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jueves, 20 de agosto de 2020

SPIKE MILLIGAN - MALA PINTA. Una crítica.

Y la peque de casa volvió a agotar su reserva de libros por lo que tocaba ir de nuevo a la librería en busca de provisiones. Una vez allí y satisfechos sus deseos con mangas, libros de curiosidades de animales y otras filias, no podía irme sin llevarme algo que me llamase la atención. Humor irlandés y cerveza? Esa es una buena combinación. Así es como me llevé Mala Pinta de Spike Milligan para casa.

A pesar de que Spike Milligan sea bastante desconocido en nuestro país es todo un referente en el Reino Unido. Tuvo un programa radiofónico “The Goon Show” durante casi 10 años en la BBC con, entre otros, Peter Sellers y ha sido citado como referencia ineludible por los Monty Python -que incluso le dieron un papel en La vida de Brian-. Mala Pinta se publicó en 1962, bajo el título original de Puckoon, y si no estoy equivocado la cuidada edición de Blackie Books -con traducción de Julia Osuna y una portada tan preciosa como acertada- es la primera que se publica en este país.

En 1924, tras la Declaración de Independencia de la República de Irlanda, la Comisión de Fronteras debe delimitar la ubicación exacta de la línea fronteriza entre la República de Irlanda (Eire) e Irlanda del Norte. Tras diez días de estériles discusiones sin llegar a ningún acuerdo, los participantes acuerdan coger entre todos un lápiz sobre el mapa y trazar una línea que será la frontera definitiva. Así lo hacen, con la fortuna de que la línea atraviesa de pleno un tranquilo pueblecito llamado Puckoon.

En el pueblo hallamos toda una caterva de curiosos personajes: Dan Milligan, vago y borrachuzo que tiene la facilidad de hablar con el escritor (con el que coincide en el apellido y actúa como convencido demiurgo); el Doctor Goldstein, el médico judío de la localidad; el revolucionario padre Rudden, que necesita desesperadamente dinero para reformar su decrépita iglesia; Dan Doonan, un difunto de noventa y ocho años con tendencia a no estarse quieto ni después de muerte e, incluso, un policía chino, entre otros muchos. Hacia este tranquilo y nacionalista pueblo se dirigen los funcionarios para instalar un puesto fronterizo y trazar el recorrido que separará ambos países, sin importarles que transcurra por el cementerio, la taberna y casas particulares, con las consecuencias y malentendidos que esto puede provocar. Lógicamente, los lugareños no están de acuerdo y, entre trago y trago y trago y trago, traman como poder revertir la decisión mientras el IRA, siempre acechante, también quiere aprovechar para desarrollar alguna acción armada con desopilantes consecuencias.

Esta vendría a ser una aproximación a la trama principal, aunque lo cierto es que tampoco es demasiado importante ya que no se recurre a ella hasta bien avanzado el libro. En Mala Pinta el autor nos presenta una sucesión de personajes variopintos y les coloca en situaciones oscilantes entre lo absurdo y lo esperpéntico, provocando en el lector un elenco de reacciones desde la satisfactoria carcajada inesperada hasta el pestañeo estepicursórico.

Aprovecha Spike Milligan para, mientras nos hace reír, mofarse de los irlandeses (beodos, tacaños, brutos) IRA incluido; de los ingleses (funcionariales, lerdos); de la religión y, en fin, de todo lo que se le pone por delante. La mejor virtud de Mala Pinta es a la vez su mayor defecto; esta colección de gags enlazados que es el libro provoca la risa en muchos momentos, aunque también cansa por saturación. Evidentemente, los personajes no tienen ningún tipo de profundidad ya que solo se resaltan sus aspectos más ridículos y risibles. Ante esto, podríamos decir que el libro vendría a ser más una extensión de sus programas de radio, una frenética sucesión de gags cómicos, más que una narración al uso. Teniendo claras sus intenciones, el escritor liquida el libro en unas accesibles 180 páginas para no empachar demasiado al lector.

