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jueves, 18 de julio de 2019

ANDREA CAMILLERI. Moltes gràcies Mestre


Mestre, ahir ens va deixar. No per esperada de fa dies, anys gairebé, la notícia deixa de colpir.

Amb la seva obra, ens va ensenyar una Sicília tan abrupta i desesperançada com atractiva i amable. En els seus llibres històrics, petits flashos d’un passat remot per nosaltres, ens feia paisans seus sense deixar-nos de la ma mentre ens provocava un somriure. També ens va fer un gran regal i se’l va fer a vostè mateix també, ja que li va atorgar una notorietat gairebé mundial; la sèrie del comissari Montalbano. El nostre estimat Salvo Montalbano.

En Salvo no era l’Andrea; clar que no, però tenim clar que tenia molts trets seus. El gust per la cuina sempre ha dit que homenatjava a Manuel Vázquez Montalbán però el caràcter obstinat i tossut, la determinació i l’afany de justícia d’en Salvo, surten d’algun lloc ben endins seu. Com a persona intel.ligent, va reflexar en el comissari que el món s’ha de canviar des de dins (però no com l’exemple que tenim a tot just 150 quilòmetres d’aquí, que només han arribat per pegar el seu cul a la cadira i viure del xollo, els molt caradures) i que una mica de mala bava ben dirigida no té per que ser perjudicial i a més, què dimonis, hi ha elements que es mereixen algun toc de tant en tant. Coincidim amb la difícil relació amb l’autoritat exercida per mediocres i en que les càrregues de profunditat més eficients no tenen perquè ser les més evidents.

Ens deixa una galeria de secundaris memorables; el maldestre benintencionat Catarella, el quadriculat i eficaç Fazio (sempre un al meu equip), el triomfador Mimi Augello, la Lívia -a mi és que no em queia massa bé-, la fidel Íngrid i les temptacions, tan aleatòries com volubles i que tants maldecaps li provocaven a l’amic Salvo.

Punyetero, va aconseguir que ens els estiméssim, fins i tot al més desesperant de tots, al primer dels citats. Fins al punt, de que cada cop que em passen una trucada i no entenc el nom, penso en ell.

M’acomiado ja, només dir-li que ha deixat a la seva estimada Sicília una mica més orfe i, per a què enganyar-nos, a tots nosaltres també.
Menys mal, que ens queda el seu vast llegat per seguir gaudint del seu particular estil.

Moltes gràcies Mestre, que tingui bon viatge.



Ressenyes al blog:

- LA DANZA DE LA GAVIOTA/ LA DANSA DE LA GAVINA 

- LA BANDA DE LOS SACCO 

miércoles, 12 de junio de 2019

ANDREA CAMILLERI - LA DANZA DE LA GAVIOTA, LA DANSA DE LA GAVINA. Una crítica

Alguna que otra vez he proclamado en esta bitácora mi total admiración hacia Andrea Camilleri. Tanto en su exitosa serie del comisario Montalbano como cuando recrea episodios históricos de su convulsa Sicilia. Charlie Parker de John Connolly y Salvo Montalbano (por si alguien todavía no lo sabe, el nombre es un homenaje a Manuel Vázquez Montalbán) son mis detectives de papel preferidos, curiosamente personajes totalmente divergentes, y cada cierto tiempo tengo la imperiosa necesidad de recurrir a ellos. Como no leía nada del siciliano desde el verano pasado, elegí sin dudar uno de sus títulos que tenía en espera: La Danza de la gaviota (La dansa de la gavina en su edición catalana).

Salvo Montalbano, en una noche insomne, se levanta de la cama y se instala en el porche ante la playa. De pronto, le sorprende la presencia de una gaviota en la arena a esas horas y todavía más cuando ésta empieza a moverse espasmódicamente en una especie de danza que no cesa hasta que fallece tras un escalofriante aullido.

Dejando de lado este extraño presagio, Montalbano se arregla para ir al aeropuerto a recoger a su querida Lívia con la que, por fin, podrá pasar unos días de vacaciones. Antes tiene que pasar un instante por la comisaria para firmar unos  documentos pendientes. Al llegar y preguntar por el inspector Fazio, se sorprende de que no esté y nadie pueda dar razón de él. Cuando su esposa llama preguntando por él ya que no acudió a su casa la noche anterior y su móvil no da señal, se encienden todas las alarmas ante su posible desaparición. En ese momento, Montalbano y todos los agentes intentan reconstruir los últimos pasos de su compañero, olvidándose el comisario de sus vacaciones. 

