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domingo, 15 de enero de 2023

David Trueba - Queridos Niños. Una crítica.

David Trueba es, sin ninguna duda, uno de mis escritores contemporáneos preferidos. He regalado y recomendado unas cuantas veces Abierto toda la noche, Cuatro Amigos e incluso Saber Perder. Con Blitz me llevé un cierto desengaño y la insustanciabilidad de El río baja sucio no ayudó a reconciliarme demasiado con él. El nivel de desencanto provocó que, a día de hoy, todavía no haya leído el anterior Tierra de Campos. A pesar de todo esto, el escritor madrileño siempre se merece una oportunidad (y yo la de reconciliarme con él) y cuando me enteré de la publicación de Queridos niños, no tardé en autoregalarmelo en mi librería favorita.

Basilio; un profesional de los medios de comunicación, que se convirtió en millonario gracias a la venda de su medio digital, vive retirado dejando descansar su causticidad y cinismo. Le apodan “el hipopótamo”, tanto por su obesidad – pesa cerca de 120 kilos- como por la ferocidad y contundencia de sus opiniones y ataques escritos. A pocos días del inicio de la campaña electoral para elegir Presidente del país, uno de los más importantes partidos conservadores le ofrecen el puesto de asesor de discursos de su candidata. Ella es Amelia Tomás; una recién llegada a la política que presume de honestidad y esgrime la bandera de la limpieza y la lucha contra la corrupción, algo muy necesario en un partido tan salpicado por los escándalos como el suyo.  Imagen idílica i, ciertamente, cándida en un mundo de tiburones y con tantos intereses a todos los niveles como es la política.

Basilio acepta, en parte por curiosidad y en parte por combatir el aburrimiento. Pasa a formar parte del equipo de la candidata, e inician una vuelta a España en autobús, pasando por todas las localidades posibles para presentar su nuevo proyecto e intentar ganar unas elecciones, victoria a la que los sondeos previos otorgan escasas posibilidades. Conforme avanza el viaje, se acercan los comicios y las encuestas empiezan a acompañar se estrechan los lazos en el equipo y se definen y priorizan las estrategias para conseguir los objetivos, empezando por la candidata que al oler la sangre va dejando atrás su candidez inicial. En todo ello, Basilio tiene un papel cada vez más importante y su nivel de involucramiento alcanzará unas cotas que inicialmente no imaginaba ni remotamente. ¿Pero todo esto será suficiente para ganar?.

Queridos niños es un libro tan divertido como cáustico. El lector ve plasmado en palabras lo que piensa de la política y el aparato de los partidos. Las estrategias, pactos, codazos, uso de la prensa y toda la hipocresía y cinismo que la envuelve. Todo ello para conseguir el voto de los electores, de los “queridos niños” del título, tan ilusos, previsibles y fáciles de manipular con una palabra o una promesa adecuada en el momento preciso (sabiendo de antemano que luego no tiene que cumplirse).

Que aparece un defecto, un escándalo, un poro en la imagen de perfección de nuestro líder, pues se fabrica uno mucho mayor en el rival que para algo existe afín a nuestros intereses. Minimizar los errores propios maximizando los ajenos para conseguir la comprensión o el enfado de los “queridos niños” en función de los intereses de cada uno, en definitiva, para que muerdan el cebo con sorprendente facilidad.

Aunque el libro se extienda hasta las 450 páginas, su lectura es sencilla y amena. Ayuda a ello su estructura de capítulos cortos, cada localidad visitada ocupa uno de ellos provocando que la acción funcione a base de anécdotas y hechos menores. La trama principal es el desarrollo de la campaña y las subtramas vendrían a ser las estrategias que llevan a cabo para ir mejorando las expectativas y encuestas. Los personajes están bien definidos y crecen en atractivo durante la narración.

Queridos Niños de David Trueba es un libro divertido y gratificante. No es ni será una novela referencial, ni creo que sea en absoluto su intención, pero proporciona unas horas de lectura bien gratas al poner foco en prácticas dudosas, que, aunque sean inventadas, no nos cuesta imaginar que podrían ser perfectamente reales e incluso mucho peores, tal es el descrédito que ha alcanzado la política, y el aparato de los partidos, al convertirse en un instrumento, un medio, del que sacar rendimiento propio (por parte de los profesionales) a corto plazo, alejándola totalmente del ciudadano, elector o pueblo. Con ella, David Trueba vuelve a ganar crédito. 

David Trueba en la Wikipedia
David Trueba

Otras Reseñas del Autor
ABIERTO TODA LA NOCHE 

Recomendación: 
No ser tan ingenuos y no creernos a los políticos. Son unos farsantes y solo miran por sus propios intereses. 
 
