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domingo, 3 de mayo de 2015

Pierre Lemaitre- ALEX. Una crítica.

En Urano no acostumbramos a confiar demasiado en los grandes premios literarios. Creo que la pregunta ¿cuánto puede llegar a vender este autor? es la premisa más importante a la hora de concederlo (no, no hace falta dar nombres creo que está muy claro de qué hablo) pero existe uno en el que confiamos ciegamente: el Premio Goncourt. Los últimos años hemos leído Las Benévolas de Jonathan Littell y La Verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker y nos han parecido libros espléndidos. Cuando el año pasado concedieron el galardón a Pierre Lemaitre por Nos vemos allá arriba, apuntamos su nombre con letras mayúsculas.

La intención era conseguir este libro pero una pequeña confusión fonética hizo que me quedase con las ganas, por tanto cuando en la Biblioteca Pública, en el estante de Últimas Adquisiciones, descubrí ALEX del mismo autor no dudé ni un momento en llevármelo a casa y leerlo con rapidez.

El libro, lógicamente, nos habla de Alex, una joven extremadamente guapa, insegura y voluble a la que le gusta ponerse pelucas para distanciarse de ella misma. Alex lleva unos días encontrándose repetidamente con la presencia de un hombre mayor que ella. ¿Será un pretendiente tímido?. Una noche, al volver andando a su casa, una furgoneta se sube a la acera y acorrala a la chica contra la pared, de ella sale su perseguidor, la golpea, ella se desvanece y su agresor la introduce en la furgoneta. Secuestrada.

Alex se despierta en una desolada nave industrial. Su secuestrador la contempla con una terrible mueca de desprecio en la cara y le ordena que se desnude y se introduzca en una caja de madera en la que apenas cabe. Una vez dentro, la incorpora y entonces se da cuenta de que no es una caja sino una jaula. Empieza a notar unos tirones procedentes de una polea y poco a poco, la jaula queda suspendida unos metros sobre el suelo.

A partir de ese momento el libro nos narra su lucha por sobrevivir. Dentro de una jaula de madera en la que casi no cabe por lo que debe adoptar posturas que van socavando sus músculos, alimentándose con comida para animales y empezando a notar una nueva amenaza: las ratas que atraídas por el olor de la comida y por el propio hedor y suciedad de la muchacha, empiezan a frecuentar la jaula desde las vigas situadas cerca del techo. Hasta que un día el secuestrador deja de acudir a alimentarla y disfrutar con sus padecimientos. Alex se debilita rápidamente mientras las ratas cada vez son más numerosas y osadas, acercándose más y más.

A pesar de la importancia del secuestro, no es el núcleo del libro ya que la historia se divide en tres partes. Alex consigue liberarse (y esto será lo único que desvelaré de la novela) y cuando la policía logra encontrar el lugar –existe una investigación porque un transeúnte contempló el momento de la agresión, contempla con desazón que ha llegado tarde y la chica secuestrada ha desaparecido.

Entonces surgen la preguntas. ¿Por qué una chica joven y atractiva que ha sido secuestrada no presenta ningún tipo de denuncia? ¿Qué oculta que le impide hacerlo?. Esto es lo que se pregunta insistentemente el comandante Camille Verhoeven, encargado de la investigación –hundido moralmente por el secuestro y muerte su esposa ocurrido un año antes- con la limitación de su estatura, 145 centímetros, suplidos por una perseverancia encomiable y una adustez destacable en su carácter.

La respuesta a estas preguntas está en las dos partes restantes del libro. La policía la busca, desconcertada, siguiendo el rastro de Alex y sus actuaciones, siempre con la sensación de que va muy por delante y que puede que no consigan encontrarla nunca salvo que la joven quiera.

ALEX puede calificarse como novela negra, thriller y novela de investigación. A pesar de su muy impactante y duro punto de partida , nos equivocaremos si nos quedamos solo con él. Lo más importante de la historia es su protagonista. Su comportamiento errático y caprichoso puede parecer desconcertante pero en un encaje de piezas hitchcokiano todo acaba encajando y justificando todas sus actuaciones.

Pierre Lemaitre escribe muy bien, describe y detalla perfectamente todas las situaciones y consigue que queramos a la protagonista y que suframos con ella mientras está dentro de la jaula y nos desesperemos al no comprender la injusticia de su secuestro. El escritor es un mago que lleva al lector al terreno que quiere, desconcertándole totalmente y el lector asiste atónito a los imprevisibles actos de Alex sin poder ni querer entenderlos o justificarlos. 

Al final, en la tercera parte del libro, el escritor enhebrará un ponzoñoso hilo invisible que unirá y correlacionará todos los movimientos de Alex dotándolos de un amargo sentido y sorprendiendo al desprevenido lector.

A pesar de reconocer la fuerza del arranque del libro y la maestría del escritor, ALEX no ha cubierto las expectativas. Es un buen libro pero lo errático del comportamiento de la muchacha provoca la pérdida de empatía con ella y poco a poco deja de importarnos lo que le suceda y eso nunca es bueno en un protagonista. También el personaje del policía Camille Verhoeven no nos resulta del todo creíble aunque esto último igual solo es una interpretación personal. ALEX tiene cosas positivas pero el ensamblaje de la historia nos ha parecido demasiado forzada.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:

Pierre Lemaitre en la Wikipedia
Recomendación: 
Leer ràpidamente Nos vemos allá arriba y seguir de cerca a este autor. 

Durante esta reseña escuché el notable IF de Neuman, el abrasivo AAAA de Belako y el elegante A Silente Language de Megaphone ou la Mort (vale la pena descubrir este grupo o la banda que han formado varios de sus miembros, Le Garçon Rêvé).