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domingo, 19 de marzo de 2017

Seumas O'Kelly- La Tumba del Tejedor. Una crítica



He de reconocer que la sinopsis de La Tumba del Tejedor me atrapó. Me pareció tan divertida y encantadora que la encontré idónea como regalo. Como parece ser que eso del karma existe (o llamad como queráis a las pajas mentales que nos hacemos para tirar adelante) y gracias también al encanto de quien recibió el obsequio, que me lo dejó posteriormente, pude leerlo y disfrutarlo. A todo esto decir que anteriormente no conocía nada de este libro y parece ser que es la obra más importante y perdurable de su autor Seumas O’Kelly, que falleció prematuramente en 1918 con unos escasos 37 años, y se publicó póstumamente poco tiempo después, convirtiéndose con el tiempo en un referente de la novela humorística irlandesa.


La Tumba del Tejedor es una novela corta, o mejor dicho un relato largo, ya que tan solo tiene 77 páginas en la bonita edición de Sajalín Editores, con traducción de Celia Filipetto. Se inicia con la comitiva fúnebre por la muerte de Mortimer Hehir, el último tejedor, formada por la viuda mucho más joven que el difunto, los dos sepultureros –que son gemelos- y dos ancianos de edad indeterminada pero muy viejos. Se encaminan al viejo cementerio de Cloon na Morav (el Prado de los Muertos) para enterrar al finado. Este es el camposanto tradicional del pueblo, pero es tan antiguo que está casi lleno y solo tienen cabida en él los últimos representantes de cada linaje. Precisamente el conocimiento que tienen del cementerio, ante el desconocimiento de las nuevas generaciones, es precisamente el motivo de la presencia de los dos ancianos; Meehaul Lynskey, el fabricante de clavos, y Cahir Bowes, el picapedrero, que deberán ubicar con precisión el lugar exacto de la tumba del tejedor.


Una vez en Cloon na Morav, empiezan los problemas al discurrir entre los lúgubres laberintos de tumbas y no recordar con seguridad la ubicación. Ante ello, empieza la discusión entre los abuelos, cada vez más agria y mordaz, aprovechando entre puyas y reproches varios para sacar a la luz secretos de los ilustres ciudadanos allí enterrados. Entretanto la viuda, aburrida y un tanto desconcertada, empieza a sentir una cierta atracción hacia uno de los dos sepultureros, percibiendo en sus miradas que el interés pudiera ser correspondido.


Lograrán encontrar la tumba y le enterrarán finalmente en Cloon na Morav?. Acabarán despedazándose los dos ancianos en una de sus ególatras discusiones?. Significan algo las miradas furtivas que se lanzan viuda y sepulturero?.


Tras este argumento encontramos una divertida novela de humor más socarrón que hilarante, más irónico y punzante que desternillante, que se manifiesta sobre todo en la discusión entre los ancianos. Seres que saben que tienen su última oportunidad de sentirse útiles e imprescindibles y no van a dejarla pasar, por lo que han de imponer su opinión sobre la del otro, a cualquier precio, con tal de sentirse importantes una vez más. La historia no deja de ser un reflejo de un mundo que se acaba, de una serie de profesiones que desaparecen: tejedor, tonelero, fabricante manual de clavos, y el hecho de que el cementerio esté a punto de llenarse totalmente derivando los entierros hacia el nuevo, no deja de ser una metáfora del progreso de los tiempos ante el que los anciano quieren reivindicarse por última vez. Metáfora aún más acertada porque está ambientada hace un siglo y es un claro reflejo de la continua evolución de la sociedad y sigue teniendo total validez un siglo después, a pesar de que creamos que los cambios nunca han sido tan rápidos y constantes como en nuestra época. La rápida atracción que siente la viuda hacia otra persona, aún teniendo delante el ataúd de su marido, no deja de representar la rápida asunción de los cambios dejando atrás con facilidad lo que ha sido superado.


El libro se lee sin complicaciones, gracias a su buen ritmo y sus diálogos llenos de réplicas y contrarréplicas, que provocan que la lectura avance de forma fluida hasta llegar al final. Los personajes son certeros y coherentes destacando claramente el extremismo de los dos cascarrabias. La Tumba del Tejedor, sin ser una obra maestra ni querer pretenderlo, proporciona un buen rato de entretenida lectura. El lector asiste con sonrisa cómplice a la exacta descripción del final de una época, que nos traza Seumas O’Kelly a partir de una anécdota trivial, mientras imagina con facilidad el siniestro aspecto del cementerio y a los dos ancianos discutiendo hostilmente mientras la viuda, azorada, no deja de mirar hacia otra lugar más agradable. 


