disco de Deserta; Every Moment, Everything You Need. También del sensacional disco debut de Alison Darwin, Ficción y Realidad así como del excelente Doomed de Mad Robot. Hacedme caso, escuchad a estas bandas y os llevaréis una alegría.
lunes, 27 de diciembre de 2021
COLSON WHITEHEAD - ELS NOIS DE LA NICKEL / LOS CHICOS DE LA NICKEL. Una crítica
El ascenso a la fama de Colson Whitehead ha sido espectacular después de recibir 2 veces el Premio Pulitzer en tan solo 4 años: en 2017 por El Ferrocarril Subterráneo y el año pasado por Los Chicos de la Nickel. Se une así a un club formado por tan solo otros 3 autores: William Faulkner, Booth Tarkington y John Updike. Reconozco que desconocía estos galardones cuando compré el segundo de ellos por la recomendación de un amigo al verlo expuesto en La Irreductible. Al no haber leído tampoco El Ferrocarril Subterráneo ni ninguna de sus obras anteriores, Los Chicos de la Nickel sería mi primer encuentro con Colson Whitehead.
Elwood Curtis es un niño de 9 años de raza negra. Vive con su abuela en Tallahassee (Florida). Por Navidad recibe un regalo que marcará su vida: el disco Martin Luther King at Zion Hill, repleto de los discursos del reverendo que influirán enormemente en su conducta y pensamiento. En un lugar en que la segregación es tan marcada y los jóvenes negros tienen un futuro muy complicado, Elwood destaca por su formalidad. Es un chico serio e inteligente, con un elevado sentido de la justicia, que estudia y trabaja y está muy concienciado en la lucha por los Derechos Civiles de los de su raza.
Al terminar la secundaria, sus profesores le ofrecen un programa para estudiar gratis en la universidad. Lo que tendría ser el primer día del portal de acceso a una vida mejor se convierte en el principio del infierno: Elwood hace autostop para asistir a la universidad y le para un tipo con un coche robado. La policía les intercepta, consideran cómplice a Elwood y este, a pesar de ser inocente, acaba en un reformatorio: la Academia Nickel. Allí Elwood no es más que un delincuente más, siempre a expensas de no quebrantar ninguna norma y del caprichoso juicio de los guardianes. Conseguirá el protagonista cumplir su condena sin incidencias y sin que le pase factura el resto de su vida?.
Para empezar a hablar del libro cabe decir que Tallahassee es la capital del estado de Florida y, según la Wiki, la única capital de estado que no fue tomada por las fuerzas de la Unión durante la Guerra de Secesión. Si hoy en día existen casos claros de racismo por parte de la autoridad (la mera existencia del movimiento Black Lives Matter es un claro síntoma de ella) que podía valer la vida de un negro (de color, afroamericano, no blanco -utilizad la expresión que os de la gana, no es relevante para esto-) en una ciudad sureña en los años 60?. Y si este individuo era un preso?. La respuesta es más que evidente.
Seré redundante: Los Chicos de la Nickel denuncia la situación de racismo endémico, sistémico que se vivía en los Estados Unidos en esos años y que, desagraciadamente, no solo no se ha superado, sino que gracias a políticas como las del anterior inquilino de la Casa Blanca parece que se hayan acrecentado. Junto al racismo, Colin Whitehead, acusa claramente al sistema penitenciario americano -estamos hablando de reformatorios- en que los dirigentes y guardianes tenían poder total y absoluto sobre los internos, incluso sobre sus vidas, recurriendo de manera habitual a abusos, castigos y palizas desmesuradas. En la historia se reflejan no solo las muertes injustificables que se producen sino también los traumas físicos y psicológicos que padecieron muchos de los internos imposibilitandoles llevar posteriormente una vida normal.
Parezco exagerado? Tengo claro que no, pero si alguien duda quiero recordar que los personajes y la localización de la academia Nickel son ficticios, aunque Colin Whitehead se inspira en los hechos reales acaecidos en la Dozer School for Boys de Marianna (Florida), lugar en el que en 2014 se llegaron a desenterrar 80 cadáveres de internos del centro. No está de más resaltar el enorme cinismo de las autoridades al llamar escuela a un lugar semejante además de las décadas de hacer la vista gorda sobre lo que ocurría en estos reformatorios convertidos en lugares de castigo.
