miércoles, 13 de diciembre de 2017

Philip Kerr- La Mano de Dios. Una crítica.





Grata sorpresa me llevé al descubrir entre los atiborrados estantes de la Biblioteca Pública, La Mano de Dios, el segundo volumen de la serie Scott Manson del escritor escocés Philip Kerr, que sitúa la acción en el mundo del fútbol aparcando a Bernie Gunther, el detective en tiempos de la Alemania nazi que le ha dado prestigio y popularidad. El título, como no podía ser de otra manera, utiliza terminología futbolística como ya acaecía con el primero de la serie, Mercado de Invierno.

Scott Manson continúa como entrenador del London City FC al inicio de la nueva temporada. Inicio que viene marcado por la celebración de la ronda previa de la Champions League. Competición para la que lograron clasificarse a pesar del fallecimiento de su técnico Joao Zarco. Vivimos la llegada de los esperanzadores  fichajes, primeros entrenamientos y giras veraniegas recaudatorias, hasta llegar al plato fuerte; la eliminatoria contra el Olympiacos griego que dará acceso al vencedor a la deseada fase de grupos.

Partido en el que los jugadores saltan al campo ante la brutal hostilidad de la afición local. El partido empieza bien, muy bien para el equipo inglés, hasta que una de las estrellas del equipo, el ruso Bekim Develi, cae desplomado en el campo tras una jugada. A pesar de los esfuerzos del equipo médico, no logran recuperarlo y lo trasladan al hospital. Sus compañeros, muy afectados, se vienen abajo y encajan una abultada derrota mientras el ruso fallece pocas horas después. Lo que parecía ser una crisis cardíaca se complica al desarrollar la policía griega una investigación paralela relacionada con un crimen. Ante esto, el London City queda retenido en Atenas hasta que termine la investigación policial pero la situación de huelga general amenaza con retardarla indefinidamente. Con la temporada ya  empezada y ante la proximidad del partido de vuelta de Champions, Scott Manson decide empezar a investigar por su cuenta, para poder aportar algo de luz al caso que posibilite la salida del país de su equipo y así recuperar la normalidad. 

Philip Kerr vuelve a demostrar un vasto conocimiento de las interioridades y entresijos del mundo del fútbol de élite, un mundo desmesurado totalmente alejado de nuestra cotidiana realidad. La principal virtud del libro radica tanto en su creíble ambientación como en que el escritor avanza en la narración con el cuchillo afilado y sin dejar títere con cabeza. Refleja sin cortapisas que el deporte rey se ha convertido en un enorme negocio que mueve y despilfarra ingentes y desorbitadas cantidades de dinero. Desde unos jugadores que perciben retribuciones demenciales y que gastan con alegría y necedad propios de su condición de idolatrados y caprichosos semidioses hasta unos multimillonarios presidentes de fútbol (con abundancia de rusos, chinos, jeques árabes)  que compran presidencias de clubes como un trofeo más sin tener ni idea del juego –ni del club- en busca de repercusión y obertura de puertas para sus negocios, pasando por los agentes futbolísticos a los que acusa –con razón- de ser casi tratantes de esclavos de lujo siempre en busca de su jugosa comisión y acabando con los dirigentes de los organismos internacionales y su facilidad para sacar provecho en beneficio propio del dinero generado por los clubs. No olvida en su repaso a los fanáticos aficionados ultras de los equipos que amparados bajo la excusa de la defensa de unos colores pregonan su exacerbado racismo, un fascismo integrista y una injustificable violencia en sus actos.

Al transcurrir la mayor parte de la historia en la Grecia del rescate europeo, el autor no pierde la oportunidad de describir un país en descomposición y totalmente paralizado por su quiebra económica. Situación provocada por muchos años de expolio por parte de sus dirigentes y un fraude generalizado extendido a todas las capas de la sociedad, causas ante las que la Unión Europea hizo oídos sordos hasta que vio que podían hacer tambalear sus cimientos. Una vez impuestos por ella unos imposibles planes de austeridad (con el mayor peso recayendo sobre la población más vulnerable) dejan al país a la deriva para retirarse a sus lujosos salones de reuniones. Los contrastes del país se observan claramente al comparar el lujo donde se hospeda el equipo y el estado lamentable de las calles, los deficientes servicios públicos o incluso los vetustos estadios. 

