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domingo, 28 de enero de 2024

IRENE SOLA - CANTO JO I LA MUNTANYA BALLA. Una mini crítica

 

He trigat bastant a llegir-lo, ja que acostumo a fugir del boom, el hype i la unanimitat. Digueu-me desconfiat. L'altre dia el vaig agafar a la biblioteca i vaig tenir clar que havia arribat l'hora d'enfrontar-m'hi.
Malgrat que a l'inici em va costar entrar per l'excés de frases curtes, punts i seguits i una certa redundància estilística (o potser és que tenia prejudicis en forma de pell fina aquell dia, a saber...), la veritat és que de seguida, i sense cap esforç, em vaig veure atrapat en la teranyina d'històries curtes que formen Canto jo i la muntanya balla, fins al punt que vull saber-ne més dels personatges i encara em pregunto com s'ha pogut ser tan injust amb l'Hilari carregant-se'l tan d'hora.
Sí, ara ja soc fan d'Irene Solà (més que de John Boy). Ho reconec. Un altre més.

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He tardado bastante en leerlo debido a que acostumbro a huir del boom, el hype y la unanimidad. Llamadme desconfiado. El otro día lo cogí en la biblioteca y ya sabía que había llegado la hora de enfrentarme a él.
A pesar de que al principio me costó un poco entrar debido al exceso de frases cortas, puntos y seguidos y una cierta reiteración estilística (o igual era yo que estaba quisquilloso), lo cierto es que en seguida -y sin ningún esfuerzo- me vi atrapado en el ecosistema de historias cortas que forman "Canto jo i la muntanya balla", hasta el punto de querer saber más de los personajes y todavía ahora me pregunto como se ha podido ser tan injusto con el pobre Hilari liquidándolo tan pronto.
Sí, ahora ya soy fan de Irene Solà (más que de John Boy). Lo reconozco. Otro más.

domingo, 15 de enero de 2023

David Trueba - Queridos Niños. Una crítica.

David Trueba es, sin ninguna duda, uno de mis escritores contemporáneos preferidos. He regalado y recomendado unas cuantas veces Abierto toda la noche, Cuatro Amigos e incluso Saber Perder. Con Blitz me llevé un cierto desengaño y la insustanciabilidad de El río baja sucio no ayudó a reconciliarme demasiado con él. El nivel de desencanto provocó que, a día de hoy, todavía no haya leído el anterior Tierra de Campos. A pesar de todo esto, el escritor madrileño siempre se merece una oportunidad (y yo la de reconciliarme con él) y cuando me enteré de la publicación de Queridos niños, no tardé en autoregalarmelo en mi librería favorita.

Basilio; un profesional de los medios de comunicación, que se convirtió en millonario gracias a la venda de su medio digital, vive retirado dejando descansar su causticidad y cinismo. Le apodan “el hipopótamo”, tanto por su obesidad – pesa cerca de 120 kilos- como por la ferocidad y contundencia de sus opiniones y ataques escritos. A pocos días del inicio de la campaña electoral para elegir Presidente del país, uno de los más importantes partidos conservadores le ofrecen el puesto de asesor de discursos de su candidata. Ella es Amelia Tomás; una recién llegada a la política que presume de honestidad y esgrime la bandera de la limpieza y la lucha contra la corrupción, algo muy necesario en un partido tan salpicado por los escándalos como el suyo.  Imagen idílica i, ciertamente, cándida en un mundo de tiburones y con tantos intereses a todos los niveles como es la política.

Basilio acepta, en parte por curiosidad y en parte por combatir el aburrimiento. Pasa a formar parte del equipo de la candidata, e inician una vuelta a España en autobús, pasando por todas las localidades posibles para presentar su nuevo proyecto e intentar ganar unas elecciones, victoria a la que los sondeos previos otorgan escasas posibilidades. Conforme avanza el viaje, se acercan los comicios y las encuestas empiezan a acompañar se estrechan los lazos en el equipo y se definen y priorizan las estrategias para conseguir los objetivos, empezando por la candidata que al oler la sangre va dejando atrás su candidez inicial. En todo ello, Basilio tiene un papel cada vez más importante y su nivel de involucramiento alcanzará unas cotas que inicialmente no imaginaba ni remotamente. ¿Pero todo esto será suficiente para ganar?.

Queridos niños es un libro tan divertido como cáustico. El lector ve plasmado en palabras lo que piensa de la política y el aparato de los partidos. Las estrategias, pactos, codazos, uso de la prensa y toda la hipocresía y cinismo que la envuelve. Todo ello para conseguir el voto de los electores, de los “queridos niños” del título, tan ilusos, previsibles y fáciles de manipular con una palabra o una promesa adecuada en el momento preciso (sabiendo de antemano que luego no tiene que cumplirse).

