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viernes, 22 de mayo de 2020

Pierre Lemaitre - Recursos Inhumanos. Una crítica

Descubrí a Pierre Lemaitre, hace años ya, con la serie del comisario Verhoeven y acabé de convertirme en fiel seguidor suyo gracias a una obra mayúscula titulada Nos vemos allá Arriba (ganadora del Gouncourt 2013 y de la que el año pasado se publicó la segunda parte: Los Colores del Incendio). Desde entonces he ido comprando sus libros con regularidad -o esperando que me los regalasen-, aunque siempre he esperado un tiempo para leerlos; autotormentos que uno se impone. Recursos Inhumanos fue un regalo demostración de buen gusto que dejé un tiempo acumulando polvo en un estante hasta que, por fin, me decidí a atacarlo. 

Alain Delambre tiene cincuenta y siete años y lleva cuatro años en paro. Había sido Director de Recursos Humanos de una empresa mediana pero una fusión internacional le pone de patitas en la calle, al elegir para el puesto su homólogo de la otra empresa porque es bastante más joven. En esos cuatro años de búsqueda, solo ha podido encontrar un minitrabajo de tres horas durante la noche y la situación en su casa empieza a ser complicada a nivel económico, afectivo y, especialmente, en su maltrecha autoestima.

Cuando la cuesta abajo amenaza con ser imparable, le llega información sobre un proceso de selección para un puesto de asistente de RRHH en una gran empresa. Tras descartar que su edad sea un problema, se prepara para conseguirlo con todos los medios a su alcance, e incluso los que no lo están, en una espiral en la que irá involucrando cada vez más a los miembros de su familia. Supera todas las pruebas previas hasta llegar a la última: un juego de simulación de una toma de rehenes, en la que los candidatos finales deberán dirigir al personal. Como más cercana está la prueba, más claro tiene Delambre que es el clavo ardiendo al que ha de agarrarse para no tirar su vida por la borda. Saldrá airoso de ella y conseguirá su objetivo o la dura realidad le dará el golpe definitivo?.

Aunque pueda parecerlo, en esta atractiva sinopsis he spoilereado bien poco ya que Recursos Inhumanos ofrece mucho más. El libro se divide en 3 partes: Antes-Durante y Después. El tono de las 3 partes es tan distinto como convincente. En Antes encontramos a un Delambre que se está hundiendo; empieza a caer víctima de la depresión y todo se le vuelve en contra, metalizando sus días. En Durante, la confusión y la incertidumbre a todos los niveles campan a sus anchas y en Después, la decisión y la acción fluyen por las páginas a gran velocidad. Para reforzar esta impresión, utiliza como narrador al decaído protagonista en la perezosa primera parte. Sorprende cambiando de relator en la segunda para volver a un acelerado Alain Delambre en la trepidante parte final.

En el llibro subyace una clarísima crítica al salvaje e inhóspito capitalismo globalizado; decisiones tomadas en un despacho en la otra parte del mundo acaba con el futuro de cualquier trabajador, sin tener en cuenta trayectorias ni méritos. Además, también apunta contra la impunidad con que las grandes empresas plantean planes de despido y reconversiones ante las previsiones de reducción de sus beneficios, sin importar para nada el perjuicio del capital humano. Medidas a las que los gobiernos de los países asisten -impotentes- protestando con la boca pequeña, pero sin atreverse a tomar ninguna medida. Cuando las empresas tienen mucho más poder que los países poco pintan sus trabajadores, así de sencillo y este, claramente, es uno de los problemas de nuestro sistema económico; el prostituido capitalismo. Incide también Lemaitre en las escasas expectativas de encontrar trabajo a partir de una determinada edad con lo que conlleva: problemas económicos, crisis familiares, depresiones y enfermedades. Este aspecto está magníficamente reflejado en la primera parte de la novela.

Recursos Inhumanos es un libro magnífico. Proporciona crítica social de altos vuelos, una trama interesante, personajes sólidos y atractivos y una historia tan seductora (David contra Goliat) como adictiva su lectura. Como es habitual en los libros de Pierre Lemaitre, entre su fluido torrente narrativo hay momentos en que el comportamiento del personaje principal parece que sea errático e incomprensible para el lector. Al tener experiencia con obras anteriores, sabemos que acostumbra a esconder información clave sobre las motivaciones del personaje y que la revelará de golpe, cuadrando las piezas del incomprensible puzzle que nos ofrecía. No es una crítica, es una certeza, una marca de agua del escritor. Por mencionar un posible “pero”, aunque menor, sería la sensación de funambulista que transmite el personaje de Alain Delambre, siempre a punto de caer sin red que le sustente, pero logrando encontrar soluciones en los momentos de mayor desesperación, lo que puede llegar a resultar un pelín excesivo.

