It feels like a hundred years.
A veces se me aparecen en el umbral entre el sueño y la vigilia, vienen hacia mí y ya no estoy solo.
Ses coses no són fàcils per ningú dins aquest iglú tan descongelat.
The one and only time I ever saw Toxic Boy cry was when some sodium chloride got into his eye.
La gente necesita conocer tu opinión de mierda.
Aquellos ojos, aquella boca. También se lo preguntaba Bowie.
Qué maldición, aquellos ojos eran turbios,
yo sucumbí a esos besos sucios,
aquella falda desgastada me mató,
uo uo uo, aquellos ojos eran turbios.
Oh nena, no más, aquellos ojos,
no pude aguantar, aquellos ojos,
oh nena, no más.
Labios de ron rosal silvestre, fue mi perdición,
andares con tacón de vértigo,
esa mirada extraña, hizo mella en mí,
oh yeah oh yeah oh yeah,
aquellos ojos eran turbios.
Oh nena, no más, aquellos ojos,
no pude aguantar, aquellos ojos,
oh nena, no más.
Primitive Lips es una joven banda de Asbury Park, New Jersey (USA) integrada por Shane Furst (bajo y voz), Cosmo Marri (bateria), Matt Morgantini (guitarra) y la última en llegar Elise Miguel (teclados). El grupo se formó hace un par de años y a finales de enero lanzaron su primera grabación, un EP de 4 canciones de bonita portada de inspiración kandinskyniana con el mismo nombre que el grupo, distribuido por el sello Like Young Records y que puede encontrarse fácilmente en su bandcamp.
Su sonido viene dibujado por unas muy gruesas líneas de bajo martilleando sin parar sobre una eficiente batería, conformando una base rítmica que recuerda inevitablemente a los Joy Division o The Sound más rítmicos. La similitud del timbre vocal del vocalista con el de Ian McCulloch y los impetuosos riffs de guitarra hacen pensar en los Echo & The Bunnymen más rugosos. Estas fastuosas influencias enmarcan de manera evidente el EP en el post-punk y new wave de principios de los ochenta.
Tanto la pista inicial, As They Walk, como la postrera Movement, son temas oscuros y densos, casi sin estribillos y superan los cuatro minutos. En cambio los dos temas centrales, Lush e Into Nothing, son más accesibles y melódicos, con atractivas guitarras jangle en algunos pasaje e incluso remarcados estribillos.
Sorprende en una banda tan joven que posean un sonido tan definido y reconocible. El efecto hipnótico producido por el percutir incesante de bajo y batería junto con la melódica voz del cantante, genera una atractiva atmósfera melancólica, una añoranza de tiempos pasados, que subyuga especialmente en los dos temas centrales.
Primitive Lips han logrado despertar la atención con su EP homónimo, consiguiendo que su nombre acompañe al de otros grupos actuales como Cold Showers, Death Bells, Geometric Vision o Soviet Soviet (por decir solo algunos) que ofrecen un post-punk canónico más que disfrutable. Estaremos más que atentos a sus próximos lanzamientos.
AS THEY WALK
LUSH
INTO NOTHING
PRIMITIVE LIPS en SPOTI
- La foto corresponde a la actuación en WMSC Radio. Photo: Austin Resnick.
Una de las mejores noticias musicales del año pasado fue la vuelta a la actividad de Tom Boyle. El grupo getxotarra, cuyo nombre homenajea a un legendario skater, anuncio un parón en 2011 después de publicar unos magníficos LP y EP, Maniobra de Aproximación y Biografía de un Espejo respectivamente. Cese de actividades que finalmente se prolongó -salvo alguna reunión puntual- hasta mediados del año pasado en que, con energias renovadas, los miembros iniciales Xabier Setién (guitarra) y Gloria Para (bajo y voz), reclutan a Oskar Hernández (guitarra y voz) y Miguel Terán a la bateria. Todos juntos van a los sevillanos Estudios La Mina y en 5 días y de la mano de su habitual productor, Raúl Pérez, graban su nuevo y esperadísimo trabajo, el LP Vuelve a Empezar, nada más y nada menos que nueve años después de su primer LP.