Que aparece un defecto, un escándalo, un poro en la imagen de perfección de nuestro líder, pues se fabrica uno mucho mayor en el rival que para algo existe afín a nuestros intereses. Minimizar los errores propios maximizando los ajenos para conseguir la comprensión o el enfado de los “queridos niños” en función de los intereses de cada uno, en definitiva, para que muerdan el cebo con sorprendente facilidad.

Aunque el libro se extienda hasta las 450 páginas, su lectura es sencilla y amena. Ayuda a ello su estructura de capítulos cortos, cada localidad visitada ocupa uno de ellos provocando que la acción funcione a base de anécdotas y hechos menores. La trama principal es el desarrollo de la campaña y las subtramas vendrían a ser las estrategias que llevan a cabo para ir mejorando las expectativas y encuestas. Los personajes están bien definidos y crecen en atractivo durante la narración.

Queridos Niños de David Trueba es un libro divertido y gratificante. No es ni será una novela referencial, ni creo que sea en absoluto su intención, pero proporciona unas horas de lectura bien gratas al poner foco en prácticas dudosas, que, aunque sean inventadas, no nos cuesta imaginar que podrían ser perfectamente reales e incluso mucho peores, tal es el descrédito que ha alcanzado la política, y el aparato de los partidos, al convertirse en un instrumento, un medio, del que sacar rendimiento propio (por parte de los profesionales) a corto plazo, alejándola totalmente del ciudadano, elector o pueblo. Con ella, David Trueba vuelve a ganar crédito. 

David Trueba en la Wikipedia
David Trueba

Otras Reseñas del Autor
ABIERTO TODA LA NOCHE 

Recomendación: 
No ser tan ingenuos y no creernos a los políticos. Son unos farsantes y solo miran por sus propios intereses. 
 
Durante la redacción de esta reseña he escuchado; The Good Son del maestro Nick Cave y sus Bad Seeds, monumental como casi toda su discografía, el fresco y divertido Late Developers, reciente nueva entrega de Belle & Sebastian y el combativo Bremen No Existe de los cada vez más fundamentales Biznaga.   

miércoles, 24 de agosto de 2022

IRVINE WELSH - EL ARTISTA DE LA CUCHILLA. Una crítica.

Irvine Welsh es uno de mis escritores favoritos desde hace años, especialmente cuando sitúa sus novelas en su icónica Leith. Compro cada nuevo libro suyo publicado sin ningún atisbo de duda. Por eso, cuando vi El artista de la cuchilla en el estante central de la magnífica librería La Irreductible me lo llevé a casa al instante.

Frank Begbie, el psicópata de la banda de rateros y drogatas que protagonizaban Trainspotting, se ha reformado. Y lo ha hecho a lo grande. Vive en California, se ha casado con la arteterapeuta de la prisión donde cumplió condena y tiene 2 hijas pequeñas. Además, ha conseguido prestigio mundial como escultor, bajo el nombre de Jim Francis, gracias a sus cuadros y bustos mutilados de estrellas y personajes famosos. Leith queda totalmente atrás.

Un buen día recibe una llamada de su hermana desde Edimburgo informándole que su hijo Sean ha fallecido asesinado. A pesar de no haber tenido nunca prácticamente ninguna relación con él, Begbie vuelve a casa. Una vez en Escocia y ante la falta de indicios de la policía, el protagonista decide investigar el caso por su cuenta sumergiéndose para ello en unos bajos fondos que no tienen nada que ver con los que él conoció. Toda una prueba de fuego para Frank. Conseguirá mantener impune su nueva estabilidad vital o volverá a hundirse en las ponzoñosas aguas de su pasado?.

Esta vendría a ser la sinopsis de El artista de la cuchilla y si alguien espera ver pulular por sus páginas al resto de personajes de la pandilla de Trainspotting, lamento decepcionarle ya que tan solo hay alguna referencia de soslayo a Renton y el más conocido de su ecosistema es  Juice Terry, el taxista pornógrafo, protagonista de Un polvo en condiciones.  

La novela tiene un planteamiento ciertamente bipolar: la situación casi onírica de Begbie en USA contrasta con el charco gris que es Edimburgo y su falta de oportunidades para una juventud que parece abocada a la delincuencia. El artista Jim Francis parece muy diferente a Frank Begbie, a quien su fama le precede, tanto que incluso cambia el nombre para dejarla un poco atrás. El carácter violento de su pasado ha mutado; ha desaparecido su impulsiva respuesta descerebrada en aras de un férreo control de sus impulsos. No es cobardía, sino que es táctica; ha aprendido a esperar, a tener calma y tranquilidad sin perder los estribos. Ha logrado tomar el control y eso le hace implacable y sus enemigos ni lo saben ni se lo imaginan.