Los Chicos de la Nickel tiene 245 páginas (en la edición en catalán de Edicions del Periscopi que poseo y que cuenta con la traducción de Laia Font i Mateu) que se leen con gran facilidad. El ritmo fluido de la acción y que la narración transcurra de manera continuada, con algún salto temporal al presente que no lastra en absoluto el ritmo de la historia, contribuyen a ello. De hecho, la lectura avanza con tanta facilidad que, a veces, vale la pena parar para reflexionar sobre lo que está denunciando el escritor con sus palabras. Y la novela también tiene golpes de efecto y sorpresas que, evidentemente, no tengo ninguna intención de desvelar.
Brian Keene, en el prólogo de la magistralmente devastadora La Chica de al Lado del siempre reivindicable Jack Ketchum, dice que la narración ha de tener sentimiento, tiene que transmitir emociones y ahí está el único pero – a mi entender – de Los Chicos de la Nickel; requiere una mayor emoción. Narra unos hechos atroces, injustos y totalmente reprobables, aunque lo hace con un exceso de asepsia. Falta dolor, desgarro, falla en la transmisión del horror y atenúa el impacto turbador que debería producir en el lector. En resumen, falta sentimiento. Posiblemente sea porque el escritor no quiere que un exceso de detalle en los castigos pueda desvirtuar el leitmotiv del libro: la denuncia del racismo existente a todos los niveles. Este pequeño pero es lo que diferencia a Los Chicos de la Nickel de ser un libro más que interesante y con calado a ser un libro referencial, una narración memorable. Aunque bueno, le han dado un Pulitzer e igual el equivocado soy yo.
Los Chicos de la Nickel de Colin Whitehead es un libro más que interesante, tanto por estilo como, especialmente, por la denuncia intrínseca del racismo existente en la sociedad americana que, desgraciadamente, sesenta años después todavía no ha desaparecido y no parece que esté demasiado cerca de hacerlo. Explicito americana, pero deberíamos reflexionar si el racismo se circunscribe solo a este territorio. Un nuevo paso adelante de un escritor que anda con paso firme en la literura americana contemporánea.
Colin Whitehead en la Wikipedia
Leer este enlace sobre Dozier School for Boys
Mientras escribía esta reseña he disfrutado del espectacular Turboviolencia de VVV Trippin'You, un disco excepcional destinado a ser referente; los intrincados y laberínticos surcos de El Castillo Interior de Pumuky y el chispazo afterpunk de Los Yolos y Consejo (2 bandas muy nuevas y muy desconocidas). Una compañía sustancialmente alegre y risueña.
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miércoles, 25 de agosto de 2021
GUILLERMO DEL TORO - CHUCK HOGAN: LOS SERES HUECOS (Las cintas de Blackwood Vol. 1). Una crítica.
Hace ya unos años reseñé La Trilogía de la Oscuridad de Guillermo del Toro y Chuck Hogan. La verdad es que los 3 libros me dejaron un buen sabor de boca, lo que avaló la elección de comprar Los Seres Huecos, el nuevo libro de Guillermo del Toro y Chuck Hogan, que parece ser es el primer volumen de la trilogía Las Cintas de Blackwood (aunque la novela sea autoconclusiva). Por cierto, los libros de la Trilogía de la Oscuridad son entretenidos y enganchan, pero la serie que la adapta es realmente soporífera (al menos las temporadas que la he padecido).
Odessa Hardwicke es una agente novata del FBI. Junto con su experimentado compañero y mentor Walt Leppo, acuden al domicilio de un ayudante del gobernador de New Jersey en un extraño caso de homicidio. Al llegar allí encuentran al agresor armado por lo que se deciden a intervenir. Tras abatir al sospechoso, el agente Leppo empieza a comportarse de forma extraña al amenazar con apuñalar a una niña pequeña ante lo que Odessa le dispara, matándolo. Entre la conmoción y el olor a pólvora, percibe claramente un penetrante hedor de soldadura de origen desconocido.