En cuanto al estilo narrativo, cabe diferenciar entre las partes meramente futbolísticas y la investigación del crimen. Las primeras son una auténtica gozada para el lector amante de este deporte, destacando especialmente las cien absorbentes primeras páginas que se consumen de manera trepidante, sin poder despegar la atención del texto al captar perfectamente el ambiente del fútbol de alta competición. Las piezas del puzzle de la investigación están bien encajadas y se van desvelando con el transcurrir de la novela, no siendo demasiado previsibles y preservando el factor sorpresa hasta el final, aunque en estas partes la lectura se ralentiza en comparación con las anteriores. Además la serie tiene una gran virtud: su personaje principal Scott Manson. El protagonista es íntegro y coherente en un mundo en que estos valores no abundan. Es carismático e imperfecto y su obstinación y determinación consiguen el aprecio del lector.

La Mano de Dios, al igual que el primer título de la serie, es una novela reservada para los aficionados al fútbol por la cantidad de referencias y situaciones reconocibles que provocan una lectura voraz y muy entretenida de sus más de cuatrocientas páginas. Aunque hay que decir que quien no sea aficionado a este deporte mejor elija otro título.

Para terminar, una propuesta a Philip Kerr: una futura entrega sobre el Real Madrid, con la alargada mano de Florentino haciendo negocio en su poderoso e influyente palco en disputa con el Barça de Messi presidido por el pusilánime de Bartomeu.

Otros títulos de Philip Kerr:


Philip Kerr en la Wikipedia
Philip Kerr


Recomendación: 
Estar atento a las futuras novelas de esta serie. También la serie del detective Bernie Gunther por la originalidad de la misma.
Durante la redacción de esta reseña he escuchado Cautivos de Tulsa, grupo que cuenta con una cantante maravillosa, Miren Iza. También Latidos Cósmicos el nuevo disco de los desenfadados Las Ruinas así como Surrender de los combativos Holograms.


sábado, 9 de diciembre de 2017

Sea Pinks - Watercourse. Una crítica



Ser curios@, tener curiosidad continúa siendo una gran ventaja en estos tiempos de grandes avances tecnológicos que nos permiten disponer de casi todo a la distancia de un clic. El problema de ello estriba en que como mayor oferta existe, más no ceñimos a elegir lo que nos dan precocinado y casi predegustado. No nos queremos dar cuenta pero orientan nuestras elecciones, nuestro consumo y ante ello, nada como no tener miedo a lo desconocido, huir de lo evidente y atreverse a probar cosas nuevas. En estrictos términos musicales, es cierto que seguir este método puede llevar a escuchar grandes castañas aunque eso también pasa si te limitas a escuchar obras de grupos consolidados e intocables para los grandes medios. Todo este rollo introductorio sirve para justificar que así, un poco de casualidad y sin referencias, descubrí el disco Watercourse de Sea Pinks gracias a una referencia cogida casi al azar que me llamó la atención y me hizo escucharlo. 

Sea Pinks es un grupo irlandés ciertamente prolífico ya que han publicado seis LPs en siete años de existencia. Anteriormente el grupo era conocido por ser el proyecto paralelo de Neil Borgan, el batería de Girl Names, hasta que en 2013 dejó su anterior banda para centrarse en Sea Pinks, donde canta y toca la guitarra, acompañado por Steven Henry al bajo y Davey Agnew como batería. 

Watercourse es un disco de pop en mayúsculas. Temas cortos sin adornos innecesarios para ofrecer diez canciones en poco más de media hora. Temas Places She Goes, Into Nowhere, la homónima Watercourse o How Long Must I Be Denied se enmarcarn claramente dentro del jangle efervescente que bebe de las guitarras de The Smiths y del C86 menos lluvioso, sazonado con unas gotas de surf-rock cuando aceleran que les acerca a bandas contemporáneas como Veronica Falls o los mismos Girl Names. En la pegadiza e irresistible Gonalong y en la postrera Pining Away, sus guitarras cristalinas y bajos trenzados nos recuerdan a Wedding Present o, incluso, a los REM más rítmicos (época Murmur-Reckoning). En un par de temas frenan y abrazan sonoridades cercanas al twee-pop como I Don’t Know What i Would Do (Without You) y la grower Shock of the New dejando también espacio para la new wave estilo Wire en la trepidante Playin’ for Pride. Como queda demostrado, los de Belfast han logrado asimilar sus influencias para conseguir un sonido reconocible, aunque algo lineal, sin chirridos ni estridencias.

