jueves, 21 de septiembre de 2017

Royal Blood- How did we get so dark?. Una crítica




Royal Blood aparecieron en 2014, casi de la nada, con un disco de título homónimo que sorprendió a propios y extraños, alcanzando grandes cotas de popularidad con su mezcla de sonidos entre Queens of the Stone Age, Black Sabbath, White Stripes, algo de Muse y unas gotas de stoner rock (y, en general, de cualquier grupo de rock denso y poderoso). Canciones agresivas, directas y sin filtros como fruto de la combinación de la monolítica batería de Ben Tatcher y el omnipresente bajo de Michael Kerr, con un caudal de sonidos tan rico y poderoso que se llegó a dudar que contasen con tan solo dos instrumentos, duda ésta que queda claramente descartada al verles en directo ante la cantidad de pedales que domina a placer Kerr. Aunque algunos decían, ciertamente, que no hacían nada nuevo deslumbraron con sus canciones, tan arrolladoras como cautivadoras, convirtiendo a los de Brighton en la última esperanza del rock y arrasando en las listas, incluso en Urano para convertirse en el nuevo grupo favorito de muchos


Todo esto rollo introductorio solo sirve para poder explicar que había una importante expectación ante el nuevo LP de los ingleses, How did we get so dark?. En él han vuelto a actuar ellos mismos como productores contando de nuevo con la ayuda de Tom Dalgety y Jolyon Thomas. Parece que ser que alguna ruptura sentimental y una mayor madurez provocan tanto el título como unas letras más desencantadas y pesimista.



El disco empieza con How did we get so dark y Lights out –primer single- y llama la atención una menor contundencia y un sonido más accesible acercándose a unos Muse inspirados (esos que por desgracia desaparecieron hace tiempo). Continúan con la bravucona, chulesca y whitestripiana I only lie when I love you, en la que Kerr canta orgullosamente. En She’s Creeping ofrecen un delicioso tema de indie-rock quejumbroso marcado por el efecto penetrante del bajo. En algún sitio he leído, Revista Rock concretamente, que recuerda a Weezer y como más se escucha más razón tienen en su observación.



En la parte central, formada por Look like you know, Where are you now? y Don’t Tell, los paralelismos con los alargados desarrollos de los enormes Queens of the Stone Age son más que evidentes. En la última de ellas Kerr tira de falsete en la mayor parte de la canción dándole un punto glam. Hook, Like & Sinker, acertado segundo single, rompe con una cierta monotonía procedente de los temas anteriores en un canción agresiva con cuerdas punzantes, persistentes y repletas de efectos. En Hole in your heart vuelven a ser la envidia de los actuales Muse en un tema claramente grower hasta reventar en su estribillo. Terminan con Sleep, el tema más largo -único que supera los 4 minutos- protagonizado por un bajo que no deja de retorcerse y mantener la intensidad durante toda la canción.



How did we get so dark? es un disco claramente continuista aunque pueden observarse algunas pequeñas variaciones: un tono general más accesible, una mayor variación en la forma de cantar de Michael Kerr tirando de falsete en varios temas y  algunos ritmos novedosos en Don’t Tell o I only lie when I love you, aunque estos cambios son poco significativos. Su escasa duración, 34 intensos minutos para 10 canciones, y su ritmo contagioso provoca que se escuche con facilidad una y otra vez aunque en conjunto se vea lastrado por la pérdida de la capacidad de sorpresa y, especialmente, porque excepto en Hook, Like & Sinker o I only lie when I love you, el nivel medio de las canciones es inferior y menos inspirado que en su disco debut. A pesar de estas objeciones estamos seguros que a final de año Royal Blood estará en los puestos altos de los charts,  Urano incluido, aunque el disco se vea devorado por las expectativas generadas y quede distancia de su inmenso primer disco.

 LIGHTS OUT 
HOOK, LIKE & SINKER

I ONLY LIE WHEN I LOVE YOU
HOW DID WE GET SO DARK? en Spoti 



jueves, 14 de septiembre de 2017

Luís Brea y el Miedo- Usted se encuentra aquí. Una crítica




Usted se encuentra aquí es el tercer disco de Luís Brea, segundo bajo el nombre Luís Brea y el Miedo que da cabida en él a la banda que le acompaña, y tiene el objetivo de querer afianzar el incremento de popularidad obtenido, tal y como presagiábamos, tras la publicación de su magnífico trabajo homónimo dos años atrás.

El disco empieza exuberante con tres canciones inmediatas y efervescentes: Nueva Generación, Amanece y Kraken en las que mandan unas guitarras espléndidas y unos efectivos estribillos. Temas power-pop de alcance instantáneo que enganchan con rapidez al oyente, de hecho tanto la primera como la última del terceto han sido lanzadas como single. Reducen ligeramente la velocidad en las siguientes Como una ola (valentía la suya al utilizar este título) con un inicio que puede recordar a Pulp aunque luego la canción sigue por otros derroteros, y la juguetona y gritona Perfecto.

