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sábado, 9 de mayo de 2020

A.J. FINN - LA MUJER EN LA VENTANA. Una crítica


Entre los libros que compré y me regalaron en el Sant Jordi de hace un par de años (éste lo aplazamos a julio) destacaba, por tocho y por comentarios grandilocuentes, La Mujer en la Ventana de A.J. Finn -pseudónimo del editor Dan Mallory-. Frases como homenaje a Hitchcock, thriller psicológico y/o sorprendente debut, no dejan de ser expresiones que llaman la atención y suman en el debe.

Aunque también tengo que decir que el titular “el best-seller que arrasa en Estados Unidos” provocó el inmediato aparque del libro en un estante. Por dos motivos. El primero; no me gusta leer un título con el soufflé hinchado (snob que es uno) y el segundo; la referencia a las preferencias de un país que ha elegido a semejante mentecato como presidente merecen poca credibilidad. 

Anna Fox es una psicóloga infantil que vive sola en una enorme casa en una zona residencial de Nueva York. No sale de casa porque sufre agorafobia. Pasa sus días viendo películas antiguas, conectada a Internet, bebiendo -demasiado para su medicación- y, sobre todo, espiando a sus vecinos.

Precisamente a la casa de enfrente se acaban de mudar unos nuevos vecinos; los Russell. A los pocos días de su llegada, Anna presencia o le parece presenciar un crimen en casa de sus nuevos vecinos. Llama a la policía, pero no solo no encuentran nada sospechoso, sino que incluso dudan de su palabra y su estado. Pero Anna está segura de lo que ha visto, aunque conforme pasan los días empieza a dudar.  Fue real lo que vio o tan solo una alucinación provocada por el alcohol, las pastillas y el aislamiento?.

Esta vendría a ser la sinopsis de la novela. Y sí, hemos de admitirlo, parece interesante. Si le sumamos claras referencias a Alfred Hitchcock, trastorno mental, películas antiguas, adicciones y el innegable encanto de lo decadente, todo apunta a que estamos ante un libro de lo más atractivo y que tenemos por delante casi 520 páginas de disfrute. Pues no, en absoluto. 
Por qué?. Claramente por su estilo. Nos encontramos con una historia que se desarrolla prácticamente en primera persona, con páginas y páginas de diálogo (incluso chats de Internet). Frases muy cortas y uso y abuso del punto y seguido para tratar de transmitir sensación de acción y reflejar el estado de ánimo de la protagonista. No es que sea un fan fatal de las descripciones floridas y recargadas pero es que creo que prácticamente no hay en todo el libro. Por no haber, no hay ni adjetivos. Ante tan poca enjundia, la editorial ha optado por una tipografía grande, con muchos espacios e incluso ocupando páginas con un solo párrafo. Lo mejor, de hecho, es que la lectura avanza a tota velocidad y eso puede confundirse con adicción, aunque no, cuando cierras el libro lo olvidas. Para acabar de rematar, la trama avanza a base de golpes de efecto para mantener el interés. No, no cuela y de thriller psicológico no tiene absolutamente nada. El libro es un horror? No, en absoluto, simplemente es que le falta cuerpo como narración. La Mujer en la Ventana es mucho más un guion cinematográfico que una novela. Creo que las intenciones de A.J. Finn están clarísimas: como novela voy a triunfar pero cuando me compren los derechos para adaptarla al cine, me forro. Es esto literatura?. Claro que sí, aunque particularmente a mí no me guste. También afirman algunos que Sálvame es televisión.

La Mujer en la Ventana de A.J. Finn me ha parecido un pasatiempo entretenido pero poco más y, tengo claro que, en breve, lo veremos anunciado como estreno cinematográfico.
Tras una búsqueda en Internet veo que la adaptación se estrena el 14 de mayo. La semana que viene, esto es puntería.


A.J. Finn en la Wikipedia

Recomendación: 
No hacer el tonto. En caso de duda, quédate en casa y lee.

Mientras escribía esta reseña he disfrutado del magnífico Blue Bell Knoll de los referenciales Cocteau Twins, del fascinante Te espero en casa de Marcos y Molduras (disco que ofrecer mucho más de lo que parece a primera escucha) y el divertidísimo Ensamble Cohetes de los fundamentales Airbag.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Pierre Lemaitre- Vestido de Novia. Una crítica.