Watercourse de Sea Pinks es un disco muy disfrutable que gustará a los amantes del pop luminoso que busca melodías y estribillos explosivos sobre colchones de guitarras nítidas y trotonas bases rítmicas. Al final, no deja de ser más que pop de impacto inmediato sin pretensiones, ese que escuchas y no cambiará tu vida pero durante media consigue proporcionarte felicidad y dibujarte una sonrisa inconsciente. En ese arte, Sea Pinks son unos verdaderos artesanos y conviene seguirles la pista muy de cerca.


GONALONG

INTO NOWHERE

SHOCK OF THE NEW

WATERCOURSE EN Spoti


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Maronda - Patrones de Fuerza. Una crítica





Siguiendo con su costumbre de entregar nuevo trabajo cada año impar, Maronda publican disco autoeditado, Patrones de Fuerza, el cuarto ya de su carrera. El grupo ya plenamente consolidado en su formación, con Pablo Maronda como cantante y compositor, Marc Greenwood guitarra, Paco Beneyto bajista y Alfonso Luna a la batería, demuestra estar más que rodado después de los últimos años de experiencia.

Maronda son fieles a su pop pluscuamperfecto y poliédrico de reconocible base sesentera, siempre en busca de la melodía adecuada, que les emparenta a los enormes y luminosos Teenage Fan Club (con quien tiene fuentes comunes: The Kinks y The Byrds) arrojando canciones como la agridulce Diez Siglos bastó con Bizancio, Alexanderplatz con áromas de clásico desde la primera escucha para la que cuentan con la colaboración de Manu Ferrón (Grupo de Expertos Solynieve), la inicial La Muerte Infinita o la detallista y delicada Actos de Pura Abstracción. En el Jardín de la Prosperidad hay espacio para coquetear con la psicodelia, actualizar a Los Brincos e incluso incorporar sonoridades morunas.

Continuando la senda emprendida en Vibraciones, su disco anterior, incorporan elementos electrónicos actualizando su sonido. Sintetizadores marcadamente ochenteros en Hemos Matado a San Valentín realzando un estribillo muy efectivo y dentro de esta contemporaneidad de su sonido encontramos tres temas directos e irresistibles, tres caramelos, como Patrones de Fuerza con una base electrónica tan contagiosa como saltarina –que cuando la escuchen Love of Lesbian se la birlarán sin piedad-, la encantadora e irresistible Tiemblas y la efectiva Melanoma.

Para el final se reservan la bonita La Gota Malaya en la que aparece Marina Gómez (de los añorados Klaus & Kinski) para acabar un álbum breve, tan solo 28 minutos para 10 temas, clara seña de identidad pop al no superar los 3 minutos en 7 de ellos, sin prolongaciones innecesarias en ellos.

La producción de Patrones de Fuerza la han realizado, como es habitual, Pablo Maronda y Marc Greenwood que al ser conscientes de la joya que es la voz del primero –sin ningún lugar a dudas de los mejores cantantes del país-, la arropan con estribillos altamente efectivos. La instrumentación tiene un carácter bicéfalo, por una parte unas canciones tienen como base las guitarras sixties sobre contundentes bases rítmicas mientras que otras se nutren de sintetizadores y bases electrónicas. Las letras, llenas de inteligentes metáforas y precisas referencias, siguen versando sobre el amor y el desamor aunque no incide en rupturas sino en múltiples aspectos desde expectativas hasta la cotidianidad de una pareja. Para acabar de rematar, destacamos la bonita portada obra de Casmic Lab.

Patrones de Fuerza supone un nuevo acierto en la carrera de Maronda (y van cuatro de cuatro), reforzando su lugar de privilegio como orfebres pop en la creación de temas melódicos y luminosos. Pocos grupos de este país ofrecen tal cantidad de canciones preciosistas con arreglos tan cuidados como precisos, estribillos efectivos y contagiosos y letras certeras e inteligentes, sin olvidar que cuentan con un vocalista que sabe cantar y aún así su popularidad sigue siendo muy inferior a la que se merecen. Misterios de la vida y del aborregado indie estatal. 

El disco está en descarga a precio a voluntad. Agradecedlo al grupo comprándolo. Gracias.