Durante la redacción de esta reseña he escuchado; The Good Son del maestro Nick Cave y sus Bad Seeds, monumental como casi toda su discografía, el fresco y divertido Late Developers, reciente nueva entrega de Belle & Sebastian y el combativo Bremen No Existe de los cada vez más fundamentales Biznaga.   

sábado, 2 de diciembre de 2017

Pablo und Destruktion- Predación. Una crítica



En las entrevistas promocionales de la nueva obra de Pablo und Destruktion (nombre bajo el que publica el asturiano Pablo G. Díaz) sorprendió al explicar que mutaba después de su estupendo trabajo anterior, Vigorexia Emocional. El nuevo disco, Predación, lo iba a producir el gran Paco Loco, y anticipaba varios cambios: de sello, ahora con Sonido Muchacho, de la mayoría de los músicos que le acompañaban bajo el nombre de La tribu del trueno y, especialmente, que los textos girarían preferentemente entorno al Amor, así con mayúsculas.
Preludio Corintio es la primera pista y, como dice su nombre, actúa como breve introducción ambiental recitando en ella versículos de la Epístola de Pablo (guiño total) a los Corintios, enlazando con la monumental Puro y Ligero, una canción de contrición y arrepentimiento de intensidad desbordante, de enorme calado emocional potenciado por el uso de un bajo omnipresente y preciso que lleva el tempo en una montaña rusa de seis minutos logrando un tema majestuoso. A continuación llegan un par de temas poderosos como Un Salario Social y El Enemigo está Dentro, la primera tenebrosa y con abundante distorsión y la segunda; agresiva, desquiciada y repleta de carga ideológica avisando del poder del Islam cada más presente en Occidente. 

Tras este triunvirato de desasosegantes y, por momentos, escalofriantes canciones, Pablo nos concede un ligero receso en Amor. Una oda al amor intenso e incondicional, de entrega absoluta, una arenga con proclamas como “El amor es el premio de los temerarios”. Sigue con A la mar fui por naranjas, tenebrosa adaptación de una canción tradicional astur que realza mediante un acertado uso de las guitarras. Tras ella, otra de las cumbres del disco, El mejor traje de seda, en un homenaje a su tierra y a los suyos –a su sangre-, en que la persistencia de guitarra, bajo y batería le hacen muy atractiva. Para el final se reserva el spoken word de Conquistarías Europa, que enumera un postulado justo al principio del enamoramiento aunque la forma de cantar de Pablo no tarda en hacer estallar la canción y la postrera Herejes, que entre aromas de western crepuscular (la referencia solo puede ser Sam Peckinpah) vuelve a hacer apología del amor puro e incondicional ya reivindicado en Amor, incluso utilizando alguna de sus frases. 9 canciones para unos escasos 37 minutos que no se hacen largos en absoluto, sino todo lo contrario.

Efectivamente, tal y como había avanzado, el disco orbita en torno al amor, pero tratándose de Pablo G. Díaz queda claro que no es el amor que nos venden las películas americanas, sino que trata sobre un sentimiento puro, poderoso y fuerza motriz que provoca las acciones más desproporcionadas pero a la vez siempre teniendo presente su ambivalencia, pudiendo llegar a ser tan hermoso como egoísta y ponzoñoso. No olvidemos que pasar del amor al odio es cuestión de matices y que tras el bonito aspecto de las calles de las ciudades modernas se hallan ocultos cantidades ingentes de desperdicios y aguas residuales. Pero además del amor, la religión y las creencias también tienen una presencia imporante en Predación; desde la portada reproduciendo el éxtasis de Santa Teresa, hasta la carta a los corintios de Preludio Corintio, las palabras del sacerdote en Puro y Ligero y referencias que denotan una cotidianeidad de la religión en la vida de las personas. Precisamente esta recurrencia amor-referencias místicas, recuerda –aunque en coordenadas estilísticas totalmente diferentes- los primeros discos de un grupo tan imprescindible como Surfin Bichos, con los que coinciden en la turbiedad e interpretabilidad de las letras de sus canciones. 

La producción de Paco Loco lo ordena todo para que brillen los magníficos y turbios textos de Pablo (de los más destacados del panorama español, sin ninguna duda) y logra potenciarlo gracias al uso de un bajo muy presente siempre percutiendo incansable, que actúa como motor rítmico y unas guitarras que al aumentar su velocidad y presencia ayudan a desbordar los temas. Los brillantes arreglos embellecen el conjunto con un punto de barroquismo mientras Pablo interpreta los temas con el punto justo de contención, potenciando su honestidad e intensidad y evitando que caigan en el histrionismo, excepto en algunos gritos en Amor. Un sonido tan nítido como poderoso.

