Mostrando entradas con la etiqueta Destino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Destino. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de julio de 2020

Xavier Theros - La Fada Negra. Una crítica

En la Diada de Sant Jordi de hace un par de años me regalalon La Fada Negra de Xavier Theros, su primera novela y flamante Premi Josep Pla (instaurado en 1968, el galardón que concede Editorial Destino se ha convertido en uno de los más prestigiosos en llengua catalana), aunque tan solo me sonaba de ser uno de los libros más vendidos de la citada Diada. Lo dejé reposando en un estante hasta que en el primer confinamiento coronavírico me decidí a leerla.

Barcelona, 1843. La ciudad está sumida en una gran agitación tras los convulsos años pasados gracias a las guerras carlistas y a la insurrección ciudadana del año anterior, que acabó a cañonazos. Para desafiar al despótico gobierno del General Espartero (regente de reina Isabel II, menor de edad en ese momento) se crea la Junta de Barcelona. Junta que pasa a gobernar la ciudad y decide nombrar Capitá de Policía al protagonista de la novela, Llátzer Llampades, debido a su título de Capitá (sí, pero de Marina de la que, por cierto, han expulsado recientemente).

A las pocas semanas de su nombramiento, empiezan a aparecer cadáveres de niños degollados y vaciados de sangre. Por el estado de los cuerpos y la total falta de indicios, empieza a correr rumores acusando de ellos a criaturas sobrenaturales como vampiros o fantasmas asesinos. Cuando más presionado por sus superiores está el Capitá para resolver los crímenes y menos resultados obtiene, estalla la revuelta de la Jamancia (revuelta progresista con muchos voluntarios contra el gobierno centralista) que provoca la llegada a la ciudad del ejército español, que resuelve la contienda bombardeandola inclementemente durante 3 meses, en los que los cañones de artillería llegaron a disparar 12.000 proyectiles.

Entre bombas, intrigas políticas y su propia autodestrucción logrará el Capitán detener al o a los asesinos o realmente los crímenes los cometen criaturas que escapan al entendimiento humano?.

En La Fada Negra destaca sobremanera la magnífica descripción que Xavier Theros realiza de unos hechos ciertamente poco conocidos -la revuelta de la Jamancia- y, especialmente, la ambientación de una Barcelona sucia, insalubre, pobre y muy castigada por la incesante lluvia de artillería. Como dice el autor en una de sus páginas: calles de un metro de ancho con el suelo formado por capas de mugre y excrementos. Esta detallada ambientación demuestra un vastísimo conocimiento, casi dos siglos después, de la ciudad y de sus límites por parte del escritor. Todo esto aderezado con un muy buen reflejo de las diferentes y continuas intrigas políticas en una época de mucha inestabilidad. El autor nos coge de la mano y nos lleva a unos neblinosos cafés con escaso surtido de comidas, pero atestados de absenta y ron, a burdeles siempre repletos de clientes a pesar de la creciente presencia del hambre en las devastadas calles y también, a las escaramuzas del campo de batalla. Todo ello narrado por Xavier Theros con un lenguaje muy rico y precioso, revelándose como un magnífico narrador en esta su primera novela.

La Fada Negra es una novela muy ambiciosa ya que en ella coexisten en tiempo y espacio novela negra, la investigación de una serie de asesinatos con un mismo patrón; novela histórica y también novela psicológica, por el comportamiento del personaje principal. Y esa ambición -quien mucho abarca poco aprieta dicen- es precisamente su talón de Aquiles, ya que termina acusando una cierta falta de definición; no se sabe si es una novela negra en tiempos convulsos o bien, una novela histórica con un trasfondo de crímenes. La trama de los asesinatos y su investigación está muy bien planteada y se desarrolla con ritmo e interés, aunque termina por decaer sepultada en el fragor de la batalla. Tampoco me ha convencido el personaje del Capità Llampades por increíble; un inútil sin ningún mérito, putero, ebrio y adicto incapaz desde el primer momento de cumplir con sus cometidos. No se lo cree ni el propio escritor ya que para describirle utiliza un tono que roza lo humorístico, tono que no encaja con la sobriedad y precisión empleados en la crónica histórica.