Pierre Lemaitre está de moda, está claro. Uno entra en cualquier librería y se encuentra fácilmente con varios libros del autor francés. Desde que fue galardonado con el Goncourt en 2013 por Nos Vemos Allá Arriba, se han publicado apresuradamente todos sus libros en nuestro país. Entre ellos está su segunda novela, Vestido de Novia, de la que no tenía ninguna referencia y que acepté encantado cuando me la dejaron.

La sinopsis será muy sucinta para no desvelar demasiado el argumento. Sophie Duguet cree que está trastornada. Su mente le juega malas pasadas: pierde cosas, otras aparecen en los sitios más insospechados, envía correos que no recuerda y se equivoca constantemente. Empieza a pensar seriamente que ha perdido la cordura y que está enloqueciendo a marchas forzados. Pero aunque su vida se hay convertido en un caos, asesinar a un niño de cinco años y no recordarlo, es demasiado. Tiene claro, con razón, que no tiene justificación y desesperada, huye, huye a toda prisa dejando todo atrás, dispuesta a volver a matar si es necesario para poder desaparecer.

Tras este prometedor inicio, cabe decir que la novela se divide en tres partes. En la primera el autor se sirve de Sophie para narrar en primera persona. Utiliza frases cortas, repletas de puntos y seguidos y con mucha acción inmediata, transmitiendo en la lectura la sensación de angustia y confusión de la protagonista. Para la segunda parte, se vale de un diario mediante el que propone al lector que siga los pasos de Sophie desde que empezó a perder contacto con la realidad, parte fatigosa por su excesiva duración, siendo este el único punto negro de la novela. En la tercera, se combinan y concatenan todos los factores para poder concluir la acción.

Pierre Lemaitre es un excepcional contador de historias y en Vestido de Novia se nos revela como un poco tramposo. Juega con el lector suministrándole información en pequeñas dosis. Sus historias son como mirar un paisaje a través de una mirilla, una visión sesgada e incompleta, y conforme las páginas avanzan esta visión se vuelve panorámica y las piezas –y comportamientos de los personajes- van encajando con precisión, como un puzzle. Al igual que en Álex (de la célebre trilogía del comisario Verhoeven), el lector asiste atónito a la exhibición de atrocidades de la protagonista, sin entender causas ni motivaciones y solo con el transcurrir de las páginas podrá desvelar sus claves. Cierto que se permite licencias y que algunos giros son bastante inverosímiles pero imbuidos en la vorágine de la historia, Lemaitre logra que encajen sin chirriar demasiado. Como el mismo autor reconoce, el libro quiere homenajear a las películas de Alfred Hitchcock y en cierto modo lo consigue.

Vestido de Novia es un libro muy entretenido. Aunque no logre mantener durante toda la historia el ritmo frenético de su deslumbrante inicio, el lector intrigado devora las páginas hasta el final de la misma. En Urano sin ninguna duda reincidiremos en Pierre Lemaitre, que en poco tiempo se ha convertido en uno de nuestros autores preferidos.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:
Alex

Pierre Lemaitre en la Wikipedia
Recomendación: 
Pierre Lemaitre, es una de las pocas modas literarias de los últimos años que vale la pena seguir.
Mientras escribía esta reseña he escuchado el fantástico Regiones Devastadas de Blacanova, un tesoro que se descubre a base de escuchas, el bellamente siniestro Posthuman de Ash Code, así como el inspirado La Fuerza Mayor de Viva Suecia.

domingo, 3 de mayo de 2015

Pierre Lemaitre- ALEX. Una crítica.

En Urano no acostumbramos a confiar demasiado en los grandes premios literarios. Creo que la pregunta ¿cuánto puede llegar a vender este autor? es la premisa más importante a la hora de concederlo (no, no hace falta dar nombres creo que está muy claro de qué hablo) pero existe uno en el que confiamos ciegamente: el Premio Goncourt. Los últimos años hemos leído Las Benévolas de Jonathan Littell y La Verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker y nos han parecido libros espléndidos. Cuando el año pasado concedieron el galardón a Pierre Lemaitre por Nos vemos allá arriba, apuntamos su nombre con letras mayúsculas.

La intención era conseguir este libro pero una pequeña confusión fonética hizo que me quedase con las ganas, por tanto cuando en la Biblioteca Pública, en el estante de Últimas Adquisiciones, descubrí ALEX del mismo autor no dudé ni un momento en llevármelo a casa y leerlo con rapidez.