RESEÑA DISCOS ANTERIORES:


TIEMBLAS 

PATRONES DE FUERZA

ALEXANDERPLATZ

Patrones de Fuerza en Spoti


sábado, 2 de diciembre de 2017

Pablo und Destruktion- Predación. Una crítica



En las entrevistas promocionales de la nueva obra de Pablo und Destruktion (nombre bajo el que publica el asturiano Pablo G. Díaz) sorprendió al explicar que mutaba después de su estupendo trabajo anterior, Vigorexia Emocional. El nuevo disco, Predación, lo iba a producir el gran Paco Loco, y anticipaba varios cambios: de sello, ahora con Sonido Muchacho, de la mayoría de los músicos que le acompañaban bajo el nombre de La tribu del trueno y, especialmente, que los textos girarían preferentemente entorno al Amor, así con mayúsculas.
Preludio Corintio es la primera pista y, como dice su nombre, actúa como breve introducción ambiental recitando en ella versículos de la Epístola de Pablo (guiño total) a los Corintios, enlazando con la monumental Puro y Ligero, una canción de contrición y arrepentimiento de intensidad desbordante, de enorme calado emocional potenciado por el uso de un bajo omnipresente y preciso que lleva el tempo en una montaña rusa de seis minutos logrando un tema majestuoso. A continuación llegan un par de temas poderosos como Un Salario Social y El Enemigo está Dentro, la primera tenebrosa y con abundante distorsión y la segunda; agresiva, desquiciada y repleta de carga ideológica avisando del poder del Islam cada más presente en Occidente. 

Tras este triunvirato de desasosegantes y, por momentos, escalofriantes canciones, Pablo nos concede un ligero receso en Amor. Una oda al amor intenso e incondicional, de entrega absoluta, una arenga con proclamas como “El amor es el premio de los temerarios”. Sigue con A la mar fui por naranjas, tenebrosa adaptación de una canción tradicional astur que realza mediante un acertado uso de las guitarras. Tras ella, otra de las cumbres del disco, El mejor traje de seda, en un homenaje a su tierra y a los suyos –a su sangre-, en que la persistencia de guitarra, bajo y batería le hacen muy atractiva. Para el final se reserva el spoken word de Conquistarías Europa, que enumera un postulado justo al principio del enamoramiento aunque la forma de cantar de Pablo no tarda en hacer estallar la canción y la postrera Herejes, que entre aromas de western crepuscular (la referencia solo puede ser Sam Peckinpah) vuelve a hacer apología del amor puro e incondicional ya reivindicado en Amor, incluso utilizando alguna de sus frases. 9 canciones para unos escasos 37 minutos que no se hacen largos en absoluto, sino todo lo contrario.

Efectivamente, tal y como había avanzado, el disco orbita en torno al amor, pero tratándose de Pablo G. Díaz queda claro que no es el amor que nos venden las películas americanas, sino que trata sobre un sentimiento puro, poderoso y fuerza motriz que provoca las acciones más desproporcionadas pero a la vez siempre teniendo presente su ambivalencia, pudiendo llegar a ser tan hermoso como egoísta y ponzoñoso. No olvidemos que pasar del amor al odio es cuestión de matices y que tras el bonito aspecto de las calles de las ciudades modernas se hallan ocultos cantidades ingentes de desperdicios y aguas residuales. Pero además del amor, la religión y las creencias también tienen una presencia imporante en Predación; desde la portada reproduciendo el éxtasis de Santa Teresa, hasta la carta a los corintios de Preludio Corintio, las palabras del sacerdote en Puro y Ligero y referencias que denotan una cotidianeidad de la religión en la vida de las personas. Precisamente esta recurrencia amor-referencias místicas, recuerda –aunque en coordenadas estilísticas totalmente diferentes- los primeros discos de un grupo tan imprescindible como Surfin Bichos, con los que coinciden en la turbiedad e interpretabilidad de las letras de sus canciones. 

La producción de Paco Loco lo ordena todo para que brillen los magníficos y turbios textos de Pablo (de los más destacados del panorama español, sin ninguna duda) y logra potenciarlo gracias al uso de un bajo muy presente siempre percutiendo incansable, que actúa como motor rítmico y unas guitarras que al aumentar su velocidad y presencia ayudan a desbordar los temas. Los brillantes arreglos embellecen el conjunto con un punto de barroquismo mientras Pablo interpreta los temas con el punto justo de contención, potenciando su honestidad e intensidad y evitando que caigan en el histrionismo, excepto en algunos gritos en Amor. Un sonido tan nítido como poderoso.

Pablo und Destruktion ocupa, después de cuatro discos, un lugar único en el rock español ya que podríamos definirle como crooner, como trovador rock por la calidad de sus textos y su vehemente interpretación, emparejándole con un mito como Nick Cave. Su intensidad y su lírica -desasosegante, crítica y repleta de recovecos- bebiendo siempre de temas universales como sexo, amor y creencias mientras recurre a una instrumentación de banda de rock, huyendo del aburridísimo tópico de guitarra acústica folkie, recuerdan irremediablemente a la bestia australiana. Aunque el mismo Pablo haya declarado que no quiere convertirse en el maldito oficial del rock en castellano está claro que transita por unos senderos pocos trillados y dada su enorme calidad, hay que reivindicarlo.