El disco se inicia con Hojas Amarillas, publicada como primer single, en la que un muro de guitarras secunda la bonita y delicada voz de Gloria. Muro de Cristal se mueve por patrones similares, instrumentación deudora de Slowdive y MBV, más rápida que la anterior y con una letra que habla sobre como las personas toman caminos distintos. Continúa En otra Etapa con un inicio relajado y de cadencia lenta que acelera conforme las guitarras, repletas de pedales y distorsión, crecen progresivamente apoderándose de una canción poseedora de una lírica preciosa. Sigue Erizos en Invierno, con una base rítmica claramente deudora del Wake Up de Arcade Fire mientras la letra desarrolla conceptos schopenhauerianos sobre la atracción y el punto de equilibrio, en una canción que igual acusa su larga duración.
La segunda mitad se inicia con Gravedad, en que trenzadas guitarras sostienen su armazón mientras Gloria surfea dominante sobre ellas dando como resultado uno de los puntos álgidos del disco. A continuación llega Horas Perdidas, un delicioso caramelo pop de ácido trasfondo por su texto sobre la pérdida y su aceptación, contrastando el mensaje con el tono alegre y desenfadado de la canción que cuenta incluso con coros. En Universo Azul podemos encontrar aromas planetarios en sus inicios llegando a coquetear con el slowcore hasta que las guitarras revientan, como olas contra la playa, en su estribillo central perdurando en auge hasta el final. De la mano de la pausada y relajada Casiopea y Orión llegamos al final, contrastando el tono plácido de esta última con el resto mucho más bullicioso.
En la primera escucha de Vuelve a Empezar, nos reencontramos fácilmente con el sonido del grupo que conocíamos. Tom Boyle siguen siendo unos artesanos tejedores de bonitas melodías, favorecidas por la bonita y delicada voz de Gloria, envueltas por enmarañadas capas de guitarras que se retienen para desparramarse exponencialmente en los estribillos, dando como resultado unos temas tan atractivamente ruidosos como sensibles. Virtuosos creadores de disfrutable pop de amplio espectro, oscilante entre el engrasado noise-pop o shoegaze de Slowdive, My Bloody Valentine o Minor Victories y el pop delicado y preciosista de La Buena Vida o Nosoträsh, encajando perfectamente en unas coordinadas similares, como primos hermanos, de los añoradísimos Nadadora.
Vuelve a Empezar es un disco magnífico, que se hace muy corto en sus escasos 38 minutos, repleto de bellos e infecciosos temas destinados a perdurar. La larga espera ha valido la pena y Tom Boyle han vuelto para demostrar que son una tangible realidad. El disco enamorará sin remisión a sus seguidores de siempre y convencerá a quien les descubra por primera vez. Ahora tan solo nos queda pedirles que no esperen tanto tiempo en publicar un nuevo trabajo.
HOJAS AMARILLAS
EN OTRA ETAPA
HORAS PERDIDAS
VUELVE A EMPEZAR en Spoti
A quien le pueda gustar el disco, dejo el enlace de la campaña de mecenazgo que están promoviendo para poder editar el disco en formato físico. Colaboración Edición Física Vuelve a Empezar
Al publicarse La Última Salida,
del argentino Federico Axat, rápidamente me llamó la atención el aluvión de críticas
positivas, incluso entusiastas, sobre el libro. Una vez leída su sinopsis tuve
claro que quería leerlo. Aunque lo cierto es que voluntariamente dejé que
pasará un poco la fiebre de la novedad e hice un pequeño truco de
prestidigitador, aprovechando el cumpleaños de un familiar lo regalé con el compromiso de que me lo dejase una vez leído.
