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sábado, 29 de agosto de 2020

CESAR PEREZ GELLIDA - SARNA CON GUSTO. Una crítica.

César Pérez Gellida deslumbró, hace ya 7 años, con su tremendamente adictivo debut Memento Mori -primer volumen de su trilogía Versos, canciones y trocitos de carne-. Desde entonces, ha publicado 9 libros más, revelándose como un autor tremendamente prolífico. En su momento leí la trilogía inicial, causándome una grata impresión y ya tenía ganas de volverme a poner con el autor vallisoletano. Para ello nada mejor que ir a por la segunda trilogía del inspector Ramiro Sancho: Refranes, canciones y rastros de sangre del que Sarna con Gusto es el primer volumen.

Tras el caso Augusto Ledesma y unos meses de suspensión de empleo y sueldo, el Inspector de Homicidios Ramiro Sancho se reincorpora a su trabajo en Valladolid. Solo aterrizar, se produce la noticia de la desaparición de una adolescente en la ciudad. Conforme pasan las horas va tomando cuerpo la certeza de que se trata de un secuestro. La chica, Margarita, es hija del concejal de Urbanismo de la ciudad y nieta del propietario de una importante empresa alimentaria, por lo que las altas esferas no dejarán de presionar exigiendo resultados satisfactorios.

Las horas van pasando y no se tienen indicios de paradero de la chica por lo que todas las esperanzas se centran en el proceso de negociación con los secuestradores, que están demostrando ser muy experimentados. Al mismo tiempo, Olafur Olafsson, su amigo islandés, se ahoga tanto en alcohol como en sus fantasmas y le pide ayuda y cobijo a Ramiro. Para acabar de complicar la situación, tanto Ramiro como Érika Lopategui van a recibir un informe completo e incriminador sobre La Congregación de los Hombres Puros, una poderosa organización delictiva secreta con muchos años de antigüedad que no está dispuesta en absoluto a verse amenazada, por lo que ya ha enviado a 2 de sus sicarios para eliminarlos. 

Una sinopsis larga, pero hay que tener en cuenta que en Sarna con Gusto el autor ya introduce todos los elementos a desarrollar durante la trilogía. La trama principal de este primer volumen es el secuestro de la joven adolescente y en su narración el escritor se luce. La planificación, cautiverio, negociaciones para liberar a la joven y, especialmente, la plasmación de los sentimientos y angustia de los familiares están magníficamente expuestos, lo que refleja un importante trabajo de estudio y documentación por parte de Pérez Gellida. Proceso que también ha seguido para dar visos de realidad a la investigación llevada a cabo por el Grupo de Homicidios, su funcionamiento interno y las presiones recibidas. 

Sarna con Gusto es una novela extensa, supera por poco las 500 páginas, aunque no lo parece y se consume con rapidez y facilidad debido a las claves habituales del escritor vallisoletano: escenas muy visuales; ritmo narrativo frenético y con un atractivo punto de tensión implícita siempre a punto de estallar; personajes atractivos y bien perfilados, un Ramiro Sancho -ya nuestro- obstinado, tenaz, impulsivo y todavía reconcomido por las vivencias del caso Augusto. Pero no es el único, también destacan el secuestrador Chimuelo (muy profesional; como aseveraría sin dudar Pazos en Airbag) e incluso tanto la secuestrada Margarita como su madre, Azucena; así como los hilos que va abriendo, pudiendo parecer deslavazados al principio y que terminan conformando una cohesionada madeja donde todo encaja sin estridencias, a pesar de contener diferentes elementos espaciales e incluso temporales (en este caso destacan los años más duros del conflicto vasco, la crudeza e irracionalidad de la delincuencia en México o incluso el tráfico de influencias a nivel local). Otro elemento que nos gusta en la narrativa de César Pérez Gellida es que no le tiembla el pulso a la hora de hacer sufrir a sus personajes (o mejor dicho, hacerles pasar las de Caín) si la historia lo requiere sin falsas conmiseraciones ni Deux ex Machinas redentoras e injustificadas. Todo esto proporciona una lectura tan interesante como adictiva, en que el lector corre el peligro de abstraerse totalmente ante su magnetismo, devorando páginas sin notar el transcurrir de los minutos y las horas.