La Fada Negra de Xavier Theros tiene un planteamiento muy interesante y destaca por rescatar un capítulo histórico poco conocido con una formidable ambientación, descubriéndonos a un magnífico narrador, aunque una cierta falta de definición en sus intenciones provoca confusión en su parte final.

Xavier Theros en la Wikipedia

Recomendación: 
Ante el incremento de rebrotes y nuevos casos de coronavirus, no hagamos el tonto y quedémonos al máximo en casa. Aunque tampoco nos creamos a pies juntillas lo que nos dicen los políticos y seamos críticos con ellos.

Mientras escribía esta reseña he disfrutado con el pop pluscuamperfecto de guitarras de los australianos Rolling Blakouts Coastal Fever en su nuevo trabajo, el sensacional Sideways to New Italy. También, en línea continuista, con la colección de himnos soleados que contiene Existential Playboy de los debutantes Surf Rock is Dead así como he disfrutado de las guitarras vigorizantes del incombustible genio Bob Mould en su Sunshine Rock. 

miércoles, 5 de febrero de 2020

SAMUEL BENCHETRIT - VUELVE. Una crítica



En mi librería habitual pedí a los libreros que me recomendasen algo ligero. Tuvimos a varios autores en la quiniela y finalmente la elección recayó en Vuelve de Samuel Benchetrit. El nombre del autor me sonaba muchísimo, aunque no terminaba de ubicarlo. Fue cuando llegué a casa y miré en la Wikipedia (decir que mi memoria prodigiosa  tuvo un flash revelador hubiera estado bien pero sería más falso que las promesas de los políticos) que recordé haber leído uno de sus Crónicas del Asfalto, además de ver que un desgraciado suceso acaecido años atrás le salpicó llevándole a las páginas de todo tipo de prensa (pero eso es harina de otro costal y no voy a tirar de recurso fácil).

El protagonista de la historia es un escritor de mediana edad. Aunque sería más concreto utilizar el pretérito más que el presente ya que hace tiempo que no escribe una sola línea, o sea que está en plena crisis creativa. A esto cabe sumarle que su vida familiar es un desastre; está separado sin superarlo y su hijo de dieciocho se fue hace unos meses a viajar por el mundo, dejándole solo y abandonado (o esta es su dramática interpretación).

Ha entrado en una rutinaria espiral procastinadora: de madrugada, mientras bebe, hace listas de buenos propósitos a poner en práctica al día siguiente. Se levanta pronto, divaga un poco, fuma, se vuelve a acostar otro rato largo, despierta, fuma, bebe, ve un reallity absurdo y se acuesta a media tarde. De noche, vuelve a empezar la rueda elaborando otra lista mágica que no cumplirá nunca.

Este bucle vicioso de hastío se rompe con la llamada de un productor televisivo para adaptar un viejo libro suyo para una serie de televisión. Pero antes, debe facilitarle un ejemplar. Ejemplar que no tiene y ahí empiezan sus avatares. No lo consigue ni en su editor, ni en librerías, ni en el todopoderoso Amazon, por lo que acaba recurriendo a una residencia de ancianos para encontrar una vieja admiradora (lo de vieja en todos los sentidos). En ella, se deja convencer para ir a leer a los internos estableciendo así una nueva rutina, un cambio, que le hace salir de casa. Motivación que se incrementa y realimenta al conocer a una agradable y tartamuda enfermera del centro.