Pierre Lemaitre consigue en Recursos Inhumanos una historia poderosa y arrolladora, ante la que el lector toma claramente parte en una confrontación del débil contra el poderoso y en la que el escritor refleja claramente su punto de vista. Otro acierto del escritor francés, una muesca más en su destacada bibliografía, que confirma, obra tras obra, que es uno de los escritores más interesantes y originales de nuestros días. Se le vende como escritor de novela negra -el márketing y sus triquiñuelas- aunque esa etiqueta se le queda corta, muy corta.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:
Alex

Pierre Lemaitre en la Wikipedia

Recomendación: 
Evidentemente, Pierre Lemaitre. Ya tengo esperando Los Colores del Incendio.
Aprovechando que se empieza a avanzar en las fases de desconfinamiento, gastarse algún dinerillo en las librerías que llevan 2 meses muy complicados.

Mientras escribía esta reseña he disfrutado del magnífico LP Canciones de Laboratorio de Salvador Tóxico (no lo descubras tarde, escúchalo ahora), el excelente coldwave del EP publicado por el misteriosos proyecto Depresión Sonora y el homenaje a Ian Curtis en el 40 aniversario de su fallecimiento con Closer y Still. 

lunes, 24 de abril de 2017

COLLITA DE SANT JORDI 2017


Aquest any Sant Jordi s'esqueia en diumenge, amb el que no estava clar si no hi hauria ningú al carrer o bé, seria una bogeria de gent. Per si de cas, i tenint en compte l'après en anys anteriors, m'ho vaig prendre amb tranquil.litat, deixant que el temps s'escolés fins que fos ben bé l'hora de dinar per llavors anar a gaudir contemplant entre prestages i taules, sense tenir por a ésser trepitjat per hordes d'animalons assedegats d'adquirir el llibre desitjat (o encara que sia, el que els justifiqui).

Evitant les estretors del Carrer Major i els pesats de les paradetes de roses, que apart d'haver-n'hi una cada 12 metres cada cop més són més agressius en els seus oferiments, em vaig encaminar cap a la Rambla Aragó a xafardejar els estols de llibres que hi han a mig carrer per acabar en una llibreria increíblement solitària, fet que feia tot just mitja hora semblava del tot impossible. Així, sense estretors ni gent colpejan-te al passar, vaig poder deixar vagarejar el meu desenvolupat Síndrome d'Stendhal entre títols coneguts i altres a descobrir, mentre madurava gustosament la collita d'aquest any, que tot seguit relaciono.

MARC PASTOR- FARISHTA: Possiblement amb el nou de David Trueba i el de Donald Ray Pollock, els que tenia anotats amb més força a la meva llista. A poc a poc, el barceloní s'ha convertit en un dels meus escriptors preferits i fins ara, tots els que m'he llegit d'ell m'han agradat moltíssim, amb la seva barreja entre el fantàstic i el suspens.

PIERRE LEMAITRE- RECURSOS INHUMANOS: Possiblement el francès sigui l'autor que més repercusió ha obtingut en els darrers 5 anys. Un cop consolidat, deixant enrera la sèrie Verhoeven, cada nou llibre que publica és una promesa de gran història. Si a més es tracta d'un regal triat, doncs encara molt millor. Moltes gràcies. 

RAMON USALL- SEIXANTA-VUIT: Aquest any el lleidatanisme ha estat un dels grans protagonistes per les nostres contrades amb gran empenta de la novel.la negra. Assasins de Ponent, Ful de Rafa Melero, els casos de La Sergent Grimm de Montse Sanjuan i alguns més. Com els dos primers ja els he gaudit, l'afortunat va ser en Ramón Usall. Per no saturar-me de nostreniment, vaig haver de descartar en una difícil decisió al meu apreciat Emili Bayo, però aviat ho remediaré.