Tan solo para acabar de centrar la historia, remarco que Fazio es un policía muy recto. Una persona seria y estricta que nunca faltaría a su trabajo sin avisar y mucho menos, dejaría que su mujer sufriera por su ausencia. Por esto, desde el primer momento tienen claro en comisaría que la desaparición no es voluntaria y la alarma se apodera de ella.

En La danza de la gaviota nos encontramos con un Salvo Montalbano de 57 años, cansado, reflexivo y convencido de estar entrando en la vejez. Cada vez se encuentra más distanciado del mundo que le rodea y de los cambios, tanto materiales como morales, que se producen a toda velocidad. Sigue con dudas sentimentales y más, cuando le aparecen apetecibles y jóvenes tentaciones. Su honestidad y sentido de la justicia siguen rigiendo sus actos aunque su coherencia le provoque, en ocasiones, comportamientos algo excéntricos y discutibles en una autoridad.

Andrea Camilleri es un escritor tremendamente hábil. Con un estilo directo y sencillo, sin florituras innecesarias, refleja con clarividencia las pasiones y pulsiones humanas, dotando de mucho ritmo a sus novelas. Logra con facilidad que queramos a sus personajes habituales y que detestemos a los malvados poderosos. Las mordaces críticas a la sociedad consumista, al poder establecido que solo quiere perpetuarse y a la superficialidad de los valores imperantes, escondidos entre sus líneas exudando bilis y causticidad, nos hace sonreír con complicidad mientras disfrutamos de la lectura y de las contradicciones de su personaje principal, al que para rematarlo, cada vez le cuesta más soportar los inconvenientes de una complicada relación a distancia.

Según la Wikipedia, La danza de la gaviota es el título 22 de la serie del comisario (de más de 30) y a estas alturas no tendría demasiado sentido intentar describir a los personajes que transcurren por sus páginas ya que aburriría al lector fiel y desconcertaría al que desconoce la obra de Camilleri. El siciliano es un autor muy prolífico, lleva publicada más de 100 títulos y, a sus 93 años y ciego por un glaucoma sigue escribiendo en ese italiano salpicado de variantes sicilianas que, por desgracia, es imposible reflejar en las traducciones. 


La danza de la gaviota es otro disfrutable capítulo de una serie imprescindible. Proporcionará unas horas de lectura gratificante y hará sonreír al lector sin que se dé cuenta. Bajo su aparente sencillez se esconden unas demoledoras cargas de profundidad tan efectivas como poco explícitas. Andrea Camilleri es un escritor extraordinario y en Urano hace tiempo que le hemos dedicado una de las plazas más bonitas del planeta.


Andrea Camilleri en la Wikipedia

Recomendación: 
Para quien no le conozca, iniciarse con Camilleri. Si es en la serie de Montalbano empezar por el principio. Además está prácticamente todo en edicion bolsillo a precio más que asequible.

Mientras escribía esta reseña escuché el sensacional Loud Like Love de Placebo, un disco que gana con el tiempo en parte por tener casi al final, agazapada esperando a ser descubierta, la impresionante Begin the End. También un disco tan violento como maravilloso; Pornography de The Cure. Sobran las palabras ante tamaña obra maestra.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Andrea Camilleri- La Banda de los Sacco. Una crítica.

Cuando te vas de vacaciones acostumbras a hacer previsiones muy optimistas y te llevas varios libros que, por lo corriente, devuelves a su estante sin haberlos tocado. En las últimas me pasó todo lo contrario, solo cogí uno y lo terminé enseguida, lo que me dio una oportunidad magnífica: ir a una librería a comprar uno para empezar a leerlo inmediatamente. Después de una hora de divagar -Síndrome de Stendhal al ataque- y sabiendo que lo quería de bolsillo –por precio, peso y volumen- el elegido fue La Banda de los Sacco de mi muy admirado Andrea Camilleri.

La obra del veterano autor siciliano podríamos dividirla en dos bloques: por un lado, las novelas del comisario Salvo Montalbano que le han dado fama y popularidad y por otro, las obras en que recrea episodios históricos, perfectamente documentados, de su convulsa Sicilia. Tan deliciosas de leer unas como otras. La Banda de los Sacco pertenece a este segundo grupo.