Predación es otro disco fantástico de Pablo und Destruktion, a la altura de Sangrín y  por encima del anterior Vigorexia Emocional. Además de la indisoluble sensación de conjunto del mismo, cuenta con temas tan destacados como Puro y Ligero o El Mejor Traje de Seda, de los mejores de su carrera. Predación es tan bello como amargo, tan barroco como desasosegante, tan honesto como combativo. A pesar de ello, creemos que el asturiano seguirá sin ser un autor para todos los públicos ya que sus obras exigen un esfuerzo por parte del oyente y en estos tiempos de productos prefabricados y consumo inmediato, el esfuerzo es un valor a la baja. Venced vuestra pereza y dadle una oportunidad a Predación, nos lo agradeceréis, estamos seguros.

RESEÑAS ANTERIORES:
VIGOREXIA EMOCIONAL



PURO Y LIGERO 

EL MEJOR TRAJE DE SEDA

EL ENEMIGO ESTÁ DENTRO


 PREDACION EN SPOTI

jueves, 30 de noviembre de 2017

Renaldo & Clara- Fent Amics

Lleida és petita i el més habitual serà trobar-se, diuen. Encara i així, el món és gran i les casualitats no existeixen. De tota manera els complements circumstancials de lloc són simple i necessàriament això, complements. Lo realment important continua sent una altra cosa, força més etèrea i alhora determinada. El destí, quina gran fal.làcia.


M'hi acostumo igual que quan no hi ha altra opció que acostumar-se 
Lleida és petita i el més habitual serà trobar-se
 Varis intents d'esquivar-se 
No hi ha gaire bars on deixar-se caure.
 Em puc estar entre l'espasa i la paret el temps que calgui 
El lloc estret que hi queda és suficient per cabre-hi 
Deixo d'estar confortable 
Quan arriba el so d'aquell accent que gasta. 
No se m'acut què contestar-li
 És massa tard per concentrar-se 
Més bé s'expliquen les mirades 
Sense compliments. 
El panorama és trist i són tristes les seves paraules 
El seu parlar em fa pensar en les poques ganes d'escoltar-les 
Hagués hagut d'amagar-me
 És l'única manera de salvar-me'n.
 No se m'acut que contestar-li 
És massa tard per concentrar-se 
Més bé s'expliquen les mirades 
Sense compliments.


miércoles, 22 de noviembre de 2017

Desperate Journalist- Grow Up. Una crítica.


El disco debut de Desperate Journalist, de homónimo título, fue una de las agradables sorpresas de 2015 gracias a un conjunto de buenas canciones de ritmos tanto jangle pop como post-punk, claramente marcadas por la forma de cantar de Jo Bevan. A pesar de ello, su repercusión fue ciertamente limitada sin lograr salir del reducto de los seguidores de estos estilos.

Para su segundo trabajo, Grow Up, en el que utilizan una bonita foto de la vocalista en edad adolescente para su portada, han optado por una línea continuista respecto al anterior, optando por temas directos y contundentes especialmente en su primera mitad, en una secuencia de trallazos rítmicos y efectivos como la majestuosa Hollow, Resolution, Be Kind y All Over, destacando que los tres temas iniciales son curiosamente los tres primeros singles extraídos del LP. Conceden un ligero reposo en la delicada Purple para volver a la carga con el pop frenético de Why are you so boring con su contagioso estribillo, seguida de la apocalíptica Lacking in your love en la que la cantante se desgañita entre un muro de distorsión. En los últimos temas, el nivel decae un poco a excepción de la vibrante Oh Nina, dejando para el final Radiating, con un piano como protagonista y que por su tono relajado e intimista es la clara excepción en un acelerado disco.

Desperate Journalist reinciden en su sonido oscilante entre el post-punk (destacando especialmente Hollow y Lacking in your love) y el jangle pop de la mayoría del resto de canciones. La similitud con The Smiths sigue siendo más que evidente tanto en la manera de cantar de Jo Bevan, que la empareja claramente con Morrissey, como por guitarra y bajo que recuerdan a Johnny Marr y Andy Rourke (la voz femenina también rememora a The Organ en el monumental Grab that gun o incluso a los Echobelly de su buena época, la inicial). La producción de la misma banda junto con Keith TOTP dota de una mayor contundencia a las canciones al darle más protagonismo y volumen a un bajo poderoso y omnipresente y a una batería rotunda -como ejemplo, el inicio de Hollow llega a recordar a la monumental A Hundred Years de The Cure- que redunda en una base rítmica potente y compacta sobre los que sobrevuelan vertiginosos riffs de guitarra, siendo recomendable escuchar el LP a volumen elevado. 