Tras la lectura de Mala Pinta, puedo afirmar que la tan cacareada influencia de Spike Milligan sobre los Monty Python es totalmente cierta y, por extensión, sobre el humor absurdo inglés. No solo eso, creo que Tom Sharpe (autor al que aprovecho para reivindicar, siempre) también aprendió mucho de Milligan sobre el planteamiento de situaciones inverosímiles en las que emplazar al pobre Wilt.

Mala Pinta me ha parecido un libro divertido aunque excesivo. He alternado momentos en que la risa me ha atacado a traición con otros de franco desconcierto, dejando el balance final en un empate ligeramente decepcionante. Puede ser que el problema sea mío ya que prefiero una estructura más clásica. De hecho, el mismo Spike Milligan me da la razón ya que en una de sus páginas encontramos este párrafo:

¿Se puede saber de qué va este libro? Estamos… ¿qué?, en la página…., -miró hacia abajo-, en la página86… y no hay más que gente que viene y va, ¿adónde va a ir a parar todo esto?

Spike Milligan en la Wikipedia
Recomendación: 
El humor irlandés y británico por extensión. Una buena muestra de él es La Tumba del Tejedor de Seumas O'Kelly que reseñé hace ya un tiempo.

Ahora que lo pienso, lo suyo hubiese sido escuchar a The Pogues para inspirarme (no a U2 no, que no quiero aburrirme soberanamente) pero la verdad es que no ha sido así. Mientras escribía esta reseña he puesto en el plato el reconfortante The New Abnormal que nos recupera a The Strokes. Tampoco nos pasemos, 3-4 canciones del disco pero es muchísimo más de lo que nos ofrecían en sus anteriores discos. También he escuchado el post punk de Heather, desde Barcelona, en su disco Union. Y hablando de post-punk, no dejéis escapar a los poco conocidos franceses Glasszone. Música de atmósferas hipnóticas y sinuosas.

miércoles, 5 de febrero de 2020

SAMUEL BENCHETRIT - VUELVE. Una crítica



En mi librería habitual pedí a los libreros que me recomendasen algo ligero. Tuvimos a varios autores en la quiniela y finalmente la elección recayó en Vuelve de Samuel Benchetrit. El nombre del autor me sonaba muchísimo, aunque no terminaba de ubicarlo. Fue cuando llegué a casa y miré en la Wikipedia (decir que mi memoria prodigiosa  tuvo un flash revelador hubiera estado bien pero sería más falso que las promesas de los políticos) que recordé haber leído uno de sus Crónicas del Asfalto, además de ver que un desgraciado suceso acaecido años atrás le salpicó llevándole a las páginas de todo tipo de prensa (pero eso es harina de otro costal y no voy a tirar de recurso fácil).

El protagonista de la historia es un escritor de mediana edad. Aunque sería más concreto utilizar el pretérito más que el presente ya que hace tiempo que no escribe una sola línea, o sea que está en plena crisis creativa. A esto cabe sumarle que su vida familiar es un desastre; está separado sin superarlo y su hijo de dieciocho se fue hace unos meses a viajar por el mundo, dejándole solo y abandonado (o esta es su dramática interpretación).

Ha entrado en una rutinaria espiral procastinadora: de madrugada, mientras bebe, hace listas de buenos propósitos a poner en práctica al día siguiente. Se levanta pronto, divaga un poco, fuma, se vuelve a acostar otro rato largo, despierta, fuma, bebe, ve un reallity absurdo y se acuesta a media tarde. De noche, vuelve a empezar la rueda elaborando otra lista mágica que no cumplirá nunca.