En la parte central del LP viran la dirección aparcando el vértigo de la primera mitad, para ofrecer unos registros muy diferentes; Habanera donde Luís Brea se vuelve a transformar en Julio Iglesias, tópico tan recurrente como real en su carrera, para entregar un tema que coquetea con el bolero. La confesional y ligeramente autocomplaciente Berlín. El Estanque donde -quizá estoy influido por el título- el cantante homenajea bunburizando (época inicial Héroes) en un evocador tema y Trenes, en el que un bajo vibrante soporta todo el peso de la canción.


Para el final, en la esquina más recóndita, reservan dos gratas sorpresas: la crepitante Manuel Rodríguez y, especialmente, La Casa del Misterio, un tema de letra melancólica con un desarrollo que lleva a un crescendo irresistible, en unas coordenadas similares a los mejores momentos de Arcade Fire.


Usted se encuentra aquí es un disco continuista al seguir los patrones que les llevaron a un cierto éxito en su disco anterior. La banda formada Jorge Martí (guitarra y sintes), Lázaro Fernández (Batería), Nacho Mora (bajo y coros) está plenamente consolidada ofreciendo un sonido compacto y enérgico, con protagonismo de las guitarras bien secundadas por bajos rítmicos y enriquecido con precisas y acertadas líneas de sintetizador. Consciente de que sus mejores temas son los más rítmicos y trabajados, por momentos incluso power-pop, Luís Brea prácticamente renuncia a su faceta de cantautor clásico dándole escasa cancha en este trabajo. Estableciendo paralelismos, Nueva Generación vendría a ser El Verano del Incendio y La Casa del Misterio tiene el mismo aroma poderoso a canción mayúscula que desprendía Mil Razones.

Las letras continúan versando principalmente sobre las relaciones amorosas y la cotidianeidad pero en esta ocasión son más brumosas, crípticas y abstractas, incluso perdiendo un poco su lírica reconocible, renunciando al detalle de una escena puntual por un concepto más genérico y abierto. Esta niebla no beneficia a sus canciones, especialmente los temas menos directeos, ya que las letras visuales y perdurables de Luís Brea es uno de sus principales aciertos. Por ahí hemos leído que este oscurantismo deriva de una mayor madurez aunque lo cierto es que corren el riesgo de acercarse a una serie de grupos muchísimo más vulgares en sus textos, que tienen la costumbre de recurrir a la trascendencia para envolver su falta de mensaje. Aunque también tenemos que reconocer que varios de ellos disfrutan, incomprensiblemente, de amplio reconocimiento.   

Usted se encuentra aquí confirma el paso adelante dado por Luís Brea y el Miedo, logrando una consolidación del sonido y potencial del grupo y ofreciéndonos unas muy disfrutables canciones como Nueva Generación, Manuel Rodríguez y La Casa del Misterio aunque, en conjunto, no logra superar a su predecesor. A pesar de ello, su nivel es muy superior a la mayoría de discos que se publican dentro del indie español.


NUEVA GENERACION (Atentos a los cameos)

LA CASA DEL MISTERIO
AMANECE

USTED SE ENCUENTRA AQUÍ en Spoti

OTRAS RESEÑAS DEL GRUPO:

viernes, 8 de septiembre de 2017

Will Self- Mi idea de la Diversión. Una crítica





Cuando estoy en casas ajenas siempre dedico una mirada a recorrer los libros a la vista. Como tenga un mínimo de confianza enseguida me pongo a dar la tabarra con ellos y pido una recomendación (por muy snob que uno sea, hay un mar de títulos y escritores que desconozco). Hace unos meses en casa de un familiar y ante la espléndida biblioteca que posee, estuver un buen rato deleitándome en su contemplación para terminar llevándome Mi idea de la diversión de Will Self. No tenía ninguna referencia sobre el libro pero palabras en su contraportada como divertidísima, malévola, comicidad feroz o humor muy negro me convencieron totalmente.



En una cena con sus amigos, tan burgueses como él, a Ian Wharton –triunfador ejecutivo treintañero- le preguntan sobre qué entiende por diversión. Ian, impertérrito, elude la cuestión y se pone a escuchar al resto de asistentes ya que no puede confesar en voz alta su perversa, depravada y enfermiza idea de la diversión. Tan repulsiva y cruel que su sola mención provocaría el desprecio de sus semejantes y, casi con total certeza, alguna denuncia que acabaría con sus huesos en una oscura mazmorra policial.
Pero Ian no fue siempre tan malévolo. Una vez fue un niño inocente. Tan inocente como retraído y solitario. Una madre siempre atareada y la ausencia de un padre fugado provocaron que Ian aceptara sin rechistar la presencia y guía de un tutor impuesto, el Sr. Broadhurst, un viejo amigo de la familia. Cuando a un muchacho joven e impresionable, autotorturado por poseer una prodigiosa capacidad eidética (habilidad comúnmente conocida como memoria fotográfica) le tutela un ser tan misterioso como descomunal, tan elegante como egoísta, tan excéntrico y excesivo como metódico, cualquier cosa puede enraizar en el cerebro del talentoso Ian, pudiendo convertir la brújula de sus enseñanzas en una peligrosa deriva que le lleve a despreciar totalmente a sus semejantes.