Como dice el tópico, Desperate Journalist tenían ante sí el reto del segundo disco y con Grow Up salen airosos. Definen su sonido y lo mejoran y potencian. Entregan un disco fresco, disfrutable y con grandes canciones, haciéndonos albergar esperanzas de futuros trabajos espléndidos dentro del espectro musical elegido. 

 HOLLOW

RESOLUTION

WHY ARE YOU SO BORING

Grow Up en Spoti


viernes, 17 de noviembre de 2017

Sebastià Bennasar- On mai no creix l'herba



Hace tiempo que tenía ganas de leer a Sebastià Bennasar. El escritor mallorquín tiene una consolidada trayectoria literaria, con alrededor de treinta títulos publicados, y ha logrado hacerse un nombre en nuestras letras destacando especialmente como autor y estudioso de novela negra. En la última expedición a la biblioteca localicé uno de sus últimas obras -On mai no creix l’herba- y no dudé ni un instante en llevármela a casa.

La acción del libro se centra en el barcelonés barrio de La Verneda. Entre sus calles transcurren las tramas principales que recorren sus páginas: las andanzas de Ariadna y su banda, un grupo de jóvenes que controlan el narcotráfico y la pequeña delincuencia en el barrio; el odio y resentimiento de un empresario caído en desgracia que se convierte en asesino de metereólogos de TV3 así como los planes de un grupo de neonazis que planean atacar al corazón de la simbología catalana para así dañar al independentismo catalán. Todo esto enmarcado en los días posteriores a la celebración del 11 de Septiembre, Diada Nacional de Catalunya, con frecuentes referencias al estado de efervescencia del nacionalismo catalán.

On mai no creix l’herba es un libro corto, de escasas ciento ochenta páginas divididas en cuarenta capítulos. Capítulos que son fogonazos debido a su brevedad (la mayoría de dos o tres páginas) con lo que el escritor consigue enganchar con facilidad al lector gracias a regalarle una sensación de impacto, de acción continuada y expectación ante lo que acontecerá. A esta sensación ayuda decididamente un lenguaje muy ágil y con muy escasas descripciones siendo un libro muy fácil de leer. Las tres tramas son originales, con un punto de partida atractivo y están bien desarrolladas –y por momentos dotadas de un cierto humor corrosivo-, llegando a entrecruzarse los movimientos de algunos de los protagonistas durante el transcurrir de la historia. Al ser una novela corta y frenética, los personajes tienen mucha importancia y es digno de destacar como Benassar consigue contagiar el cariño que siente hacia Ariadna y los integrantes de su grupo, al convertirla en una especie de líder de los desfavorecidos para darles un futuro mejor, mientras ocurre todo lo contrario con los neonazis que salen reflejados como los gorilas enfermos que realmente son. El libro se devora con rapidez y agrado, pero su estructura de minicapítulos provoca una cierta falta de empaque en la composición de algunos de los personajes, que acusan carencias en las motivaciones de sus comportamientos, llegando a lastrar el conjunto por un exceso de liviandad, de falta de anclaje, lo que provoca que a pesar de que su lectura se disfrute adolezca de falta de profundidad. 

On mai no creix l’herba me ha parecido un libro muy entretenido y bien escrito. Un buen acercamiento a la obra de Sebastià Bennasar dentro de la novela negra no exenta de crítica social y aderezada con un humor inteligente y punzante, aunque lo cierto es que tengo ganas de clavarle el diente a algún título suyo con mayor enjundia.


Sebastià Bennasar en la Viquipèdia









Sebastià Bennasar


Recomendación: 

Como digo un poco más arriba, reincidir en el autor.
Recurrir a la magnífica colección crims.cat para descubrir cercanos autores de novela negra.