El principio del libro es de los
que enganchan “Ted McKay estaba a punto de pegarse un tiro en la sien cuando el
timbre de su casa empezó a sonar con insistencia”. Ante un inicio así no queda
más remedio que abrir bien los ojos y adentrarse en la historia (por un
momento, la inicial puesta en escena suicida recuerda el de Corazón tan
Blanco de Javier Marías). Ted finalmente abre la puerta y un desconocido
llamado Justin Lynch, en representación de una organización secreta, le propone
un trato: deberá asesinar a un criminal al que la justicia no ha castigado y
posteriormente matará a otro suicida. A cambio, le matarán a él y así su
familia se ahorrará las penalidades morales y legales de un suicidio.
Ted acepta la oferta y prepara un
plan para llevarlo a cabo. Al llegar el día previsto, lo sigue con
determinación para conseguir su objetivo. Y cuando va a realizar el primer
asesinato, empieza a ver señales conocidas en lugares extraños, fuera de sitio.
Y entonces, todo se retuerce, se complica y ante tanta confusión la clave parece
estar en la aparición de un animal tanpoco habitual, literariamente hablando, como una zarigüeya.
No, no iba puesto de nada
mientras escribía el sinsentido del segundo párrafo. El libro se divide en
cuatro partes y esta impresión de locura es la que produce durante la primera mitad de la novela. La acción transcurre con ritmo frenético
mientras el escenario cambia constantemente. Ted tiene un comportamiento
errático y el lector duda de si la organización le engaña o es todo lo
contrario. Aunque lo cierto es que dudar, dudar, el lector duda de todo ya que
hace páginas que no se está enterando de nada. Tan solo sabe que está enganchado al
libro y tiene ansia por saber qué pasará con el protagonista, cuál es la motivación de su extraño comportamiento y qué es realidad y qué un espejismo, mientras
devora los capítulos con fruición.
En su tercera parte, empiezan a
despejarse los cortinajes que esconden las claves de la novela aunque lo cierto
es que se alumbran tantos pasajes como otros se oscurecen y siempre con la
sensación de estar haciendo equilibrios sobre arenas movedizas. En la última parte, como
no queda más remedio al acercarse su conclusión, las piezas empiezan a encajar para
llegar a un final que consiga cuadrar todo lo narrado hasta entonces. Aunque para
seguir con el tono general de libro, puede que al final no todo sea lo que
parece.
La Última Salida es un thriller
psicológico extremadamente adictivo. Está plagado de giros imprevistos que
dotan de un ritmo vertiginoso a la novela. Los personajes están bien definidos y
el autor consigue que se quiera a Ted, aunque ante tanto cambio de escenario
uno llega a dudar de sus intenciones. Pero esto es claramente lo que quiere el
escritor, desconcertar constantemente al lector mientras hace avanzar la
historia. Cuando éste quiere darse cuenta, se halla totalmente desorientado y
sin poder parar de leer, tratando de despejar el truco del laberinto tejido por
el autor. Ilusa creencia ya que por mucho que uno intuya el escritor acaba ganando
claramente por KO técnico. Federico Axat juega tanto con el lector que cuando
finaliza la novela y el lector está orgulloso del puzzle que ha conformado para
cuadrar la historia, en el epílogo descubre que las piezas no están
correctamente encajadas y que muy posiblemente la imagen que refleja su puzzle no
sea más que un holograma.
La Última Salida posee abundantes
virtudes, -ritmo endiablado, atmósfera absorbente y una indudable adicción-, y
me ha parecido un libro notable aunque no redondo debido a que la sorprendente
resolución del mismo me parece muy efectista, demasiado para el intrincado
andamiaje que se ha ido levantando con el transcurrir de las páginas. Aunque igual
soy demasiado quisquilloso y cabeza cuadrada y es necesaria una segunda lectura
para alumbrar claves esparcidas durante la narración que puedan haber pasado
desapercibidas. A pesar de esta pequeña objeción, recomiendo claramente su lectura
por el extraordinario dominio de la tensión narrativa que demuestra Federico
Axat, que, cual un Messi de la pluma, gambetea sin parar ante el desorientado
lector provocándole una muy grata sensación de vaivén y vorágine mientras
devora páginas sin parar. Por si alguien no ha reparado en el apellido de uno
de los personajes, la influencia del cine de David Lynch es más que evidente
durante toda la narración. Reincidiré sin dudar en el autor, tanto en sus
obras anteriores como las que publique en el futuro.
