lunes, 29 de febrero de 2016

Steve Earle- No Saldré Vivo de Este Mundo. Una crítica.



La publicación de No Saldré Vivo de Este Mundo me llamó la atención de inmediato. Su atrayente título, la bonita portada y el hecho de que fuera la primera novela larga del reputado músico y activista político Steve Earle me predispusieron a su favor, aunque he de reconocer que no lo he tenido en mis manos hasta que en un intercambio de libros con un amigo –merci Antonio- lo canjeé por Absolute Beginners de Colin McInness.

Conocemos a Joseph Alexander Ebersole III, descendiente de una prestigiosa familia de médicos de Louisiana, al que su adicción a la heroína ha convertido simplemente en Doc, un matasanos al que le han retirado la licencia para ejercer y que pasa consulta en el bar de una pensión en South Presa, uno de los barrios más marginales de San Antonio. Sus clientes habituales son prostitutas con enfermedades venéreas, jóvenes con embarazos indeseados que remediar y heridos de bala o cuchillo en reyertas nocturnas.

Doc puede ver y oír al fantasma del músico Hank Williams, que le acompaña e importuna desde su muerte. Así, entre escuchar al merodeante fantasma y realizar operaciones, casi siempre desesperadas, para conseguir costearse su implacable adicción, pasan los días sin vislumbrar ninguna luz ni final de túnel hasta que aparece Graciela, una inmigrante ilegal mexicana muy joven, necesitada de sus servicios.

La intervención es complicada quedando la joven muy debilitada y requiriendo una larga recuperación. Cuando Graciela está repuesta del todo ya ha pasado a formar parte de su vida y empieza a ayudarle en sus operaciones. Poco a poco, Doc se da cuenta de las sorprendentes facultades de la joven: tiempos de recuperación de los pacientes asombrosamente cortos, operaciones imposibles con resultados exitosos e incluso cambios en el comportamiento hacia mejor de las personas a las que conoce. Incluso Doc consigue dejar atrás su adicción a las drogas sin especial dificultad. Pero todo este periodo de felicidad no puede durar. ¿Cuánto tardará en alcanzar la suficiente repercusión los supuestos milagros de la auxiliar de un médico abortista para preocupar a la iglesia o a la policía?. La aparición por la zona del sacerdote de la parroquia más próxima, desconcertado por el incremento de la fe y el número creciente de sus feligreses, complicará el día a día de nuestros felices protagonistas provocando la aparición de negros nubarrones en su próximo horizonte.

Ésta es la interesante trama de No Saldré Vivo de Este Mundo. A pesar de tratarse de la primera novela larga de Steve Earle no encontramos ningún defecto típico en obras primerizas. Entre sus aciertos destacan una trama bien construida, personajes potentes y muy bien perfilados –tanto los principales como los secundarios-, referencias históricas que sitúan perfectamente la acción y una muy acertada descripción del ecosistema que puebla los bajos fondos de San Antonio. Se pueden rastrear en la historia detalles autobiográficos del autor, especialmente en todo lo relacionado con las drogas.

Sorprende positivamente el tono del libro, claramente emparentado con el Realismo Mágico. La presencia de fantasmas, poderes sobrenaturales y la alegría de vivir y generosidad de los personajes a pesar de estar situados al borde de la delincuencia o bien, totalmente dentro de ella, son buenas muestras de ello. Este encanto que transmiten consigue que el lector empatice con ellos, a pesar de su entorno hostil.

Como trasfondo trágico, el autor refleja la dureza de la vida de un adicto a las drogas, encaminando su vida con el único propósito de conseguir el dinero para sus dosis estando dispuesto a cualquier cosa para ello. También muestra la corrupción en la policía y la escasa atención hacia barrios tan marginales como el que se desarrolla la acción. Pero la crítica más dura se la guarda para la Iglesia Católica, denunciándola como un ente retrógrado e inmovilista, sin ninguna intención de aperturarse y dispuesto a ocultar cualquier hecho que pueda afectar a su hermética estructura. Aunque pasa de soslayo sobre la trama, no podemos dejar de destacar la ilusión que produjo en buena parte de la sociedad norteamericana la elección de JF Kennedy como Presidente y la posterior conmoción que produjo su asesinato.

No Saldré Vivo de Este Mundo es un novela muy agradable en la que sus páginas transcurren llenas de encanto. Se lee con facilidad encaminándonos a un final que no por oscuro y turbulento deja de ser coherente. Grata sorpresa provocada por esta novela, que coloca a Steve Earle como uno de los músicos que vale la pena seguir en su carrera como escritor ya que, por desgracia, no todos merecen esa consideración.


Steve Earle en la Wikipedia
Steve Earle

Recomendación: 
Intercambiar libros. Dejarse sorprender por gustos de otras personas (bueno, un pequeño filtro sí que puede ser necesario).

Durante la escritura de esta reseña escuché el alegremente triste El Ventrílocuo de Sí Mismo de Sr. Chinarro, el intenso Ballenas Muertas en San Sebastián de los imprescindibles El Columpio Asesino y el muy divertido Reservoir de unos inspirados Fanfarlo.

4 comentarios:

  1. ¿Pero el intercambio es con vuelta? ¿Por qué McInness?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En este caso el intercambio es con retorno. Por qué McInness? porque hace tiempo Antonio -el amiguete contraparte- hizo una mención al libro en relación con la peli de Bowie y yo le dije que lo tenía.

      De esos polvos estos lodos, o algo así.

      Abrazo.

      Pd: Como Earle lea que lo que más te interesa de la reseña es el intercambio, nos canea a los dos.

      Eliminar
    2. Jajaja. Tú reseña es interesante. Muy completa y muy clara, como siempre. El problema es que soy un manojo de prejuicios y hay dos cosas que los han activado: no soy muy aficionado al tipo de música que hace Steve Earle, no me gusta demasiado el realismo mágico. Por no dejar un comentario gratuitamente negativo me he ido a la periferia de la entrada, jeje.

      Eliminar
    3. Gracias por los elgios, te acabas de ganar un par de cañas.

      Estoy de acuerdo contigo, el americana es un soberbio coñazo (como esto no lo va a leer nadie, no nos lapidarán). En cuanto al realismo mágico, en su justa medida tiene mucha gracia.

      Saludos y haz las críticas necesarias que hagan falta.

      Eliminar