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lunes, 5 de octubre de 2015

Jonas Jonasson- El abuelo que saltó por la venta y se largó



El abuelo que saltó por la ventana y se largó es el título de uno los libros de más éxito de los últimos años. Si tenemos en cuenta que fue el debut de un autor desconocido por estos lares, Jonas Jonasson, y que se publicó en editoriales relativamente pequeñas, Salamandra y La Campana –en castellano y catalán respectivamente-, su gran repercusión es aún mucho más meritoria.



Como por aquí somos un poco alérgicos al excesivo ruido ambiental que producen este tipo de fenómenos de ventas (comentario snob donde los haya pero cierto como la vida misma) hemos esperado un tiempo prudencial para leerlo. Casi 3 años después es un buen momento para hacerlo ya que se ha desvanecido toda la publicidad a su alrededor.



Su inicio lo conoce cualquiera que haya estado medianamente atento a los medios de comunicación en estos últimos años: En el día que cumple 100 años, Allan Karlsson se despierta en la residencia de ancianos donde vive. Cansado de estar encerrado, en lugar de prepararse para la fiesta que le espera, abre la ventana de su habitación, y desciende  por el emparrado hasta llegar al jardín y huir del lugar. Poco a poco, llega hasta la estación de autobuses y compra un billete con el poco dinero que tiene en la cartera. Mientras espera topa con un joven que arrastra una pesada maleta. Como el joven es un idiota malcarado, Allan aprovecha que el muchacho está en el lavabo para subir al autobús con su maletón sin saber que contiene millones de coronas suecas en su interior.



Al llegar a su destino –aunque sea elegido casi al azar- se hace amigo de Julius, el habitante de una cabaña cercana a la estación. Hasta su cabaña llega también el joven –siguiendo el rastro del abuelo y, especialmente, de su maleta robada-. Nuestro protagonista y su amigo consiguen deshacerse de él y emprenden una huída –para la que adquieren un coche con chófer, Benny- cargando con la maleta rebosante de dinero.



A partir de este momento, Allan y sus nuevos amigos siguen viajando, suman peripecias y nuevos conocidos a su grupo, mientras les persigue la banda de la que formaba parte el joven delincuente y también la policía que, en un alarde de inteligencia, cree que el abuelo ha sido secuestrado.



Mientras todos estos acontecimientos se suceden, Allan explica retazos de su tumultuosa vida: su juventud, la participación en la Guerra Civil Española, su relación con la operación Manhattan, la visita a la China de Mao, su amistad con Josef Stalin y su estancia en un campo de trabajo en Vladivostok, etcétera, etcétera, etcétera.



Y así, alternando capítulos entre el presente y la huida de nuestros protagonistas con la narración de la vida de Allan y su presencia en la mayoría de hechos históricos importantes del S. XX, transcurren rápidamente las páginas.



El autor, chico listo, consigue dotar a la trama de un tono ligero y un ritmo vertiginoso que engancha con facilidad a los lectores. Utiliza un punto de vista ligeramente irónico para narrar la acción que consigue abundantes sonrisas cómplices y más de una carcajada. Todo esto provoca que sea una lectura adictiva y además, mérito incuestionable, consigue que tanto Allan Karlsson como sus amigos caigan bien y que se les coja aprecio, por lo que la lectura avanza con fluidez manteniendo siempre la intriga para saber cómo se desarrollan las aventuras del grupo.

Todos estos méritos son los que han provocado que El abuelo que saltó por la ventana y se largó haya logrado convertirse en un best seller y haya sido tan regalado.



Pero, pero, pero, a pesar de reconocerle todos estos méritos en conjunto nos ha sabido a poco. El tono es tan ligero que más bien parece una novela juvenil -incluir alguna descripción no habría estado de más-. Los personajes están poco desarrollados y su comportamiento responde demasiado al azar. La narración de la vida de Allan Karlsson padece el síndrome Forrest Gump: el hecho de querer abarcar demasiadas cosas, de tener presencia protagonista en tantos episodios históricos importantes provoca cansancio en el lector que asiste con distanciamiento a la narración de los hechos.



La suma de estos elementos provoca que el interés por la historia se desmorone y llega un momento en que se desea que termine, siendo el resultado final del libro bastante irregular.




El abuelo que saltó por la ventana y se largó es un libro que tiene sus méritos y Jonas Jonasson demuestra que sabe tocar los resortes adecuados para conectar con el lector, aunque posiblemente guste más a un público no demasiado exigente.  