Sarna con gusto confirma y reafirma la idea de que César Pérez Gellida es uno de los pesos pesados del género negro que han aparecido en este país en los últimos diez años. Para finalizar, cabe resaltar que aunque sea el primer volumen de la trilogía Refranes, Canciones y Rastros de Sangre puede leerse de forma totalmente independiente.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:
César Pérez Gellida en la Wikipedia
Recomendación: 
Para Ramiro Sancho: vas mejorando al dejar de lado a los acomodados Vetusta Morla y Love of Lesbian, pero no has de tener miedo en buscar entre nuevos (o no tan nuevos) grupos de pop-rock indie. Pelirrojo, ahí van unos unos cuantos: Triángulo de Amor Bizarro, Belako, Carolina Durante, Cariño, Anabel Lee, Salvador Tóxico, Viva Suecia, Mujeres, Melenas, Cala Vento, La La Love You, Confeti de Odio, Apartamentos Acapulco, Los Punsetes, Mourn, Tulsa, Sierra, Miqui Puig, Holysun, C.A.R.R.E.R.A., Kokoshca, L'Emperador, Pantocrator, Luces Negras, Atención Tsunami, Arista Fiera, El Lado Oscuro de la Broca. Mad Robot, Neleonard, Lebend, Tittyshev, Yawners, Sindicato Vertical, Últim Cavall o The Levitants. Alguno te gustará, seguro.
Mientras escribía esta reseña he disfrutado del magnífico nuevo disco de Belako, Plastic Drama. También del excelente recopilatorio The Divided Self de los enigmáticos This Cold Night, un disco en el que perderse repetidamente. Así como he disfrutado del tratado de pop llamado 15 canciones de amor, barro y motocicletas del gran Miqui Puig.  

martes, 25 de junio de 2019

PALAIS IDEAL - CONTEXT COLLAPSE

Fue en una de esas noches polvorientas y metálicas, incapaces de sedimentar recuerdos, cuando lo vislumbré con claridad; El mapa no es el territorio. El francés tenia razón.
Desde el rincón, ya no busco tu imagen tras las siluetas espasmódicas de los danzantes. In the caves all cats are grey. Lo que hoy puede ser ocurrente y gracioso mañana mutará a pueril y ridículo. Gracias por la información. El ritmo frenético de Context Collapse es un formidable tsunami devastador.



Step beyond the boundary.
The map becomes the territory.
Each detail incorporated
in realistic models.

Forever avoiding a moment of disconnection.
Improving, engineering a more transparent you.

Thank you for your information.
We’ll let you know just what you’ve chosen.
Your vote has been evaluated.
Your ignorance compensated.

Forever avoiding a moment of disconnection.
Improving, engineering a more transparent you.

It's a context collapse.
It's a context collapse.
Context collapse.

Forever avoiding a moment of disconnection.
Improving, engineering a more transparent you.

It's a context collapse.
Context collapse.

 

domingo, 29 de noviembre de 2015

CÉSAR PÉREZ GELLIDA- DIES IRAE - CONSUMMATUM EST. Una Crítica.





Ya hace casi 2 años de la reseña de Memento Mori, el primer libro de la trilogía Versos, Canciones y Trocitos de Carne de César Pérez Gellida, y aunque me gustó mucho y que compré rápidamente los otros dos títulos– Dies Irae y Consummatum est-, no encontré el momento de leerlos como debe hacerse, seguidos.

Durante este tiempo la repercusión del autor ha crecido significativamente, hasta ser punta de lanza del éxito de la novísima novela negra española junto a Dolores Redondo con su trilogía de Baztán y los espléndidos libros de Víctor del Árbol, gracias al enorme éxito de Versos, Canciones y Trocitos de Carne, siendo calificado mayoritariamente como el Stieg Larsson español (estrategias publicitarias de la editorial) e incluso, ya ha publicado una nueva novela titulada Khimera. 

Dies Irae sitúa la acción en diferentes puntos de Europa. Por un lado Valladolid, donde Ramiro Sancho lleva unos meses desnortado y totalmente obsesionado con el caso de Augusto, hasta el punto de solicitar una excedencia para recuperarse, aunque realmente su objetivo es seguir investigando sin ataduras. Por otro, Belgrado, donde Carapocha y su hija, Erika, -a la que se ha acercado muchísimo en los últimos tiempos- se dedican a perseguir criminales que no pueden ser detenidos por vías –digámoslo así- habituales. Y para finalizar la italiana Trieste, lugar al que se ha desplazado Augusto inspirado por James Joyce. En esta ciudad tarda poco en volver a asesinar y gracias a la prensa internacional, Carapocha reconoce fácilmente su firma y avisa al Inspector Sancho de la reaparición del sociópata.
 
Mientras Augusto recupera y persevera en sus actos, Ramiro va siguiendo sus pasos- siempre muy por detrás-, y Carapocha y su hija buscan al culpable de la matanza de Srebenica en la Guerra de los Balcanes, por motivos universales y particulares. Los universales son de sobra conocidos, los particulares por considerarle culpable de la muerte de su esposa y madre respectivamente.

Crecido por la perfección e impunidad de sus actos, Augusto se siente reforzado e incrementa las aportaciones a su obra (tal y como Augusto llama a su colección de asesinatos), hasta el punto de desplazarse por diferentes puntos de Europa, llegando hasta Islandia donde ajusta cuentas pendientes con viejos enemigos, y por varias ciudades de Europa Central con la excusa de seguir la gira del grupo musical Rammstein.