Este bucle vicioso de hastío se rompe con la llamada de un productor televisivo para adaptar un viejo libro suyo para una serie de televisión. Pero antes, debe facilitarle un ejemplar. Ejemplar que no tiene y ahí empiezan sus avatares. No lo consigue ni en su editor, ni en librerías, ni en el todopoderoso Amazon, por lo que acaba recurriendo a una residencia de ancianos para encontrar una vieja admiradora (lo de vieja en todos los sentidos). En ella, se deja convencer para ir a leer a los internos estableciendo así una nueva rutina, un cambio, que le hace salir de casa. Motivación que se incrementa y realimenta al conocer a una agradable y tartamuda enfermera del centro.

Samuel Benchetrit no tiene ninguna intención de contarnos una historia reveladora, que sirva de faro y aporte luz a nuestras confusas vidas. Todo lo contrario, como mucho incide en el peterpanismo de muchos hombres así como en  la inseguridad y el frágil ego de los creadores, incapaces de   resistir una comparación desfavorable, y sus tremendas crisis creativas. El que realmente necesita no luz, sino varias centrales eléctricas y nucleares juntas, es el protagonista de Vuelve. Precisamente porque es impresentable, egoísta y extremadamente torpe consigue ser entrañable. El lector, pese a la reticencia inicial provocada por su egoísmo, le termina acompañando encantado en sus delirantes andanzas; ya sea recibiendo libros equivocados de Amazon, soñando con repartidores imaginarios, contando historias de esquimales o, incluso, una desastrosa compra de patos. 

El gran mérito del libro estriba en que sus personajes se hacen querer. El protagonista es un necio de consideración, pero consigue caer bien y logra divertir. No es humor evidente y de carcajada, sino que más bien es un humor de soslayo, que asalta a traición y provoca que te rías por una situación totalmente inesperada. Por lo absurdo puede recordar por momentos a Tom Sharpe e incluso podemos establecer un ligero paralelismo con la mítica La Conjura de los Necios de John Kennedy Toole (pero no alucinemos, estamos hablando de trazas. Ignatius Reilly es muchísimo más caristmático y exagerado). Entre el patetismo del personaje y sus rocambolescas andanzas, la lectura de Vuelve es muy ágil y agradable y cuando nos hemos querido dar cuenta las poco más de 200 páginas de la novela se han consumido e incluso el protagonista ha evolucionado y todo y nosotros contentos de su evolución.

El librero acertó con la recomendación de Vuelve y Samuel Benchetrit ya que me proporcionó unas horas de lectura entretenida con puntos de humor absurdo de lo más interesante.

Samuel Benchetrit en la Wikipedia

Recomendación: 
Indagar en la obra de Benchetrit.  
Mientras escribía esta reseña he disfrutado del magnífico Carnavas de los infravalorados Silversun Pickups, el arrebatadoramente pop Dramas del Primer Mundo de Capitán Sunrise y el excelente post-punk de Undertheskin en Negative.



viernes, 14 de diciembre de 2018

Aleksandar Hemon . Cómo se hizo La guerra de los zombis, Una crítica.

En su día elegí Cómo se hizo La guerra de los zombis, de Aleksandar Hemon -de los estantes de la estupenda librería La Buena Vida- debido tanto a su título como a la sugestiva portada de la edición de Libros del Asteroide. Si bien hoy en día todavía no sé si fue un regalo o un préstamo, llevaba un par de años en cola hasta ser elegido. 

Joshua es un anodino treintañero judío que aspira a ser guionista de cine aunque dispone de escaso talento y menor autoexigencia. Asiste a talleres de guiones, recopila ficheros con ideas para desarrollarlas en un futuro -aunque sabemos positivamente que nunca lo hará- y  trata de avanzar con un proyecto de guión en concreto: La guerra de los Zombis. Para sobrevivir, ejerce dando desastrosas clases de inglés para extranjeros mientras sigue sin entender como su novia Kimiko, opuesta a él en muchos aspectos, para mejor, quiere seguir saliendo con él.