De todos modos, es preferible que se produzca un fenómeno de ventas con un libro como éste, que pretende divertir y cuenta con un cierto componente histórico didáctico, antes que con alguna otra trilogía repleta de vacuidad y amparada en unos argumentos pretendidamente escandalosos que no reflejan más que la tontería imperante en nuestra sociedad de consumo demandante de productos prefabricados y predeglutidos.



Jonas Jonasson en la Wikipedia
Jonas Jonasson

Recomendación: 
No eludir la lectura de best-sellers por el mero hecho de serlo. Te puedes perder cosas interesante y siempre queda la opción de ponerlos a caer de un burro.
Durante la escritura de esta reseña escuché el nuevo disco del gran John Grant, Grey Tickles, Black Pressure. El divertido Say Hello to the Kid de los injustamente desconocidos Jugoplástika, el decepcionante Maximum Entropy de Man Without Country y el tranquilísimo Daisies of the Galaxy de uno de nuestros ídolos, Eels.

viernes, 14 de agosto de 2015

JOE HILL - CUERNOS. Una crítica.


Descubrí a Joe Hill gracias a su magnifico libro anterior, El Traje del Muerto, novela de la que no tenía ninguna referencia y me regaló buenas horas de trepidante lectura. Contando con este antecedente, cuando vi en un estante de la fantástica –nunca mejor dicho- librería Gigamesh, su posterior novela Cuernos, además a un precio reducidísimo, tardé exactamente un nanosegundo en comprarla y llevármela a casa.

Cuernos, nos cuenta la historia de Ig, joven de 26 veintiséis años que al despertar después de una noche de intensa borrachera descubre dos bonitas protuberancias con forma de cuernos en su cabeza. Poco después se percata que los cuernos no asustan a la gente sino que parece que no reparen en ellos y que encima no tengan ningún tipo de escrúpulo en contarle sus pensamientos, deseos y anhelos más recónditos por oscuros y prohibidos que éstos sean.

Tener este poder podía convertir a Ig en un ser diabólico –que es lo que sugieren sus nuevos y lustrosos cuernos- pero en lugar de ello, Ig sigue permanentemente imbuido en un estado de autocompasión y atormentado por la violación y asesinato de su novia Merrin, ocurrido poco tiempo atrás y todavía sin encontrar al culpable. Gracias a sus nuevos poderes averigua que todo el mundo cree que él fue el asesino y que solo se libró de ser detenido gracias al dinero y contactos de su familia.

Tras éste interesante punto de partida el autor recurre al uso de flash backs intercalándose con el presente para explicarnos la infancia y juventud del protagonista así como el núcleo central de libro, su relación con Merrin, su asesinato y la revelación del o los culpables.

El problema viene dado en que el libro pierde interés conforme avanza sus páginas. Se desperdicia el delirante inicio del libro y las posibilidades de los nuevos poderes de Ig -sin ninguna duda, lo mejor de la novela son las revelaciones de las personas con las que se va encontrando- para incidir en el papel de éste como segundón acomplejado durante toda su vida. ¿El motivo de la pérdida de interés? Claramente, el personaje de Ig. Éste no tiene ningún atractivo. Es un tibio, un simple, un cobarde que ni siquiera se atreve a explorar las múltiples posibilidades que le ofrece su nuevo aspecto aunque solo sea para descubrir al asesino de Merrin y hacer justicia –como buen satánico- o entregarlo a la justicia.

Ante esto, las 450 páginas del libro se vuelven largas, excesivas y reiterativas, no haciendo falta tanto texto para esta historia, además de la permanente sensación de que se podían haber conseguido mejores frutos de la historia. Esta sensación provoca que el libro se vaya deshinchando de manera progresiva.

Cuernos nos parece una obra decepcionante y el hecho de poseer la etiqueta best-seller no es justificación. El criterio debe ser la calidad no si las expectativas de ventas son más o menos altas. Por cierto, el libro ha sido adaptado al cine, dirigido por Alexandre Aja y contando con Daniel Radcliffe como protagonista.

Joe Hill en la Wikipedia
Joe Hill


Recomendación: 
No perder la fe en Joe Hill y estar expectante ante sus nuevas obras, no en vano es hijo de Stephen King. Ver la película, Alexandre Aja es un renovador del género de terror y vale la pena comprobar si desarrolla las malas intenciones del protagonista que en el libro se queda en el tintero.
Mientras escribía esta reseña he escuchado Toni Bravo de los genialísimos Las Ruinas, el agradable Get There de Minor Alps y el soberbio 24 Hours Awake de Plastique Noir.