Mientras escribía esta reseña he escuchado Relatives in Descent de los muy originales Protomartyr así com el enorme Love and Regret de los inexplicablemente desconocidos The Cold Showers.



sábado, 11 de noviembre de 2017

John Connolly- Los Amantes. Una crítica




Me gusta la forma de escribir de John Connolly y me apasiona la serie del detective Charlie “Bird” Parker. El hecho tener en casa casi toda la colección –comprada en la añorada Librería Negra y Criminal- siempre posibilita el ir avanzando en su lectura. A pesar de ello, ya hacía más de un año que terminé el anterior cuando me puse a leer Los Amantes, el octavo de la serie (leídos por orden numérico, lógicamente).

En él nos encontramos a un Charlie Parker con la licencia de investigador suspendida y que ocupa su tiempo trabajando como encargado en un bar, el Great Lost Bar. Ahora que tiene tiempo y, tal y como avanza en el prólogo, va a dedicarse a intentar averiguar qué impulsó a su padre, un honrado y equilibrado policía y padre de familia, a matar a tiros sin motivo aparente a una pareja de jóvenes desarmados, suicidándose posteriormente dejando atrás a su esposa y un hijo de pocos años.

Los encuentros con antiguos compañeros de su padre en el cuerpo le aportan poca luz y añaden una molesta sensación de muro, de ocultamiento por su parte. Mientras tanto, se presenta en su trabajo Mickey Wallace, escritor especializado en temas morbosos con gran repercusión en ventas, que está decidido a escribir un libro explicando la historia de Parker y los extraños casos en los que se ha visto involucrado, al que Bird echa de mala manera. Además, por diferentes estados del país se descubren asesinatos en que los autores han dejado una extraña inscripción como marca. Al ir descubriendo nueva información sobre su padre, Charlie Parker empieza a preguntarse si estos asesinatos rituales no tendrán que ver con él a pesar de los años transcurridos mientras viejas presencias vuelven a hacer aparición.

En Los Amantes, John Connolly se centra en el personaje de Will Parker  y conforme se adentra en él, consigue alumbrarnos sobre los orígenes de su hijo Charlie y resolver alguna de las incógnitas que planeaban sobre él aunque, acaso alguien lo dudaba?, no dejan de plantearse otras nuevas. También vuelven a tener protagonismo elementos sobrenaturales que habían quedado algo aparcadas en las entregas anteriores. 

Como no puede ser de otra manera, se reconocen fácilmente las características comunes de la serie: los conflictos internos y la lucha permanente de Charlie Parker contra el Mal y la atracción de éste hacia el protagonista, violencia soterrada que se desborda con facilidad y turbias relaciones personales que esconden una importante barniz ponzoñoso. Como es habitual, la novela ofrece un gran ritmo y una elevada tensión narrativa. John Connolly vuelve a dar muestra de una prodigiosa capacidad narrativa, situando parte de la trama en los años sesenta -explicando el compañerismo del cuerpo de policía-, encajándola perfectamente con el presente sin chirridos ni estridencias. Sus personajes, poderosos y complejos, poseen muchos matices y están excelentemente trazados. Durante la narración desarrolla diferentes hilos o tramas diferenciadas, en tiempo y espacio, que acaban confluyendo como piezas en un puzzle y sin dejar de sorprender al lector. 

Los Amantes es otra entrega brillante que refuerza mi convencida adhesión a la serie de Charlie Parker y la admiración hacia John Connolly, un gran escritor, que siempre ofrece historias turbias de lectura tan exigente como gratificante.



OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:

John Connolly en la Wikipedia
John Connolly

Recomendación: 
La serie Charlie Parker y empezar por el primer título de la misma: Todo lo que muere.
Puestos a recomendar, mi otro autor preferido en este género: Andrea Camilleri con la serie de Salvo Montalbano.
Mientras escribía esta reseña he escuchado Patrones de Fuerza de Maronda, otro aldabonazo en su carrera. La joya llamada Foreverland de The Divine Comedy y el divertido Different Creatures de Circa Waves.




sábado, 14 de octubre de 2017

Arcade Fire- Everything Now. Una crítica


Más de tres años después de Reflektor, los canadienses Arcade Fire anuncian su nuevo disco Everything Now. Enorme expectación, no en vano son junto a Radiohead los grupos más influyentes del pop-rock de la última década, que se incrementó al anunciar que su nueva obra sería un disco de pop ligero, variando respecto el disco doble anterior quizá conscientes del esfuerzo que suponía escucharlo entero (dudo que lo haya hecho nadie en los últimos 2 años) por largo y por inconsistente.