Si te gusta leer dejándote llevar ciegamente por la narración, este es tu libro. Buscar sus libros anteriores, especialmente El pantano de las mariposas.
Mientras
escribía esta reseña he
escuchado el pop gélido deudor de Joy Division de los rusos Motorama en sus discos Dialogues y Poverty así como la obra maestra nerd llamada The Fidelity Wars de los maravillosos Hefner.
El año pasado Sangrín, el anterior disco de Pablo und Destruktion, fue una de las agradables sorpresas del año, noqueándonos fácilmente a primera escucha y apuntando en letras mayúsculas el nombre de su autor. En mayor de este año, nos entregan su nuevo disco, Vigorexia Emocional, firmado también por Pablo G. Díaz con La Tribu del Trueno como banda acompañante.
Como en su anterior trabajo las atmósferas desasosegantes complementando la magnífica voz de crooner de Pablo son las grandes protagonistas, acrecentadas por unos magníficos arreglos en guitarras, pianos y, especialmente, en la inmisericorde viola de Sara Muñiz que potencian y realzan los textos, románticos y desquiciados a la vez. Unas letras muy visuales, efecto éste que provoca que el oyente todavía se sumerja más en la canción y sus texturas.
Se ha comparado acertadamente a Pablo und Destruktion con su paisano Nacho Vegas, siempre y cuando recordemos al turbio y ponzoñosoNacho Vegas de sus primeros discos y no al de sus insípidos y aburridos últimos trabajos.
Además del símil anterior, el asturiano nos evoca fácilmente al gran Nick Cave. Las historias dolientes y desgarradoras, la rabia en el tono de la interpretación y las continuas referencias al amor y al sexo (¿o es que son indisolubles en un amor romántico?), los crescendos instrumentales desbordándose mientras proyectan a la cumbre la voz de Pablo G. Díaz y sus posteriores descensos vertiginosos. Todo lo anterior y la tristeza y angustia que provocan sus letras en determinados momentos, le sitúan en la senda del gran mito australiano.
A pesar de que líricamente el nivel es ligeramente inferior al enorme Sangrín, en Vigorexia Emocional hallamos una serie de canciones de gran calado emocional: la desesperanzada Animales, la acongojante road-canción Busero Español, los curiosos ritmos del single A Veces la Vida es Hermosa contrapunteando unos versos lapidarios, la historia del sueño revivido en la preciosa Bares Vacíos, la inicial Los Días nos Tragarán y la última Dulce Amor en que a pesar de su título, proclama lo contrario blindándose ante el romántico amor con el que ha flirteado durante todo el disco.
Vigorexia Emocionales un nuevo paso adelante, que confirma a Pablo und Destruktion como una de las voces más interesantes y relevantes aparecidas en los últimos años en nuestro país y en una parcela tan poco concurrida como la de crooner con hechuras de predicador.
If I made it through Christmas without smoking
'Til your parents went to bed
If you made it through too
Without sticking your nail scissors in my neck
I'll buy you bras instead of pickled eggs
Chocolate instead of chutney
Good red wine instead of bad red wine
Next time I remember your birthday
I ate peaches straight from the can
The juice ran down my tongue
Over my lip
Slipped down my chin
Dripped onto your parents' carpet
The air in here is dead
But we're not finished yet
Throw the back door open
Let me see your breath
I love you like a madman
I miss you all the time
I wait for the morning
I will wait all night
I mixed rum and coke and lemonade
Asked for my presents in the kitchen
Alone again at 3am
I listened to them
With sugar round the rim and ash around the edges
Of the tiles and the tables
You didn't sit up waiting
But somehow slept sober
Un buen día, hace ya unos meses,
me encontré con un nuevo LP de Placebo -Loud Like Love- sin ninguna expectación
ni demasiado ruido. Qué diferencia con anteriores lanzamientos rodeados de un
gran clamor mediático. Los 4 años transcurridos desde su flojo Battle and Sun
(con la vergonzante Ashtray Heart) y los casi 10 años desde su último disco
decente han pasado factura, claramente.