Pablo und Destruktion ocupa, después de cuatro discos, un lugar único en el rock español ya que podríamos definirle como crooner, como trovador rock por la calidad de sus textos y su vehemente interpretación, emparejándole con un mito como Nick Cave. Su intensidad y su lírica -desasosegante, crítica y repleta de recovecos- bebiendo siempre de temas universales como sexo, amor y creencias mientras recurre a una instrumentación de banda de rock, huyendo del aburridísimo tópico de guitarra acústica folkie, recuerdan irremediablemente a la bestia australiana. Aunque el mismo Pablo haya declarado que no quiere convertirse en el maldito oficial del rock en castellano está claro que transita por unos senderos pocos trillados y dada su enorme calidad, hay que reivindicarlo.

Predación es otro disco fantástico de Pablo und Destruktion, a la altura de Sangrín y  por encima del anterior Vigorexia Emocional. Además de la indisoluble sensación de conjunto del mismo, cuenta con temas tan destacados como Puro y Ligero o El Mejor Traje de Seda, de los mejores de su carrera. Predación es tan bello como amargo, tan barroco como desasosegante, tan honesto como combativo. A pesar de ello, creemos que el asturiano seguirá sin ser un autor para todos los públicos ya que sus obras exigen un esfuerzo por parte del oyente y en estos tiempos de productos prefabricados y consumo inmediato, el esfuerzo es un valor a la baja. Venced vuestra pereza y dadle una oportunidad a Predación, nos lo agradeceréis, estamos seguros.

RESEÑAS ANTERIORES:
VIGOREXIA EMOCIONAL



PURO Y LIGERO 

EL MEJOR TRAJE DE SEDA

EL ENEMIGO ESTÁ DENTRO



 PREDACION EN SPOTI

domingo, 9 de octubre de 2016

Oliver Sacks- El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Una crítica.

Estando de vacaciones lejos de casa puede ocurrir que te quedes sin libro que leer. Eso es precisamente lo que me pasó este pasado verano, por lo que no tardé en entrar en una bonita librería. Librería en la que, como curiosidad, no tenían mesa con chillonas novedades y los libros estaban ordenados por editorial, consiguiendo un logrado efecto cromático (interesante tema de discusión, si los libros deben ordenarse por autor o por editorial). Después de un buen rato en que el Síndrome de Stendhal tomó el mando, finalmente recurrí a la siempre efectiva Colección Compactos de Anagrama para hacerme con un título de los que llama la atención: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero de Oliver Sacks.


No había leído nada del famoso neurólogo y divulgador y lo cierto es que tenía bastante curiosidad por introducirme en su obra aunque nunca encontraba el momento. Supongo que el contexto y la repercusión de su reciente defunción influyeron en mi decisión aunque también una cierta atracción hacia las disfunciones mentales.


En el libro, Oliver Sacks enumera y explica una veintena larga de casos con los que se ha ido encontrando durante su vida profesional. Desde el del paciente que da nombre al título hasta el de Ray, un hombre con tics tan continuados y violentos que condicionan totalmente su vida, pasando por Madeleine que tiene unas manos que no siente como suyas o por Los Gemelos, dos hermanos deficientes capaces de calcular en un instante en qué día de la semana caerá cualquier fecha que se les proponga. Nos presenta a Natasha, nonagenaria que a sus edades se vuelve lujuriosa aunque también a Jimmie, que treinta años después del final de la II Guerra Mundial sigue creyendo que sirve en la Marina dentro de esa contienda.


Cito estos sin ningún orden ni concierto pero podría enumerarlos todos, ya que cada uno es de ellos es –como poco- curioso cuando no aterrador. El enorme acierto de Oliver Sacks y su gran virtud estriba en que los detalla con un lenguaje inteligible sin perderse en vericuetos médicos, recurriendo a un lenguaje técnico sencillo y sin extenderse en exceso. Nos presenta los casos de sus pacientes desde una perspectiva muy humana, sin tratarlos en ningún momento como atracciones de feria –porque no lo son, lógicamente- y con sumo respeto tanto por ellos como por las tortuosidades de la mente humana. Además, no presenta curaciones milagrosas ni remedios infalibles sino que explica la evolución de la enfermedad y el tratamiento seguido, que no siempre funciona, y en muchos casos solo consigue paliar sus síntomas pero al menos mejora la vida del paciente.


Me ha convencido Oliver Sacks en el primer encuentro con sus escritos y reincidiré en otros. De todos modos, leer de forma seguida los 24 casos que expone el libro puede ser una tarea ardua provocando una cierta confusión entre todos ellos, por lo que sugeriría alternar la lectura de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero con otros libros para evitar al sensación de empacho que puede llegar a producir. 