Otros aspectos que muestra la narración es la fuerza del pasado cuando vuelve, enfatizado por el viaje oceánico que realiza Begbie, convirtiéndose prácticamente en una separación entre dos mundos diferentes tanto en tiempo como en espacio. Y no quiero dejar la oportunidad de destacar la ácida visión del autor hacia el arte moderno (y que, por cierto, me hizo reír mucho por afinidad).   

El artista de la cuchilla repite las constantes habituales de Irvine Welsh: fuerza narrativa desbordante que provoca una lectura ágil y muy adictiva, personajes potentes y muy bien desarrollados y escasos o ningún escrúpulo a la hora de describir las descarnadas escenas de miseria, sexo y violencia, así como un latente tono desesperanzado que planea siempre sobre los integrantes del ecosistema que conforman sus personajes por su falta de expectativas. Y sí, de acuerdo, el cambio de Jim Francis es tan radical como utópico, pero es fácil olvidar este detalle por el cariño que se le coge al personaje. Cariño hacia Franco Begbie? Sí, lo he dicho y es cierto, lo reconozco. Por todo lo mencionado, las 260 páginas de la novela se consumen con suma facilidad.

El artista de la cuchilla nos sumerge en la Leith de Irvine Welsh que tan bien conocemos de libros anteriores a pesar de los años que han pasado. Seguro que no es su mejor novela, pero proporciona una lectura adictiva y muy satisfactoria, con las reconocibles constantes habituales en su obra y eso siempre es una buena, una enorme noticia. De hecho, es exactamente lo que le pedimos.

Como siempre en las novelas de Irvine Welsh cabe destacar el trabajo de los traductores, en este caso Francisco González, Arturo Peral y Laura Salas Rodríguez, ya que escribe en dialecto nativo escocés y en inglés fonético, además de un extenso uso de slang.

Otras Reseñas de Irvine Welsh:
SKAGBOYS

CRIMEN

Irvine Welsh en la Wikipedia

Irvine Welsh

Recomendación: 

Del mismo autor; Acid House, Trainspotting, Skagboys, Porno y Cola. Creo que he mencionado que me encanta Irvine Welsh.

Escribiendo esta reseña escuché el grandioso Bug de los referenciales Dinosaur Jr, el fabuloso Manual de Montaña Rusa de los imprescindibles Airbag y Siento Muerte, el espléndido último disco de una banda sencillamente maravillosa: Mujeres.

miércoles, 6 de enero de 2021

DENIS GUEDJ - EL TEOREMA DEL LORO. Una crítica


Hace unos meses me regalaron El Teorema del Loro de Denis Guedj, con una amarillísima portada -color típico de Compactos de Anagrama- a juego con el animal del título. Lo cierto es que no me sonaba de nada, pero el reclamo de libro divulgador de matemáticas -comparándolo con Jostein Gaarder y El Mundo de Sofía o, añado yo, Oliver Sacks y los diferentes libros que ha publicado- me pareció de lo más atractivo.

El protagonista es Pierre Ruche, un anciano filósofo de 84 años. Propietario de una librería en París, un desafortunado accidente le postró en una silla de ruedas cediéndole la propiedad a su ayudante y desde entonces vive con ella y sus 3 hijos: Max, que tiene 12 años y los gemelos Léa y Jonathan, varios años mayores. No quiero olvidarme de Sinfuturo; un llamativo loro al que Max rescató recientemente del mercado de Las Pulgas.

Ruche recibe dos sorprendentes cartas de su viejo amigo de la universidad Elgar Grosrouvre (del que no sabe nada desde hace varias décadas).  En ellas le cuenta que vive en Manaos -en el Amazonas-, que se enriqueció cuantiosamente con sus negocios y gastó parte de su fortuna adquiriendo valiosísimos libros de matemáticas, casi únicos en el mundo, hasta conformar la, posiblemente, mejor biblioteca histórica de matemáticas del mundo. También añade 2 cosas muy importantes: ha conseguido resolver por primera vez varios de los problemas matemáticos más famosos de la historia y que le cede su espléndida biblioteca porque tiene miedo de que quieran asesinarle para robársela. Regalo al que no podrá negarse porque ya está embarcada y en camino. La segunda carta confima los peores presagios de Grosrouvre ya que viene dentro de una comunicación de la policía local informando de su muerte en un incendio que ha destruido totalmente su casa.

Ruche está convencido de que su viejo amigo le ha dejado pistas sobre la resolución de los problemas matemáticos en sus cartas y en los libros, así como también sobre quien ha sido el causante de su muerte. Ante ello, decide emprender la doble investigación a través del análisis de los volúmenes que recurren la historia de las matemáticas ayudado por sus jóvenes compañeros.