Y sí, yo también creo que la sinopsis promete y si además, le añadimos un sustrato de humor cáustico soterrado entonces las expectativas de lectura disfrutable se disparan exponencialmente. Pero no, y siento mucho pinchar el globo, en absoluto cumple lo prometido. El libro se divide en dos partes: la infancia-adolescencia de Ian y su edad adulta. En la primera, reflejo de la admiración del chico por su tutor y como su influencia va calando en él, tiene un estilo perezoso y tedioso plasmando la misma afición al pleonasmo en la escritura que el Sr. Broadhurst en su lenguaje y explicaciones. Párrafos con abundantes símiles y metáforas, un vocabulario barroco y rebuscado no consiguen más que cansar al lector, sobrevolando una permanente sensación de que la historia no lleva a ninguna parte. La segunda parte es un delirio constante, una incursión permanente en el absurdo, un absurdo tan excesivo como poco esclarecedor y, por tanto, innecesario. Las páginas transcurren en un insulso y disparatado limbo cotidiano, hasta que llega un momento en que el autor decide acabar la historia y, en unas pocas hojas, abre una puerta mágica que alumbra a Ian las claves de su comportamiento, provocándole una revelación, una aceptación que le permiten llegar tan pancho al final del libro. Con la salvedad de que esta revelación guarda poca coherencia con lo leído en las casi trescientas páginas anteriores.



Recargada tendencia al ornamento superfluo, escaso interés de la acción, historias paralelas insustanciales. El uso de estas expresiones dan una idea de la aridez de su lectura con el consiguiente desinterés hacia el devenir de Ian. Ante esto, por qué no dejé el libro? Primero por cabezota (mi inmensa fe en un giro prodigioso que no se producirá) y luego, porque reconozco que a partir de la página cien recurrí a la lectura en diagonal, hecho éste que me ayudó decididamente a llegar al final. Asumo que muy posiblemente sea culpa mía y no haya entendido absolutamente nada, ni mucho menos haya detectado las claves ocultas que deben poblar la narración para convertir la lectura en interesante y, ya no digamos, en cáustica, divertida y gratificante.



En este páramo creo que es necesario mencionar la ingente labor de traducción llevada a cabo por Cecilia Cerani y Txaro Santoro para trasladar el recargado universo de Will Self al castellano. Creo que no puedo destacar nada más salvo que acabó pareciéndome una total pérdida de tiempo. O siendo más elegante, digamos que la historia surgida de la imaginación del autor no tiene nada que ver con Mi idea de la diversión.


Will Self en la Wikipedia

Recomendación: 
Más que una recomendación, una orden: devolver siempre los libros prestados.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el refrescante Watercourse de Sea Pinks, el decepcionante Everything now de Arcade Fire así como el contundente How did we get so dark de Royal Blood, sin dudar una de las mejores bandas de la actualidad.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Marc Pastor- Farishta. Una crítica.


Marc Pastor es un escritor que libro a libro ha ido construyendo una sólida carrera literaria. Desde la novela negra histórica de base más o menos real en La Mala Dona, hasta sus profundización en el fantástico con Monte Cristo o L’Any de la Plaga terminando con su anterior obra publicada, la genial Bioko en un relato que alterna la base histórica con la ciencia ficción por el uso de saltos en el tiempo. Su originalidad y fuerza narrativa me conquistó enseguida por lo no es de extrañar que estuviese expectante ante la publicación de Farishta, su nueva obra.

Farishta Drakonova es una joven de dieciocho años a la que un nuevo puesto de trabajo le cambiará radicalmente la vida. No es que haya tenido lo que se dice una vida fácil ya que Farishta fue recogida, a la edad de siete años, de las calles de Afganistán en guerra. Sus padres adoptivos la llevaron con ellos a Rusia hasta que murieron en un accidente dos años atrás. Siguiendo el consejo de su tío y tutor, acude a la empresa Iefremov- Strugatski por una entrevista de trabajo para un puesto de ensueño que acabará consiguiendo: trasladarse durante cuatro años al complejo Sannikov, en la Polinesia Francesa, para encargarse de la logística y del cuidado de unas pocas familias que ven crecer a sus hijos, en el entorno de unas paradisíacas islas tropicales y con una excelente remuneración.


Al llegar a su destino se confirman sus optimistas expectativas: su nueva casa será una pequeña isla de playas de arena blanca enmarcada por un mar turquesa para ella sola. Para su sorpresa, su compañero en la empresa es un chico fascinanter y guapísimo llamado Manse Melville, del que se enamora desde el primer momento. Para redondear el sueño, la mayoría de las siete familias son encantadoras y el trabajo resulta fácil de sobrellevar. El mayor inconveniente estriba en la rutina del paso de los días, esta monotonía y el abundante tiempo libre provoca que paulatinamente Faristha empiece a plantearse preguntas: por qué unas familias acomodadas deciden renunciar a todo, esconderse en esta ignota parte del mundo para criar a sus hijos? qué clase de futuro esperan darles? Por qué se hace un silencio cuando pregunta por sus antecesoras en su puesto?. La semilla de la duda empieza a germinar generando una filtración, una grieta, en el pensamiento de Farishta que ni los cuidados y atenciones de Manse logran remediar. Para incrementar su preocupación, la joven empieza a sentirse observada y a notar una presencia en su propia isla. Serán todo imaginaciones suyas, se estará volviendo loca o realmente la compañía tiene algo importante que ocultar y esconderle?.