Oliver Sacks en la Wikipedia


Recomendación: 
Atreverse con libros, llamémoslos así, diferentes. 
Nick Cave and the Bad Seeds, el pop destartalado de Hefner.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el abrupto Gore de Deftones (por cierto, carrera ejemplar la de los americanos), el irregular por su propia naturaleza Boxing Hefner de los fantásticos Hefner y el abrumadoramente triste Skeleton Tree de Nick Cave and the Bad Seeds. 

sábado, 24 de septiembre de 2016

Lydie Salvayre- No llorar




Los integrantes de Librújula son bien majos. No solo publican una revista bimensual elaborada con mucho cariño y no menos calidad sino que al suscribirte regalan un libro bien escogido. Al renovar la mía obtuve No Llorar de Lydie Salvayre, novela que me interesaba desde su publicación tanto porque la acción transcurre muy cerca de mi ciudad como por estar galardonada con el Premio Goncourt, premio este que siempre garantiza calidad.



En el libro la autora refleja los recuerdos de Montse, su anciana madre enferma de Alzheimer, que prácticamente no recuerda nada de su vida excepto el verano en que tenía 15 años y estalló la guerra civil española. Para Montse que procede de una humilde familia campesina y vive en un pequeño pueblo, los cambios van a suceder a gran rapidez alterando totalmente su vida. En los primeros meses del estallido de la guerra, en la zona republicana –donde se ubica el pueblo donde vive Montse- se exacerban los ideales izquierdistas, especialmente los anarquistas, reflejados en el personaje de su hermano Josep con sus propuestas de reparto igualitario de tierras y riqueza. Aunque estos ideales rápidamente chocan con los intereses particulares de los habitantes del pueblo que acaban rechazándolas.



Ante esto, Josep decide ir a la gran capital para unirse a la columna Durruti arrastrando con él a su hermana y dejando atrás su vida anterior. En Barcelona, los aires de libertad, esperanza y fraternidad junto con el contacto con los jóvenes republicanos van a cambiar para siempre su vida y sus horizontes. Cuando Josep empieza a percibir las grietas en los ideales anarquistas se desencanta de ellos y decide el regreso al pueblo. Pero al llegar a este, el ambiente se ha enrarecido. La ilusión y los aires de cambio que se respiraban en los meses anteriores han dado paso a una calma tensa en espera del desarrollo de la guerra, en la que parece que van ganando los nacionales. Gradualmente, Josep pasa de ser el idealista henchido de ilusión contagiosa a ser un elemento molesto,  discordante, mientras que Montse acepta emparejarse con el hijo del terrateniente renunciando a sus recién descubiertas ideas y provocando una hecatombe a nivel familiar con su hermano.   



Como contrapunto a la historia principal en No Llorar también se refleja las ideas del escritor francés George Bernanos respecto a la Guerra Civil española. Católico convencido, es testimonio desde Mallorca del avance de las tropas sublevadas (remarco esto último porque últimamente parece ser que se olvida que el “alzamiento” fue un atentado contra un gobierno elegido democráticamente) y de cómo la iglesia se pone de su parte, inhibiéndose e incluso siendo cómplice en algunas de las atrocidades que cometieron contra sus enemigos. Esto le lleva de una postura inicial simpatizante con los falangistas a acabar difundiendo y denunciando, en su obra Los Grandes Cementerios Bajo la Luna, los crímenes y tropelías cometidos con la aquiescencia de una hipócrita y cobarde iglesia católica española.



Tras este argumento, destacar que lo realmente interesante del libro es que muestra como afecta el avance de la guerra y los cambios políticos en un pueblo pequeño donde todo el mundo se conoce y los papeles, marcados por los orígenes familiares, son inamovibles desde generaciones atrás. Como los odios, rencores y envidias avivados por años de espera latente afloran a la superficie bajo el contexto y la justificación de una guerra fraticida. Durante su lectura se percibe como van calando las diferentes posturas en función de sus posibilidades de victoria. Desde la inicial reivindicación izquierdista, con auge de ideas anarquistas y comunistas, hasta su posterior retroceso y el progresivo abandono de sus ideales ante el avance de los falangistas que terminan imponiéndose y represalian a los anteriores.