La acción se sitúa a mediados del S. XIX cuando Luigi Sacco no es más que un pobre jornalero de Raffadali, Sicilia. Gracias a su honradez junto con sus ganas de aprender y trabajar logra prosperar hasta tener una hacienda propia con varios campos, se esposa con la mujer de sus sueños y tienen seis hijos (Vincenzo, Salvatore, Vanni, Girolamo, Filomena y Alfonso). Todos ellos demuestran haber heredado el ingenio y las ganas de trabajar del padre, logrando hacer la propiedad familiar más fuerte y próspera así como abriendo nuevos negocios no solo dependientes de la agricultura.

Hasta aquí todo es alegría y felicidad pero un mal día a principios de 1920, reciben una carta en la que la Mafia les exige una elevada porción de sus ingresos. Los Sacco se reúnen y deciden no pagar, sin hacer caso de la misiva inicial ni de las posteriores advertencias que reciben. A partir de entonces, empiezan a sufrir todo tipo de penalidades: robos, incendios, emboscadas que acaba en tiroteos y acusaciones falsas. Es decir, deben demostrar su propia inocencia ante la impasibilidad de la policía que incluso les recomienda colaborar con ellos.

Pero los Sacco no son personas de renunciar a sus principios y no dan su brazo a torcer. A fuerza de acusaciones injustificadas por crímenes no cometidos, deciden trasladarse a la montaña, siempre con el fusil a cuestas, dando lugar a la leyenda de La Banda de los Sacco, en lucha contra el acoso de la Mafia, de los carabineros e incluso, de sus propios vecinos –pertenecientes a la organización delictiva o, simplemente, por no querer ser acusados de colaboracionistas-. Para acabarlo de rematar, con el ascenso del fascismo se envía a Sicilia al prefecto Cesare Mori, conocido por sus métodos expeditivos, destinado a acabar con la Mafia, los bandoleros y toda persona que no sea afín a su ideología. Dada la merecida fama de socialistas que tienen, el comendador se toma muy a pecho su captura con lo que el destino no se presenta nada halagüeño para los protagonistas.

Andrea Camilleri es un escritor tremendamente hábil. Con un estilo sencillo, directo, sin florituras narra una historia real conocida a partir de las entrevistas con uno de los hermanos supervivientes y de la revisión de la diferente documentación judicial existente, pero en ningún momento toma partido sino que hace que sea el lector quien decida ante la exposición de hechos, agravios y sus consecuencias. Incluso, en algún momento Camilleri duda de su total inocencia. Sus escasas 187 páginas en la edición de bolsillo se leen a una velocidad vertiginosa. Hecho este favorecido por la estructura de 15 cortos capítulos más apostillas sobre los mismos. Al acabar cada uno de estos capítulos el lector se queda con ganas de más e irremediablemente empieza el siguiente, así hasta que se da cuenta de que ha finalizado siguiendo los avatares de La Banda de los Sacco.

Como el mismo autor indica en la nota al final del libro, mediante este ha querido mostrar cómo la mafia no sólo mata, sino que, allí donde el Estado está ausente, también condiciona y trastorna irreparablemente la vida de las personas. Denuncia claramente el dominio feudalista que ejerce la organización delictiva sobre la vida de las personas impidiendo cualquier atisbo de progreso y enriquecimiento sino es con su consentimiento y “pasando por caja”. Con la expresión “Estado ausente” se refiere a la actitud permisiva de las autoridades ante sus abusos (hablamos de inicios del S. XX). En el momento en que se decide a actuar, ya bajo el fascismo, lo hace enviando a un sanguinario famoso por la brutalidad y ensañamiento –es decir, el que hace cumplir la ley no tiene ningún problema en saltársela en el ejercicio de sus funciones- y como siempre, el hecho de querer acabar con la Mafia no es una idea destinada a proteger al pueblo sino que se la quiere eliminar para imponer sin oposición las ideas propias del fascismo y, ya aprovechando la coyuntura, extinguir a cualquier enemigo de esta ideología.

La Banda de los Sacco es una lectura muy satisfactoria, ideal para una tarde de verano aunque la ligereza del estilo no ha de impedirnos ver las cargas de profundidad colocadas por Andrea Camilleri. Otro nuevo acierto del veterano escritor siciliano.

Andrea Camilleri en la Wikipedia

Recomendación: 
Lógicamente la serie de novelas del comisario Salvo Montalbano y también las novelas históricas sobre Sicilia. Si alguien está interesado en ahondar en la historia de la isla italiana, Leonardo Sciascia es el autor indicado.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el sorprendentemente convincente Postal de Chicharrón, el espídico y atrompiconado Give me a Wall de Forward Russia y el oscuro Wave- Form de Terminal Gods.