Aunque me haya extendido lo cierto es que no he spoilereado nada. Tras este sugerente punto de partida encontramos una narración que aborda diversos géneros; de novela iniciática evoluciona a novela de aventuras enriquecida con ciencia ficción. La lectura de Faristhta se estructura en torno al diario de la protagonista con algún añadido de entrevistas y documentos de la compañía que la contrata. Precisamente esta estructura de diario, la ambientación en una pequeña isla y el trasfondo de ciencia ficción emparenta esta obra con La Pell Freda (La Piel Fría) de Albert Sánchez Piñol y al igual que pasaba con ésta, su estructura es a la vez un acierto y un lastre. Acierto porque suministra la información poco a poco y en forma de capas que se van descubriendo, asistiendo a la transformación de la protagonista de una muchacha ilusionada y esperanzada con su nuevo trabajo hasta que, con el transcurrir de las páginas, la desconfianza y la paranoia se apoderan de ella convirtiéndose en decisión. Lastre porque la sucesión de entradas, algunas pueriles e intrascendentes, provoca un cierto tedio especialmente en la parte central aunque esta sensación queda totalmente superada con la precipitación de los acontecimientos en la parte final.


La práctica totalidad del peso de la novela recae sobre los dos personajes principales, la pareja de jóvenes. Es muy interesante el personaje de Farishta y el tratamiento de su evolución como persona. Es una muchacha desarraigada y algo desorientada por la ausencia de sus padres (por dos veces) que avanza hacia la madurez gracias al temor que siente y que le hace despertar un poderoso sentimiento de protección hacia los hijos de las familias del complejo y, especialmente, a los suyos que desea tener en el futuro. El personaje de Manse Melville es más ambiguo y en algún momento sus motivaciones y comportamiento son cuestionables. Tras el espectacular andamiaje y atrezzo de la obra y reflejado en Faristha, se esconde una honda reflexión sobre las relaciones paterno-filiales, el instinto de protección de los padres hacia los hijos y los efectos de la ausencia de los progenitores sobre estos.


Marc Pastor vuelve a demostrar una desbordante imaginación y un gran dominio de la narrativa al hacer encajar perfectamente en la historia recursos de ciencia ficción –saltos en el tiempo, tecnología-. Otra cosa es que la compleja trama nos parezca más o menos creíble pero entonces ya no discutimos Farishta sino cualquier título de ciencia ficción. Las 465 páginas del libro se leen sin dificultad y aunque peque de una cierta ralentización en el tramo central, el ritmo se acelera hasta convertirse en frenético en la parte final llegando a un final totalmente coherente con la historia. Enriquecen la narración las acertadas referencias musicales porque sirven para contextualizar temporalmente la historia y empatizar con el estado de ánimo de sus protagonistas. También resulta divertido encontrar entre sus páginas los múltiples  guiños tanto literarios como al cine fantástico (las series también cuentan).


Farishta es una gran novela y confirma todavía más a Marc Pastor como uno de los autores referenciales de la novela fantástica de estos lares gracias a su portentosa capacidad fabulativa y a su interesante e imaginativo universo propio. El mismo autor ha manifestado que todas sus novelas tienen personajes y lugares comunes y que estas interacciones todavía serán mayores en el futuro formando toda su obra un corpus común (mirando algunas publicaciones al respecto, he averiguado que las conexiones entre sus novelas ya tienen incluso nombre: corvoverso). Propuesta tan valiente, arriesgada y estimulante como faraónica por lo que indudablemente seguiremos de cerca a este original escritor.

Marc Pastor a la Viquipèdia

Recomendación: 
4 novelas leídas de Marc Pastor, 4 aciertos. Seguir de cerca sus futuras publicaciones.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el vibrante Arms Around a Vision de The Girls Names, el rock psicodélico de Black Angels en su nuevo disco Death Song así como el estimulante y ruidoso Gran Oriente de Disciplina Atlántico.

Farishta en Spoti por cortesía de Marc Pastor


jueves, 24 de agosto de 2017

Manuel de Pedrolo- Domicili Provisional. Una crítica



 A punto de irme de mini vacaciones y una vez hecha la maleta, me percaté que no me apetecía llevarme el libro que estaba leyendo –por tocho y pelín coñazo-, por lo que me puse a mirar entre los que tenía por casa (si me permitís la licencia diré: me puse a buscar en mi biblioteca…) en busca de uno que me apareciese atractivo y de tamaño reducido. Enseguida reparé en Domicili Provisional de Manuel de Pedrolo, una novela que recordaba haber leído hace muchísimos años.

La obra de Manuel de Pedrolo es una gran desconocida a pesar de tener una novela de gran repercusión: El Mecanoscrit del Segon Origen que ha eclipsado al resto de su producción, ciñéndola a un canon inexacto de literatura juvenil. Posiblemente sea el autor más prolífico en lengua catalana, habiendo cultivado diversos géneros: novela, poesía, teatro, cuentos y rompiendo en muchas ocasiones las fronteras entre ellos. Durante la dictadura franquista fue víctima habitual de la  debido a su ideario izquierdista e independentista, a su lenguaje explícito en todos los sentidos y a que siempre escribió en catalán. En 2018 se celebrará el centenario de su nacimiento y será una buena oportunidad para reivindicar su destacable obra.