A pesar de lo expuesto, la narración en No Llorar no convence. Se lee con rapidez y sin dificultad, de manera incluso demasiado liviana, y por desgracia, no logra emocionar. Demasiada ligereza para los temas que toca, demasiada asepsia en su tratamiento. Cierto que toda historia personal es exigua en la inmensidad del mar de una guerra pero aún así se echa de menos una mayor profundidad en el tratamiento de las emociones: le falta pasión, desgarro, odio, incertidumbre. Se echa de menos un mayor músculo narrativo, hecho éste que provoca que los personajes deambulen por las páginas como autómatas. La oportunidad que ofrece el contexto histórico se desaprovecha porque la escritora tampoco ahonda lo suficiente en él, dejando las justificaciones a las apariciones de Bernanos. Si quiere explicar que una guerra justifica acciones abominables, se han de buscar causas y motivaciones y no dejar que sea el lector quien se haga una composición de la situación. El final de la historia es precipitado y deja al lector con una cierta sensación de que no ha conseguido conectar con lo que la escritora quería expresar, quedándose la novela en una dura historia personal enmarcada en el contexto de un cambio político pero desperdiciando un planteamiento inicial mucho más ambicioso. No Llorar de Lydia Salvayre me ha decepcionado, me esperaba mucho más y lo olvidaré con facilidad.


Para terminar, comentar que uno de los aspectos que más se destacan de No Llorar es la forma en que juega con el idioma, mezclando el castellano y el catalán con el francés en boca de la anciana. No tengo claro si con la traducción esto se pierde totalmente o si la similitud entre estos idiomas es tan elevada que estos elogios me parecen francamente desmesurados. 

Lydie Salvayre en la Wikipedia


Recomendación: 
Otorgar siempre un punto positivo a la hora de elegir libros a los galardonados con el Premio Goncourt.
In the Aeroplane over the Sea.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el tratado de voluptuosa belleza agreste llamado In the Aeroplane Over the Sea de Neutral Milk Hotel, el desasosegante y desconocido Songs for a November Night del genio Nick Cave y el etéreamenteo bello 23 de Blonde Redhead.  


domingo, 17 de enero de 2016

Édouard Louis- Para Acabar con Eddy Bellegueule. Una crítica.



Como ya he comentado en alguna entrada anterior, ir a la biblioteca con el tiempo justo es un error. O se tiene decidido de antemano los libros que quieres o acabas cogiendo lo primero que te llama la atención, sin poder disfrutar del momento de rebuscar y elegir. En mi última visita solo disponía de un cuarto de hora por lo que me encaminé apresuradamente al estante de  novedades. Allí, un chico joven miraba con expresión de tristeza desde la portada de un libro. Su título me sorprendió, Para Acabar con Eddy Bellegueule (Adéu a l’Eddy Bellegueule en la edición catalana), y sin tener ninguna otra referencia me lo llevé a casa.



Eddy Bellegueule es un niño de 10 años que reside en un pequeño pueblo de 500 habitantes de la región francesa de Picardía. Su vida diaria es un infierno. Sus gestos amanerados, su voz aguda, incluso su inteligencia le convierten en el rarito, el afeminado, el mariquita del pueblo. Como allí todos los chicos tienen que ser duros, su condición sexual diferente es un estigma, una marca que solo merece reprobación, escarnio y violencia, por lo que Eddy es víctima de burlas, descalificaciones y agresiones de manera continuada.



Vivir en un entorno social desfavorecido tampoco ayuda demasiado. Sus padres le quieren pero desearían que su hijo fuese más normal y que no supusiese otro problema que sumar a su desesperada situación económica. A lo largo del libro (que recorre de los 10 a los 14 años del protagonista), Eddy toma consciencia de su sexualidad, intentando negarla, ocultarla e incluso experimenta con chicas con tal de dejar de ser un marginado. Una vez asume que le es totalmente imposible fingir decide que tiene que dejar el pueblo y la única oportunidad que se le puede presentar será gracias a los estudios.



Éste es el duro argumento de Para Acabar con Eddy Bellegueule, novela debut y autobiográfica de Édouard Louis. El autor tiene actualmente 23 años y, pese a su juventud, sorprende positivamente el tono contenido del libro, sin caer en el sentimentalismo ni cargar tintas ni lanzar exabruptos sino limitándose a relatar los hechos que conformaron su infancia y primera adolescencia sin juzgar a los protagonistas en ningún momento. Se trata de una novela corta, de escasas 160 páginas, pero plagadas de aristas cortantes que provoca que el lector asista con el estómago encogido a los episodios de violencia escolar contra él (bullying es una palabra que se queda corta), se desconcierte ante los primeros escarceos sexuales que se convierten en hábito y se horrorice ante los episodios de violencia familiar.