Con estas expectativas nos disponemos a escuchar el disco. Se inicia con Everything Now (continued) que no es más que una intro, un interludio que deja paso a la canción que da nombre al disco y que ha sido un perfecto primer single; exuberante, contagioso y directo a la pista de baile, con ecos de Abba y pop sueco en general y en el que cabe de todo en sus cinco estelares minutos: ritmos de electrónica setentera, coros gospel, sonoridades templetonianas e incluso flautas africanas. Tras esta gozada llega Signs of Life, en la que beben del Philadelphia Sound y los Bee Gees para lograr un tema de funky discotequero gracias a bajos y unos acertados sintetizadores. Las siguientes Creature Comfort y Peter Pan destacan por las baterías electrónicas y, de nuevo, los sintetizadores aunque en ambos casos una estructura reiterativa y un tratamiento vocal gritón por parte de Win junto con unos coros molestos arruinan ambos temas, llegando a aburrir la segunda. Continúa con Chemistry, con una extraña combinación de arreglos ska, riffs rockeros y una excesiva repetición con un machacón uso de la palabra que le da título. Una canción horrible, de lo peor que han hecho nunca.


La segunda mitad empieza con las dos versiones de Infinite Content, inferiores ambas a dos minutos. La primera es frenética y desbocada, moviéndose en coordenadas similares a temas anteriores como Month of May o, incluso, No Cars go consiguiendo un buen tema. La segunda vendría a ser su reverso tranquilo, con un aroma country lánguido bastante desafortunado haciéndose fatigosa pesar de su corta duración. Tras ella llega Electric Blue, en la que Régine tiene total protagonismo aunque se pasa de rosca con un registro muy agudo y el abuso del falsete, transformando la pretendida emotividad en molestia para el oyente.


En estos momentos Everything Now se ha desmoronado totalmente y uno ya empieza a estar hastiado de tanta inanidad. Justo aquí, llega la sorpresa al guardarse para el final una triada de canciones de muchos quilates: Good God Damn marcada por un bajo funkie y una interpretación que recuerda al Bowie más crooner. Put your Money on me, un tesoro, con una base electrónica que vertebra toda la canción –al estilo de We Exist- logrando un tema delicioso que se convierte en la mejor canción del disco incluso a la altura de los grandes temas de los canadienses. En We don’t deserve love rebajan el tono y de la mano de unos vaporosos y bellísimos sintetizadores nos conducen a un emotivo crescendo marca de la casa, en el que los coros delicadísimos de Régine se ensamblan a la perfección con la sobriedad de Win al cantar dando como resultado una preciosa canción de seis minutos. El disco se cierra con Everything Now (continued), tema regido por unos pausados teclados que producen el efecto de un barco llegando a puerto tras la travesía. El inicio y el final tienen el mismo título para reforzar un punto de vista circular y conceptual.


Para producir el disco, han aparcado a James Murphy que produjo Reflektor y se han rodeado de gente como el bajista de Pulp, Steve Mackey, Thomas Bangalter de Daft Punk, Geoff Barrows de Portishead y el ya utilizado anteriormente Markus Dravs. Entre todos ellos han conseguido un sonido añejo con una destacadísima presencia de sintetizadores y varias baterías eléctricas, aunque también es cierto que tanta nómina de colaboradores ha acabado redundando en una cierta dispersión. En las letras siguen ahondando en sus conceptos fundamentales: el amor imperecedero, la muerte, el suicidio y, en esta ocasión, incluso es un trabajo pseudo conceptual sobre la influencia de la tecnología en la sociedad actual y, especialmente, el consumismo desenfrenado en que se ha convertido el capitalismo y la necesidad de conseguir y saciarlo todo con inmediatez, sin espera, de aquí el omnipresente Everything Now. 


Everything Now es un disco irregular, casi de transición. Oscila entre momentos muy álgidos como el súper single Everything Now (aunque tanta efectividad le convierte en perecedero a corto plazo) y especialmente la triada final Good God Damn, Put your Money on me y We don’t deserve love y momentos de vacuidad o piloto automático importantes como Chemistry, Peter Pan o Electric Blue. Son suficientes cinco buenas canciones para salvar un disco? Posiblemente sí, aunque es evidente que no es, ni de lejos, su mejor trabajo y viniendo de un grupo como Arcade Fire, sabe a poco. Cabe decir que si este fuese su disco debut, no trascendería en absoluto y solo se recordarían un par de temas. Con Everything Now, Arcade Fire confirma el adiós definitiva a la épica arrebatada que los alumbró hace ya más de diez años para adentrarse en otros caminos que transitan con desigual fortuna.

EVERYTHING NOW 

PUT YOUR MONEY ON ME

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