Domicili Provisional es un relato largo o una novela corta de escasas setenta páginas. La acción se sitúa a mitad de la década de los años cincuenta del siglo pasado. En ella, se narra la asfixiante cotidianeidad de una mísera casa realquilada en la que viven varias familias junto con la pareja de ancianos arrendatarios, que imponen unas férreas y bastante desatinadas normas a los realquilados. La falta de espacio, la pobreza imperante y el comportamiento despótico de los ancianos provoca que todo se solucione  a base de gritos, trifulcas e incluso peleas mientras todos tratan de salir adelante.

El relato se enmarca dentro de la literatura del absurdo, al utilizar el escritor la exageración constante de las situaciones para provocar el humor pero siempre con el trasfondo de hacer reflexionar sobre la sociedad de la época. El comportamiento mezquino y miserable de los ancianos plagado de desconfianza y la miseria absoluta del resto de personajes (reflejado en su alimentación, vivienda, ocupaciones y salarios) que ante la imposibilidad de cambiar su vida, aceptan su situación con conformismo limitándose a intentar llegar a final de mes para poder pagar el alquiler, no deja de ser una crítica a la dictadura franquista y a la situación de pobreza en que vivió durante muchos años una parte muy importante de la población. En algunos aspectos, este relato no deja de tener unos ciertos paralelismos con la grandiosa Nada de Carmen Laforet.

La experimentación, inconformismo y dominio de las técnicas narrativas de Pedrolo se ven claramente en que en las casi setenta páginas de la historia no encontramos ningún punto y aparte ni tampoco ninguna línea de diálogo. Esta continuidad de la narración todavía ayuda más a sumergirse en el ambiente opresivo de la vivienda y de la época. También es destacable el absoluto dominio del lenguaje del escritor, siendo muy preciso en la narración de las diferentes escenas humorísticas que son tan esperpénticas que aunque provoquen la risa en el lector, esta se ve atenuada por un amargo trasfondo de tristeza ante la mezquindad de los personajes.

Manuel de Pedrolo es mucho más que un escritor de novelas juveniles y siempre se está a tiempo de descubrir o profundizar en su extensa obra. Aviso con tiempo ya que posiblemente el año que viene se reivindique su producción literatia.

Manuel de Pedrolo en la Wikipedia
Manuel de Pedrolo
 
 
Recomendación: 
Ya he insistido en la redacción de la reseña, descubrir a Manuel de Pedrolo

Durante la escritura de esta reseña escuché el tremendo disco homónimo de El Inquilino Comunista también el magnífico Transatlanticism de Death Cab for Cutie. 


martes, 15 de agosto de 2017

Alexander Bogdánov- Estrella Roja. Una crítica



El verano pasado de vacaciones por Galicia decidí darme una vuelta por A Coruña con la fortuna de encontrarme con La Feria del Libro. Indefectiblemente me puse a examinar entre las paradas en busca de tesoros que llevarme a casa. De repente un pequeño libro de portada roja me llamó la atención por una frase resaltada “¡Comunistas en Marte! La Primera Novela Steampunk en Ruso” . Ante un gancho como éste no pude más que poner cara de satisfacción y comprar el libro en cuestión; Estrella Roja de Alexander Bogdánov editado por Nevsky Prospects, pequeña editorial especializada en traducir al castellano joyas, más o menos recónditas, de la literatura rusa.

Perdonen mi ignorancia pero lo cierto es que el nombre de Alexander Bogdánov me era absolutamente desconocido. La breve reseña de su vida alimentó mi curiosidad y busqué en Internet información sobre su vida. Bodgánov fue un auténtico estudioso multidisciplinar: filósofo, médico, político, economista, escritor y todo ello con notable acierto. Políticamente militó en el partido bolchevique ocupando los puestos de mayor influencia junto a Lenin, hasta que las las desavenencias con éste último le hicieron caer en desgracia (Vladimir Ilich diría algo así como: el comunismo bien gracias, pero que mis intereses no se vean perjudicados). Posteriormente, y resumiendo, se dedicó a la medicina y la biología, interesándose en experimentos de transfusiones sanguíneas con la finalidad de rejuvenecer, hasta que murió en uno de ellos. Como se puede ver un sujeto de lo más creativo e inteligente. Además también tuvo tiempo de escribir ciencia ficción, como éste Estrella Roja.

La acción se sitúa en la Rusia de principios del S.XX, sobre 1908 concretamente, donde conocemos a Leonid, un joven con conocimientos científicos bien situado en el aparato del partido comunista. Aprovechándose de su estado de desamparo tras una ruptura sentimental, un joven camarada –Menni- con el que últimamente ha ido estrechado lazos, le propone unirse a una comunidad científica secreta. Leonid acepta y la primera investigación consiste en realizar un viaje a Marte. Poco antes de empezar el viaje, Menni le revela que no son una comunidad científica secreta sino que realmente son habitantes de Marte y le han elegido para enseñarle la vida en su planeta. Aún así, Leonid sigue convencido de llevar a cabo el trayecto. Una vez en el planeta rojo, el protagonista se queda maravillado ante la organización del trabajo, la avanzada tecnología, la toma de decisiones, las fábricas, hospitales, etc. En resumen, en Marte han llevado a la práctica un comunismo puro que redunda sin distinciones en el bienestar de la sociedad. Para sentirse más integrado, empieza a trabajar en una fábrica y todo irá fantásticamente bien hasta que empieza a percibir los problemas estructurales del planeta que pueden acabar amenazando a la cercana Tierra.