Édouard Louis describe a partir de su historia, la vida en un pueblo pequeño dependiente de una fábrica que da trabajo a la mayoría de los habitantes del mismo. Narra un ecosistema asfixiante con una cotidianeidad llena de violencia en que los hombres deben ser muy duros para demostrar su virilidad, el papel de la mujer es de total sumisión respecto al hombre, el alcohol está tan presente que su ausencia casi está mal considerada, el racismo exacerbado es la respuesta a muchos problemas, la diferencia no se comprende sino que se reprime y la falta de expectativas es tan implacable que las vidas de sus habitantes no dejan de ser grises réplicas unas de otras.



El acoso escolar es un elemento tan presente y habitual  que incluso Eddy lo acepta, hasta el punto de acudir voluntariamente al encuentro de sus agresores para que le humillen y apaleen e incluso se preocupa por sus agresores si un día no acuden a su espeluznante cita. Esta sumisión a su condición de diferente y el convencimiento de que merece ser castigado por ello provoca escalofríos.



En la contraportada describen la prosa de Édouard Louis como un cóctel de Zola y Dickens, lo que es totalmente cierto. Podríamos definirla tranquilamente como literatura naturalista, con la importante diferencia es que la acción transcurre hace escasamente 10- 15 años en un pueblo de Francia, una de las primeras economías mundiales y no en la Inglaterra o Francia del S. XVIII. No deja de sorprender y doler que en estos tiempos de progreso e información no dejen de producirse estas situaciones y no solo en lugares tan claustrofóbicos como el pueblo descrito. En el norte de Francia, en Occidente, en la actualidad, ahora mismo. Por desgracia, el caso de Eddy no es el único sino que es mucho más frecuente de lo que creemos.



Para acabar con Eddy Bellegueule es una novela triste y devastadora, en la que el tono neutro de la historia realza la descorazonadora acusación hacia la sociedad occidental en que estamos viviendo por su falta de educación y de valores.



Impactante debut literario de Édouard Louis ajustando cuentas con su pasado.


Édouard Louis en la Wikipedia
Édouard Louis

Recomendación: 
La fantasía está muy bien pero unas dosis de realismo (aunque no sea mágico) también apetecen y son necesarios. Seguir la carrera de Édouard Louis.

Durante la escritura de esta reseña escuché el majestuoso Kicking against the pricks del gran Nick Cave con sus Bad Seeds, también los premonitorios lamentos agónicos del ya mítico  David Bowie en BlackStar así como admiré todavía más a Polly Jean en This is Desire?. 

sábado, 2 de enero de 2016

Edward Bunker- No Hay Bestia Tan Feroz


Según la nota de la solapa, Edward Bunker fue un delincuente –principalmente atracador a mano armada y traficante- que pasó varios años de su juventud entrando y saliendo de la cárcel. Consiguió convertirse en escritor basando sus novelas en su propia experiencia,  posteriormente fue guionista de Hollywood e incluso, actor ocasional.


A pesar de tan interesante vida lo cierto es que desconocía totalmente al autor. Menos mal que, con excelente criterio, me regalaron No Hay Bestia Tan Feroz. Solo tener en las manos la cuidada edición de Sajalín Editores, me llamó la atención tanto la bonita portada del libro como que el prefacio lo firmase el gran James Ellroy, además de figurar un elogio de Quentin Tarantino en la banda publicitaria. Todo ello buenos presagios sobre lo que depara la novela.



En No Hay Bestia Tan Feroz, el autor explica la historia de Max Dembo, justo en el momento en que –ya en la treintena- le conceden la condicional y sale de la cárcel tras ocho años de estancia. Max vuelve a su ciudad, Los Ángeles, con la firma intención de dejar de delinquir y reinsertarse en la sociedad pero los escasos sesenta y cinco dólares que posee poca ayuda le ofrecen.



Ante la imposibilidad de encontrar trabajo por la negativa de todo empresario a contratar un exconvicto, por su precariedad económica y, especialmente, por la actitud arrogante y desconfiada del agente de la condicional, Max se halla en una encrucijada y decide volver a lo mejor –y único- que sabe hacer, delinquir, quebrantando la condicional convirtiéndose en un fugitivo y renunciando a vivir dentro de la ley.


A partir de ese momento, Max deja atrás sus recién adquiridos prejuicios y se dedica a planear y ejecutar atracos cada vez de mayor envergadura, reclutando a viejos conocidos para poder llevarlos a cabo. Aunque como muy bien sabe, como mayor es el botín deseado mayor es el riesgo, conociendo que puede llegar a pagar el precio más alto, su propia vida, o en el mejor de los casos pasar una muy larga temporada en la cárcel al haber quebrantado su condena anterior. A pesar de ello, Max se lanza a tumba abierta a su retomada carrera delictiva confiando en su inteligencia y minuciosidad en los preparativos. Pero, ¿será ello suficiente para que no le capturen?.