ANTONIO MUÑOZ MOLINA- EL VIENTO DE LA LUNA: Fins i tot, en un dia tan consumista com Sant Jordi pots trobar megaofertes. Trobar un llibre d'aquest gran escritor a només 2 euros és una tentació que no es pot evitar, malgrat tenir-ne ja uns quants al cabàs. A més, encara que faci uns anys que li hagi perdut la pista, El Jinete Polaco segueix sent un dels meus llibres preferits.

DONALD RAY POLLOCK- EL BANQUET CELESTIAL: Els que hagin llegit Knockemstiff o El Diablo a Todas Horas entendran les meves ganes de tenir la seva nova obra. Als que no hagin fet, que sàpiguin que estan tardant.

LEILA SLIMANI- CANCIÓN DULCE: El Premi Goncourt de les lletres franceses és l'únic certamen literari en que hi confio amb els ulls tancats. Aquest any no podia ser diferent. Això sí, tot just feia un parell de dies que n'havia tingut la primera notícia quan el vaig rebre. Enorme punteria, per cert.

XAVIER THEROS- LA FADA NEGRA: Un altre regal, és el que té celebrar el teu sant en un dia tan assenyalat com aquest. No en tinc cap referència però fa una pinta tremenda i les crítiques són certament bones.

AMBROISE BIERCE- CUENTOS INQUIETANTES: Regal totalment inesperat i una autèntica delicatessen en l'edició d'Alianza Editorial. Els tètrics comptes d'en Bierce amb unes il.lustracions impactants formen una combinació irresistible. Fabulós.

Una collita genial. Ara a trobar temps per poder llegir-los.