El asunto es serio; la joven agente ha matado a un veterano compañero en acto de servicio. Mientras dura la investigación es destinada a labores administrativas y una de estas tareas consiste en vaciar el despacho de un viejo agente jubilado, Earl Solomon, que ha sufrido un ictus y está en un hospital al que lleva sus pertenencias. Allí, Solomon le pregunta por el caso y le da detalles que nadie debería saber, previniéndole de un peligro mucho mayor. Ante la incredulidad de Odessa, le indica que pida ayuda a través de una carta que deberá depositar en un viejo y recóndito buzón de Wall Street, a nombre de Hugo Blackwood. Es todo un desvarío o puede llegar a tener visos de realidad y existir el peligro del que le ha advertido Salomon? Quién es Hugo Blackwood y qué tipo de ayuda podría darle?. Odessa no quiere prestar atención a los delirios de un viejo enfermo pero cuando empiezan a producirse inexplicables crímenes múltiples empieza a dudar de cómo actuar.
Este vendría a ser el comienzo de Los Seres Huecos. Un planteamiento inicial tan frenético como adictivo. Como toda buena novela fantástica los personajes son atrayentes y están bien construidos, destacando Hugo Blackwood por su misterio y la forma de revelar cosas poco a poco (entiendo que si es una trilogía en siguientes volúmenes se mostrará mucho más). Tanto Odessa, como Solomon y Hugo Blackwood pertenecen a épocas diferentes; actualidad, unos decenios menos y varios siglos atrás, por lo que el libro está lleno de saltos temporales para revelar el origen y posteriores apariciones del mal sobrenatural contra el que los protagonistas deberán luchar. Los autores también aprovechan estos saltos temporales para reflejar aspectos más reales como el racismo imperante en los estados del sur de EEUU no hace tantos años (con aparición estelar del KKK) y que, desgraciadamente, no se ha erradicado.
A pesar de la mención al racismo, Los Seres Huecos no quiere ser una obra ambiciosa que se vale del género fantástico para realizar crítica social, sino que es un libro de evasión, un divertimento, y cumple su cometido en su prometedor arranque y con una gran dosis de acción que no da tregua al lector, aunque ciertamente decae en la segunda mitad al acusar tanto salto temporal y cambio de escenario, lo que provoca que el conjunto final quede deslavazado al querer ensamblar demasiadas piezas en un puzle de difícil encaje (sigue quedando raro pero lleva una sola z).
En resumen; Los Seres Huecos de Guillermo del Toro y Chuck Hogan es una frenética novela fantástica que cuenta con un inicio arrollador, aunque su desarrollo posterior no consigue mantener el nivel provocando que decaiga ligeramente su atractivo e interés. A pesar de ello, nos regala un personaje muy interesante como Hugo Blackwood, un impertérrito Van Helsing, al que esperamos reencontrar en los siguientes volúmenes de la trilogía.
OTRAS RESEÑAS DE LOS AUTORES:
Guillermo del Toro y Chuck Hogan en la Wikipedia
Guillermo del Toro Chuck Hogan
Mientras escribía esta reseña he disfrutado de un tesoro oculto llamado Unha Fogueira Intacta de los gallegos Chicharrón (disco que recomiendo efusivamente); también el efectivo Plastic Drama de los magníficos Belako, uno de los talentos jóvenes más destacados de la música nacional y, del monumental Eta Edertasunaren Lorratzetan Biluztu Ginen de Lisabö, sin ninguna duda, una de las mejores bandas de post-hardcore del mundo.
martes, 17 de agosto de 2021
HERVÉ LE TELLIER - LA ANOMALÍA
En el blog he comentado varias veces la credibilidad que me merece el Premio Goncourt, a diferencia de otros más cercanos y que acostumbran a responder a criterios menos literarios. Cada año acostumbro a comprarlo y La Anomalía de Hervé Le Tellier, ganador de 2020, no iba a ser la excepción, así que cuando lo vi en los estantes de la librería La Irreductible, no dudé un segundo en llevármelo a casa.
10 de marzo de 2021, el vuelo AF006 París – New York (un Boeing 787 con doscientos cuarenta y tres pasajeros) tiene que atravesar una impresionante tormenta. Tras unos minutos de granizo y fuertes turbulencias, el avión traspasa la densa barrera de nubes y logra aterrizar sin problemas. Tres meses después, el mismo avión con idéntica tripulación y pasajeros aparece de nuevo en el cielo pidiendo permiso para aterrizar en el mismo aeropuerto. Qué tipo de fenómeno es este? Son las mismas personas pero desdobladas. Es una broma, evidentemente no, entonces qué está pasando?.