Está claro que Edward Bunker sabe de qué escribe. El escritor coge al lector de la mano y le hace pasar la última noche en la cárcel al lado del protagonista, las mismas penurias y humillaciones que padece Max mientras intenta ser un hombre de bien, le lleva de visita por los bajos fondos de Los Ángeles para que vea como beben, trafican, pinchan y se relacionan sus integrantes, le hace partícipe de la planificación de los golpes, así como  sufrir la tensión y la angustia del desarrollo de los mismos.


Si a todo esto le sumamos una narración vigorosa, de una verisimilitud casi tangible y unos personajes sólidamente perfilados nos encontramos con una novela muy atractiva para el lector que la devorará para saber si la huida hacia delante emprendida por Max Dembo será exitosa o le llevará al fracaso como parece estar condenada desde el principio.


La narración se sitúa a principios de los años setenta aunque tiene un carácter totalmente atemporal ya que lo que nos dice su triste trasfondo es la total incapacidad de escapar de su triste destino por parte de los ladrones, yonkis, traficantes y otros delincuentes de baja estofa que habitan las páginas del libro, sumergiendo a sus familias en el mismo lodo que pisan cotidianamente. También critica al sistema judicial, reflejándose en el comportamiento despótico del agente de la condicional que ya ha juzgado y condenado a Max Dembo de antemano así como la imposibilidad de reinsertarse en la sociedad de alguien que sale de la cárcel y no encuentra ninguna oportunidad que le evite reincidir.



No Hay Bestia Tan Feroz es una gran novela criminal que recomiendo encarecidamente.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:
LITTLE BOY BLUE 

Edward Bunker en la Wikipedia
Edward Bunker

Recomendación: 
Leer toda la obra literaria de Edward Bunker. 

Durante la escritura de esta reseña escuché el divertidísimo FFS de Franz Ferdinand & Sparks, el sorprendente Bleeders Digest de los desconocidos Say Hi y los turbios y claustrofóbicos Tender Prey y Prayers on Fire de Nick Cave and the Bad Seeds y la anterior banda del australiano, The Birthday Party, respectivamente.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Pablo und Destruktion- Vigorexia Emocional. Una crítica.

El año pasado Sangrín, el anterior disco de Pablo und Destruktion, fue una de las agradables sorpresas del año, noqueándonos fácilmente a primera escucha y apuntando en letras mayúsculas el nombre de su autor. En mayor de este año, nos entregan su nuevo disco, Vigorexia Emocional, firmado también por Pablo G. Díaz con La Tribu del Trueno como banda acompañante.

Como en su anterior trabajo las atmósferas desasosegantes complementando la magnífica voz de  crooner de Pablo son las grandes protagonistas, acrecentadas por unos magníficos arreglos en guitarras, pianos y, especialmente, en la inmisericorde viola de Sara Muñiz que potencian y realzan los textos, románticos y desquiciados a la vez. Unas letras muy visuales, efecto éste que provoca que el oyente todavía se sumerja más en la canción y sus texturas.

Se ha comparado acertadamente a Pablo und Destruktion con su paisano Nacho Vegas, siempre y cuando recordemos al turbio y ponzoñoso Nacho Vegas de sus primeros discos y no al de sus insípidos y aburridos últimos trabajos.
Además del símil anterior, el asturiano nos evoca fácilmente al gran Nick Cave. Las historias dolientes y desgarradoras, la rabia en el tono de la interpretación y las continuas referencias al amor y al sexo (¿o es que son indisolubles en un amor romántico?), los crescendos instrumentales desbordándose mientras proyectan a la cumbre la voz de Pablo G. Díaz y sus posteriores descensos vertiginosos. Todo lo anterior y la tristeza y angustia que provocan sus letras en determinados momentos, le sitúan en la senda del gran mito australiano.

A pesar de que líricamente el nivel es ligeramente inferior al enorme Sangrín, en Vigorexia Emocional hallamos una serie de canciones de gran calado emocional: la desesperanzada Animales, la acongojante road-canción Busero Español, los curiosos ritmos del single A Veces la Vida es Hermosa contrapunteando unos versos lapidarios, la historia del sueño revivido en la preciosa Bares Vacíos, la inicial Los Días nos Tragarán y la última Dulce Amor en que a pesar de su título, proclama lo contrario blindándose ante el romántico amor con el que ha flirteado durante todo el disco. 

Vigorexia Emocional es un nuevo paso adelante, que confirma a Pablo und Destruktion como una de las voces más interesantes y relevantes aparecidas en los últimos años en nuestro país y en una parcela tan poco concurrida como la de crooner con hechuras de predicador. 

