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sábado, 10 de junio de 2017

The Vaccines- Post Break-Up Sex

La publicación en 2011 del magnífico What did you expect from The Vaccines? provocó que los londinenses The Vaccines se convirtiesen en la nueva esperanza del pop-rock british, los nuevos Oasis para entendernos. Ellos mismos se aplicaron en desmentirlo gracias a sus dos anodinos y decepcionantes trabajos posteriores. Por aquí cerca terminaron provocando hartazgo porque una canción suya era banda sonora del anuncio del verano de una conocida marca de cerveza. Entre la reiteración de escucharlos a todas horas en la tele y el asco inmenso que provocan este tipo de anuncios, con su pretenciosa carga de insulsa y estúpida modernidad, el nombre de The Vaccines terminó convirtiéndose en un sarpullido en su particular verano del (no) amor.

Mientras confiamos en que vuelvan a publicar algo decente, seguiremos escuchando esta atemporal joya llamada Post Break-Up Sex de su inmenso primer disco.


I can barely look at you
Don't tell me who you lost it to
Didn't we say we had a deal?
Didn't I say how bad I feel?

Everyone needs a helping hand
Who said I would not understand?
Someone up the social scale
For when you're going off the rail

Post break up sex that helps you forget your ex
What did you expect from post break-up sex?

Leave it till the guilt consumes
Fucking in the nearest room
All our friends were unaware
Most had just passed out downstairs

To think I hoped you'd be okay
Now I can't think of what to say
Maybe I misunderstood
But I can't believe you're feeling good

From post break-up sex, helps you forget your ex
What did you expect from post break-up sex?

Post break-up sex that helps you forget your ex
What did you expect from post break up sex?

Oh when you love somebody but you find someone
And it all unravels and comes undone

Post break-up sex that helps you forget your ex
What did you expect from post break-up sex?
Post break-up sex that helps you forget your ex
What did you expect from post break-up sex?




domingo, 5 de febrero de 2017

Charles Bukowski- Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones. Una crítica.




En la vida hay que tener asideros, referentes que te den seguridad, y hablando de literatura, Charles Bukowski es un agarradero perfecto porque nunca decepciona. En un período de descanso después de varios libros absorbentes, me apetecía sumergirme de nuevo en los relatos del maestro irreverente y para esta finalidad Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones es un libro perfecto.


Los cuentos de este libro se sitúan a a finales de la década de los sesenta y inicios de los setenta, justo cuando el escritor deja su trabajo en Correos (US Postal, supongo) y quiere dedicarse íntegramente a escribir. Como es bien sabido, habitualmente los relatos de Charles Bukowski son autobiográficos y en esos años tratan temas como; la dificultad para vivir de la literatura, su enorme y poderosa afición a beber sin ningún tipo de mesura, el sexo y los ocasionales trabajos en la más baja escala de la cualificación laboral que va desempeñando para financiar su mencionada afición a la bebida y, si sobra algo, a las carreras de caballos. Trabajos meramente ocasionales porque duran hasta que tras cualquier noche de borrachera deja de acudir a ellos.