El libro, lógicamente, nos habla de Alex, una joven extremadamente guapa, insegura y voluble a la que le gusta ponerse pelucas para distanciarse de ella misma. Alex lleva unos días encontrándose repetidamente con la presencia de un hombre mayor que ella. ¿Será un pretendiente tímido?. Una noche, al volver andando a su casa, una furgoneta se sube a la acera y acorrala a la chica contra la pared, de ella sale su perseguidor, la golpea, ella se desvanece y su agresor la introduce en la furgoneta. Secuestrada.

Alex se despierta en una desolada nave industrial. Su secuestrador la contempla con una terrible mueca de desprecio en la cara y le ordena que se desnude y se introduzca en una caja de madera en la que apenas cabe. Una vez dentro, la incorpora y entonces se da cuenta de que no es una caja sino una jaula. Empieza a notar unos tirones procedentes de una polea y poco a poco, la jaula queda suspendida unos metros sobre el suelo.

A partir de ese momento el libro nos narra su lucha por sobrevivir. Dentro de una jaula de madera en la que casi no cabe por lo que debe adoptar posturas que van socavando sus músculos, alimentándose con comida para animales y empezando a notar una nueva amenaza: las ratas que atraídas por el olor de la comida y por el propio hedor y suciedad de la muchacha, empiezan a frecuentar la jaula desde las vigas situadas cerca del techo. Hasta que un día el secuestrador deja de acudir a alimentarla y disfrutar con sus padecimientos. Alex se debilita rápidamente mientras las ratas cada vez son más numerosas y osadas, acercándose más y más.

A pesar de la importancia del secuestro, no es el núcleo del libro ya que la historia se divide en tres partes. Alex consigue liberarse (y esto será lo único que desvelaré de la novela) y cuando la policía logra encontrar el lugar –existe una investigación porque un transeúnte contempló el momento de la agresión, contempla con desazón que ha llegado tarde y la chica secuestrada ha desaparecido.

Entonces surgen la preguntas. ¿Por qué una chica joven y atractiva que ha sido secuestrada no presenta ningún tipo de denuncia? ¿Qué oculta que le impide hacerlo?. Esto es lo que se pregunta insistentemente el comandante Camille Verhoeven, encargado de la investigación –hundido moralmente por el secuestro y muerte su esposa ocurrido un año antes- con la limitación de su estatura, 145 centímetros, suplidos por una perseverancia encomiable y una adustez destacable en su carácter.

La respuesta a estas preguntas está en las dos partes restantes del libro. La policía la busca, desconcertada, siguiendo el rastro de Alex y sus actuaciones, siempre con la sensación de que va muy por delante y que puede que no consigan encontrarla nunca salvo que la joven quiera.

ALEX puede calificarse como novela negra, thriller y novela de investigación. A pesar de su muy impactante y duro punto de partida , nos equivocaremos si nos quedamos solo con él. Lo más importante de la historia es su protagonista. Su comportamiento errático y caprichoso puede parecer desconcertante pero en un encaje de piezas hitchcokiano todo acaba encajando y justificando todas sus actuaciones.

Pierre Lemaitre escribe muy bien, describe y detalla perfectamente todas las situaciones y consigue que queramos a la protagonista y que suframos con ella mientras está dentro de la jaula y nos desesperemos al no comprender la injusticia de su secuestro. El escritor es un mago que lleva al lector al terreno que quiere, desconcertándole totalmente y el lector asiste atónito a los imprevisibles actos de Alex sin poder ni querer entenderlos o justificarlos. 

Al final, en la tercera parte del libro, el escritor enhebrará un ponzoñoso hilo invisible que unirá y correlacionará todos los movimientos de Alex dotándolos de un amargo sentido y sorprendiendo al desprevenido lector.

A pesar de reconocer la fuerza del arranque del libro y la maestría del escritor, ALEX no ha cubierto las expectativas. Es un buen libro pero lo errático del comportamiento de la muchacha provoca la pérdida de empatía con ella y poco a poco deja de importarnos lo que le suceda y eso nunca es bueno en un protagonista. También el personaje del policía Camille Verhoeven no nos resulta del todo creíble aunque esto último igual solo es una interpretación personal. ALEX tiene cosas positivas pero el ensamblaje de la historia nos ha parecido demasiado forzada.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:

Pierre Lemaitre en la Wikipedia
Recomendación: 
Leer ràpidamente Nos vemos allá arriba y seguir de cerca a este autor. 

Durante esta reseña escuché el notable IF de Neuman, el abrasivo AAAA de Belako y el elegante A Silente Language de Megaphone ou la Mort (vale la pena descubrir este grupo o la banda que han formado varios de sus miembros, Le Garçon Rêvé).