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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Maronda - Patrones de Fuerza. Una crítica





Siguiendo con su costumbre de entregar nuevo trabajo cada año impar, Maronda publican disco autoeditado, Patrones de Fuerza, el cuarto ya de su carrera. El grupo ya plenamente consolidado en su formación, con Pablo Maronda como cantante y compositor, Marc Greenwood guitarra, Paco Beneyto bajista y Alfonso Luna a la batería, demuestra estar más que rodado después de los últimos años de experiencia.

Maronda son fieles a su pop pluscuamperfecto y poliédrico de reconocible base sesentera, siempre en busca de la melodía adecuada, que les emparenta a los enormes y luminosos Teenage Fan Club (con quien tiene fuentes comunes: The Kinks y The Byrds) arrojando canciones como la agridulce Diez Siglos bastó con Bizancio, Alexanderplatz con áromas de clásico desde la primera escucha para la que cuentan con la colaboración de Manu Ferrón (Grupo de Expertos Solynieve), la inicial La Muerte Infinita o la detallista y delicada Actos de Pura Abstracción. En el Jardín de la Prosperidad hay espacio para coquetear con la psicodelia, actualizar a Los Brincos e incluso incorporar sonoridades morunas.

Continuando la senda emprendida en Vibraciones, su disco anterior, incorporan elementos electrónicos actualizando su sonido. Sintetizadores marcadamente ochenteros en Hemos Matado a San Valentín realzando un estribillo muy efectivo y dentro de esta contemporaneidad de su sonido encontramos tres temas directos e irresistibles, tres caramelos, como Patrones de Fuerza con una base electrónica tan contagiosa como saltarina –que cuando la escuchen Love of Lesbian se la birlarán sin piedad-, la encantadora e irresistible Tiemblas y la efectiva Melanoma.

Para el final se reservan la bonita La Gota Malaya en la que aparece Marina Gómez (de los añorados Klaus & Kinski) para acabar un álbum breve, tan solo 28 minutos para 10 temas, clara seña de identidad pop al no superar los 3 minutos en 7 de ellos, sin prolongaciones innecesarias en ellos.

La producción de Patrones de Fuerza la han realizado, como es habitual, Pablo Maronda y Marc Greenwood que al ser conscientes de la joya que es la voz del primero –sin ningún lugar a dudas de los mejores cantantes del país-, la arropan con estribillos altamente efectivos. La instrumentación tiene un carácter bicéfalo, por una parte unas canciones tienen como base las guitarras sixties sobre contundentes bases rítmicas mientras que otras se nutren de sintetizadores y bases electrónicas. Las letras, llenas de inteligentes metáforas y precisas referencias, siguen versando sobre el amor y el desamor aunque no incide en rupturas sino en múltiples aspectos desde expectativas hasta la cotidianidad de una pareja. Para acabar de rematar, destacamos la bonita portada obra de Casmic Lab.

Patrones de Fuerza supone un nuevo acierto en la carrera de Maronda (y van cuatro de cuatro), reforzando su lugar de privilegio como orfebres pop en la creación de temas melódicos y luminosos. Pocos grupos de este país ofrecen tal cantidad de canciones preciosistas con arreglos tan cuidados como precisos, estribillos efectivos y contagiosos y letras certeras e inteligentes, sin olvidar que cuentan con un vocalista que sabe cantar y aún así su popularidad sigue siendo muy inferior a la que se merecen. Misterios de la vida y del aborregado indie estatal. 

El disco está en descarga a precio a voluntad. Agradecedlo al grupo comprándolo. Gracias.


RESEÑA DISCOS ANTERIORES:


TIEMBLAS 

PATRONES DE FUERZA

ALEXANDERPLATZ

Patrones de Fuerza en Spoti


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Luís Brea y el miedo- Luís Brea y el miedo. Una crítica.

Crítica publicada durante el mes de agosto de 2015 que los señores de Blogger han decidido actualizar a Noviembre 2015 aprovechando que el grupo está de gira.

Durante el mes de marzo se publicó el segundo LP de Luís Brea llamado Luís Brea y el miedo. Siguiendo la recomendación de amigos cercanos y a pesar de no conocer su trabajo anterior, me puse a escucharlo un tanto a ciegas. Después de esa primera escucha he de decir que es uno de los discos que más ha sonado en mi reproductor durante este año debido a que es un trabajo magnífico.

Indagando sobre el artista, destaca que a diferencia de su disco anterior que fue más de estilo cantautor, en éste se ha rodeado de otros músicos teniendo un formato de banda e incluso cambiándose el nombre a Luís Brea y el miedo, estando actualmente formado por Luis Brea (voz y guitarra), Jorge Martí (guitarra y sintes), Lázaro Fernández (Batería), Nacho Mora (bajo y coros) (información cortesía de MondoSonoro).

El disco cuenta con 10 canciones que se hacen muy cortas. Su arrebatadora cara A es de las mejores que se han publicado en este país en los últimos años, con temas como Mil Razones, con su lento inicio y su continuado crescendo,  es una caramelo delicioso que gana con las escuchas. Destaca sobremanera la canción y single inicial, la rotunda El Verano del Incendio, que comparte aceleración y ritmo con las siguientes Parchís y Discotecas (con su delirante letra), temas enérgicos que cuentan con tarareables estribillos.