De entre estos diecinueve cuentos, todos ellos de extensión inferior a quince páginas, destacaríamos Quince centímetros, en el que el protagonista se casa con una mujer con fama de bruja y poco a poco, va disminuyendo de tamaño hasta llegar a la medida del título. Cuento con indudable reminiscencia a El Increíble Hombre Menguante de Richard Matheson; La chica más guapa de la ciudad, donde homenajea cariñosamente a una muchacha tan bonita como inestable, tan tierna que siente atracción por los feos pero gobernada por una preocupante tendencia suicida; El asesinato de Ramón Vásquez, en el que dos ladronzuelos golpean hasta la muerte a un viejo galán del cine mudo que amablemente les había recibido en su mansión; Un 45 para pagar los gastos del mes, relato en que habla de la relación de un atracador con su hija de 6 años y de su imposibilidad para renunciar a su vida delictiva, a pesar de los peligros que esto supone; La gran boda zen, donde un Bukowski excesivo y desatadamente borracho actúa como padrino en la boda zen de unos amigos suyos y la lía mientras se ríe del montaje de la ceremonia y de los asistentes a ella; Nacimiento, Vida y Muerte de un periódico underground, en el que narra su colaboración con el periódico alternativo Open City, evidentemente con nombre cambiado, haciendo hincapié en el ascenso del periódico hasta que su mismo editor no pudo controlarlo. Las columnas que escribía en dicho periódico se recogieron posteriormente en Escritos de un Viejo Indecente; Un compañero de trago, o de cómo Bukowski halla al mejor compadre de bebida que haya encontrado nunca, aunque al ponerse violento éste se comportase de manera violenta y fuese algo sádico; Una ciudad maligna, relato extremo sobre la presencia del sexo en la cotidianeidad, pintando como obsesos a sus conciudadanos; Kid Stardust en el matadero, donde en una exagerada y divertida narración detalla el primer día de trabajo en un matadero. Una jornada laboral tan exageradamente sobrehumana que no es más que el reflejo de la imposibilidad del escritor de desempeñar un trabajo normal; Doce Monos Voladores que no querían fornicar adecuadamente, alucinado cuento donde se refleja su desesperación ante la dificultad del despegue de su carrera como escritor y el escaso éxito de sus inicios.



Es fascinante la facilidad que tiene Charles Bukowski para crear libros y relatos a partir de sus propias experiencias. Como he dicho antes, la gran mayoría de los cuentos son autobiográficos aunque, tal y como aclara el escritor por si acaso, El asesinato de Ramón Vásquez es pura ficción. Usa un lenguaje descarnado y sin cortapisas para narrar sus desventuras y, especialmente, su desmedida entrega a la bebida y sus más bajas pulsiones. Sus personajes no acostumbran a ser amables y no superarían un juicio moral objetivo, de hecho, en muchas ocasiones son despreciables. No tiene demasiada buena consideración de él mismo ni, mucho menos, de la sociedad que le rodea repleta de hipocresía, falsa moral y estupidez. Se le ha calificado de narrador de los desheredados de la sociedad, aunque discrepo de este calificativo ya que no se puede calificar como tal a quien toma un camino alternativo por voluntad propia, aunque bien es cierto que ataca sin piedad al poder del Estado y la burocracia necesaria para ello. Bukowski es consciente de su imposibilidad de adaptarse a un trabajo de oficinista, conocedor de que gastará hasta el último de sus centavos en alcohol, mujeres o apuestas de caballos sin importarle las consecuencias de sus irresponsables actos. El milagro es que sea capaz de narrar su propio universo con esta cercanía, brillantez y una extraordinaria fuerza narrativa repleta de cáustico humor negro, características todas estas que le emparentan claramente con su maestro, John Fante.



Leer a Charles Bukovski puede llegar suponer un esfuerzo para acostumbrarte a la abruptez y precisión escatológica de su narración, en ocasiones desagradable. El escritor se vale de sus exagerados personajes para lograr que el lector se reconozca en situaciones, impulsos o deseos que tiene o ha querido tener pero nunca reconocerá en voz alta. Leerle es identificarse con el nihilista, el descreído. Leer a Bukowski en estos tiempos de tanta falsa corrección impostada es reivindicarle y reivindicar el libre pensamiento y, solo por eso, nunca hay que dejar de hacerlo. Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones es otra estupenda colección de relatos que puede abrirte la puerta a un universo tan propio como característico. 

Charles Bukowski en la Wikipedia


Recomendación: 
Charles Bukowski, si alguien quiere empezar con él que lo haga con La Senda del Perdedor, crónica de la infancia y juventud del mismo. John Fante.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el magnífico I See You de The XX, el sorprendente e hipnótico Skin de Animic, el muy luminoso El Fin del Mundo en Mapas de los poco reconocidos Maronda y el adorable Las Causas Perdidas de Neleonard. 
Sí, soy pesado con este último disco, pero ya se ha convertido en un fiel compañero. Puestos a poner notas a pie de página, destacar que sigo sin comprender cómo un grupo magnífico como Maronda puede tener tan poca repercusión con la cantidad de grupos morrallosos, y muy inferiores a ellos, que transitan con éxito en el pop-rock español.


lunes, 18 de febrero de 2013

Donald Ray Pollock- El diablo a todas horas. Una crítica.