Esta vendría a ser la alargada sinopsis de la historia. A partir de aquí vemos desfilar por El Teorema del Loro a los matemáticos más importantes de la historia con sus vidas, descubrimientos y contribuciones: desde Tales y Pitágoras hasta Gauss o Euler, pasando por Arquímedes, Aristóteles, Al-Jwarizmi, Tartaglia, Napier, Bernoulli, Fermat o Goldbach (entre otros muchos), mientras los protagonistas intentan descubrir entre las notas de Grourouvre la resolución a los misterios planteados.

La enumeración de autores que he realizado es larga y me he dejado unos cuantos sin nombrar. En este tipo de libros con intención divulgadora distingo por un lado la parte científica y, por otro, la trama principal que pueda justificar la aparición de la teoría científica (o que permita descansar de ella) y allí es donde fracasa El Teorema del Loro. Los personajes, exceptuando quizá a Ruche, adolecen de una falta de profundidad acuciante: Max es un pequeño genio de 12 años totalmente autónomo y que hace siempre lo que le da la gana independientemente de su edad; los dos hermanos gemelos son dos snobs insoportables que no aportan nada a la narración y la madre; que tendría que ser clave, es una mera anécdota que se limita a aparecer y desaparecer de las páginas. Al inicio, incluso abre una puerta interesante dando indicios de su vida personal pero curiosamente el escritor se olvida de ello y no vuelve a incidir en ello descartando un aspecto que pintaba interesante. Además, el desarrollo de la hipotética investigación va dando tumbos de forma deslavazada, sin ningún avance, hasta que en la parte final, da la sensación de que el autor quiere cuadrarlo todo, demostrar la hipótesis, y no solo no lo consigue sino que todavía incrementa la sensación de confusión.

El Teorema del Loro de Denis Guedj no me ha parecido nada gratificante y me deja una cierta sensación de pérdida de tiempo, por lo que no lo recomeniendo en absoluto. Sus 531 páginas se hacen largas e incluso pesadas y no creo que con su lectura las matemáticas ganen demasiados adeptos, aunque también reconozco que la teoría matemática no es precisamente mi fuerte.  

Denis Guedj en la Wikipedia

Recomendación: 
No dejemos que la pandemia se nos lleve por delante ni que las nuevas formas de trabajo nos roben absolutamente todo el tiempo y no dejen tiempo para nuestras aficiones.
Mientras escribía esta reseña solo he escuchado discazos: el homónimo de Clap Your Hands And Say Yeah; Funeral de Arcade Fire, Vengeance de New Model Army y Las Causas Perdidas de Neleonard. Babita continuada.

martes, 21 de abril de 2020

ROBERTO BOLAÑO - EL TERCER REICH. Una crítica


El escritor chileno Roberto Bolaño desde su prematura muerte en 2003, ha ido adquiriendo gradualmente un prestigio y repercusión más que merecido. Especialmente reconocido por sus obras 2666 y Los Detectives Salvajes, en los últimos años se han publicado póstumamente diferentes títulos. Entre ellos, El Tercer Reich, novela que parece ser fue de las primeras de Bolaño, de su primera etapa, fechándose alrededor de 1989. 

Udo Berger, joven alemán de 25 años, se dispone a pasar sus primeras vacaciones con su novia Ingeborg. Para ello elige el mismo pueblo y hotel de la Costa Brava al que venía de adolescente junto a su familia. Espera disfrutar del sol, de la playa, del amor desbordante de su novia y, reservar tiempo para dedicar a su pasión: los WarGames. No en vano es campeón de su país y disfruta enormemente replanteando batallas de la 2ª Guerra Mundial, esforzándose en variar su resultado final.   

Este planteamiento inicial se ve alterado cuando conocen a otra pareja de alemanes, Charly y Hanna, con los que empiezan a salir cada noche y aguantar sus frecuentes broncas y borracheras. Además, se juntan con el Lobo y el Cordero, dos buscavidas del pueblo y con un curioso personaje que se dedica a alquiler patines en la playa y que responde al mote de El Quemado. Así, entre días de playa y fiestas, a las que Udo no siempre acude por quedarse en el hotel, van transcurriendo las vacaciones incrementando la confianza entre el grupo de nuevos amigos, hasta que un día Charly desaparece haciendo surf. 

Pasan las horas, los días y Charly no aparece. Terminan las vacaciones, deben irse, pero Udo decide quedarse hasta que encuentren el cuerpo de su compatriota. Esos días en soledad los llena intimando con Frau Else, la propietaria del hotel, que ya le fascinó en su adolescencia, rondando con el Lobo y el Cordero y, especialmente, jugando una partida de El Tercer Reich con El Quemado, ser que le provoca una extraña ambivalencia, una atrayente repulsión.