A pesar de que la primera mitad del disco sea espectacular, las virtudes del mismo continúan al darle la vuelta donde encontramos canciones como Más de Veinte, Resurrección (con su guitarra deudora de la primera época de The Cure), Tres Cruces o la última, la muy ochentera Singles que provocan que la escucha del disco sea fascinante no parando de descubrir joyas entre sus surcos.


El sonido del disco es muy compacto, con múltiples referencias pero rezumando personalidad propia: bajos rítmicos muy protagonistas conteniendo a las guitarras hasta que estas se desbordan, guiños a los años 70 (My Sharona), algunas guitarras surf e incluso ramalazos a Los Planetas más desbocados y a los The Jesus & Mary Chain más melódicos. Hasta cuenta con un par de temas de su faceta como cantautor: Hada Roja y After Crisalida, en los que la manera de cantar de Luís Brea, desganada y con un timbre ligeramente vacilón, echa de menos la presencia de bajos y guitarras que la enmarquen y complementen, como ocurre en la gran mayoría del disco.


Las letras, principalmente basadas en las relaciones amorosas, son muy certeras, evocadoras y no dejan de estar salpicadas de una cierta acidez, relatando historias más o menos cotidianas y con múltiples referencias, hecho éste que las hacen cercanas y cómplices con el oyente.

Luís Brea y el miedo es un disco delicioso destinado a ser escuchado muchas veces y a popularizar el nombre de su autor. Al igual que decíamos en la crítica del disco de Maronda, a ver si los programadores de los festivales empiezan a tener en cuenta estos nombres y no seguir repitiendo siempre el mismo cartel.

 EL VERANO DEL INCENDIO

MIL RAZONES

DISCOTECAS

Luís Brea y el miedo en Spoti




OTRAS RESEÑAS DEL GRUPO:

martes, 28 de julio de 2015

Maronda- Vibraciones. Una crítica.


Hace ya algunos meses se publicó el último disco de Maronda, Vibraciones, tercero después de sus fantásticos trabajos anteriores: El Fin del Mundo en Mapas y La Orfebrería Según los Místicos.

En esta ocasión, Pablo Maronda –compositor y cantante- se rodea de su fiel compinche Marc Greenwood, así como de Paco Beneyto y Alfonso Luna convirtiendo a Maronda en un grupo estable en lugar de un proyecto personal.

Esta sensación de grupo compacto, rodado y bien compenetrado se percibe claramente en el inicio del disco con un trío de canciones impresionantes: Brindar con Detergente, Quemando Cromo –primer single- y la magnífica Nefertiti. Canciones aceleradas con poderosas bases rítmicas y fastuosas guitarras envolviendo la soberbia voz de Pablo. Después de este vitaminado inicio de disco, que la mayoría de grupos indie de este país firmarían con los ojos cerrados, Vibraciones continúa con la bonita Pastoral de Tierras Baldías en el que el cantante adopta ese tono crooner que tan bien se le da. La primera cara del álbum se cierra con El Oráculo, tema en el que la distorsión se va apoderando gradualmente de la canción hasta desembocar en un estruendoso crescendo.

La segunda cara empieza con otro de los diamantes que nos ofrece el disco, La Fe Inmortal, maravillosa canción de claras reminiscencias arcadefireanas y toda una evolución en el sonido del grupo. En Improvisado sorprenden con un chispeante y contagioso teclado que protagoniza y embellece toda la canción. Ajoblanco y sus guitarras con aroma a The Kinks nos llena de aromas sixties, volviendo a tiempos más actuales con la socarrona Alguien Mejor que yo para terminar el disco con la espléndida (No va a quedar) Nadie en Madrid, canción que critica la Ley Mordaza y la descarada manera en que los gobernantes ignoran las protestas del pueblo. 

En este tercer disco Maronda sigue evolucionando, con un muy destacable trabajo de Marc y Pablo en la producción, ampliando constantemente la paleta sonora del grupo, aunque siempre enmarcado por su característico pop luminoso en el que destaca la cálida voz de su cantante, uno de sus puntos fuertes. Si en discos anteriores sus canciones nos recordaba al pop de los 70, en esta ocasión suenan rabiosamente actuales aunque con pizcas de sonoridades de otras décadas.

Las letras siguen incidiendo sobre el amor, su ausencia y la complejidad de las relaciones de pareja. Con el gran mérito de una lírica depurada que no cae nunca en la obviedad.

Vibraciones es otro excelente trabajo de Maronda. Tres de tres en su ejemplar discografía. Excelencia que parece que siga pasando un tanto desapercibida teniendo en cuenta su escasa presencia en la programación de conciertos y festivales de este país, siempre encabezados por grupos que repiten la misma canción sin ningún riesgo, oscilando entre la vácua emoción pretenciosa y la canción infecciosa de éxito inmediato y rápidamente prescindible.

Además como estos chicos son bien majos, dejan el disco en descarga con precio a voluntad  Descarga  

QUEMANDO CROMO

NEFERTITI

LA FE INMORTAL


Vibraciones en Spoti