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sábado, 28 de marzo de 2020

GEORGE PELECANOS - DRAMA CITY. Una crítica

Hace ya varios años compré Drama City de George Pelecanos siguiendo la recomendación del librero. Lo que yo no sabía entonces es que George Pelecanos fue guionista de The Wire y Treme (series por otra parte, excelentes). Al enterarme de ello, salió a flote mi creciente aversión a las modas y a los picos de popularidad, estimulada debidamente por una muy televisiva y -¿por qué no decirlo?- horrible portada del libro. Eso provocó su olvido durante unos cuantos años hasta que el otro día reparé en él de nuevo y tuve claro que había llegado el momento de leerlo.

Lorenzo Brown acaba de salir de la prisión, en libertad condicional, tras 8 años en ella. No quiere volver a ingresar y persevera trabajando en la Sociedad Protectora de Animales recorriendo las calles inspeccionando el maltrato animal. Su agente de la condicional, Rachel López, eficaz y eficiente de día, trata de llenar su vacío interior en noches repletas de alcohol y sexo con desconocidos a los que no quiere volver a ver.

Ambos habitan en DC y desarrollan su labor en calles peligrosas. Cuando la tensión se incremente en ellas por una guerra de mafias, su vida y sus firmes propósitos se ven amenazados. Podrán ambos, principalmente Lorenzo, resistir el empuje de la fuerza centrífuga del conflicto y conseguirán evitar recaer al ver amenazados los principios sobre los que quiere fundamentar su futuro?.  

A través de la cotidianeidad de ambos, George Pelecanos nos pasea por ghettos y barrios conflictivos y lo hace con eficacia, utilizando un lenguaje ágil y muy visual (clara herencia de su oficio de guionista), mientras ensambla con naturalidad tramas y subtramas perfectamente ambientadas aunque bien es cierto que la primera mitad acusa falta de cierta fluidez y mejora mucho en la segunda. Los personajes están bien trazados y definidos pero acusan cierta simpleza. De todos modos, el personaje principal no es ni Lorenzo ni Rachel sino que el verdadero protagonista es DC. Puedes llamarlo DC o Washington DC o lo que quieras, pero el acrónimo realmente significa Drama City. Una ciudad que la única oportunidad que ofrece a sus jóvenes de clase baja es vender droga por las esquinas desde la adolescencia. Si tienen suerte y progresan podrán ser recaudadores y, si son lo suficientemente despiadados, llegarán a escalar puestos, ganarán la confianza de sus jefes y pasarán a ser sus ejecutores; los que mantienen el orden mediante la amenaza y el castigo, preparados y dispuestos para estar en primera fila en caso de guerra de bandas. Aunque claro, la carrera es corta y, en la mayoría de los casos, la muerte acecha siendo una suerte que lleguen a la veintena. Es la única opción? evidentemente no. Pero es muy difícil luchar contra la tentación de ganar dinero, llevar buena ropa, conseguir deportivos y poder alardear de todo ello con la única formación y requisito de ser el más duro de todos. 

Drama City es una ciudad que sacrifica a parte de su juventud para mantener el descomunal negocio de la droga (o el juego, o la prostitución, o cualquiera que se quiera imaginar. Siendo esto lo que el escritor realmente nos quiere mostrar, el verdadero tema de la novela) cambiando los jefes de las organizaciones, pero no el destino de sus convencidos y entregados soldados que, a pesar de lo que ellos creen, no son más que carne de cañón con el reloj descontando desde el mismo momento en que pisan sus calles. Ante esto, en las páginas de Drama City subyace una pátina de pesimismo y desesperanza, aunque también deja un pequeño margen para que los rayos de sol atisben entre la tupida capa de nubes. Dicen que la novela negra tiene que denunciar los defectos de la sociedad; si esto es así, entonces estamos ante una novela no negra sino negrísima.

Drama City de George Pelecanos me ha parecido una historia ágil y entretenida, especialmente en su segunda mitad. Refleja la dureza de las calles de las grandes ciudades azotadas por el negocio del tráfico de drogas y la dificultad de revertir el poder de sus mafias. Las críticas le comparan con grandes monstruos como Elmore Leonard o James Ellroy. En mi opinión todavía queda lejos aunque en posteriores lecturas comprobaremos si se les va acercando.