La vida de Joshua transcurre inalterable hasta que de repente, el universo se confabula contra él y su equilibrio; primero, descubre dentro de su apartamento al pirado de su casero -Stagger- rebuscando entre su ropa interior lo que provoca que Joshua se instale en el apartamento de su novia. Luego su padre ausente le revela que tiene una enfermedad incurable y para finalizar, una dde sus alumnas bosnias -Ana- empieza a seducirle hasta el punto de que termina obsesionándose con ella y entra decididamente en el juego (o es que era él el que quería seducirla a ella?). Ante semejante vorágine de acontecimientos, Joshua se ve sobrepasado y la catástrofe amenaza con romper su plácida existencia de zombi adormecido.

A pesar de lo que me gustó el título, la historia no tiene nada que ver en absoluto con una película de zombis, ni siquiera planea sobre el proceso de creación. A lo más zombi que se parece el libro, es al deambular diario de su protagonista, sin avances ni aspiraciones, sin querer asumir responsabilidades y ofreciendo excusas para todo, blindándose ante cualquier exigencia. El punto más interesante de la novela reside en el cruce entre la vida protegida en su burbuja de seguridad, de Joshua y como ésta estalla al intimar con Ana, la emigrante bosnia que tiene que tirar adelante en un país extranjero con toda la dificultad que supone un país, una cultura e incluso una lengua diferente. 

Este punto no deja de ser un reflejo de la historia del propio Aleksandar Hemon, nacido en Sarajevo y al que la Guerra de los Balcanes obligó a establecerse en Chicago. En la confrontación de estos dos mundos, se demuestra que Joshua es un adormecido, un zombi, incapaz de afrontar responsabilidades y naufraga tristemente ante la primera dificultad. 

Alexsander Hemon demuestra que es un excelente escritor, situando al lector perfectamente en la historia y sus situaciones, despertando especialmente su interés ante la evolución de la situación sentimental de Joshua debatiéndose entre Ana y Kimiko. Utiliza un tono humorístico que se refleja en unos personajes que tienden a la caricatura, especialmente en el caso de Stagger -el vecino chiflado- y Esko -el marido exmilitar-, y en unas situaciones confusas, que se embrollan con rapidez, un poco a la manera de un Tom Sharpe alucinado si incluyese excombatientes zumbados en sus historias. Particularmente corrosiva es su crítica a los inútiles que asisten al taller de escritura así como a la religión judía y sus severos preceptos.   

Pero Cómo se hizo La guerra de los zombies tiene un problema claro: un final tibio que deja las tramas irresolutas. Una conclusión decepcionante y que llega después de una situación caótica pero que no conduce a nada. Este final desmorona el castillo de naipes que se había ido construyendo durante toda la narración.


Cómo se hizo La guerra de los zombies, ofrece una buena narración, con momentos francamente divertidos y nos revela a un excelente escritor, Aleksandar Hemon, aunque un final precipitado y sin fuerza debilita la impresión final de la lectura.


ALEKSANDAR HEMON en la Wikipedia:

RECOMENDACIÓN:
Ante la bonita edición del libro, reincidir en la compra de novelas publicadas por Libros del Asteroide.

Durante la redacción de esta reseña he escuchado el magnífico Muera Usted Mañana de Alexanderplatz, el gélido Let them be alien de los coldwavers Lebanon Hanover así como el muy oscuro y lleno de ecos procedentes de The Cure, Butcher's Coin de los canadienses Traitrs.

jueves, 24 de abril de 2014

Ben Brooks- Crezco


A raíz del reciente éxito de su novela Lolito, la popularidad de Ben Brooks empieza a ser considerable y hace días que me picaba la curiosidad. Por eso al caer en mis manos Crezco (Fes-te Gran en su título catalán) supe que no tardaría demasiado en devorarlo.


Al abrir el libro, una cita del grupo indie-pop Los Campesinos ya nos da pistas de que estamos ante un libro más tendente al hedonismo que a sesudos análisis existenciales.  Todo esto se confirma cuando conocemos a Jasper, el protagonista y narrador de la historia.