Estrella Roja en la bonita edición de Nevsky Prospects se divide en un acertado prólogo de Edmund Griffiths, las cuatro partes de la historia y un postfacio de la editora Marian Womack. Se le pueden dar dos lecturas: la primera como novela de ciencia ficción de agradable lectura gracias a una historia ciertamente original (y más en el momento de su publicación) y su fluida narración, que solo se ralentiza en el detalle de los diferentes escenarios comunistas marcianos. Resultan llamativos, por lo innovador y acertado, los vaticinios tecnológicos que contiene: la antigravedad como clave para los viajes especiales, el eteronef como precursor de las naves, las videoconferencias y otros varios más, lo que empareja al autor con otros escritores visionarios como Julio Verne o H.G. Wells.

La segunda lectura que se le puede a dar consiste en la perfecta traslación a una sociedad utópica de las ideas socialistas de Bogdánov. En esta sociedad marciana no existe división de clases, el trabajo está perfectamente organizado realizando cada sujeto las tareas para las que están más preparados, los que toman las decisiones son los que han demostrado que están más capacitados para hacerlo, la ropa es igual para todos y no existe ni la propiedad privada ni con ella la envidia. En definitiva, una perfecta puesta en práctica de los postulados teóricos conformantes del ideario socialista de su autor.

Cualquier enfoque que se le de a la lectura de Estrella Roja será ciertamente gratificante y curiosa para el lector y le permitirá descubrir a un personaje tan destacado como Alexander Bogdánov. En ningún momento hemos de olvidar que la novela se escribió en la primera década del S.XX y que tecnológicamente no parece especialmente desfasada un siglo después. El autor es un visionario no solo a nivel técnico sino también en los problemas de fondo del planeta Marte (como metáfora de la Tierra) y que, proféticamente, han ido apareciendo. Para finalizar significar que es de justicia felicitar a Nevsky Prospects por la tarea emprendida que permite poner en nuestras manos libros tan recomendables como este. 

Alexander Bogdánov en la Wikipedia

Alexander Bogdánov

Recomendación: 
Aunque no sea lo mío, leer algo más de ciencia ficción. Seguir indagando en libros publicados por Nevsky Prospects

Durante la escritura de esta reseña escuché el descacharradamente adictivo Teens in Denial de Car Seat Headrest y el reciente How Did We Get so Dark de los fabulosos Royal Blood. También el impresionante Salve Discordia de Triángulo de Amor Bizarro.

jueves, 10 de agosto de 2017

Cosmen Adelaida- Dos caballos. Una crítica


Dos caballos es el tercer disco de Cosmen Adelaida, tres años después del espléndido La Foto Fantasma. Para continuar afirmando su carrera contaron con Paco Loco para la producción del nuevo trabajo, de nuevo editado por El Genio Equivocado y con diseño de Elisa Pérez, batería del grupo y quien realiza la parte gráfica del grupo. Por cierto, tanto ella como el bajista Luís Fernández abandonaron poco después siendo sustituidos por Sean Lynam y Marcos Domínguez –quien fuese primer bajista de Cosmen-, que todo sea dicho defienden perfectamente el repertorio en directo.

En Dos caballos encontramos efervescentes canciones de enganche inmediato como las dos iniciales Contra la Pared, en la que destacan los coros y unos esplendorosos sintezadores, y Hermanos Wright, un precioso homenaje -hecho canción de explosivo estribillo- a los pioneros de la aviación, de los que en la letra se sirven como metáfora del no tener miedo a probar cosas nuevas. Temas de pop anfetamínico y urgente como Huida y la muy contagiosa Parque Jurásico. El Final podría ser cara B del referencial Seventeen Seconds de The Cure por sus atmosféricos teclados y su robusto bajo. Trabajados y efectivos ejercicios guitarreros como 2CV y Mastín. Experimentos de aire folkie como la postrera Ibizca, en uno de los temas más ralentizados del grupo. La desencantada El Futuro con una letra, enmarcada en teclados ochenteros, que regala prendas como “te he visto de lejos, ni siquiera en sueños llegamos a hablar”. Para el final me reservo Piranesi, llena de detalles que se van desgranando a través de un preciso bajo conductor y que con las escuchas se convierte en la mejor del disco.