George Pelcanos en la Wikipedia

Recomendación: 
Queda't a casa! Quédate en casa! Stay At Home! y lee.
Profundizar en la obra de George Pelecanos.

Mientras escribía esta reseña he gozado con el inmenso Notre Silence de Michel Cloup, también con la belleza sintética de los suecos The Radio Dept. y su Ruuning Out of Love así como con el extraño atractivo de Blue de Cerulean Veins.

lunes, 13 de febrero de 2017

William Kotzwinkle- El nadador en el mar secreto. Una crítica




Una de las ventajas de suscribirte a la magnífica revista Librújula, además de la calidad de sus escritos, consiste en que te obsequian con un libro a elegir. En el número uno de la publicación, me decidí por El nadador en el mar secreto de William Kotzwinkle, del que no tenía ninguna referencia aparte de la imposibilidad de escribir correctamente el apellido del escritor. El libro lo leí con rapidez pero me dejó una impresión tan grande que sabía que en un momento volvería a hacerlo, como así ha sido.

Aviso: en el resto de la entrada spoilereo de lo lindo.

Diane Laski está embarazada, mucho, y en mitad de la noche despierta y descubre que ha roto aguas. Avisa a su marido, Johnny, para ir al hospital. Solo que está a cuarenta kilómetros de su casa, situada en medio de un océano de nieve y donde hace tanto frío que nunca saben si la vieja camioneta podrá arrancar. Entre frecuentes contracciones de Diane y mucha suavidad al volante para no patinar con el hielo, consiguen llegar a la ciudad.

De inmediato y ante la elevada frecuencia de las contracciones empieza el parto. Un parto que se presenta difícil y complicado ya que el niño viene de nalgas. Después de mucho rato, gran esfuerzo, enorme cansancio y toneladas de sudor el niño nace, pero las caras de los sanitarios anuncian que algo no ha ido bien, nada bien de hecho.

La sinopsis se queda corta y a la vez desvela demasiado, pero se hace muy complicado enhebrar un resumen sin alumbrar datos cuando se trata de una novela corta de tan solo 90 páginas, en la cuidada y muy elegante edición de Navona Editorial. Noventa páginas que vale la pena digerir poco a poco debido al hondo calado emocional de la historia. William Kotzwinkle utiliza un lenguaje sencillo, aunque lleno de bellas y visuales metáforas sobre conceptos próximos y universales, para narrar una tragedia. Tragedia hasta cierto punto cotidiana pero no por ello menos devastadora. No abusa de las descripciones sino que utiliza un tono siempre sobrio y comedido, sin ninguna concesión al exceso, concentrándose en las sensaciones que experimenta el matrimonio Laski, especialmente John, tanto durante la bellísima descripción del parto como todo lo que vendrá posteriormente. Ante la corta duración del relato, el escritor no realiza un hondo perfil psicológico de los protagonistas, pero muestra lo suficiente para saber que son personas fuertes que aceptan con entereza y resignación el cruel desenlace. Esta es precisamente la clave que encumbra a esta novela a la altura de clásico. En ningún momento se cae en el sentimentalismo fácil y la aceptación del dolor ante lo irreparable, ante la pérdida, se narra con una contención estoica admirable. El lector, acongojado, no puede evitar un pesado nudo en la garganta ni la aparición de traicioneras lágrimas durante la lectura de esta corta novela de desoladora belleza.

Leer El nadador en el mar secreto es una experiencia tan acongojante como recomendable. Es imposible permanecer indiferente ante ella y no queda más remedio que recordar el poético título del libro durante mucho tiempo, así como a su autor, William Kotzwinkle, ante la deslumbrante calidad y sobriedad de su narración. Un libro que deja una marca tan indeleble como perdurable.



William Kotzwinkle en la Wikipedia

Recomendación: 
No conocer al autor creo que fue más ignorancia mía que no falta de popularidad del mismo. Por tanto, incidir más en su obra. De hecho, por ahí preparado tengo Doctor Rat.
Librújula, sin ninguna reserva.

Mientras escribía esta reseña he continuado abducido por el magnífico I See You de The XX,  el muy grato Running Out of Love de unos reivindicados The Radio Dept así como el rítmicamente alucinado Occult Architecture Vol. I de Moon Duo.