OTROS DISCOS:
PREDACIÓN

BUSERO ESPAÑOL  

LOS DIAS NOS TRAGARAN

A VECES LA VIDA ES HERMOSA

VIGOREXIA EMOCIONAL EN SPOTI


sábado, 7 de marzo de 2015

David Llorente- Te quiero porque me das de comer. Una crítica.






Desde su publicación había leído varias reseñas elogiosas, en publicaciones y blogs de los que soy asiduo, sobre éste Te quiero porque me das de comer de David Llorente y al verlo en las novedades de la Biblioteca Pública, no dudé ni un segundo en llevármelo a casa. A parte de estas impresiones he de confesar que su título me encantó desde el primer momento, aunque no dejaba de resultarme chocante para una novela negra.



Y vaya si lo es, negra negrísima. De hecho la primera frase del libro es: “El asesino en serie carece de empatía”.  La acción del libro se sitúa en el barrio-ciudad de Carabanchel y transcurre durante unos 25 años. En el inicio, la referencia se sitúa en el Instituto de Bachillerato Sebastián Oller. En las historias personales de sus profesores y alumnos, focalizando poco a poco la atención en Max Luminaria, un brillante alumno que sufre una persecución constante e implacable por parte de sus compañeros -al lado de sus padecimientos la palabra bullyng parece un gracioso adjetivo-. Max Luminaria, como no puede ser de otra forma, es el protagonista del libro; un psicópata que se convertirá en asesino en serie.



El desarrollo de la historia nos narra su vida desde adolescente hasta que se convierte en un brillantísimo cirujano, a la vez que desarrolla, en una espeluznante doble vida, el personaje que los medios de comunicación han creado: El Asesino de la Moneda. El autor relata sus primeras pulsiones criminales, su aprendizaje, perfeccionamiento y  maestría tanto en su destacada vida profesional como en su lado oscuro. Brillante como eminente cirujano, brillante como serial killer.



Pero Te quiero porque me das de comer es mucho más que esto. En él se entrecruzan múltiples historias: desde los ya citados profesores y alumnos del colegio, a variados habitantes de Carabanchel, desde los investigadores de la policía que intentan detener al asesino a los yonquis y otros delincuentes que transitan sobreviviendo por el barrio, desde los parroquianos del Bar de la Pepi (lugar de encuentro cuando Max Luminaria es adulto) a las luchas entre traficantes de droga del limítrofe poblado de Jauja. En definitiva, el escritor hilvana un ecosistema (Carabanchel) en el que puebla y actúa el protagonista de la historia junto con otros múltiples personajes y sus historias se van engarzando en un momento u otro o si no coinciden, son la pieza del dominó necesaria para que caiga la siguiente.



A pesar de lo atractivo de la historia, lo que realmente es sorprendente es la estructura de la novela. En absoluto se trata de una narración al uso, David Llorente va uniendo todas las historias en una lectura continuada, sin puntos y aparte y pasando de una a otra mediante puntos y seguido, con lo que consigue una gran continuidad de la acción. Entre medio y para otorgarnos un marco temporal, el autor intercala las noticias más importantes del año o las películas que se han estrenado, los programas de televisión o los éxitos deportivos del momento. También se enumeran enfermedades mentales, drogas varias, medicamentos contra la depresión, dietas de culturista, alineaciones de fútbol, premios Óscar y varias temáticas más. Todo esto utilizando un lenguaje duro, seco y sin contemplaciones narrándonos la dura vida de los desfavorecidos en un barrio tan grande y tan asolado por la delincuencia como fue Carabanchel en los años noventa.



Cuadrar y dotar de continuidad y coherencia a toda éste heterogeneidad es lo realmente meritorio y destacado de Te quiero porque me das de comer y de su autor, David Llorente. Lo que podría haber sido un batiburrillo sin sentido y disperso es todo lo contrario. El autor consigue que todas las historias y personajes encajen como piezas de un puzzle gigantesco aunque se sitúen en horizontes temporales diferentes. No hay nada dejado a la improvisación y todo está perfectamente medido y engranado. Todo tiene sentido, provocando en su lectura una extraña adicción que lleva a devorar el libro con fruición provocando que sus densas 300 páginas se nos hagan cortas.



Más que sorpresa podría calificarlo de conmoción. Toda una experiencia su lectura.



Te quiero porque me das de comer es la quinta novela de David Llorente y después de su lectura buscaré sus libros anteriores.


David Llorente en la Wikipedia
Recomendación: 
Lógicamente bucear en los libros anteriores del autor. 
Durante esta reseña escuché el sobrio The Lyre of Orpheus de los grandes Nick Cave & The Bad Seeds, también el atmosférico y continuista Justicia Poética de Pumuky.