miércoles, 9 de enero de 2013

La Bien Querida- Ceremonia. Una crítica.


Nunca me había llamado demasiado la atención La Bien Querida, de hecho no me gustaban sus 2 álbumes anteriores salvo alguna canción esporádica. Ana Fernández- Villaverde (LBQ) saltó a la palestra casi a la vez que Russian Red, Alondra Bentley, Annie B Sweet, incluso Maika Makovski e incluso alguna más que me dejo. Ya sabemos que cuando algo se pone de moda pues se reproduce con facilidad. Y no es que fuese la propuesta más interesante de todas ellas, precisamente.

Pero con la publicación de su nuevo disco –Ceremonia- empecé a oír un run run de expectación en medios y personas de referencia que considero fiables (no, no hablo de Rockdelux ni de la Pichifork precisamente...) con lo que se despertó mi curiosidad.

Y aquí uno todo valiente enchufa el Spotify (que por algo pagamos el Premium) y esto empieza a sonar y, ostras, este disco suena pero que muy bien y va a merecer de unas cuentas escuchas más.

Pues eso, que ahora que ya lo he oído bastante más me voy a atrever a desmenuzarlo.

El disco empieza con Arenas Movedizas y el golpe en la mandíbula es fulminante, estoy escuchando a Neu! y la primera frase es: no, no puedo soportar cuando te veo con otras... La fina voz de Ana (con un punto que recuerda a Jeanette) enmarcada en el ritmo “motorik” es sencillamente genial. Además la canción está plagada de reproches y no sobrada de cariño.

Seguimos con Luna Nueva, tras lo que parece una canción agradable con la voz de la cantante destacando sobre la instrumentación se esconde una letra que nos habla de dudas en la relación, a mi entender es la canción más floja del disco. De todas maneras, solo es un respiro para prepararnos para el trallazo que forman las 3 canciones siguientes; Hechicera (mi canción preferida del disco) nos cuenta la historia de una bruja que después de mucho tiempo de jugar con los hombres encuentra la horma de su zapato y se enamora irremediablemente, todo esto enmarcado en unos sintetizadores sencillamente irresistibles. Seguimos con Carnaval, esta maravilla de canción dream-pop que esconde una disculpa por no estar a la altura del amor recibido. La siguiente es A veces ni eso, un futuro single perfecto, una guitarra circular que enlaza con con los mejores New Order  e incluso con el Just Like Heaven de The Cure, mientras las letra nos habla de la sumisión a un amor poco correspondido, y yo, aquí haciendo eses de amor con las caderas.

La 2ª parte del disco se inicia con Los Picos de Europa, dura canción que empieza con No tengo ganas de levantarme de la cama y finaliza con todo lo que quiero es dormir, narrando un sentimiento de derrota que todos conocemos (o no?). Desde la primera vez que la oí la hermané directamente con Línea 1 de Los Planetas.

Continuamos con Pelea, con otro estribillo irresistible (como la oigas 2 veces seguidas no te la sacas de la cabeza en todo el día) con otra historia de descompensación amorosa estaba equivocada, pensé que llamarías, creí que me dirías, lo mucho que querías, estar conmigo un rato, mejor toda la vida. Reprochándose el no hacer nada por salvar una relación.

En las 3 canciones que quedan; Aurora, Más fuerte que tu y Mil Veces entramos en la fase “planetaria” del disco. Canciones duras, con letras llenas de odio y rabia y trufadas de efectos sonoros. Está bien claro que en las sesiones que el grupo realizó con los granadinos les vampirizó el alma a estos e incluso la forma de componer, con frases simples pero llenas de veneno destilado en forma de reproches y acusaciones. Dejando a Los Planetas faltos de inspiración y dando tumbos (igual si se empapan bien del disco eligen correctamente el camino a seguir). Entre estas canciones destaca el largo trozo instrumental final de Aurora y el ritmo kraut de Mil Veces a partir del minuto 1:50 que ya no deja de traquetear hasta el final de la canción dejándonos con ganas de más, mucho más.

En definitiva, Ana Fernández-Villaverde y David Rodríguez, es decir La Bien Querida, nos entregan un disco muy arriesgado sustituyendo totalmente la guitarra acústica de sus inicios por unos omnipresentes sintetizadores que marcan la producción del disco, haciendo imposible mantener los pies y la cabezas quietos al oírlo mientras las letras nos van inoculando gota a gota la rabia y la amargura provocada por  las relaciones amorosas que terminan injustamente o que simplemente terminan,

Como he ido repitiendo, el disco se situa en un punto imposible entre Jeanette, el kraut-rock de Neu! y Can, New Order (incluso The Cure) junto con Los Planetas más ácidos y dañinos. Y no solo   Ceremonia es un gran disco sino que incluso se hace corto y eso, es un gran mérito.

Defectos? claro, seguro que los tiene. La portada, sí, eso es un defecto.


3 comentarios:

  1. Si te digo la verdad no los conozco, pero con esta presentación lo mínimo es abrir Spotify y darles una oportunidad.
    Gracias por el aporte
    Besos

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  2. Pues me gusta el sonido que tienen y la voz. Tienes razón que tiran muchísimo a New Order, me encanta A veces ni eso...
    Muchas gracias, ahora ya motivadamente, por el aporte
    Besos

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