Reconozco que la sinopsis es larga y que me he enrollado más que otras veces, aunque creo que es necesario. En El Tercer Reich, Bolaño, narra en poco más de un mes el cambio total de una persona. Cuando Udo inicia sus vacaciones es un joven confiado, seguro de sus posibilidades y lleno de vida, al terminarlas es una persona totalmente diferente habiendo dejado atrás la mayoría de sus ilusiones y motivaciones. También muestra de soslayo el impacto del turismo en una localidad costera y, entre los trabajadores dedicados a este sector, como podrían ser los trabajadores del hotel y de bares cercanos al mismo.

El tono utilizado refleja claramente el cambio en la evolución del protagonista principal. En la primera mitad hay mucha acción, pasan muchas cosas y predominan los días soleados. Los personajes están llenos de ilusiones y expectativas. El punto de inflexión es la desaparición de Charlie. A partir de entonces y coincidiendo con el final del verano, se inicia la segunda parte; los días se arrastran pesadamente como un pelotón ciclista el día después de una etapa frenética, las nubes roban el protagonismo al sol. El comportamiento de Udo cada vez es más decadente; instalándose en el desasosiego, y sus obsesiones pasan a ser Frau Else y, especialmente, la partida de wargame que desarrolla noche tras noche con El Quemado. Al desasosiego mencionado contribuyen claramente los enigmáticos personajes que pueblan las páginas de la novela. Sugieren más que muestran. Son como sombras en las que se intuyen intenciones pero que no llegan a mostrarse. Son peligrosos o tan solo están desesperados y todavía no se han dado cuenta?. Esta falta de claridad, que podría ser atractiva acaba convirtiéndose en desconcertante al no traslucir las motivaciones de sus comportamientos. Toda esta incertidumbre y falta de explicitud acentúa el tono de confusión en que se sume la novela. Como más errática y repetitiva se vuelve, mayor es el desapego y cansancio que provoca en el lector, que acaba el libro con una cierta sensación de historia desaprovechada, de desmoronado castillo de naipes.  

El Tercer Reich me ha parecido una novela inconclusa, no por falta de un final sino por adolecer de una revisión exhaustiva y una cierta poda, especialmente en su segunda parte. Posiblemente Roberto Bolaño la guardase en un cajón para hacerlo en un futuro. Posiblemente, se ha terminado publicando para obtener rentabilidad con el merecido y tardío status que ha alcanzado su fallecido autor. Business is business, que dicen.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:
Putas Asesinas 
 
Roberto Bolaño en la Wikipedia

Recomendación: 
Queda't a casa! Quédate en casa! Stay At Home! y lee.
Roberto Bolaño y, a poder ser, comprar libros en librerías. Si todo el mundo apuesta por la comodidad de que te traigan libros a casa, igual un día no podrás ir a mirar libros en ningún sitio.
Mientras escribía esta reseña he disfrutado de las versiones de The Cure que ofrece Muzikalia en este magnífico artículo. 
Muzikalia - 20 versiones de The Cure

viernes, 16 de agosto de 2019

ALAN HOLLINGHURST - EL CASO SPARSHOLT

En la pasada Diada de Sant Jordi me regalaron El Caso Sparsholt de Alan Hollinghurst, libro que había ojeado con anterioridad y del que recordaba la imposibilidad de deletrear correctamente el apellido del escritor, así como el hecho de estar editado dentro de Panorama de Narrativas de Anagrama, siempre con títulos de buena literatura británica.

El libro se divide en cinco relatos. El primero de ellos se sitúa en 1940, durante el Blitz. A un college de Oxford llegan de manera provisional alumnos de otras facultades huyendo de los bombardeos. Uno de ellos, David Sparsholt, crea mucha expectación por su juventud, figura atlética y determinación, logrando introducirse en los círculos más bohemios e intelectuales del collegue, formado por jóvenes aspirantes a literatos y pintores.

El citado David Sparsholt es la figura vertebradora de los relatos, situándose en periodos temporales diferentes separados por unos, aproximadamente, quince-veinte años entre cada uno. En alguno de ellos el protagonista es el mismo Sparsholt, en otros el círculo de amistades que conoció en Oxford y sus progresos en las artes, en los últimos la presencia de su hijo -inicialmente aspirante a pintor- es la predominante, pero siempre con la magnética referencia de su padre presente en segundo plano.

Tras esta estructura dividida en diferentes relatos lo que realmente quiere mostrar el autor es la evolución de la homosexualidad en este período, ya que la mayoría de los personajes de El Caso Sparsholt son abiertamente homosexuales, y como la sociedad la acepta o la rechaza.