Jasper es un adolescente que está en el instituto y sus preocupaciones y ocupaciones principales son el sexo, experimentar con las drogas, beber, Internet, sus amigos, inventarse historias para desconcertar a su psicóloga e intentar demostrar que su padrastro es un asesino en serie (no necesariamente por este orden). Ah y los estudios, bueno eso no, que he dicho preocupaciones principales.


Junto a su amiga Tenaya, de la que está enamorado sin saberlo (o no) nos muestra tortuosas relaciones sentimentales así como las preocupaciones derivadas de que ahí a lo lejos –aunque ya no tanto-, en el horizonte, se empieza a vislumbrar la obligatoriedad de elegir un camino hacia la vida adulta.


Ben Brooks no juzga en ningún momento a sus personajes, simplemente nos muestra su cotidianidad. A pesar de la edad de los personajes, la novela me ha resultado mucho más Tom Sharpe (por su carga corrosiva e irónica) que Salinger (gran referente en todas las novelas de adolescentes). Incluso podríamos decir que algunos de los personajes podrían ser los adolescentes que luego se convertirán en protagonistas de las novelas de Irvine Welsh, aunque todavía están en ese punto de elegir si quieren serlo o no.


La escritura es ágil, directa y narrada en primera persona consiguiendo un tono de cercanía que hace que no quieras despegarte de los andares de Jasper, Tenaya y los demás. Si además le añadimos un punto de vista ciertamente mordaz, la lectura del libro es muy amena y gratificante.


Con su nuevo libro Lolito, Ben Brooks lleva publicados 5 libros con solo 22 años. Si todas son como éste Crezco, tiene un futuro espléndido. Autor a seguir muy de cerca.



“Para darme coraje, cojo del suelo una lata de cerveza medio vacía y me lo acabo. De eso se llama coger coraje a la holandesa. Es una expresión ofensiva para los holandeses porque da a entender que no son capaces de hacer nada sin beber primero”.



“Mefedrona. La sorpresa era mefedrona. La mefedrona es una droga legal que se puede comprar por Internet. Se vende como “fertilizante para plantas”. Te concede la bondad del dalai-lama y el carisma de Hitler, y lo único que te pide a cambio es que después te pases un ratito encerrado en un agujero negro”. 


Ben Brooks en la Wikipedia
Ben Brooks


Recomendación: 

En esta ocasión la recomendación es musical: cualquiera de los grupos que menciono a continuación, si alguien no los conoce vale la pena perder un ratito en descubrirlos.. 
Mientras escribía esta reseña he escuchado Penny Sparke de los maravillosos Blonde Redhead, el debut de los power-poppies Fountains of Wayne y el notable Do the beast de los The Afghan Whigs.

martes, 16 de julio de 2013

Tom Sharpe- L'Herència de Wilt. Una crítica.



A raíz de la muerte del escritor británico Tom Sharpe me propuse hacerle un pequeño homenaje leyendo algún libro suyo y, precisamente, tenía en un estante L’Herència de Wilt, último libro publicado por el autor.

Tratándose de otro nuevo libro de la serie de Henry Wilt y habiendo leído 3-4 de ella,  ya contaba con que la capacidad de sorpresa sería mínima pero aún así un tributo es un tributo.

En esta ocasión la queridísima esposa de Wilt, Eva, está encantada de la vida cuando conoce a una aristócrata –Lady Clarissa Gadsley- y más todavía cuando se hace amiga suya y al presumir de su marido profesor universitario consigue que ésta le quiera contratar para dar clases particulares al zopenco de su hijo con la finalidad de que consiga entrar en la Universidad de Cambridge y así seguir la tradición de su familia. Si además la cantidad pactada es un auténtico dineral y, por añadidura, consigue casa para las vacaciones para toda la familia (una mansión en la campiña) entonces el planteamiento es perfecto para las ambiciones de Eva y sus ansias de codearse con la nobleza.