Pero como pasadas pasiones
generan futuras filiaciones me dispongo a escuchar el disco con atención. Y, grata
sorpresa la mía al acabar la primera escucha. Tanta, que lo vuelvo a escuchar
de nuevo.
Lo mejor que se puede decir de
Loud Like Love es que dan ganas de volver a escucharlo: hay buenas canciones y
se hace corto. La primera mitad del disco está plagado de aciertos, empezando
con la canción que da título al disco, la magnífica Scene of the Crime y la
rabiosa, urgente y reivindicativa Rob the Bank. Incluso Too Many Friends
secunda bien a las anteriores tan solo bajando el nivel la anodina Hold on To
Me. Medio disco divertido y plagado de instrumentación saturada que se ajusta
perfectamente a la voz de Brian Molko.
La segunda mitad empieza con A
Million Little Pieces y la más experimental Exit Wounds, 2 canciones agradables
pero intrascendentes. Pisan el acelerador con Purify donde vuelven a tomar
protagonismo las guitarras para, a continuación, allí escondida, encontramos a
la auténtica joya del álbum, Begin the End, 6 minutos de canción con una
omnipresente batería y un crescendo continuado que rompe muy al final diluyendo
toda la tensión que ha logrado acumular el tema. El disco finaliza con la
sinfónica Bosco que sirve de elegante y calmado remanso.
Como durante toda su carrera y
Loud Like Love no es una excepción, el metálico timbre de voz de Brian Molko
sigue provocando irritación o adhesión hacia Placebo. En mi caso, adoro su voz
y en este disco ésta demuestra estar en muy buena forma muy buen secundada por
las guitarras y una destacada base rítmica, sobresaliendo el trabajo del
batería. Además, como gatos viejos que empiezan a ser, saben lo que tienen que
evitar: las sonrojantes y redundantes baladas desoladas cantadas por Brian casi
a capella, provocando discos interminables llenos de plúmbeas canciones.
Placebo están a años luz del
grupo que reflejaba la urgencia y confusión del angst adolescente y este Loud
Like Love no es un disco excelso pero sí que recuperan parte del terreno
perdido. Si siguen por este camino y reducen el protagonismo de la voz del
cantante enmarañándola entre los instrumentos seguro que Placebo volverá a
ofrecernos grandes discos. Lo mejor de todo es que cuando ya casi no teníamos ninguna
esperanza depositada en ellos han logrado sorprendernos.
Ya tenemos aquí el nuevo disco de Suede,Bloodsports. El 7º de su carrera, 20 años después de la
publicación de su homónimo primer disco. Aparte de los discos de Suedetambién
Brett Anderson y Bernard Butler han publicado discos en solitario y ese experimento
fallido llamado The Tears.
Aunque lo cierto es que
desde el fantástico Coming Up (1996) los trabajos publicados tanto bajo el
nombre de la banda como sus otras combinaciones me han interesado más bien
poco, salvo algunas canciones esporádicas, y creo que al mundo también. Buena
prueba de ello es que Suede ha vuelto a confiar en Ed Buller, productor de sus
tres primeros discos para intentar reflotar su nombre y llevarles por
el camino del éxito.
Con un cierto prejuicio
pongo el disco y empieza a sonar Barriers, una guitarra marca de la casa reforzada por
un omnipresente bajo que le da textura y profundidad al sonido y, primera
reflexión; qué en forma está la voz de Brett, muy buen primer tema con su guitarra ascendente y un enérgico estribillo. La agresiva
guitarra con la que abre Snowblind me pone en alerta y su riff acompañado de un
gran bajo y la pasión y épica con que canta Brett me hacen percibir que estamos
delante de un gran tema, el mejor en muchos, muchos años. Seguimos con It
Starts and Ends with you, posiblemente algo más tópica pero aún así un muy buen
tema pop que es el que han elegido como primer single del disco. Hasta ahora 3
canciones luminosas, esto promete.