Y precisamente aquí, en lo que tendría que ser su principal atractivo, es donde la novela se desmorona claramente. El ambiente en el que se mueven los personajes es totalmente elitista: jóvenes de buena familia, bohemios, artistas consagrados. En lugar de sacar el bisturí y diseccionar la sociedad británica, el libro se limita a explicar como una serie de niños bien snobs culturetas se dedican a vivir su sexualidad sin salir de su burbuja. El único momento de cierta repercusión social, de ruptura del confort grupal, se da con el escándalo que titula la obra, pero tampoco se entra en demasiado detalle, quedando tan solo como una bruma lejana.

Mi impresión es que Hollinghurst desperdicia la oportunidad de analizar la evolución de la homosexualidad en la sociedad británica en los últimos setenta años (que es el período que recorren los relatos) y el cambio de percepción que se tiene sobre ella. Del estigma y la ocultación de los años cuarenta a la relativa normalidad (como tendría que ser) actual. En el único cambio en que se recrea el escritor, es en las formas de ligar en las discotecas gay, para lo que ocupa páginas y más páginas que aportan bien poco. Los personajes tienen poca hondura, se limitan a deambular por las historias sin incidir en las motivaciones de sus comportamientos y cayendo en muchos estereotipos.

A esta cierta sensación de falta de atrevimiento en su planteamiento le podemos sumar una narración más centrada en la anécdota y en la pulsión sexual de los personajes que en llevar la historia hacia algún sitio. Ante esto, El caso Sparholt, de Alan Hollinghurst, acaba convirtiéndose en poco más que un culebrón entre mullidas moquetas, obras de arte y sexo intempestivo.

En la contraportada se califica a la novela de ambiciosa, desde aquí pensamos que es absolutamente todo lo contrario. No perdáis el tiempo con ella.


Recomendación: 
Seguir buscando tesoros en Panorama de Narrativas, aunque de los últimos leídos solo salvo Serotonina. El próximo a asegurar con Irvine Welsh. 
Durante la redacción de esta reseña escuché el preciosista post-punk de los italianos Secret Sight y su disco Shared Loneliness, la oscuridad a golpe de bombo de Night Haze y su Love is Chaos y el atractivo Spectacle 1 de Push Buttom Press, todo ello muy post-punk.

viernes, 31 de mayo de 2019

MICHEL HOULLEBECQ - SEROTONINA. Una crítica


En la Diada de Sant Jordi llevaba una lista con los libros que quería comprar. Experiencia, sentido común o simplemente no quedarme colapsado ante tanta oferta. En ella, uno de los valores más firmes era Serotonina de Michel Houllebecq. Lo cierto es que las experiencias previas con el escritor de la isla de Reunión fueron bien diferentes; encantado con Plataforma y decepcionado con La Posibilidad de una Isla. Las Partículas Elementales quedarían en un término medio. Ante esto, Serotonina era una buena oportunidad para reevaluar mis sensaciones con el galo.


Florent-Claude es un burgués de 46 años y está deprimido, triste y desesperanzado. No vive sino que deambula por su existencia. Mantiene una relación con una chica 20 años más joven que él por la que ya tan solo siente indiferencia, hasta el punto de que su presencia le molesta. Toda esta desazón no la mejora el consumo de un nuevo y potente antidepresivo, llamado Captorix (más potente que el omnipresente Prozac y similares), que le provoca impotencia y desaparición del deseo renunciando así al sexo que había sido uno de los poderosos motores de su vida.


Al regreso de una semana de hastiadas vacaciones con su pareja decide dejar atrás su vida y volatilizarse (ya lo decían Los Planetas; si te esfuerzas, puedes desaparecer). Se despide de su trabajo y ya no regresa a su piso sino que se hospeda en un hotel sin informar a nadie. Su nueva rutina consiste en dar paseos por los alrededores y recordar su pasado, especialmente sus escasos amigos y sus fracasadas relaciones de pareja y lamentarse por ello, hasta el punto de intentar recuperar alguna de ellas aunque en su lamentable estado, no deja de ser una evidente utopía.


En Serotonina, el lector acompaña el deambular errático de Florent- Claude. Es oyente de sus fracasadas relaciones amorosas que relata con distanciamiento, testigo de unas inquietudes que mueren casi antes mismo de nacer y acompañante de unos recorridos estériles y sin ninguna finalidad. No es una novela fácil de leer, más bien todo lo contrario; es opresiva y transmite pesadumbre y desesperanza siendo el paralelismo con el estado de ánimo del protagonista más que evidente. Este es precisamente el gran mérito de la escritura de Houllebecq, refleja perfectamente la apatía de Florent-Claude en el desarrollo de la novela que, por momentos, parece que no avance, que no lleve a ningún sitio, exactamente igual que su vida. A pesar de lo dicho, también cuenta con momentos francamente desternillantes; especialmente la descripción de las explícitas escenas sexuales.