Completando el cuadro, las maravillosas hijitas del matrimonio Wilt –cuatrillizas, casi nada- son ya adolescentes, terroríficas para más señas, y causan una retahíla de desastres por donde pasan (cuál Atila campando a sus anchas por los exclusivos colegios ingleses) teniendo sus padres serios problemas para evitar que las expulsen de las escuelas a las que vayan por muy caras y elitistas que estas sean.

Y precisamente los problemas económicos motivados por la elevada factura del colegio de las niñas son los que hacen aceptar el trabajo a Wilt a pesar de que no le apetece nada la emboscada que le ha tendido su esposa.

Cuando nuestro protagonista llega a la mansión, siguiendo el camino que más que llevar a ella parece querer disuadir a los visitantes, y comprueba que es un edificio sencillamente horroroso empieza a sospechar que no será una empresa fácil. Sospechas que se verán que se verán acrecentadas cuando percibe que el matrimonio Gadsley se odia profundamente, que el interés de la Sra. Gadsley por Wilt no se circunscribe al apartado meramente docente y que el alumno que le encomiendan, Edward, es un auténtico zoquete al que solo le interesan las armas y poderlas disparar así como la animadversión que despierta el nombre Gadsley en el pueblo vecino.

Cuando entran en acción Eva y las cuatrillizas la trama se enreda de manera progresiva hasta desembocar en una serie de situaciones confusas típicas de la escritura del autor.

Tom Sharpe en esta obra vuelve a tocar alguno de sus temas habituales: las críticas a la alta sociedad inglesa (el juez autoritario y con perversiones varias, la esposa ninfómana y alcohólica, el mantener las apariencias por encima de todo, el servicio cotilla muy a su pesar), el modelo de enseñanza británica tanto contra las exclusivas universidades como sobre los centros más accesibles y la ineficacia de la policía que asiste desorientada y estupefacta a los enredos que se generan alrededor de la familia Wilt.


L'Herència de Wilt es un libro que se lee con facilidad y es ameno aunque la falta de sorpresa provoca que sea un tanto anodino y poco memorable. De todas maneras las reflexiones de Henry Wilt y determinadas situaciones desternillantes, sobre todo provocadas por las niñas, bien valen la lectura de este libro.

Su lectura es ideal para una tarde de verano tirado en una tumbona y con un buen refresco al alcance de la mano, con ella no cambiaremos el mundo pero pasaremos un buen rato.

Tom Sharpe en la Wikipedia


Recomendación: 
Si se es un profano en Tom Sharpe empezar por el auténtico clásico, Wilt, y avanzar por la saga. Otros del autor: Reunión Tumultuosa, Exhibición Impúdica, Vicios Ancestrales.
En un tono similar otro grande: Arto Paasilinna.

Otra más genérica: disfrutar de las pequeñas cosas.

Escribiendo esta reseña escuché Tara, Motor, Hembra de Nudozurdo, Yank Crime de Drive like Jehu así como Europe de Allo Darlin.

jueves, 6 de junio de 2013

Tom Sharpe- Un Grande.




Esta mañana al poco de llegar al trabajo, se ha iluminado el móvil de repente -ventajas de tener uno de estos de moderno- y he visto la noticia: Tom Sharpe fallece a los 85 años y no, no he hecho minuto de silencio porque no era plan y además creo que al amigo Tom no le iban demasiado esas cosas, pero sí que me he puesto a pensar por un momento en la presencia de sus obras en mi vida.

Entré en el mundo sharpiano hace muchos, muchos años, concretamente en mi adolescencia. Uno de mis hermanos era socio de Círculo de Lectores y los primeros libros que recuerdo comprados a esta extinta forma de venta fueron: El Lobo Hombre de Boris Vian, Absolute Beginners de Colin McInnes y... Vicios Ancestrales de Tom Sharpe (vaya 3 maravillas, por cierto).