Samuel Benchetrit no tiene ninguna intención de contarnos una historia reveladora, que sirva de faro y aporte luz a nuestras confusas vidas. Todo lo contrario, como mucho incide en el peterpanismo de muchos hombres así como en  la inseguridad y el frágil ego de los creadores, incapaces de   resistir una comparación desfavorable, y sus tremendas crisis creativas. El que realmente necesita no luz, sino varias centrales eléctricas y nucleares juntas, es el protagonista de Vuelve. Precisamente porque es impresentable, egoísta y extremadamente torpe consigue ser entrañable. El lector, pese a la reticencia inicial provocada por su egoísmo, le termina acompañando encantado en sus delirantes andanzas; ya sea recibiendo libros equivocados de Amazon, soñando con repartidores imaginarios, contando historias de esquimales o, incluso, una desastrosa compra de patos. 

El gran mérito del libro estriba en que sus personajes se hacen querer. El protagonista es un necio de consideración, pero consigue caer bien y logra divertir. No es humor evidente y de carcajada, sino que más bien es un humor de soslayo, que asalta a traición y provoca que te rías por una situación totalmente inesperada. Por lo absurdo puede recordar por momentos a Tom Sharpe e incluso podemos establecer un ligero paralelismo con la mítica La Conjura de los Necios de John Kennedy Toole (pero no alucinemos, estamos hablando de trazas. Ignatius Reilly es muchísimo más caristmático y exagerado). Entre el patetismo del personaje y sus rocambolescas andanzas, la lectura de Vuelve es muy ágil y agradable y cuando nos hemos querido dar cuenta las poco más de 200 páginas de la novela se han consumido e incluso el protagonista ha evolucionado y todo y nosotros contentos de su evolución.

El librero acertó con la recomendación de Vuelve y Samuel Benchetrit ya que me proporcionó unas horas de lectura entretenida con puntos de humor absurdo de lo más interesante.

Samuel Benchetrit en la Wikipedia

Recomendación: 
Indagar en la obra de Benchetrit.  
Mientras escribía esta reseña he disfrutado del magnífico Carnavas de los infravalorados Silversun Pickups, el arrebatadoramente pop Dramas del Primer Mundo de Capitán Sunrise y el excelente post-punk de Undertheskin en Negative.



miércoles, 1 de febrero de 2017

Federico Axat- La Última Salida. Una crítica


Al publicarse La Última Salida, del argentino Federico Axat, rápidamente me llamó la atención el aluvión de críticas positivas, incluso entusiastas, sobre el libro. Una vez leída su sinopsis tuve claro que quería leerlo. Aunque lo cierto es que voluntariamente dejé que pasará un poco la fiebre de la novedad e hice un pequeño truco de prestidigitador, aprovechando el cumpleaños de un familiar lo regalé con el compromiso de que me lo dejase una vez leído.


El principio del libro es de los que enganchan “Ted McKay estaba a punto de pegarse un tiro en la sien cuando el timbre de su casa empezó a sonar con insistencia”. Ante un inicio así no queda más remedio que abrir bien los ojos y adentrarse en la historia (por un momento, la inicial puesta en escena suicida recuerda el de Corazón tan Blanco de Javier Marías). Ted finalmente abre la puerta y un desconocido llamado Justin Lynch, en representación de una organización secreta, le propone un trato: deberá asesinar a un criminal al que la justicia no ha castigado y posteriormente matará a otro suicida. A cambio, le matarán a él y así su familia se ahorrará las penalidades morales y legales de un suicidio.


Ted acepta la oferta y prepara un plan para llevarlo a cabo. Al llegar el día previsto, lo sigue con determinación para conseguir su objetivo. Y cuando va a realizar el primer asesinato, empieza a ver señales conocidas en lugares extraños, fuera de sitio. Y entonces, todo se retuerce, se complica y ante tanta confusión la clave parece estar en la aparición de un animal tan poco habitual, literariamente hablando, como una zarigüeya.


No, no iba puesto de nada mientras escribía el sinsentido del segundo párrafo. El libro se divide en cuatro partes y esta impresión de locura es la que produce durante la primera mitad de la novela. La acción transcurre con ritmo frenético mientras el escenario cambia constantemente. Ted tiene un comportamiento errático y el lector duda de si la organización le engaña o es todo lo contrario. Aunque lo cierto es que dudar, dudar, el lector duda de todo ya que hace páginas que no se está enterando de nada. Tan solo sabe que está enganchado al libro y tiene ansia por saber qué pasará con el protagonista, cuál es la motivación de su extraño comportamiento y qué es realidad y qué un espejismo, mientras devora los capítulos con fruición. 


