sábado, 2 de diciembre de 2017

Pablo und Destruktion- Predación. Una crítica



En las entrevistas promocionales de la nueva obra de Pablo und Destruktion (nombre bajo el que publica el asturiano Pablo G. Díaz) sorprendió al explicar que mutaba después de su estupendo trabajo anterior, Vigorexia Emocional. El nuevo disco, Predación, lo iba a producir el gran Paco Loco, y anticipaba varios cambios: de sello, ahora con Sonido Muchacho, de la mayoría de los músicos que le acompañaban bajo el nombre de La tribu del trueno y, especialmente, que los textos girarían preferentemente entorno al Amor, así con mayúsculas.
Preludio Corintio es la primera pista y, como dice su nombre, actúa como breve introducción ambiental recitando en ella versículos de la Epístola de Pablo (guiño total) a los Corintios, enlazando con la monumental Puro y Ligero, una canción de contrición y arrepentimiento de intensidad desbordante, de enorme calado emocional potenciado por el uso de un bajo omnipresente y preciso que lleva el tempo en una montaña rusa de seis minutos logrando un tema majestuoso. A continuación llegan un par de temas poderosos como Un Salario Social y El Enemigo está Dentro, la primera tenebrosa y con abundante distorsión y la segunda; agresiva, desquiciada y repleta de carga ideológica avisando del poder del Islam cada más presente en Occidente. 

Tras este triunvirato de desasosegantes y, por momentos, escalofriantes canciones, Pablo nos concede un ligero receso en Amor. Una oda al amor intenso e incondicional, de entrega absoluta, una arenga con proclamas como “El amor es el premio de los temerarios”. Sigue con A la mar fui por naranjas, tenebrosa adaptación de una canción tradicional astur que realza mediante un acertado uso de las guitarras. Tras ella, otra de las cumbres del disco, El mejor traje de seda, en un homenaje a su tierra y a los suyos –a su sangre-, en que la persistencia de guitarra, bajo y batería le hacen muy atractiva. Para el final se reserva el spoken word de Conquistarías Europa, que enumera un postulado justo al principio del enamoramiento aunque la forma de cantar de Pablo no tarda en hacer estallar la canción y la postrera Herejes, que entre aromas de western crepuscular (la referencia solo puede ser Sam Peckinpah) vuelve a hacer apología del amor puro e incondicional ya reivindicado en Amor, incluso utilizando alguna de sus frases. 9 canciones para unos escasos 37 minutos que no se hacen largos en absoluto, sino todo lo contrario.

Efectivamente, tal y como había avanzado, el disco orbita en torno al amor, pero tratándose de Pablo G. Díaz queda claro que no es el amor que nos venden las películas americanas, sino que trata sobre un sentimiento puro, poderoso y fuerza motriz que provoca las acciones más desproporcionadas pero a la vez siempre teniendo presente su ambivalencia, pudiendo llegar a ser tan hermoso como egoísta y ponzoñoso. No olvidemos que pasar del amor al odio es cuestión de matices y que tras el bonito aspecto de las calles de las ciudades modernas se hallan ocultos cantidades ingentes de desperdicios y aguas residuales. Pero además del amor, la religión y las creencias también tienen una presencia imporante en Predación; desde la portada reproduciendo el éxtasis de Santa Teresa, hasta la carta a los corintios de Preludio Corintio, las palabras del sacerdote en Puro y Ligero y referencias que denotan una cotidianeidad de la religión en la vida de las personas. Precisamente esta recurrencia amor-referencias místicas, recuerda –aunque en coordenadas estilísticas totalmente diferentes- los primeros discos de un grupo tan imprescindible como Surfin Bichos, con los que coinciden en la turbiedad e interpretabilidad de las letras de sus canciones. 

La producción de Paco Loco lo ordena todo para que brillen los magníficos y turbios textos de Pablo (de los más destacados del panorama español, sin ninguna duda) y logra potenciarlo gracias al uso de un bajo muy presente siempre percutiendo incansable, que actúa como motor rítmico y unas guitarras que al aumentar su velocidad y presencia ayudan a desbordar los temas. Los brillantes arreglos embellecen el conjunto con un punto de barroquismo mientras Pablo interpreta los temas con el punto justo de contención, potenciando su honestidad e intensidad y evitando que caigan en el histrionismo, excepto en algunos gritos en Amor. Un sonido tan nítido como poderoso.

Pablo und Destruktion ocupa, después de cuatro discos, un lugar único en el rock español ya que podríamos definirle como crooner, como trovador rock por la calidad de sus textos y su vehemente interpretación, emparejándole con un mito como Nick Cave. Su intensidad y su lírica -desasosegante, crítica y repleta de recovecos- bebiendo siempre de temas universales como sexo, amor y creencias mientras recurre a una instrumentación de banda de rock, huyendo del aburridísimo tópico de guitarra acústica folkie, recuerdan irremediablemente a la bestia australiana. Aunque el mismo Pablo haya declarado que no quiere convertirse en el maldito oficial del rock en castellano está claro que transita por unos senderos pocos trillados y dada su enorme calidad, hay que reivindicarlo.

Predación es otro disco fantástico de Pablo und Destruktion, a la altura de Sangrín y  por encima del anterior Vigorexia Emocional. Además de la indisoluble sensación de conjunto del mismo, cuenta con temas tan destacados como Puro y Ligero o El Mejor Traje de Seda, de los mejores de su carrera. Predación es tan bello como amargo, tan barroco como desasosegante, tan honesto como combativo. A pesar de ello, creemos que el asturiano seguirá sin ser un autor para todos los públicos ya que sus obras exigen un esfuerzo por parte del oyente y en estos tiempos de productos prefabricados y consumo inmediato, el esfuerzo es un valor a la baja. Venced vuestra pereza y dadle una oportunidad a Predación, nos lo agradeceréis, estamos seguros.

RESEÑAS ANTERIORES:
VIGOREXIA EMOCIONAL



PURO Y LIGERO 

EL MEJOR TRAJE DE SEDA

EL ENEMIGO ESTÁ DENTRO



 PREDACION EN SPOTI