Este es el atractivo y fascinante
punto de partida de La Anomalía. Le Tellier, miembro destacado de Oulipo
-taller de literatura potencial- dedicado a la escritura experimental y cuyo
influjo se percibe en la narración, dota a la novela de una original estructura
al dar voz a varios de los pasajeros del avión y, posteriormente, enfrentarlos
a sus dobles dando lugar a comportamientos dispares que van desde el
reconocimiento y colaboración hasta el asesinato. La única diferencia entre
original y doble, es que los primeros cuentan con las vivencias de los 3 últimos
meses que los otros no tienen. Entre medio, también refleja el desconcierto de
las autoridades que no saben como afrontar y actuar ante este hecho
insólito, esta inexplicable anomalía, así como reacciona la sociedad, el mundo, ante una noticia como esta.
El escritor se vale de
capítulos cortos en los que da voz en primera persona a varias de los
personajes lo que da mucha fluidez a la lectura. Durante el transcurso de la
narración Le Tellier conjetura una serie de teorías para explicar la aparición del avión desdoblado, teorías estas que pueden hacer plantear interesantes preguntas
al lector, aunque La Anomalía no es precisamente un sesudo tratado filosófico, que
nadie se asuste. De hecho, su intención se centra más en la dimensión humana del
descubrimiento y la aceptación o no de un doble perfecto y como sobrellevarlo, más que
en encontrar una explicación plausible. La reiteración de personajes y sus
casuísticas particulares provoca que la novela se deshinche ligeramente en su
parte final, sobre todo si se compara con su arrebatador inicio, aunque no supone un lastre significativo en el conjunto final.
Usando un fino tono humorístico, aprovecha para realizar una ácida crítica a los líderes
mundiales, tanto políticos como religiosos; solo actúan orientados a sus intereses
defendiendo lo indefendible y sin ninguna intención de conseguir acuerdos con el
resto, incluso el autor duda de su capacidad
e inteligencia para ocupar tales puestos destacados. A ver si adivináis a qué expresidente
describe con las palabras “un enorme mero de pelo rubio”. También
reciben cargas de profundidad los militares unineuronales y el enloquecido fanatismo
religioso, una amenaza tan peligrosa como incontrolable.
La Anomalía de Hervé Le Tellier es un libro más que recomendable. Traza una historia muy original y sugestiva que proporciona una lectura disfrutable cruzando diferentes géneros. El lector que busque profundidad podrá hacerse preguntas interesantes y el que no, se divertirá con su planteamiento fantástico y su coherente desarrollo.
Hervé Le Tellier en la Wikipedia
Hervé Le Tellier
Mientras escribía esta reseña he disfrutado con el efervescente In the City de The Jam y me he dado un festín con Echo & The Bunnymen con sus míticos Porcupine, Cocodriles y el soberbio Ocean Rain. Muy vintage debía estar.
sábado, 24 de julio de 2021
JOHN O'CONNELL - EL CLUB DE LECTURA DE DAVID BOWIE
Me gusta David Bowie. Mucho, de hecho. Reverencio alguno de sus discos aunque no soy un fan fatal y no me duelen prendas en reconocer que su etapa americana resulta bastante indigesta y que afirmarr que su “trilogía berlinesa” es lo máximo, es una expresión mucho más posturil que real. Aunque adore su música nunca me hubiese comprado un libro como El Club de Lectura de David Bowie, escrito por John O’Connell, ya que huele claramente a expolio de su nombre, pero, pero, pero, resulta que me lo regalaron y claro, la edición de Bookie Books es, como de costumbre, irresistible y no tardé demasiado en leerlo.
En marzo de 2013 se inauguró en Londres la exposición David Bowie Is en el Victoria & Albert Museum. Una exposición sobre la vida y obra del artista, que contaba con multitud de cuadros, trajes, letras manuscritas y otra serie de enseres que daban a conocer a la persona que había detrás del mito y a la vez lo retroalimentaban. La expo era itinerante y después de Londres se dirigió a Ontario, donde el mismo museo publicó la lista de los 100 libros que Bowie consideraba más importante e influyentes, aunque el puñetero no explicaba el por qué de su inclusión. Cabe decir que el Duque Blanco tenía fama de ser un gran lector y que incluso, durante muchos años le acompañó una biblioteca ambulante en la que se sumergía con cierta frecuencia y, por tanto, nos creemos la lista por más que haya manifestado en muchas ocasiones que no recuerda en absoluto ciertos periodos de su vida.