En su tercera parte, empiezan a despejarse los cortinajes que esconden las claves de la novela aunque lo cierto es que se alumbran tantos pasajes como otros se oscurecen y siempre con la sensación de estar haciendo equilibrios sobre arenas movedizas. En la última parte, como no queda más remedio al acercarse su conclusión, las piezas empiezan a encajar para llegar a un final que consiga cuadrar todo lo narrado hasta entonces. Aunque para seguir con el tono general de libro, puede que al final no todo sea lo que parece.


La Última Salida es un thriller psicológico extremadamente adictivo. Está plagado de giros imprevistos que dotan de un ritmo vertiginoso a la novela. Los personajes están bien definidos y el autor consigue que se quiera a Ted, aunque ante tanto cambio de escenario uno llega a dudar de sus intenciones. Pero esto es claramente lo que quiere el escritor, desconcertar constantemente al lector mientras hace avanzar la historia. Cuando éste quiere darse cuenta, se halla totalmente desorientado y sin poder parar de leer, tratando de despejar el truco del laberinto tejido por el autor. Ilusa creencia ya que por mucho que uno intuya el escritor acaba ganando claramente por KO técnico. Federico Axat juega tanto con el lector que cuando finaliza la novela y el lector está orgulloso del puzzle que ha conformado para cuadrar la historia, en el epílogo descubre que las piezas no están correctamente encajadas y que muy posiblemente la imagen que refleja su puzzle no sea más que un holograma.


La Última Salida posee abundantes virtudes, -ritmo endiablado, atmósfera absorbente y una indudable adicción-, y me ha parecido un libro notable aunque no redondo debido a que la sorprendente resolución del mismo me parece muy efectista, demasiado para el intrincado andamiaje que se ha ido levantando con el transcurrir de las páginas. Aunque igual soy demasiado quisquilloso y cabeza cuadrada y es necesaria una segunda lectura para alumbrar claves esparcidas durante la narración que puedan haber pasado desapercibidas. A pesar de esta pequeña objeción, recomiendo claramente su lectura por el extraordinario dominio de la tensión narrativa que demuestra Federico Axat, que, cual un Messi de la pluma, gambetea sin parar ante el desorientado lector provocándole una muy grata sensación de vaivén y vorágine mientras devora páginas sin parar. Por si alguien no ha reparado en el apellido de uno de los personajes, la influencia del cine de David Lynch es más que evidente durante toda la narración. Reincidiré sin dudar en el autor, tanto en sus obras anteriores como las que publique en el futuro. 

Federico Axat en Goodreads


Recomendación: 
Si te gusta leer dejándote llevar ciegamente por la narración, este es tu libro.
Buscar sus libros anteriores, especialmente El pantano de las mariposas.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el pop gélido deudor de Joy Division de los rusos Motorama en sus discos Dialogues y Poverty así como la obra maestra nerd llamada The Fidelity Wars de los maravillosos Hefner. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Andrea Camilleri- La Banda de los Sacco. Una crítica.

Cuando te vas de vacaciones acostumbras a hacer previsiones muy optimistas y te llevas varios libros que, por lo corriente, devuelves a su estante sin haberlos tocado. En las últimas me pasó todo lo contrario, solo cogí uno y lo terminé enseguida, lo que me dio una oportunidad magnífica: ir a una librería a comprar uno para empezar a leerlo inmediatamente. Después de una hora de divagar -Síndrome de Stendhal al ataque- y sabiendo que lo quería de bolsillo –por precio, peso y volumen- el elegido fue La Banda de los Sacco de mi muy admirado Andrea Camilleri.