Había leído diferentes reseñas sobre El diablo a todas horas y todas ellas prometían un libro interesante. Cuando lo tuve en mis manos y vi la maravillosa ilustración de la portada sabía que acabaría cayendo y que sería pronto. Efectivamente en la 2ª tentativa lo compré gustosamente. También estaba convencido de que esta obra no esperaría demasiado en la estantería y así fue, en cuanto finalicé el que tenía entre manos me abalancé sobre él para devorarlo.

No tenía ninguna referencia del autor, Donald Ray Pollock, tan solo que había publicado un libro de relatos, Knockemstiff, y que esta era su primera novela a los 58 años.

La novela nos cuenta, desde el final de la II Guerra Mundial hasta mediada la década de los sesenta, la evolución e interrelación de una serie de personajes en 2 pequeños pueblos americanos: Knockemstiff (Ohio) y Coal Creek (Virginia Occidental).

Donald Ray Pollock utiliza una prosa ágil que dota a los capítulos de un ritmo vibrante creando un conglomerado muy adictivo. Utiliza un lenguaje crudo, seco y descarnado creando imágenes durísimas y truculentas que provocan incomodidad (incluso otras palabras mayores) en el lector en función de la visceralidad de cada uno. Muestra la violencia sin ningún disfraz y sin socavar en sus causas sino solamente la violencia como  consecuencia o medio para un fin. El ritmo ágil y su atractivo intrínseco provoca que pese a todo no puedas dejar de leer aunque se intente mantener distancia para que ciertos momentos no afecten más de lo recomendable.

El autor ni juzga ni tiene ningún tipo de compasión hacia sus personajes, ya que son consecuencia de la educación recibida y de su propia maldad (El diablo a todas horas). Ellos son simples esclavos de sus actos causados por sus propias pasiones (o pulsiones) que no dejan de ser las motivaciones universales: sexo, dinero y poder. A este cóctel se le añade unas gotas (o botellas) de alcohol, otras de perversión y como aderezo final, la religión y sus diferentes interpretaciones; desde gran instrumento represor hasta la utilización que se hace de ella para el beneficio propio de los que pueden codiciarlo. Todo esto provoca que la mayoría de los mismos sean despreciables, aunque quién es quién para despreciar impunemente?.

Los personajes principales son Arvin Russell y su padre Willard y al avanzar el libro el resto de historias y personajes se interrelacionan con ellos cerrando las diferentes tramas del libro, aunque no siempre estas relaciones sean amigables ni mucho menos deseadas. La enorme maestría del autor reside en el perfecto encaje y ensamblaje de las diferentes historias de los personajes desembocando en un final perfecto, por no previsible, pero que a la vez el mismo cauce de la novela nos lleva irremediablemente a él. Para acabar de cuadrar el círculo la localización del final y la de la escena inicial es la misma poniendo así la última pieza del puzzle que es este maravilloso libro.

Donald Ray Pollock ingresa, con letras doradas, en la categoría de grandísimos autores realistas que transitan por las vertientes incómodas de la vida, cogiendo de la mano a Charles Bukowski y John Fante.

Un libro maravilloso aunque puede que no apto para paladares sensibles.

Como reflexión final, siempre había creído que este país durante la posguerra y las décadas siguientes se estaba muy atrasado con respecto al mundo, especialmente a nivel de creencias. Después de leer este libro, tengo la certeza de que los Estados Unidos no nos llevaban demasiada ventaja al respecto y cualquier telediario me confirma que hoy en día aún están peor que nosotros en niveles de represión y libertad de ideas.


Donald Ray Pollock en la Wikipedia



Recomendación: 

Claramente, este libro y Knockemstiff del mismo autor. 
La Senda del Perdedor de Charles Bukowski y Espera a la Primavera, Bandini de John Fante. 

Escribiendo esta reseña escuché a Stars, Set yourself on Fire. También a Marcel Cranc, Imagina. Me acompañó PJ Harvey, Dry así como los Twillight Singers, Powder Burns. .







Ahora que tengo más perspectiva he de decir que fui un necio y me equivoqué no quedándome el libro la primera vez. Te pido perdón.