El título no engaña en absoluto; El Club de la Lectura de David Bowie es la enumeración de los 100 textos elegidos en pocos menos de 300 páginas, incluyendo introducción, bibliografía y agradecimientos. Esto nos da una media de 2,5 páginas por libro en los que intenta explicar el contexto y la sinopsis del libro, en muchos casos su desenlace (spoilereando de lo lindo) y la posible relación del libro con el artista inglés.
Por qué digo intenta? Como he mencionado antes, David Bowie no dijo por qué incluía estos libros por lo que es fácil imaginar a John O’Connell intentando clasificar motivaciones. A ver, qué le gustaba al artista o qué le caracterizaba?. Lo raro, lo oculto, la ciencia ficción, también tomó drogas, la cultura beat, los antitotalitarismos (pero si hizo el saludo nazi -bueno, eso da igual-), la vida, la historia, y los muchísimos referentes que un artista tan camaleónico pudo llegar a tener durante su carrera y su vida.
La enumeración empieza hábilmente con dos títulos tan prestigiosos y llamativos como La Naranja Mecánica y El Extranjero, pero cien es una cantidad muy elevada y sí, hay casos de clara concordancia, pero hay otros muchos en que vuelve a ser fácil ver al autor sudando para encajar sus hipótesis. Se nota claramente en el uso de expresiones como: puede que el hecho; es muy probable; todo ellos asuntos que le obsesionaban; sin duda le habría parecido; es fácil imaginar: habría leído; puede que también influyera; habría disfrutado con esta red de conexiones; etcétera… Como puede verse: mucho condicional, probabilidad y una cierta sensación de atropello y falta de fundamento. Realmente hacía falta querer justificar toda la centena? Rotundamente no y, de hecho, las reseñas en que no busca relacionar el texto con el cantante son las mejores ya que no las estropea con el deux et machina.
En tiempos de consumo rápido, de permanencia efímera, de buscar el mínimo esfuerzo para demostrar conocimientos, un libro que reseña 100 obras en menos de 300 páginas es todo un acierto y, además, te introduce en un mar de conocimiento sobre el creador de Ziggy Stardust. Evidentemente esta afirmación es irónica, pero que sea su intención real es la sensación que me deja la lectura de El Club de Lectura de David Bowie de John O'Connell. Un libro totalmente superfluo y que no aporta nada más que ser un catálogo de libros más o menos interesante que se aprovecha claramente del reclamo publicitario del nombre del cantante.
David Bowie en la Wikipedia
Mientras escribía esta reseña he disfrutado y me he vuelto a sobrecoger con Blackstar, el testamento sonoro de Bowie. También me he deleitado con el novedoso e hipnótico Aspides de Índice de Inviernos así como con los guitarrazos de Moral Panic II, el novísimo EP de Nothing but Thieves.
domingo, 18 de julio de 2021
BEN ELTON - POPCORN. Una crítica.
Un domingo de estos tontos en que el vermut se alarga y acabamos yendo a comer a casa de un amigo, Alfred para más señas, le volví a dar un repaso a su estupenda colección de libros y le cogí prestado Pop Corn de Ben Elton. Por cierto, desconfiad de quien va a una casa y no se fija en los libros ni pregunta nada sobre ellos.
Bruce Delamitri es el cineasta del momento. Su película Americanos Corrientes ha tenido un gran éxito y también ha provocado una enorme controversia debido a su ingente violencia y a la cantidad de asesinatos más o menos gratuitos que contiene. Hoy es el día de la entrega de los premios Oscar y Delamitri es el principal favorito al premio a Mejor Director. Ante ello, los programas de televisión y la prensa escrita llenan espacios y hacen correr ríos de tinta sobre la idoneidad de premiar una película tan extrema.
Estrechando el cerco; Wayne y Scout, una joven pareja de inestables delincuentes, se dirigen a Los Angeles en una enloquecida carrera de asaltos y asesinatos injustificados que les ha granjeado el apodo de “Los Asesinos de los Centros Comerciales”, para conocer a su adorado realizador favorito. Conseguirá Delamitri el premio anhelado y a su vez evitar a sus pirados admiradores?.