Empieza a sonar Sabotage con
un ritmo más calmado después de la trilogía inicial y una guitarran que
parece retorcerse detrás de la voz de Brett dándole un tono oscuro muy
apropiado, en este tema dan rienda suelta a toda la épica made in Suede (Dog
Man Star) convirtiéndolo en otro de los grandes momentos del disco, junto con Snowblind las mejores canciones del mismo. Seguimos con
For the Strangers, otro tema que mantiene la buena línea del disco gracias a la
omnipresente guitarra de Richard Oakes contrapunteando perfectamente la voz de
Brett Anderson.
Ya ha pasado la mitad del
disco y una sonrisa ilumina mi cara. Este continúa con Hit Me que aunque suena
menos imaginativa tiene un buen estribillo que hace que discurra fácilmente por
el reproductor.
La siguiente es la
primera balada propiamente dicha del álbum, Sometimes I Feel I’ll Float Away,
un tema ampuloso y muy vacío, ni la voz de Brett transmite el dramatismo ni la
emoción necesaria ni la música contagia demasiado. Con el siguiente tema What
Are You Not Telling Me, el disco toca fondo. 3 minutos totalmente superfluos
llenos de nada.
A continuación viene otro
medio tiempo como es Always en el que Brett Anderson consigue transmitir un
tono de desolación a su voz que salva el tema y nos lleva de la mano hasta
Faultlines en el que la instrumentación y, especialmente, la batería enmarcan
la voz de Brett consiguiendo transmitir una sensación de desamparo y emoción
contagiosa que nos hace evocar momentos de las mejores canciones tristes de Suede.
Y el disco se ha terminado y se ha hecho corto. Y uno se da
cuenta de que quiere volver a escuchar el disco. Y eso solo quiere decir que es
un buen trabajo y, sobretodo, que me ha gustado, mucho y más teniendo en cuenta que mis expectativas eran prácticamente nulas.
En resumen un muy buen
álbum que se pueden dividir claramente en 2 partes: las 6 primeras canciones
que nos trasladan, junto con los Suede, a algún momento de 1995 justo entre Dog
Man Star y Coming Up. Los temas aún conservan parte de la épica y desgarro del
primer álbum y se ven trazas de los singles redondos, directos y arrolladores
del Coming Up. De hecho tanto Snowblind, como Sabotage e It Starts and Ends with you podrían estar tranquilamente en estos discos.
La 2ª parte del disco
decae de manera alarmantemente especialmente con Sometimes I Feel I’ll Float
Away y What Are You Not Telling Me, consiguiendo remontar con Always y,
especialmente Faultlines.Suededemuestran que siguen teniendo un enorme talento al equivocarse eligiendo las canciones para los discos ya que varias de las caras B del disco son superiores a estas 4. Para muestra volver a escuchar el maravilloso recopilatorio de caras B, Sci-Fi Lullabies. El sonido del disco es magnífico, Brett Anderson canta como si no hubiesen pasado 20 años desde que empezó en esto, la guitarra de Richard llena todo el disco y está muy bien secundado por bajo, batería y teclados. La mano de Ed Buller se hace evidente dando un gran empaque a todo el sonido del disco.
En una clasificación de
discos de Suedeeste Bloodsports se situaría inmediatamente detrás de su
trilogía mágica Suede- Dog Man Star y Coming Up. A cierto distancia sí, pero a
bastante más distancia del resto de los álbumes de su discografía y a años luz
de sus trabajos en solitario o del publicado bajo el nombre deThe Tears.
Los Suedehan demostrado
ser chicos listos presentando un trabajo de escasos 41 minutos (que aprendan
otros grupos, por favor) confiando en el productor que les guió por el camino
del éxito a la vez que ha actualizado su sonido y con tan solo 2 canciones
malas de un total de 10.
Una grata sorpresa cuando
ya no esperábamos nada de ellos.