Así que no descubrí al inglés con la celebérrima Wilt sino con la anteriormente citada, que por cierto logró que me carcajease profusamente y de allí pues ya salté a Wilt y Tom Sharpe se convirtió en una referencia para mí de un tipo de literatura irónica, mordaz y con un punto –o muchos- de mala leche. Y le uní a Eduardo Mendoza, Arto Paasilinna y alguno más para formar parte de un grupo de autores humorísticos que pocas veces fallan (si alguien quiere sugerir nuevos socios para este club, acepto todas las sugerencias).

Uno se da cuenta de que un autor le ha calado cuando cada cierto tiempo tiene necesidad de leer una obra suya y así me ocurrió y fueron cayendo: Les Beques Boges, Reunión Tumultuosa, la saga Wilt, Exhibición Impúdica, etc etc.

Tom Sharpe se reía, aunque más bien podríamos decir que metía el dedo en el ojo al  establishment british más tradicional: las clases altas con todos sus vicios y tópicos, su reformado sistema educativo (lástima que no pusiera su dardo en el contrareformado sistema educativo español de ida y vuelta), sus universidades, la iglesia protestante, el sistema educativo y en general a toda la estupidez de la humanidad a la que podía dar cabida en sus libros.

Aunque el británico obtuvo un gran reconocimiento a nivel de público, para la crítica siempre estuvo uno o varios peldaños por debajo de los autores denominados serios. Ahora no recurriré al topicazo de hacer reír/ hacer llorar pero si escribir un texto largo sin ningún signo de puntuación ni diálogo tiene que ser difícil, conseguir un libro ágil, divertido, adictivo y que destile acidez e inteligencia no creo que tenga menos dificultad. Aprovecho la ocasión para decir que la película Wilt es una absoluta basura.
  
En mi caso, muchas veces me he sorprendido hablando y recomendando a este autor y cuando he dejado alguno de sus libros siempre ha sido un acierto seguro.

Quién no se ha reído al leer a Wilt intentando deshacerse de la muñeca hinchable? quién no ha tenido ganas de exterminar a su esposa Eva? quién no ha imaginado las caras y actitudes de sus alumnos? quién no ha perdido el respeto a la nobleza inglesa gracias a la lectura de cualquiera de sus obras?. 

Hoy ha muerto Tom Sharpe y nos ha dejado un poco huérfanos.

Creo que el mejor homenaje que le puedo hacer es tener preparado un libro suyo para leer. En la pole (repisa sobre el televisor) ya está preparado La Herencia de Wilt.

Gracias, maestro, por todos los buenos momentos que me ha hecho pasar y por los que vendrán.


sábado, 5 de enero de 2013

Ingvar Ambjornsen- Elling (Hermanos de Sangre). Una crítica.


Me regalaron Elling (Hermanos de sangre) de Ingvar Ambornsen en mi cumpleaños (gràcies Laura). Lo cierto es que no tenía ni idea de quién era el autor, ni siquiera tenía la más ligera referencia. Esto siempre tiene su atractivo; no encontrais encanto en comprar algún libro un poco a ciegas o, al cargar en la biblioteca, elegir alguno que me resulte llamativo por el título, el nombre del autor o la portada, sin tener ninguna referencia del contenido?. Esto en ocasiones provoca enormes aciertos y en otras, te llevas a casa unos bodrios de impresión.

Vicios adquiridos: leer rápidamente la contraportada así como la nota sobre el autor. Y estas son prometedoras, aquí un extracto de las mismas:
-          Premio de los Libreros de Noruega- Divertidísima.... Narrada con equilibrio, ritmo e ingenio...Libro, que nos atrapa desde la primera página, es una comedia conmovedora e hilarante... destacando la tetralogía sobre el genial Elling.

Palabras como comedia, divertidísima, hilarante me predisponen inmediatamente a su favor ya que hace tiempo que busco unir algún autor al club de los autores que me provocan sonrisas y que aciertan siempre con sus libros. Club formado por Tom Sharpe, Arto Paasilinna y, en menor medida, Eduardo Mendoza. Además los Libreros entienden mucho, por tanto, seguro que es una obra deliciosa.