Cosmen Adelaida se manejan perfectamente en territorio pop-rock, con un sonido delimitado por las afiladas guitarras de Javi y Nacho, excelentemente secundadas por un bajo musculoso y una contundente y precisa batería. Para redondear el conjunto, la colaboración de Betacam a los sintetizadores enaltece y expande las canciones. Por todo esto se citan referencias en su música a Echo & The Bunnymen, The Mighty Lemon Drops e incluso The Chameleons o Gang of Four. En Dos caballos, la producción de Paco Loco homogeneiza su sonido, dándole un baño de de opacidad a sus canciones y dotándolas de más capas y una mayor textura, logrando un sonido más denso en varios de sus temas pero sin renunciar a su espíritu pop aunque en algún momento queden demasiado desprotegidas, demasiado al descubierto, las voces, el punto más flojo de Cosmen Adelaida, hecho éste que se compensa con temas vertiginosos de poderosa instrumentación, ofreciendo diez canciones en tan solo veintiocho minutos.


En la parte lírica, los madrileños siguen plasmando imágenes del pasado y las dudas sobre los caminos tomados, o siendo más precisos, los no tomados y el qué pudo haber sido de... Deseos incumplidos, promesas por hacer y un poso de cierto hartazgo y desencanto aunque dejan espacio para algún atisbo de esperanza especialmente reflejado en Hermanos Wright, incitando a probar cosas nuevas sin tener miedo a ello.

Dos caballos es otro gran disco en la carrera de Cosmen Adelaida, a la altura del anterior La Foto Fantasma, y que afianza tanto la carrera como la postura del grupo, al seguir sin hacer concesiones en su trabajado sonido. Tanto su actitud como la de otros grupos con los que se alinean, ofrecen una alternativa a la postura reiterativa y acomodatícia de muchas de las bandas cabeceras del indie español, que no dudan en repetir el mismo disco con una serie de clones siguiendo su estela.
 
 HERMANOS WRIGHT

CONTRA LA PARED

 PIRANESI

Dos caballos en Spoti


lunes, 7 de agosto de 2017

The Afghan Whigs- In Spades. Una crítica





Hace tres años, The Afghan Whigs sorprendían al publicar Do to the Beast. Su gran calidad no evidenciaba en ningún momento que hacía dieciséis años de la publicación de su trabajo anterior. Si Greg Dulli –cantante, compositor y guitarra rítmico- siempre ha sido claramente la imagen del grupo, la marcha -en 2014- de Rick McCollum, guitarra fundacional del grupo, todavía ha reforzado más esta idea y parece ser que el bueno de Greg se encuentra cómodo con ello. Sustituye al ausente con la incorporación del solvente Dave Rosser (que ya tocó con Dulli en Twillight Singers y también en Gutter Twins) y después de una larga y exitosa gira mundial, vuelve a llevarlos al estudio de grabación dando como fruto el nuevo disco, In Spades, compuesto y producido enteramente por él. 

Tras su atractiva portada, el disco empieza con la calmada Birdland, canción de obertura jazzística que funciona casi como una intro para dar paso a una tremenda secuencia de temas rítmicos y cautivadores como el primer single, Arabian Heights, poseedora de un arreglo de guitarra que la emparejan con Matamoros de su disco anterior. La elegante Demon in Profile, que se inicia con un delicado piano que actúa como mecedora de un contenido Dulli hasta que los riffs de guitarra provocan que se desborde paulatinamente. Toy Automatic con su omnipresente batería en un tema con aroma de clásico instantáneo gracias a su intensidad creciente y un desarrollo bellísimo tanto en la parte vocal como instrumentalmente, sumando vientos en su tramo final. Oriole, otra canción preciosa con una cadencia perfecta para la voz del cantante, que surfea airosa entre certeros riffs de guitarra y ajustados arreglos de violín y violonchelo. Tras ella, Copernicus, el tema más urgente y rítmico del disco, con un inicio que puede llegar a recordar al mítico My Sharona de The Knack. A estas alturas, uno está atónito y agradecido, cinco posibles singles todos ellos tan intensos como diferentes.

In Spades continúa con The Spell que se mueve en parámetros similares a Oriole con juegos de equilibrio entre riffs de guitarra y violines aunque de nivel inferior a la mencionada. Light as a Feather vuelve a elevar el listón gracias a un bajo robusto y, posiblemente, la interpretación vocal más negroide y encendida del disco. Tras la tempestad llega la calma en I Got Lost donde es un piano confesional quien toma el protagonismo para terminar con la crepuscular y desgarrada Into the Floor


Tal y como pasó con el anterior, el disco se hace corto y deja con ganas de mucho más. Gatos viejos ellos, entregan un disco conciso y directo, con diez canciones para unos escasos treinta y seis minutos, repleto de las constantes en la carrera de The Afghan Whigs: intensidad repleta de riffs de guitarras rockeras que incluso beben de Led Zeppelin, desatada interpretación vocal tan abrasiva como soulera por parte de Greg Dulli (el más negroide de los cantantes rock y, sin duda, de los mejores cantantes de los últimos veinte años) mientras exuda sexo y sudor, alma funky y elevada cadencia rítmica en la mayoría de sus canciones.


In Spades es otro disco soberbio por parte de los de Cincinnati, con una primera mitad más que destacable, con algunas canciones que pueden mirar de cara a las mejores de su carrera, y evidenciando que se hallan en un gran momento. Ante ello, deseamos que The Afghan Whigs sigan publicando nuevos trabajos, aterricen de gira por aquí cerca y puedan superar el reciente fallecimiento de Dave Rosser, que en tan solo dos trabajos se ha revelado como un miembro muy importante en el grupo.