Seumas O'Kelly en la Wikipedia

Recomendación: 
Literatura mordaz y socarrona. Se aceptan sugerencias que cuesta encontrar escritores que practiquen este estilo.
Mientras escribía esta reseña he escuchado Índigo Meadow de los muy interesantes Black Angels, el muy buen Otros Principios Fundamentales de Viva Suecia -atentos a este nombre, llegarán lejos- y el oscuro Vietnam del grupo neozelandés de mismo nombre. 


sábado, 18 de abril de 2015

The New Raemon- Oh Rompehielos. Una crítica.



A inicios de este año,  casi sin haberse anunciado, Ramón Rodríguez -The New Raemon- anunció que publicaba su nuevo disco: Oh Rompehielos, disco que es ya el quinto en siete años y para el ha vuelto a su discográfica habitual BCore.

Desde la publicación de su primer disco, A propósito de Garfunkel, The New Raemon se ha convertido en un peso pesado dentro del panorama pop-rock indie de nuestro país, siendo un referente con su pop relatador de relaciones infelices salpicadas con un cierto punto irónico. Buena prueba de su importancia reside en que además de sus discos, no ha dejado de realizar  colaboraciones con diferentes miembros de esta escena (Francisco Nixon, Maga y algunos más).


En esta ocasión el disco ha sido producido por el mismo Ramón Rodríguez, teniendo muy claro el sonido que quería conseguir y valiéndose de una gran banda para ello. Además de sus colaboradores habituales Marc Prats, Marc Clos y Salvador Garrido, ha fichado para la ocasión a Salvador D’Horta y Javi Vega (Maga).


El disco empieza con Una Historia Real, tema que enseguida nos introduce en el universo Draemoniano, para seguir con Oh Rompehielos con un bajo muy presente  como onomatopeya del avance del barco entre el hielo siguiendo los dictados de la letra de la canción. A continuación la joya del disco, Reina del Amazonas, un magnífico tema pop con un estribillo coreable –nada frecuentes en su universo- y lo más cercano a un hit luminoso en toda su carrera. Después de tanta luz y euforia, El Yeti nos lleva a un lodazal en forma de canción larga (cinco minutos) de ritmo sostenido como un vals cansino mientras en la letra nos relata la aceptación del fracaso de una relación. Canción con aroma a clásico pero que se nos hace demasiado larga y que sirve para virar el disco hacia un tono amargo acorde con los últimos discos de The New Raemon.


En Mientras sea Intruso, los sonidos del multiinstumentista Marc Clos toman el protagonismo de la canción por encima de la letra de la misma. La siguiente Quimera es otra de los temas destacados del disco, con sus letra plagada de reproches y una metáfora sobre espadas que puede tener diferentes interpretaciones (alguna de ellas bastante retorcida). Desencuentros, junto con El Yeti, es la sima abisal del disco con su durísima letra circular sobre la pérdida y el rechazo, secundada por una batería contundente que subraya el efecto demoledor y que toma totalmente el mando en la siguiente Al Margen. Tanto ésta como Los Hechos, son 2 canciones breves de escasos dos minutos presididas por el rencor y los reproches, en las que ajusta cuentas terminando con “siempre escuchas a los mediocres, siempre escuchas a los que no cuentan”.


Y sin darnos cuenta llegamos a la última canción del disco, la bonita Moneypenny, que nos sorprende con su tono esperanzado subrayando la sensación de ligereza y libertad después de quemar los lastres que anclan su camino. Y con esta semidibujada sonrisa de satisfacción  finaliza Oh Rompehielos.


A pesar de la intensidad de las letras, el disco se hace muy corto. 31 minutos repartidos en 10 canciones que empieza bonito y luminoso y que a partir de El Yeti deriva claramente hacia los relatos de trasfondo amargo, marca de la casa. Es curioso, porque en este disco es donde más se pueden observar, por una parte, las letras directas y aunque desazonadoras envueltas de forma ligera en su inicial A propósito de Garfunkel combinadas con la oscuridad que preside su anterior lanzamiento, Tinieblas por Fin. El hecho de disponer de la banda con la que ha contado para la grabación le da un gran empaque al sonido y permite apreciar los múltiples arreglos que salpican las canciones.

Como pasa en los anteriores discos de The New Raemon, Oh Rompehielos no es un disco de enganche inmediato, sino que gana y crece exponencialmente con las escuchas.


Aunque en diversas entrevistas Ramón Rodríguez haya manifestado que el disco refleja un cambio de ciclo, un romper con cosas del pasado (reflejándose tanto en la imagen del disco como en la canción que le da título), creemos que se trata de un ruptura más  a nivel conceptual y en sus letras que no en la temática o en su sonido. A nosotros no nos parece tanto una ruptura sino un paso adelante. Otro más en su carrera.

OTROS DISCOS: DIA DE DIFUNTOS (SG) - EL YETI (EP)

 REINA DEL AMAZONAS


OH ROMPEHIELOS
Oh Rompehielos en Spoti