Tratándose del francés esperamos que su afilado bisturí diseccione sin piedad y Serotonina no es ninguna excepción. En primer lugar y a pesar de una aparente indulgencia contra el protagonista por tratarse de un hombre enfermo, no deja de mostrarle como un ser extremadamente egoísta y muy machista. Solo piensa en él y se lamenta de sus fallidas relaciones anteriores, pero no por ellas, sino por la vida que él hubiese podido tener. También arremete contra el esnobismo de una clase social media alta y el vacío que envuelve su existencia y que tratar de llenar con novedades. También es ampliamente cuestionada la política agraria y ganadera de la Unión Europea, reflejada pormenorizadamente en el personaje de Aymeric y sus esfuerzos y dificultades para mantener a flote su explotación vacuna ante la política de cuotas lácteas. Por último y más evidente, la crítica a una sociedad occidental dispuesta a adormecerse con calmantes y antidepresivas con tal de no aceptar las frustraciones y rutinas de la vida diaria, tan alejada de los ideales que triunfan en nuestra globalizada sociedad que estimula unos ideales de éxito fácil, rápido y continuado.


Serotonina nos muestra a un Michel Houllebecq sagaz y afilado. Si el lector entra en el juego de acompañar a Florent-Claude y buscar el fondo, obtendrá una recompensa en forma de novela interesante, bien escrita y con lúcidas reflexiones. Si se queda con la forma, posiblemente la encontrará dificultosa y poco gratificante. En Urano nos decidimos por la primera opción y tenemos claro que acertamos.  


Michel Houllebecq en la Wikipedia

Recomendación: 
Ir a comprar libros con una lista previa. La autoexigencia.
Mientras escribía esta reseña escuché el injustamente olvidado Suenacuento de Ceclia Ann (banda recomendadísima), el magnífico Ezlekuak de los totémicos Lisabö (posiblemente la mejor banda actual de post-hardcore del mundo) así como Pressure Points, el magnífico segundo disco de los holandeses Palais Ideal. 


lunes, 15 de abril de 2019

Adam Thirlwell- Estridente y dulce. Una crítica

En la última expedición a la biblioteca de mi ciudad elegí sin dudar una novela que tenía apuntada desde hace tiempo; Estridente y dulce de Adam Thirlwell. Principalmente por la llamativa ilustración de la portada (de Elise Delarue) y su atractiva sinopsis.

El protagonista se despierta junto a su amante en la habitación de un hotel y ella no solo no reacciona, sino que su cabeza está posada sobre una mancha de sangre. Ahora qué? Pedir ayuda y que todo el mundo se entere de que tiene una amante? Dejarla sola? Intentar solucionarlo sin llamar la atención?. No parece haber solución fácil.

Esta escena es tan solo el momento inicial de la narración y sirve para presentarnos a su protagonista. Un treintañero que vive en la casa de sus padres con su esposa y su mejor amigo alojado en la habitación de huéspedes. Un buen día dejó de trabajar para dedicarse a sus aspiraciones artísticas (aunque en realidad no tiene ninguna) y ocupa su tiempo en convertirse en politoxicómano mientras hace estupideces con su amigo, así como en imaginarse un amor romántico e imposible con su amante, que a su vez es una de las mejores amigas de su esposa.

Sinopsis atractiva como he dicho anteriormente, aunque esta positiva impresión se desvanece a las pocas páginas. Un estilo de escritura basado en divagar, en realizar círculos concéntricos con la intención de llenar páginas. Páginas y páginas de vaguedades y una trama inconsistente y que avanza a trompicones, solo consiguen provocar desconexión y hartazgo en el lector. Reconozco que en la página 70 estuve a punto de abandonar el libro pero continué hasta el final de las 377 vacuas páginas que lo componen esperando un cambio que no llega en ningún momento. Una lectura árida y una duración más que excesiva ante el escaso contenido que ofrece.

Personajes de escasa o ninguna profundidad psicológica, con comportamientos erráticos de los que se desconocen sus motivaciones. Ante ello, es imposible empatizar con ellos por lo que llega un momento en que al protagonista se le considera poco más que un adolescente malcriado y egoísta y bien poco importa lo que le pase. Pienso que la intención del escritor era provocar aunque lo cierto es que tan solo consigue aburrir.

Estridente y dulce es una novela decepcionante, tanto por el escaso empaque de la historia como por el estilo plomizo en la escritura de Adam Thirlwell. En la contraportada indican que esta novela es una gran travesura, no es cierto, es una absoluta pérdida de tiempo. 


Adam Thirlwell en la Wikipedia
Recomendación: 
Comprar libros por Sant Jordi, que lo tenemos a la vuelta de la semana.
Mientras escribía esta reseña escuché el fresquísimo nuevo single de Melenas; Ya no me importa Si tu me quieres, el agradablemente fresco Just Calm Down de los debutantes Yawners así com el catedralícia Butcher's Coin de Traitrs.

miércoles, 15 de agosto de 2018

SARA MESA- CUATRO POR CUATRO. Una crítica.

