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sábado, 28 de diciembre de 2019

WILLIAM KOTZWINKLE - DOCTOR RAT. Una crítica



Todavía bajo el influjo de la honda impresión que me produjo El Nadador en el Mar Secreto de William Kotzwinkle, no tuve ninguna duda en comprar Doctor Rat al ver el nombre del autor sobre la llamativa portada de la edición de Editorial Navona. Casualmente, este libro es el que sigue cronológicamente a su obra más célebre.

Doctor Rat es un orgulloso y satisfecho ratón de laboratorio. Un superviviente de mil pruebas y experimentos. Con un organismo lleno de restos de drogas y medicamentos se ha convertido en el mejor aliado de los hombres dentro del laboratorio, accediendo dócilmente a todos los tratamientos y justificando y ayudando a cualquier atrocidad de prueba con sus congéneres. Pero esta situación amenaza con cambiar ya que ha estallado una revolución dentro del laboratorio; el resto de los animales se rebela y quiere escapar ante el rumor de que se está produciendo una gran marcha de todas las especies animales para tener un cónclave, una reunión, en la que proclamar que todas las especies -humanos incluidos- son una sola y se puede vivir en paz y completa armonía. 

Ante la sublevación, un enloquecido Doctor Rat luchará con todos los medios a su alcance para impedir que sus compañeros escapen del laboratorio. Mientras tanto, en el exterior; osos, chimpancés, cachalotes, serpientes y demás especies van llegando a su destino uniéndose a la concentración.

Conseguirá el Doctor Rat abortar los planes de sus compañeros restableciendo la normalidad en el laboratorio y, algo mucho más importante, cómo responderán los humanos ante la petición de igualdad de los animales?.

William Kotzwinkle publicó esta novela en 1976. Contextualizo porque se trata de una novela ecologista y animalista, lo cual no era demasiado habitual en esos tiempos a diferencia de la actualidad. Denuncia con firmeza tanto el sufrimiento que pasan los animales en los laboratorios (con ensayos atroces que incluyen mutilaciones, modificaciones órganos o inoculación de enfermedades) como el escaso respeto de los humanos hacia los animales no dudando en exterminar especies enteras casi por capricho.

En la novela se distinguen 2 estilos de escritura muy diferenciadas; por un lado, cuando el protagonista es el Doctor Rat la lectura se vuelve frenética y alucinada, plagada de acción desbordante y de desenfrenada velocidad que solo puede llevar al caos. Tanto disparate y exceso no es más que una metáfora de la conducta y egoísmo humano en contraposición con el segundo enfoque del libro; con personajes reflexivos, amor a la naturaleza y al resto de especies y creencia en un bien superior para todos. Este tono contenido refleja el comportamiento de los animales. Sí, se trata de un alzamiento, pero de un alzamiento totalmente pacífico y buscando el diálogo. Este segundo estilo, sobrio y contenido, recuerda al de El Nadador en el Mar Secreto, mientras que las partes frenéticas y excitadas sorprenden de buen inicio tratándose del autor americano.

Doctor Rat es una novela muy interesante. Tiene una apariencia de lectura fácil: capítulos cortos y páginas con solo uno o dos párrafos, pero esconde un trasfondo muy hondo, de profunda carga ecologista, al delatar como la estupidez humana provoca que nos estemos cargando al planeta y al resto de sus moradores sin ninguna consideración. Si tenemos en cuenta que esta novela se publicó hace más de 40 años no queda duda de que William Kotzwinkle, lamentablemente, fue un visionario y solo tenemos que comprobar los efectos del cambio climático.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:


William Kotzwinkle en la Wikipedia


Recomendación: 
No creerse nada de lo que dicen los políticos de la Cumbre sobre el Cambio Climático de Madrid. Son unos patanes y unos mentirosos.
Profundizar en la obra del autor.