domingo, 15 de enero de 2017

Pierre Lemaitre- Nos vemos allá arriba. Una crítica




Pierre Lemaitre se dio a conocer por la serie del comisario Verhoeven y alguna otra novela negra como Vestido de Novia. En la que casi podríamos calificar como su primera obra fuera del género noir, Nos vemos allá arriba, ganó en 2013 ni más ni menos que el Premio Goncourt, prestigioso premio que otorga una retribución anecdótica pero asegura una cifra de ventas que catapulta a la popularidad definitiva.
La acción se sitúa en los primeros días de noviembre de 1918 y mientras los rumores del armisticio, y con ello el final de la I Guerra Mundial, empiezan a llegar al frente, la ambición del teniente d’Aulnay- Pradelle provoca un estúpido ataque contra las líneas enemigas en el que acaban siendo heridos en circunstancias poco claras tanto Albert Maillard como Édouard Péricourt. El hecho de que, antes de caer gravemente herido, Péricourt salve la vida a Maillard, les unirá con un lazo de invisible fidelidad imperecedera que provocará que no se separen ni un momento hasta que el herido abandone el campamento con destino a una clínica donde poder recibir tratamiento y así recuperarse.
Una vez terminada la guerra Maillard logra dar con Péricourt. Ante las graves secuelas de su herida que le provocan una gran deformación facial y otros problemas familiares, este último decide renunciar a sus orígenes e iniciar una nueva vida convirtiéndose Maillard en su fiel escudero. Por otra parte, Pradelle valiéndose de los réditos conseguidos como héroe de guerra, logra posicionarse en la alta sociedad parisina. Tanto el arribista y ambicioso exteniente como sus antiguos subordinados tratarán, cada uno en su ámbito y por separado, de aprovechar las oportunidades de negocios generadas por los homenajes a los caídos en la contienda para tratar de conseguir riqueza y resolver sus vidas. Solo tienen un pequeño inconveniente, no tienen capital para invertir. A pesar de ello, a base de ambición Pradelle y de picaresca e ingenio, los heridos, intentarán conseguir sus propósitos aunque sea a costa de estafar a todo un país.
En anteriores novelas del autor, éste nos había parecido ligeramente tramposo por el hecho de ocultar información al lector, información muy importante ya que era la que explicaba el errático comportamiento de los personajes. Esto no ocurre en absoluto en Nos vemos allá arriba. En ella, Pierre Lemaitre ofrece un gran relato tanto cuando habla de la I Guerra Mundial como cuando lo hace de la Francia de posguerra. Describe a la perfección la alienación de los soldados dentro de un regimiento, así como la sociedad de 1920 que recibe a unos excombatiente que ya no encajan en ella. También el ambiente de la lujosa alta sociedad junto con el malvivir en las calles de los desheredados. La narración tiene mucha fuerza y vigor, es ambiciosa por todo lo que abarca y está llena de detalles que ayudan a situar al lector y hacerle seguir muy de cerca la acción. Los personajes son muy potentes y su perfil psicológico está perfectamente descrito: la codicia y falta de escrúpulos del aristócrata venido a menos Henri d’Aulney- Pradelle dispuesto a cualquier cosa con tal de trepar en la alta sociedad, la bondad y subordinación del pusilánime Albert Maillard, la sensibilidad artística y testarudez de Édouard Péricourt a quien el rechazo de su padre  le hace renegar de sus apellidos y con ello, de su adinerada familia. Pero no solo los principales, el resto de personajes que transitan por las páginas de la novela están espléndidamente configurados. Desde aquí preferimos las páginas que narran las intrigas del arrogante trepa Pradelle y la aparición de alguno de los potentes secundarios, como el singular justiciero Joseph Merlin, ya que tanto la blandura de Albert como el resentimiento estúpido de Édouard igual se merece un par de collejas bien dadas ya que su comportamiento, por momentos, ralentiza el ritmo de la narración. Las tramas y subtramas están perfectamente enhebradas y se cruzan y entrecruzan continuamente logrando mantener la tensión y la atención hasta la última página. Al finalizar el libro vemos que tiene 439 páginas pero han ocurrido tantas cosas que da la impresión de que se hayan leído muchas más.
Nos vemos allá arriba es un claro alegato antibelicista denunciando la inutilidad de las contiendas que solo arrojan pérdidas de víctimas humanas para no conseguir nada tangible en la mayoría de las ocasiones. Pone de manifiesto el egoísmo humano que no duda en sacrificar vidas de semejantes con tal de conseguir sus propios propósitos, si esto se ve un contexto tan peculiar como una guerra cómo no va a producirse posteriormente en los negocios cuando la finalidad es enriquecerse sin medida. Entre sus páginas también se refleja la dificultad de adaptarse de nuevo a la sociedad por parte de los combatientes que han regresado del frente, una sociedad que les recibe como héroes, pero donde –en muchos casos- ya no tienen cabida y el sentimiento de culpabilidad de esta misma sociedad hacia los caídos en la confrontación traducida en grandes y fastuosos homenajes. La diferencia de clases está plasmada en la diferencia entre los lujosos salones que pisa Pradelle y los cuchitriles sitos en barrios desfavorecidos donde habitan los dos amigos. Todo esto está relatado con abundante cinismo y humor negro, aún a pesar de tratar temas tan solemnes e intocables como la gloria nacional, el patriotismo y el homenaje a los caídos.
Pierre Lemaitre ha escrito un libro magnífico, un libro que rápidamente ha obtenido aroma de clásico. Nos vemos allá arriba es un relato excelente sobre el egoísmo y la miserable condición humana en el entorno de la reconstrucción, tanto física como moral, de un país descubriendo los turbios y lucrativos negocios generados por la construcción de cementerios para poder enterrar con dignidad a las víctimas de la guerra. Sobre sus páginas iniciales planea la sombra de Senderos de Gloria de Stanley Kubrick y en el resto de la historia se pueden apreciar rastros de la causticidad de Céline y, utilizando el recurso fácil, por la procedencia del autor de Balzac, Zola y Alejandro Dumas.

Otras Reseñas de Pierre Lemaitre:
ALEX 
Pierre Lemaitre en la Wikipedia

Recomendación: 
Leer este libro, sin duda. Si se quiere seguir con el autor conseguir la colección del comisario Verhoeven pero empezando por Irene, importante abrirla por el inicio.
Dejarse guiar por el palmarés del Goncourt, posiblemente el premio literario más atinado que existe.
Mientras escribía esta reseña he escuchado el delicioso When you need me the most de Alpaca Sports, el digno Here de los incombustibles Teenage Fan Club y la bomba sónica llamada Poderosa de los sorprendentes El lado oscuro de la broca.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Pierre Lemaitre- Vestido de Novia. Una crítica.





Pierre Lemaitre está de moda, está claro. Uno entra en cualquier librería y se encuentra fácilmente con varios libros del autor francés. Desde que fue galardonado con el Goncourt en 2013 por Nos Vemos Allá Arriba, se han publicado apresuradamente todos sus libros en nuestro país. Entre ellos está su segunda novela, Vestido de Novia, de la que no tenía ninguna referencia y que acepté encantado cuando me la dejaron.

