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martes, 16 de julio de 2013

Tom Sharpe- L'Herència de Wilt. Una crítica.



A raíz de la muerte del escritor británico Tom Sharpe me propuse hacerle un pequeño homenaje leyendo algún libro suyo y, precisamente, tenía en un estante L’Herència de Wilt, último libro publicado por el autor.

Tratándose de otro nuevo libro de la serie de Henry Wilt y habiendo leído 3-4 de ella,  ya contaba con que la capacidad de sorpresa sería mínima pero aún así un tributo es un tributo.

En esta ocasión la queridísima esposa de Wilt, Eva, está encantada de la vida cuando conoce a una aristócrata –Lady Clarissa Gadsley- y más todavía cuando se hace amiga suya y al presumir de su marido profesor universitario consigue que ésta le quiera contratar para dar clases particulares al zopenco de su hijo con la finalidad de que consiga entrar en la Universidad de Cambridge y así seguir la tradición de su familia. Si además la cantidad pactada es un auténtico dineral y, por añadidura, consigue casa para las vacaciones para toda la familia (una mansión en la campiña) entonces el planteamiento es perfecto para las ambiciones de Eva y sus ansias de codearse con la nobleza.

Completando el cuadro, las maravillosas hijitas del matrimonio Wilt –cuatrillizas, casi nada- son ya adolescentes, terroríficas para más señas, y causan una retahíla de desastres por donde pasan (cuál Atila campando a sus anchas por los exclusivos colegios ingleses) teniendo sus padres serios problemas para evitar que las expulsen de las escuelas a las que vayan por muy caras y elitistas que estas sean.

Y precisamente los problemas económicos motivados por la elevada factura del colegio de las niñas son los que hacen aceptar el trabajo a Wilt a pesar de que no le apetece nada la emboscada que le ha tendido su esposa.

Cuando nuestro protagonista llega a la mansión, siguiendo el camino que más que llevar a ella parece querer disuadir a los visitantes, y comprueba que es un edificio sencillamente horroroso empieza a sospechar que no será una empresa fácil. Sospechas que se verán que se verán acrecentadas cuando percibe que el matrimonio Gadsley se odia profundamente, que el interés de la Sra. Gadsley por Wilt no se circunscribe al apartado meramente docente y que el alumno que le encomiendan, Edward, es un auténtico zoquete al que solo le interesan las armas y poderlas disparar así como la animadversión que despierta el nombre Gadsley en el pueblo vecino.

Cuando entran en acción Eva y las cuatrillizas la trama se enreda de manera progresiva hasta desembocar en una serie de situaciones confusas típicas de la escritura del autor.

Tom Sharpe en esta obra vuelve a tocar alguno de sus temas habituales: las críticas a la alta sociedad inglesa (el juez autoritario y con perversiones varias, la esposa ninfómana y alcohólica, el mantener las apariencias por encima de todo, el servicio cotilla muy a su pesar), el modelo de enseñanza británica tanto contra las exclusivas universidades como sobre los centros más accesibles y la ineficacia de la policía que asiste desorientada y estupefacta a los enredos que se generan alrededor de la familia Wilt.


L'Herència de Wilt es un libro que se lee con facilidad y es ameno aunque la falta de sorpresa provoca que sea un tanto anodino y poco memorable. De todas maneras las reflexiones de Henry Wilt y determinadas situaciones desternillantes, sobre todo provocadas por las niñas, bien valen la lectura de este libro.

Su lectura es ideal para una tarde de verano tirado en una tumbona y con un buen refresco al alcance de la mano, con ella no cambiaremos el mundo pero pasaremos un buen rato.

Tom Sharpe en la Wikipedia


Recomendación: 
Si se es un profano en Tom Sharpe empezar por el auténtico clásico, Wilt, y avanzar por la saga. Otros del autor: Reunión Tumultuosa, Exhibición Impúdica, Vicios Ancestrales.
En un tono similar otro grande: Arto Paasilinna.

Otra más genérica: disfrutar de las pequeñas cosas.

Escribiendo esta reseña escuché Tara, Motor, Hembra de Nudozurdo, Yank Crime de Drive like Jehu así como Europe de Allo Darlin.

jueves, 6 de junio de 2013

Tom Sharpe- Un Grande.




Esta mañana al poco de llegar al trabajo, se ha iluminado el móvil de repente -ventajas de tener uno de estos de moderno- y he visto la noticia: Tom Sharpe fallece a los 85 años y no, no he hecho minuto de silencio porque no era plan y además creo que al amigo Tom no le iban demasiado esas cosas, pero sí que me he puesto a pensar por un momento en la presencia de sus obras en mi vida.

Entré en el mundo sharpiano hace muchos, muchos años, concretamente en mi adolescencia. Uno de mis hermanos era socio de Círculo de Lectores y los primeros libros que recuerdo comprados a esta extinta forma de venta fueron: El Lobo Hombre de Boris Vian, Absolute Beginners de Colin McInnes y... Vicios Ancestrales de Tom Sharpe (vaya 3 maravillas, por cierto).

Así que no descubrí al inglés con la celebérrima Wilt sino con la anteriormente citada, que por cierto logró que me carcajease profusamente y de allí pues ya salté a Wilt y Tom Sharpe se convirtió en una referencia para mí de un tipo de literatura irónica, mordaz y con un punto –o muchos- de mala leche. Y le uní a Eduardo Mendoza, Arto Paasilinna y alguno más para formar parte de un grupo de autores humorísticos que pocas veces fallan (si alguien quiere sugerir nuevos socios para este club, acepto todas las sugerencias).

Uno se da cuenta de que un autor le ha calado cuando cada cierto tiempo tiene necesidad de leer una obra suya y así me ocurrió y fueron cayendo: Les Beques Boges, Reunión Tumultuosa, la saga Wilt, Exhibición Impúdica, etc etc.

Tom Sharpe se reía, aunque más bien podríamos decir que metía el dedo en el ojo al  establishment british más tradicional: las clases altas con todos sus vicios y tópicos, su reformado sistema educativo (lástima que no pusiera su dardo en el contrareformado sistema educativo español de ida y vuelta), sus universidades, la iglesia protestante, el sistema educativo y en general a toda la estupidez de la humanidad a la que podía dar cabida en sus libros.

Aunque el británico obtuvo un gran reconocimiento a nivel de público, para la crítica siempre estuvo uno o varios peldaños por debajo de los autores denominados serios. Ahora no recurriré al topicazo de hacer reír/ hacer llorar pero si escribir un texto largo sin ningún signo de puntuación ni diálogo tiene que ser difícil, conseguir un libro ágil, divertido, adictivo y que destile acidez e inteligencia no creo que tenga menos dificultad. Aprovecho la ocasión para decir que la película Wilt es una absoluta basura.
  
En mi caso, muchas veces me he sorprendido hablando y recomendando a este autor y cuando he dejado alguno de sus libros siempre ha sido un acierto seguro.

Quién no se ha reído al leer a Wilt intentando deshacerse de la muñeca hinchable? quién no ha tenido ganas de exterminar a su esposa Eva? quién no ha imaginado las caras y actitudes de sus alumnos? quién no ha perdido el respeto a la nobleza inglesa gracias a la lectura de cualquiera de sus obras?. 

Hoy ha muerto Tom Sharpe y nos ha dejado un poco huérfanos.

Creo que el mejor homenaje que le puedo hacer es tener preparado un libro suyo para leer. En la pole (repisa sobre el televisor) ya está preparado La Herencia de Wilt.

Gracias, maestro, por todos los buenos momentos que me ha hecho pasar y por los que vendrán.