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miércoles, 23 de diciembre de 2020

DEPRESIÓN SONORA - TÚ NO ME TIENES QUE SALVAR

Creo que hubo un tiempo en que pretendiste salvarme. Nunca lo comprendí. Nadie salva a nadie. Todo el mundo se hunde solo o se salva en soledad. Sí, ya sé, como redundante proclama nihilista ha quedado estúpidamente fantástica. Semana perdida en la factoría Mr. Wonderful. No pierdas el tiempo con libros de Coelho. Autoayuda, sí, para el propio escritor. Vaya negocio inesperado. Para flotador consistente ya tengo los discos de Nadadora, aunque algunos voraces jovenzuelos también clavan despiadados sus colmillos de formol. Duelen y anestesian, como Ian. Intenté envolverte con mis brazos de Plastic-Man aunque fueron claramente insuficientes ante la coraza intransigente de tus miedos. Sedimentados en el tejado disfrutando de las vistas.

No sé qué decirte
Cuando te miro a la cara
Tus manos en mis manos
Camino al Nirvana

Nunca me he sentido demasiado bien
Solo soy un niño
No tengo muchos amigos
Crisis de identidad

Haciendo que me santiguo
Quién me va a salvar

Quién me va a salvar
Quién me va a salvar
Tumbados en el tejado
Nada se ve igual
Te quiero a rabiar
Nada se ve igual

Voy a disparar,
contra ese cristal
No me gusta mi reflejo,
me gusta el mar

Eco en la ciudad
Qué es lo que dirán
Ya no importa

Nunca me he sentido demasiado bien
Solo soy un niño
No tengo muchos amigos
Crisis de identidad
Haciendo que me santiguo
Quién me va a salvar

Quién me va a salvar
Quién me va a salvar
Tumbados en el tejado
Nada se ve igual
Te quiero a rabiar
Nada se ve igual

Quién me va a salvar
Tú no me tienes que salvar
Quédate a mi lado y ya está
Te quiero a rabiar



domingo, 9 de junio de 2019

JOE PERNICE - ESTA CANCIÓN ME RECUERDA A MI

Esta reseña nace de un error. Por mi cumpleaños me pidieron qué libro quería que me regalasen (bye bye, efecto sorpresa). Elegí uno pero de todos modos se confundieron y así, de chut al palo, llegó hasta mis manos Esta canción me recuerda a mí. Lo primero que me llamó la atención, aparte del error, fue la preciosa portada obra de Andrés Magán -a mi entender con claras reminiscencias a Edward Hopper- y después que el escritor fuese Joe Pernice, de los Pernice Brothers (pese a que no sea seguidor del grupo), aunque lo cierto es que desconocía totalmente su faceta como escritor.

El protagonista tiene veinticinco años, quiere creer que es músico pero realmente ha ocupado su tiempo como camarero en un bar cutre. Se acaba de casar después de años de relación enfermiza y tormentosa creyéndose que así conseguirían estabilidad y a los pocos días ya huye para refugiarse, o más bien esconderse, en la casa que su familia tiene en la playa.

El escondite perfecto resulta no serlo tanto por la presencia de su cuñado James, que a su vez se está separando de su hermana. Con James congenia, aunque éste acostumbra a tomarle el pelo y le hace cuidar a su hijo de 2 años, Roy, mientras trabaja. Todo ello a escondidas de la madre del niño, que es a su vez la hermana del protagonista.

Así entre lamentos por su desastrosa relación sentimental, canciones, cigarrillos, cervezas, trayectos en la desvencijada bicicleta que conserva desde que era niño y los paseos con Roy van transcurriendo las páginas de la novela sin que se atreva a tomar las riendas de su vida y convirtiendo sus problemas en gigantes cada vez mayores. Hasta que conoce a Marie, una interesante chica mayor que él que vive en el mismo barrio, y que le cautiva inmediatamente.

Está claro que no es el argumento de una epopeya heroica pero el gran mérito de la escritura de Joe Pernice es que logra dotar a la historia de un tono de cercanía, de familiaridad. Consigue que los personajes nos caigan bien; desde James y sus amigos, hasta Marie con sus barreras, pasando por los momentos divertidos de Roy que ilumina las páginas en que aparece. Especialmente destacable lo que logra con el protagonista; es un pusilánime, un pesado y un cobarde, incapaz de afrontar los problemas de su vida y aún así el lector le coge cariño, incluso puede que a causa de ello. El escritor no se olvida de salpicar la historia tanto con humor buenrollista como con adecuadas referencias musicales, pero en el punto idóneo, sin ser excesivo ni pesado. La presencia de mucho diálogo en sus páginas ayuda al tono cercano y a una lectura ágil y amena, exceptuando algunas referencias a su calamitosa relación amorosa por redundantes y estériles (mientras el lector piensa: pero cómo no te dabas cuenta, chaval?).

Claramente el tema de la novela está en la crítica a la incapacidad del joven en tomar las riendas de su vida, convirtiendo sus dudas en obstáculos infranqueables, mayores como más vueltas le da. Queda resaltado al enfrentar al protagonista con el personaje de Marie; poseedora de grandes y reales cicatrices, que todavía sangran y seguirán haciéndolo durante mucho tiempo, convirtiendo en nimiedades los temores que asaltan continuamente a nuestro amigo.

He leído repetidas veces la comparación con Alta Fidelidad de Nick Hornby. Que nadie se lleva a engaño, excepto por la presencia de la música y el miedo al compromiso del protagonista, están a años luz aunque como estrategia comercial supongo que funcionará.

Esta canción me recuerda a mi es una novela simpática y agradable, en que el lector acompaña con gusto a sus personajes en el transcurrir de sus páginas. En su falta de trascendencia y pretenciosidad radica su mayor baza ya que logra cautivar con facilidad. Por el contrario, la endeblez de su andamiaje provocará que se olvide de igual manera. 


Joe Pernice en la Wikipedia

Recomendación: 
Apartar a Jocelyn a tiempo. Fotos de libros.
Mientras escribía esta reseña escuché Violent Phase y Equals, respectivamente el último disco y el EP anterior de una de las mejores de coldwave actuales; Second Still. También escuché el bonito Where's the Glow de Her Little Donkey.