La sinopsis será muy sucinta para no desvelar demasiado el argumento. Sophie Duguet cree que está trastornada. Su mente le juega malas pasadas: pierde cosas, otras aparecen en los sitios más insospechados, envía correos que no recuerda y se equivoca constantemente. Empieza a pensar seriamente que ha perdido la cordura y que está enloqueciendo a marchas forzados. Pero aunque su vida se hay convertido en un caos, asesinar a un niño de cinco años y no recordarlo, es demasiado. Tiene claro, con razón, que no tiene justificación y desesperada, huye, huye a toda prisa dejando todo atrás, dispuesta a volver a matar si es necesario para poder desaparecer.

Tras este prometedor inicio, cabe decir que la novela se divide en tres partes. En la primera el autor se sirve de Sophie para narrar en primera persona. Utiliza frases cortas, repletas de puntos y seguidos y con mucha acción inmediata, transmitiendo en la lectura la sensación de angustia y confusión de la protagonista. Para la segunda parte, se vale de un diario mediante el que propone al lector que siga los pasos de Sophie desde que empezó a perder contacto con la realidad, parte fatigosa por su excesiva duración, siendo este el único punto negro de la novela. En la tercera, se combinan y concatenan todos los factores para poder concluir la acción.

Pierre Lemaitre es un excepcional contador de historias y en Vestido de Novia se nos revela como un poco tramposo. Juega con el lector suministrándole información en pequeñas dosis. Sus historias son como mirar un paisaje a través de una mirilla, una visión sesgada e incompleta, y conforme las páginas avanzan esta visión se vuelve panorámica y las piezas –y comportamientos de los personajes- van encajando con precisión, como un puzzle. Al igual que en Álex (de la célebre trilogía del comisario Verhoeven), el lector asiste atónito a la exhibición de atrocidades de la protagonista, sin entender causas ni motivaciones y solo con el transcurrir de las páginas podrá desvelar sus claves. Cierto que se permite licencias y que algunos giros son bastante inverosímiles pero imbuidos en la vorágine de la historia, Lemaitre logra que encajen sin chirriar demasiado. Como el mismo autor reconoce, el libro quiere homenajear a las películas de Alfred Hitchcock y en cierto modo lo consigue.

Vestido de Novia es un libro muy entretenido. Aunque no logre mantener durante toda la historia el ritmo frenético de su deslumbrante inicio, el lector intrigado devora las páginas hasta el final de la misma. En Urano sin ninguna duda reincidiremos en Pierre Lemaitre, que en poco tiempo se ha convertido en uno de nuestros autores preferidos.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:
Alex

Pierre Lemaitre en la Wikipedia
Recomendación: 
Pierre Lemaitre, es una de las pocas modas literarias de los últimos años que vale la pena seguir.
Mientras escribía esta reseña he escuchado el fantástico Regiones Devastadas de Blacanova, un tesoro que se descubre a base de escuchas, el bellamente siniestro Posthuman de Ash Code, así como el inspirado La Fuerza Mayor de Viva Suecia.

domingo, 3 de mayo de 2015

Pierre Lemaitre- ALEX. Una crítica.

En Urano no acostumbramos a confiar demasiado en los grandes premios literarios. Creo que la pregunta ¿cuánto puede llegar a vender este autor? es la premisa más importante a la hora de concederlo (no, no hace falta dar nombres creo que está muy claro de qué hablo) pero existe uno en el que confiamos ciegamente: el Premio Goncourt. Los últimos años hemos leído Las Benévolas de Jonathan Littell y La Verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker y nos han parecido libros espléndidos. Cuando el año pasado concedieron el galardón a Pierre Lemaitre por Nos vemos allá arriba, apuntamos su nombre con letras mayúsculas.

La intención era conseguir este libro pero una pequeña confusión fonética hizo que me quedase con las ganas, por tanto cuando en la Biblioteca Pública, en el estante de Últimas Adquisiciones, descubrí ALEX del mismo autor no dudé ni un momento en llevármelo a casa y leerlo con rapidez.

El libro, lógicamente, nos habla de Alex, una joven extremadamente guapa, insegura y voluble a la que le gusta ponerse pelucas para distanciarse de ella misma. Alex lleva unos días encontrándose repetidamente con la presencia de un hombre mayor que ella. ¿Será un pretendiente tímido?. Una noche, al volver andando a su casa, una furgoneta se sube a la acera y acorrala a la chica contra la pared, de ella sale su perseguidor, la golpea, ella se desvanece y su agresor la introduce en la furgoneta. Secuestrada.