Creo que es una buena costumbre acompañar la compra de libros seguros, esos que tienes marcado en fluorescente, con alguno en edición de bolsillo de autores que todavía desconoces pero que quieres probar con ellos. Apuesta de bajo riesgo le podríamos llamar (a nivel monetario, claro está). Así, como acompañamiento, llegó a mis estantes Cuatro por cuatro -de Sara Mesa de quien había leído interesantes referencias- y una vez al lado de sus compañeros en Compactos de Anagrama ya solo cabía esperar el momento adecuado para leerlo. Momento que siempre acaba llegando.
Cuatro por cuatro sucede en un único escenario; un colegio elitista llamado Wybrany College, un internado exclusivo situado fuera de la ciudad, contando además con un bosque y un enorme cercado para lograr el aislamiento que quieren sus propietarios. Presume de seguir un selecto y eficiente modelo educativo y además cuenta con un programa de inserción de jóvenes becados (hijos de empleados o chicos muy inteligentes de clase social baja) que de otra manera no tendrían accesos a una educación privilegiada.

Su estructura consta de dos partes y un epílogo. En la primera parte se asiste al devenir del curso dando voz tanto a los alumnos de buena familia, como a los becados y a los directivos del centro. En la segunda, que sucede pocos años después de la primera, el protagonista principal es un inseguro profesor sustituto que llega al colegio una vez empezado el curso y va descubriendo poco a poco el funcionamiento del centro y las normas que marcan las relaciones entre alumnos, profesorado y cuadro directivo. Conforme pasan los días, descubre apesadumbrado que bajo la idílica postal educativa habita una implacable y corrosiva podredumbre que le hará plantearse su papel en el centro y su comportamiento.   

Para diferenciar ambas partes, la escritora utiliza estilos diferentes. En la primera parte usa capítulos muy cortos, de 3 o 4 páginas, narrando escenas muy concretas con diálogos y acción y como he plasmado anteriormente, con un planteamiento coral. En la segunda, en cambio, se vale del diario del profesor sustituto para detallar el día a día del centro. Entradas largas, llenas de dudas, miedos e incertidumbres. Conforme pasan los días y el profesor empieza a sospechar el verdadero funcionamiento del centro y la existencia de unas desconocidas reglas no escritas que se cumplen inflexiblemente, su escritura se vuelve taciturna y claustrofóbica como reflejo del sentimiento de asfixia y control creciente que experimenta.

El libro cuenta con grandes virtudes como su dinámica primera parte que genera adicción en el lector al sucederse los capítulos con gran rapidez. En un plano más metafórico, Cuatro por cuatro no deja de ser un espejo aumentado de nuestra sociedad en la que los trapos sucios del poderoso se lavan en casa bajo un manto de opacidad y aunque se utilice un bonito lema de integración, la realidad es totalmente diferente con una constante separación de clases e impermeabilidad entre ellas (a los alumnos becados se les llama especiales). Además de las citadas, destaca poderosamente la elaboradísima forma de escribir de Sara Mesa y el desarrollo de la trama; cada vez que alumbra algún paraje genera una nueva incertidumbre. El libro está lleno de zonas oscuras, de insinuaciones e interpretaciones. Como dice uno de sus personajes: “Todo lo que ocurre en el colich no pasa con palabras” con lo que consigue que el lector mantenga una atención constante para no despistarse. Por el contrario, su principal inconveniente es la duración y el tono apesadumbrado de la segunda mitad, en que la lectura se vuelve árida y fatigosa siendo excesivamente larga y provocando una cierta sensación de hastío que contrasta con la adicción que provoca la parte anterior. Cierto que es un tono buscado para reflejar el estado de ánimo del profesor conforme avanza la historia, y que recuerda a El país de las últimas cosas de Paul Auster, pero se le acaba yendo excesivamente la mano a la autora.

Cuatro por cuatro me ha parecido una buena historia sobre las relaciones de poder y la sumisión a ellas en el entorno de un exclusivo colegio privado, brillante por momentos, aunque acabe deshinchándose en su parte final. Y sobre todo, me ha permitido descubrir a una gran escritora, Sara Mesa, que valiente, demuestra no tener miedo a atreverse a mezclar diferentes estilos.

RECOMENDACIÓN:
Como he dicho anterioremente, profundizar en la obra de Sara Mesa en busca de más historias interesantes.

Durante la redacción de esta reseña he escuchado el oscuro Naturaleza Fractal de Antiguo Régimen, el hallazgo llamado Vietnam de los neozelandeses del mismo nombre y, en plan homenaje por su 30 aniversario, el maravilloso Surfer Rosa de los ya legendarios Pixies.