Mientras escribía esta reseña he disfrutado del power-pop de los ya referenciales Redd Kross en Beyond the Door, el magnífico Make Noise de Capitol y el adorable El Salto de Pauline en la Playa.
 

lunes, 13 de febrero de 2017

William Kotzwinkle- El nadador en el mar secreto. Una crítica




Una de las ventajas de suscribirte a la magnífica revista Librújula, además de la calidad de sus escritos, consiste en que te obsequian con un libro a elegir. En el número uno de la publicación, me decidí por El nadador en el mar secreto de William Kotzwinkle, del que no tenía ninguna referencia aparte de la imposibilidad de escribir correctamente el apellido del escritor. El libro lo leí con rapidez pero me dejó una impresión tan grande que sabía que en un momento volvería a hacerlo, como así ha sido.

Aviso: en el resto de la entrada spoilereo de lo lindo.

Diane Laski está embarazada, mucho, y en mitad de la noche despierta y descubre que ha roto aguas. Avisa a su marido, Johnny, para ir al hospital. Solo que está a cuarenta kilómetros de su casa, situada en medio de un océano de nieve y donde hace tanto frío que nunca saben si la vieja camioneta podrá arrancar. Entre frecuentes contracciones de Diane y mucha suavidad al volante para no patinar con el hielo, consiguen llegar a la ciudad.

De inmediato y ante la elevada frecuencia de las contracciones empieza el parto. Un parto que se presenta difícil y complicado ya que el niño viene de nalgas. Después de mucho rato, gran esfuerzo, enorme cansancio y toneladas de sudor el niño nace, pero las caras de los sanitarios anuncian que algo no ha ido bien, nada bien de hecho.

La sinopsis se queda corta y a la vez desvela demasiado, pero se hace muy complicado enhebrar un resumen sin alumbrar datos cuando se trata de una novela corta de tan solo 90 páginas, en la cuidada y muy elegante edición de Navona Editorial. Noventa páginas que vale la pena digerir poco a poco debido al hondo calado emocional de la historia. William Kotzwinkle utiliza un lenguaje sencillo, aunque lleno de bellas y visuales metáforas sobre conceptos próximos y universales, para narrar una tragedia. Tragedia hasta cierto punto cotidiana pero no por ello menos devastadora. No abusa de las descripciones sino que utiliza un tono siempre sobrio y comedido, sin ninguna concesión al exceso, concentrándose en las sensaciones que experimenta el matrimonio Laski, especialmente John, tanto durante la bellísima descripción del parto como todo lo que vendrá posteriormente. Ante la corta duración del relato, el escritor no realiza un hondo perfil psicológico de los protagonistas, pero muestra lo suficiente para saber que son personas fuertes que aceptan con entereza y resignación el cruel desenlace. Esta es precisamente la clave que encumbra a esta novela a la altura de clásico. En ningún momento se cae en el sentimentalismo fácil y la aceptación del dolor ante lo irreparable, ante la pérdida, se narra con una contención estoica admirable. El lector, acongojado, no puede evitar un pesado nudo en la garganta ni la aparición de traicioneras lágrimas durante la lectura de esta corta novela de desoladora belleza.

Leer El nadador en el mar secreto es una experiencia tan acongojante como recomendable. Es imposible permanecer indiferente ante ella y no queda más remedio que recordar el poético título del libro durante mucho tiempo, así como a su autor, William Kotzwinkle, ante la deslumbrante calidad y sobriedad de su narración. Un libro que deja una marca tan indeleble como perdurable.



William Kotzwinkle en la Wikipedia

Recomendación: 
No conocer al autor creo que fue más ignorancia mía que no falta de popularidad del mismo. Por tanto, incidir más en su obra. De hecho, por ahí preparado tengo Doctor Rat.
Librújula, sin ninguna reserva.

Mientras escribía esta reseña he continuado abducido por el magnífico I See You de The XX,  el muy grato Running Out of Love de unos reivindicados The Radio Dept así como el rítmicamente alucinado Occult Architecture Vol. I de Moon Duo.