Ante la estela de cadáveres, la Interpol toma cartas en el asunto y crea una unidad especial, una suerte de Liga de Hombres Extraordinarios conformada por Carapocha, Ramiro Sancho, Gracia Galo (inspectora de policía de Trieste) y Ólafur Olafsson (comisario islandés) para que unan sus esfuerzos para capturarlo. Augusto seguirá tan escurridizo y perfeccionista como siempre, aunque sin poder ni querer evitar incrementar su obra y, como buen narcisista ansioso de reconocimiento, dejará su sello en cada uno de los crímenes y consiguirá llevar siempre ventaja a sus desconcertados perseguidores.

Podemos diferenciar entre los dos libros, mientras en Dias Irae se incide más en la parte psicológica (conocemos más a Augusto y la evolución de su mente hasta dar el paso y convertirse en un asesino, el pasado de Carapocha y sus relaciones personales, y la situación al límite del Inspector Sancho) y en el desarrollo de las situaciones, en Consummatum est la concatenación de situaciones plasmadas por el autor y el atisbo de su posible resolución, provoca que el lector entre en una montaña rusa de sensaciones y devore las páginas del libro acrecentándose la sensación de ritmo y acción frenética, llevando al lector a desear terminar el libro para saber quien ganará: el bien o el mal. ¿O habrá alguna nueva sorpresa al final?. César Pérez Gellida nos muestra un excelente dominio de cómo encauzar la acción hacia un final trepidante.

El escritor ha creado unos personajes magníficamente dibujados: Augusto sigue siendo el mismo hedonista refinado del primer libro avanzando enloquecido por el asfalto de un camino sembrado de muerte, esperanzado en conseguir la eternidad gracias a la repercusión de su obra. Ramiro Sancho, en zozobra continua y superado por la situación tanto a nivel profesional como personal –que por la actuación del asesino se interrelacionan fácilmente-, convirtiéndose la búsqueda del sociópata en su motivación vital. Carapocha y sus múltiples capas que envuelven al frío especialista en psycho killers, al padre protector y al vengador justiciero entre otros. La inspectora Gracia Galo con su total dedicación al trabajo, hecho que le da seguridad ante el vértigo que le produce cualquier decisión en su ámbito personal. Olafur… y su alcoholismo autodestructivo para encubrir su fracaso a nivel humano. Erika, tan enferma como dura; vulnerabilidad revestida de acero.

También quería destacar el magnífico trabajo de documentación llevado a cabo por el escritor, especialmente reflejado en las referencias hacia la guerra de los Balcanes. El resultado es francamente brillante, aportando luces a unos hechos que permanecen oscurecidos en la conciencia colectiva europea. 

Al igual que en Memento Mori, las referencias tanto a clásicos de la literatura universal como musicales son constantes, dando –en esta ocasión- nombre a los capítulos canciones tanto de Love of Lesbian como de Vetusta Morla. A quien no le guste la música simplemente obviará estas referencias pero su elección ayuda a comprender a Augusto y sus estados de ánimo. Aunque, pequeña crítica, por un lado, tanta música actual referencia el libro a un momento demasiado concreto y por otro, un personaje de gusto tan refinado como Augusto no admiraría a un grupo tan superficial como Vetusta Morla.

Como ya comenté anteriormente, a pesar de que se compare a César Pérez Gellida con Stieg Larsson, Augusto Ledesma recuerda poderosamente al Patrick Bateman de Bret Easton Ellis –técnica quirúrgica con perfección en su ejecución, gustos refinados, presentes referentes musicales- o incluso tiene mayor similitud con Jo Nesbö que con el citado autor sueco, aunque contra las estrategias de marketing difícilmente se puede luchar.

Que a nadie le asuste el tamaño de los libros, uno se sorprende de la rapidez con que se lee. La adicción provoca velocidad de lectura y esta trilogía es una demostración palpable de ello. Leer Versos, Canciones y Trocitos de Carne conllevará horas robadas al sueño pero compensa sobradamente con oleadas de frenesí y aullidos desenfrenados de gozo.

OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:
SARNA CON GUSTO

CÉSAR PÉREZ GELLIDA EN LA WIKIPEDIA:

RECOMENDACIÓN:
Evidentemente la trilogía Versos, Canciones y Trocitos de Carne así como acercarse sin miedo a las nuevas voces de la novela negra española: Víctor del Árbol, Dolores Redondo, Alexis Ravelo, Susana Hernández e incluso Carlos Zanón, entre otros.

Mientras escribía esta reseña escuché el muy oscuro Mirror Being de The KVB (banda sonora ideal de película de terror psicológico), el delicioso No son tu Marido de Hazte Lapón, el sorprendentemente bueno Wire de Wire así como el ensoñador Regiones Devastadas de Blacanova.

SPOTI VERSOS, CANCIONES Y TROCITOS DE CARNE CREADO POR SU AUTOR