 ORIOLE 

DEMON IN PROFILE

TOY AUTOMATIC


 In Spades in Spoti


lunes, 31 de julio de 2017

Ramón Usall- Seixanta- Vuit. Una crítica.


En la pasada Diada de Sant Jordi tenía muy claro que uno de los libros que caerían sería Seixanta-Vuit de Ramón Usall, el segundo título de la colección del detective Rafael Rovira –casi diez años después de la primera entrega-. Ramón Usall está cimentando una buena carrera como escritor, alternando ensayos históricos y sociológicos –con el fútbol como protagonista de algunos de ellos-, e incursiones en la ficción con relatos y libros que transitan por la senda de la novela negra.


Sexanta-Vuit empieza cuando el detective Rafael Rovira, siempre necesitado de casos para aliviar su tensa situación financiera, recibe la ansiosa llamada de la que fue su profesora de francés, Enriqueta Pasqual. En ella, le pide que localice a su antiguo novio, Ignasi Camprubí, que la abandonó cincuenta años atrás, en París, y casi al pie del altar. En todo este tiempo no había vuelto a tener noticias de él, ninguna carta, ninguna llamada, y de repente recibe una postal de Ignasi pidiéndole perdón y diciéndole que siempre la querrá. Enriqueta, incendiada, pretende recuperarle a cualquier precio.


El detective, asombrado ante la revelación del pasado de su –en otros tiempos- estricta profesora, acepta el caso inmediatamente. Su estupefacción se incrementa de manera exponencial cuando Enriqueta le explica que con Ignasi se enamoraron y vivieron intensamente el mayo del 68 parisino, siendo parte activa del mismo, y militando en diferentes grupúsculos revolucionarios. Así como su convencimiento de que la dejó para poder abrazar sin ataduras de ningún tipo las causas y utopías que perseguía.

Rovira se traslada rápidamente a París, acompañado de su eficiente ayudante Betina. Cuando después de muchas preguntas consiguen localizarle, encontrarán al primero de una sucesión de cadáveres, todos ellos relacionados con Ignasi y las pesquisas del detective, hasta el punto que las sospechas recaerán sobre el desorientado sabueso.

Ramón Usall consigue poner al lector en la piel del detective Rovira, acompañándole en sus pesquisas en busca de un personaje que se ha mantenido en la clandestinidad casi cincuenta años. Con las preguntas a los antiguos compañeros de militancia, traslada la acción a los lejanos tiempos revolucionarios y detalla los diferentes caminos emprendidos por cada uno de ellos. Se sirve de este enfoque para reflejar las diferentes fidelidades: desde el que se aferra a ellas y defiende inflexiblemente su integridad, aunque sea utópica e injustificable, hasta el que se pasa al bando contrario renegando totalmente de su pasado para no perjudicar su actual bienestar y posición social (cuántos políticos acaban negando sus pensamientos de juventud?). También pone de manifiesto la vigencia del espionaje político y económico y el escaso valor de una vida humana en contraposición con estos intereses y los efectos de la masiva inmigración en la grandes ciudades.


El gran mérito del escritor estriba en conseguir todo esto con un lenguaje próximo y sencillo. Aborda temas comprometidos sin querer trascender, con un tono cercano y costumbrista que, por momentos, logra un cierto paralelismo con el gran Andrea Camilleri. Como el italiano, aprovecha sus páginas para lanzar dardos críticos con la sociedad que nos rodea, con sus evidentes desigualdades y la incapacidad de los políticos para solucionarlas mientras derrochan en dinero público en equipamientos escasamente rentables pero de alcance puramente electoralista. Destaca también en la construcción de los personajes, que tienen gran fuerza y están muy bien trazados, siendo entrañables gracias a sus imperfecciones, especialmente tanto el protagonista Rafael Rovira, detective de buen talante pero con escasa perspicacia y totalmente alejado del estereotipo del investigador clásico, como su valiosa ayudante Betina Antunes, que conforme avanza la novela se revela como un personaje imprescindible así como Enriqueta Pasqual, que después de una vida estoica decide abrazar la pasión por última vez en su vida.


Este tono cercano proporciona una lectura ágil y amena, con la complicidad de un lector que se pone claramente de parte de los protagonistas, provocando que sus más de trescientas cincuenta páginas transcurran con facilidad hasta llegar a un final esclarecedor y satisfactorio, dejando el autor varios anzuelos para poder usarlos en futuras entregas.


Ramón Usall aprueba con nota al retomar, gracias a Seixanta-Vuit, la serie del detective Rovira. Ahora habrá que pedirle que no tarde diez años en publicar otra nueva entrega.

Ramón Usall en la Viquipèdia
Ramón Usall

Recomendación: 
Ahondar en los ensayos del autor, especialmente los futbolísticos. El primer título de la colección: Tots els camins porten a Romania.

Durante la escritura de esta reseña escuché el atrayente Human Taxonomy de Winter Severity Índex, el poppie Dos Caballos de Cosmen Adelaida y también el correoso Marathon de los garajeros Mujeres.