Además de ser un éxito en 16 países, se ha hecho sobre ella una película y una obra de teatro (incluso representada en España)... realmente, soy un inculto de consideración. No tenía ni idea de todo esto.

Una vez evaluado todo esto voy a leer con la esperanza de encontrarme con un agradable sorpresón venido de las gélidas tierras noruegas. Y empiezo a sumergirme en la novela y en ella seguimos a nuestros protagonistas: Elling y Kjell Barne. Los dos han salido recientemente de un centro para personas con “problemas” psicológicos (autismo, concretamente) y ahora comparten un piso social en Oslo. De esta manera pueden reintegrarse a una vida, llamémosle normal, para ello tienen el apoyo, seguimiento y visita mensual de su asistente social Frank que les va guiando y aconsejando.

Nuestros dos protagonistas son totalmente diferentes; Elling es pequeño y delicado mientras Kjell Barne es enorme y además una fuerza de la naturaleza. Elling es reflexivo y artista y Kjell Barne impulsivo y actúa sin pensar. Este contraste tiene que ser uno de los alicientes del libro.

Y con el transcurrir del libro vamos viendo como nuestros amigos van venciendo su aislamiento. Consiguen dejar atrás su adicción a las líneas eróticas, se  atreven a ir a comer a un restaurante y convertirse en clientes habituales, a dar paseos por la ciudad y gradualmente; a conocer a otras personas, a saber que quiere ser de mayor (poeta y mecánico), a enamorarse de una vecina, a conocer a un enigmático poeta y a saber cuidar y hacer crecer una relación de amistad.

El problema viene dado en que el libro tiene alguna situación curiosa pero no especialmente divertida, el contraste entre los personajes es evidente pero no tiende a la hilaridad. Las situaciones que describe y el crecimiento personal de los personajes lo cierto es que no consiguen involucrarnos demasiado y hay una cierta sensación de que las cosas pasan porque sí, estando todo deslavazado y sin tener demasiado sentido.
Incluso en algunos pasajes se hace ciertamente pesado, aunque son los menos. Como contrapunto hay alguna situación (escena de la borrachera) narrada con agilidad y ritmo,  aunque también de manera previsible. Evidentemente, me deja buen sabor de boca que los personajes vayan superando sus dificultades y sean capaces de lograr los retos que se marcan experimentando un gran crecimiento personal dejando atrás las dificultades del inicio y la gravedad de su autismo.

En resumen, un mal libro? no, pero tampoco es una obra especialmente destacable y  mucho menos hilarante como marcaban las críticas. Desaconsejar su lectura? allá cada uno, yo creo que no buscaré el resto de libros de la tetralogía de Elling. Igual es que el humor noruego no tiene nada que ver con el mío pero aunque Elling, Kjell Barne y el resto de personajes que les circundan me caen bien, no creo que siga de cerca sus andanzas.

El club formado por Tom Sharpe, Arto Paasilinna y, en menor medida, Eduardo Mendoza seguirá sin nuevos integrantes. Alguna sugerencia?.



Elling en la Wikipedia


Ingvar Ambjornsen en la Wikipedia



Recomendación: en este caso, la serie Wilt de Tom Sharpe, cualquier obra de Arto Paasilinna y Sin Noticias de Gurb de Eduardo Mendoza. 

Escribiendo esta reseña escuché a Prats, Plan B. También a The National, High Violet así como a Yo la Tengo, Fade..





miércoles, 5 de septiembre de 2012

PORCELAIN RAFT- DRIFTING IN AND OUT



Take me away, directionless 
It doesn’t have to make any sense 
Use what you have, i’ll follow you 
Use what you have, don’t you worry now 

Drifting in and out… 

Choose what to be, take a side 
What if i don’t want to step out in the light 
Give it to others, just let it go now 
Give it to others don’t you worry now 

Drifting in and out…