Alex se despierta en una desolada nave industrial. Su secuestrador la contempla con una terrible mueca de desprecio en la cara y le ordena que se desnude y se introduzca en una caja de madera en la que apenas cabe. Una vez dentro, la incorpora y entonces se da cuenta de que no es una caja sino una jaula. Empieza a notar unos tirones procedentes de una polea y poco a poco, la jaula queda suspendida unos metros sobre el suelo.

A partir de ese momento el libro nos narra su lucha por sobrevivir. Dentro de una jaula de madera en la que casi no cabe por lo que debe adoptar posturas que van socavando sus músculos, alimentándose con comida para animales y empezando a notar una nueva amenaza: las ratas que atraídas por el olor de la comida y por el propio hedor y suciedad de la muchacha, empiezan a frecuentar la jaula desde las vigas situadas cerca del techo. Hasta que un día el secuestrador deja de acudir a alimentarla y disfrutar con sus padecimientos. Alex se debilita rápidamente mientras las ratas cada vez son más numerosas y osadas, acercándose más y más.

A pesar de la importancia del secuestro, no es el núcleo del libro ya que la historia se divide en tres partes. Alex consigue liberarse (y esto será lo único que desvelaré de la novela) y cuando la policía logra encontrar el lugar –existe una investigación porque un transeúnte contempló el momento de la agresión, contempla con desazón que ha llegado tarde y la chica secuestrada ha desaparecido.

Entonces surgen la preguntas. ¿Por qué una chica joven y atractiva que ha sido secuestrada no presenta ningún tipo de denuncia? ¿Qué oculta que le impide hacerlo?. Esto es lo que se pregunta insistentemente el comandante Camille Verhoeven, encargado de la investigación –hundido moralmente por el secuestro y muerte su esposa ocurrido un año antes- con la limitación de su estatura, 145 centímetros, suplidos por una perseverancia encomiable y una adustez destacable en su carácter.

La respuesta a estas preguntas está en las dos partes restantes del libro. La policía la busca, desconcertada, siguiendo el rastro de Alex y sus actuaciones, siempre con la sensación de que va muy por delante y que puede que no consigan encontrarla nunca salvo que la joven quiera.

ALEX puede calificarse como novela negra, thriller y novela de investigación. A pesar de su muy impactante y duro punto de partida , nos equivocaremos si nos quedamos solo con él. Lo más importante de la historia es su protagonista. Su comportamiento errático y caprichoso puede parecer desconcertante pero en un encaje de piezas hitchcokiano todo acaba encajando y justificando todas sus actuaciones.

Pierre Lemaitre escribe muy bien, describe y detalla perfectamente todas las situaciones y consigue que queramos a la protagonista y que suframos con ella mientras está dentro de la jaula y nos desesperemos al no comprender la injusticia de su secuestro. El escritor es un mago que lleva al lector al terreno que quiere, desconcertándole totalmente y el lector asiste atónito a los imprevisibles actos de Alex sin poder ni querer entenderlos o justificarlos. 

Al final, en la tercera parte del libro, el escritor enhebrará un ponzoñoso hilo invisible que unirá y correlacionará todos los movimientos de Alex dotándolos de un amargo sentido y sorprendiendo al desprevenido lector.

A pesar de reconocer la fuerza del arranque del libro y la maestría del escritor, ALEX no ha cubierto las expectativas. Es un buen libro pero lo errático del comportamiento de la muchacha provoca la pérdida de empatía con ella y poco a poco deja de importarnos lo que le suceda y eso nunca es bueno en un protagonista. También el personaje del policía Camille Verhoeven no nos resulta del todo creíble aunque esto último igual solo es una interpretación personal. ALEX tiene cosas positivas pero el ensamblaje de la historia nos ha parecido demasiado forzada.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:

Pierre Lemaitre en la Wikipedia
Recomendación: 
Leer ràpidamente Nos vemos allá arriba y seguir de cerca a este autor. 

Durante esta reseña escuché el notable IF de Neuman, el abrasivo AAAA de Belako y el elegante A Silente Language de Megaphone ou la Mort (vale la pena descubrir este grupo o la banda que han formado varios de sus miembros, Le Garçon Rêvé).