PopCorn transcurre durante las 24 horas del día de la entrega de los Oscar, tiempo en el que el protagonista vive el éxtasis celestial del triunfo y también transita por el infierno. Detrás de esta narración situada en el mundo del cine, Ben Elton realiza una cáustica crítica a la falsa moral e hipocresía de la sociedad norteamericana al querer culpar de la violencia cotidiana a las películas (y por extensión también a la música), a las que acusa de que las motivaciones de los actos de los delincuentes son culpa suya. "Crímenes por Imitación" les llaman. Como afirman los jóvenes asesinos en un momento de la novela: Aquí no se castiga a nadie porque nadie tiene la culpa de nada. Entonces, ¿por qué coño tenemos que pagar por lo que hicimos?. En lugar de analizar otras causas como la falta de educación, la escasez de presupuesto para educación o la desemesurada proliferación de armas y la facilidad en conseguirlas. Igual tiene algo que ver que los lobbies de poder no están dispuestos a afrontar este diálogo y puede que también influyan las grandes cantidades de dinero que los fabricantes de armas aportan a la financiación de los partidos políticos en USA. O igual es casualidad.
Aunque el enfoque del escritor pueda parecer trivial e hinchado, no lo es en absoluto. Para contextualizar cabe decir que PopCorn se publicó en 1996. Un tal Quentin Tarantino presentó su opera prima Reservoir Dogs en 1992 y la siguiente Pulp Fiction en 1994. Asesinos Natos de Oliver Stone también se estrenó en 1994 y aunque fueron aclamadas de inmediato (especialmente las de Tarantino) recibieron feroces e iracundas críticas por su violencia. Es fácil relacionar a Bruce Delamitri con el de Knoxville. Por si alguien no conoce el argumento de Asesinos Natos, esta trata de la alocada carrera de 2 jóvenes prófugos por varios estados asesinando gente a su paso de manera aleatoria. Por cierto, para cuadrar el círculo, el guión de Asesinos Natos lo firma Quentin Tarantino. Un apunte más: en 1994 apareció Portrait of an American Family, el disco de debut de Marilyn Manson, al que siguió un par de años después el magnífico Antichrist Superstar, obras ambas masacradas por ciertos sectores de la prensa por los presuntos mensajes perversos de las letras de las canciones. Este contexto fue un perfecto caldo de cultivo para las encendidas proclamas de los exacerbados predicadores adalides de la moral, habitualmente republicanos y, como se ha ido revelando, con bastantes trapos sucios que esconder.
Y ya que cito a la prensa, Ben Elton también dirige sus envenenados misiles hacia los medios de comunicación. Dispuestos a magnificar noticias hasta extremos inauditos con tal de conseguir los índices de audiencia deseados. 25 años después de la publicación del libro, todo esto no solo no ha menguado, sino que el sensacionalismo y el amarillismo imperan en la mayoría de cadenas de televisión. La parte final del libro es un claro reflejo de la intención crítica del escritor.
La lectura de PopCorn es una gozada, además de por el vitriolo que rezuma en sus páginas, la mezcla de estilos que usa el autor ayuda a un mayor dinamismo. Desde la narración clásica, dando voz alterna tanto a Delamitri como a los jóvenes delincuentes, al uso de estructura de guión para algunos diálogos hasta llegar a plantear situaciones como escenas cinematográficas, con los encuadres y decorados más apropiados. Todo ello enriquecido con un tono exagerado y frenético para dar la sensación de que pasan muchas cosas en poco tiempo, a imagen y semejanza de una película.
PopCorn de Ben Elton me ha parecido
una lectura deliciosa y muy divertida por su corrosividad que plantea una reflexión
ante la hipocresía de la moral de la sociedad americana (y occidental) y el
poder de los medios de comunicación. Aspectos que no se han querido afrontar y,
por tanto, no han dejado de crecer en las casi tres décadas transcurridas desde
la publicación de la novela.
Ben Elton en la Wikipedia
Mientras
escribía esta reseña he disfrutado del excelente tratado pop Father, Son, Holy Ghost de los desaparecidos Girls, del excelente debut de Biznaga; Centro Dramático Social así como de Loveless, la obra capital del shoegaze y de My Bloody Valentine (aunque puede, solo puede, que esté pelín sobrevalorado).






