It feels like a hundred years.
A veces se me aparecen en el umbral entre el sueño y la vigilia, vienen hacia mí y ya no estoy solo.
Ses coses no són fàcils per ningú dins aquest iglú tan descongelat.
The one and only time I ever saw Toxic Boy cry was when some sodium chloride got into his eye.
La gente necesita conocer tu opinión de mierda.
ma vieille cicatrice j'ai appris à vivre avec elle ma vieille cicatrice tous les jours je la sens elle est là je l'oublie etc
ma vieille cicatrice se réveille parfois ma vieille cicatrices communique avec moi se connecte avec quelque chose la fatigue ou la peur quelque chose comme ça etc
la douleur c'est le coeur la douleur c'est la tête la douleur et le sang ma vieille cicatrice se connecte avec ma nouvelle se connecte avec etc
Linda Guilala no es, precisamente, un grupo recién llegado. Sus miembros, Eva e Iván, formaron parte de los extintos Juniper Moon y su primer disco como Linda Guilala, Bucles Infinitos, se remonta al ya lejano 2009. Desde entonces, han publicado unos cuantos singles y EP’s aunque no ha sido hasta el espléndido EP Xeristar (2014) en que afianzan su sonido. Siguiendo la senda marcada por éste, hace un par de meses presentaron su nuevo trabajo, Psiconáutica.
Lo primero que llama la atención del disco es el extenso número de canciones, 20. Aunque hay que decir que la mitad de ellas no son tales, sino más bien esbozos, interludios, experimentaciones -ora ruidosas ora delicadas- que en varios casos no llegan al minuto de duración.
Los 10 temas restantes, incluyendo el postrero instrumental Uroboros, son un persistente combate entre el corazón pop de las canciones y las capas de sonido, feedback y distorsión que pretenden sepultarlo sin conseguirlo (como un pequeño y dulce Psycho Candy). Canciones que empiezan con aires dream pop y acaban desparramándose en un voluptuoso baño de shoegaze y sonidos abrasivos a las que se suman, en ocasiones, unas repetitivas bases electrónicas dotándolas por momentos de un cierto aire psicodélico.
Ecos planetarios en Monstruo y la acelerada y primer single Cosas Nuevas, aromas a los jesusandmarychain más broncas en Fobia Social I, bizarradas triangulares en Accidente o Fobia Social II (seguro que es Eva y no Isa quien canta?). Las maravillosas Abstinencia y Ansiedad como mejor ejemplo de canciones dream pop que desembocan en un intento noise pop de alto octanaje. A pesar de los nombres mencionados y otros que podríamos mencionar como My Bloody Valentine, los añorados Nadadora o los ponzoñosos Blonde Redhead de sus primeros discos, el gran mérito de Linda Guilala es conseguir canalizar todas sus gustos e influencias en un poderoso sonido de marcada personalidad propia.
Las letras, parcialmente indescifrables tras las capas de sonido, inciden en temas como la individualidad y el aislamiento, el miedo y desconcierto ante la sociedad que nos rodea, la amenaza de la depresión y la ansiedad siempre presente siempre latente. Los títulos de las canciones dan buenas pistas sobre su contenido.
Psiconáutica es el reflejo de muchos años de trabajo, de constantes piruetas, pruebas y experimentaciones hasta conseguir dar con la tecla precisa, el arreglo perfecto, el sonido buscado. La única crítica que se le puede hacer al disco radica en que ante la calidad de sus canciones prefiramos un par de temas completos más en detrimento de 3-4 temas experimentales. Pero como Linda Guilala siempre han hecho lo que les ha dado la gana, bienvenido sea Psiconáutica, un manjar para paladares entrenados.
Hear me now and don't forget I'm not the man my actions would suggest A little boy, I'm tied to you I fell apart, that's what I always do
This ain't about regret My conscience can't be found This time I won't repent Somebody's going down
Feel it now and don't resist This time the anger's better than the kiss I must admit when so inclined I tend to lose it than confront my mind
'Cause it don't bleed and it don't breathe It's locked its jaws and now it's swallowing It's in our heart, it's in our head It's in our love, baby, it's in our bed
Tonight I go to hell For what I've done to you This ain't about regret It's when I tell the truth
And once again the monster speaks Reveals his face and searches for relief A little boy is tied to you Attracted only 'til it comes unglued
And it don't bleed and it don't breathe It's locked its jaws and now it's swallowing It's in our heart, it's in our head It's in our love, baby, it's in our bed
Tonight I go to hell For what I've done to you This ain't about regret It's when I tell the truth
Tonight I go to hell For what I've done to you This ain't about regret
El año empezaba con una gran
noticia: nuevo disco de los Afghan Whigs de Greg Dulli. La gira de reunión de
hace 2 años ya lo presagiaba y aquí lo tenemos, 16 años después del espléndido
1965, nos entregan Do to The Beast.
16 años en los que Greg Dulli ha desarrollado
proyectos en solitario, grupos como los muy recomendables The Twillight Singers
o The Gutter Twins, junto al hombre de la voz cavernosa, Mark Lanegan. Hasta
que ha decidido volver con su banda inicial, y quien piense que se trata de un
simple álbum de reunión para ganar pasta, hecho con el piloto automático, ya
puede sacarse esta idea de la cabeza porque Do to the Beast es un gran disco, digno
continuador de la discografía de The Afghan Whigs.
El disco empieza abrumador con
las potentes y guitarreras Parked Outside y Matamoros (ésta con una melodía irresistible y un precioso
arreglo que le da un aire moruno). Sigue con It Kills en la que Dulli domina y retuerce
la voz a su antojo, hasta llegar al primer single, Algiers. Un tema rítmico, muy accesible
y con un cierto aire pop encantador. La primera cara acaba al ritmo de un piano oscilante en
Lost in the Woods.
La segunda cara se abre con la
espléndida The Lottery, una apisonadora de canción en la que las abruptas guitarras toman el protagonismo. Sigue Can Rova, un tema menor hasta que en su último
minuto hace acto de presencia una fantástica base electrónica que salva el tema,
enlazando con otra enorme canción, Royal Cream, con un crescendo sostenido y un Dulli desbocado. A
continuación, la discreta I am Fire y el disco acaba majestuoso con la
espléndida These Sticks.
Casi sin darnos cuenta han pasado
las diez canciones del disco y nos queda una sensación en la cara de K.O. técnico.
The Afghan Whigs, como viejos rockeros que son, prefieren dejarnos con ganas de
más a saturarnos y reducen el minutaje del disco a unos escasos 40 minutos que
se hacen muy cortos.
Do to the beast es un disco
urgente, sudoroso, abrasivo y plagado de riffs de guitarras, en el que destaca
la siempre soulera y cálida voz de Greg Dulli, que se muestra en un buenísimo estado de
forma, volviendo a demostrar que es uno de los 3-4 mejores cantantes rock de las
últimas décadas. A pesar de las múltiples colaboraciones del disco, para suplir la ausencia del guitarrista Rick McCollum, éste suena impecablemente cohesionado y sin altibajos.
The Afghan Whigs siempre ha sido
un grupo injustamente infravalorado y no creemos que a estas alturas, y tan
lejos de los tiempos del post-grunge, vayan a tener mayor reconocimiento pero
mientras sigan haciendo canciones como Royal Cream, The Lottery, Algiers o
Parked Outside, solo podemos pedir que no tarden 16 años en sacar otro nuevo
disco. Mientras tanto colocaremos éste Do to the Beast a la altura de sus míticos
Black Love, Gentlemen o 1965 y eso son, indudablemente, palabras mayores.