La obra del veterano autor siciliano podríamos dividirla en dos bloques: por un lado, las novelas del comisario Salvo Montalbano que le han dado fama y popularidad y por otro, las obras en que recrea episodios históricos, perfectamente documentados, de su convulsa Sicilia. Tan deliciosas de leer unas como otras. La Banda de los Sacco pertenece a este segundo grupo.

La acción se sitúa a mediados del S. XIX cuando Luigi Sacco no es más que un pobre jornalero de Raffadali, Sicilia. Gracias a su honradez junto con sus ganas de aprender y trabajar logra prosperar hasta tener una hacienda propia con varios campos, se esposa con la mujer de sus sueños y tienen seis hijos (Vincenzo, Salvatore, Vanni, Girolamo, Filomena y Alfonso). Todos ellos demuestran haber heredado el ingenio y las ganas de trabajar del padre, logrando hacer la propiedad familiar más fuerte y próspera así como abriendo nuevos negocios no solo dependientes de la agricultura.

Hasta aquí todo es alegría y felicidad pero un mal día a principios de 1920, reciben una carta en la que la Mafia les exige una elevada porción de sus ingresos. Los Sacco se reúnen y deciden no pagar, sin hacer caso de la misiva inicial ni de las posteriores advertencias que reciben. A partir de entonces, empiezan a sufrir todo tipo de penalidades: robos, incendios, emboscadas que acaba en tiroteos y acusaciones falsas. Es decir, deben demostrar su propia inocencia ante la impasibilidad de la policía que incluso les recomienda colaborar con ellos.

Pero los Sacco no son personas de renunciar a sus principios y no dan su brazo a torcer. A fuerza de acusaciones injustificadas por crímenes no cometidos, deciden trasladarse a la montaña, siempre con el fusil a cuestas, dando lugar a la leyenda de La Banda de los Sacco, en lucha contra el acoso de la Mafia, de los carabineros e incluso, de sus propios vecinos –pertenecientes a la organización delictiva o, simplemente, por no querer ser acusados de colaboracionistas-. Para acabarlo de rematar, con el ascenso del fascismo se envía a Sicilia al prefecto Cesare Mori, conocido por sus métodos expeditivos, destinado a acabar con la Mafia, los bandoleros y toda persona que no sea afín a su ideología. Dada la merecida fama de socialistas que tienen, el comendador se toma muy a pecho su captura con lo que el destino no se presenta nada halagüeño para los protagonistas.

Andrea Camilleri es un escritor tremendamente hábil. Con un estilo sencillo, directo, sin florituras narra una historia real conocida a partir de las entrevistas con uno de los hermanos supervivientes y de la revisión de la diferente documentación judicial existente, pero en ningún momento toma partido sino que hace que sea el lector quien decida ante la exposición de hechos, agravios y sus consecuencias. Incluso, en algún momento Camilleri duda de su total inocencia. Sus escasas 187 páginas en la edición de bolsillo se leen a una velocidad vertiginosa. Hecho este favorecido por la estructura de 15 cortos capítulos más apostillas sobre los mismos. Al acabar cada uno de estos capítulos el lector se queda con ganas de más e irremediablemente empieza el siguiente, así hasta que se da cuenta de que ha finalizado siguiendo los avatares de La Banda de los Sacco.

Como el mismo autor indica en la nota al final del libro, mediante este ha querido mostrar cómo la mafia no sólo mata, sino que, allí donde el Estado está ausente, también condiciona y trastorna irreparablemente la vida de las personas. Denuncia claramente el dominio feudalista que ejerce la organización delictiva sobre la vida de las personas impidiendo cualquier atisbo de progreso y enriquecimiento sino es con su consentimiento y “pasando por caja”. Con la expresión “Estado ausente” se refiere a la actitud permisiva de las autoridades ante sus abusos (hablamos de inicios del S. XX). En el momento en que se decide a actuar, ya bajo el fascismo, lo hace enviando a un sanguinario famoso por la brutalidad y ensañamiento –es decir, el que hace cumplir la ley no tiene ningún problema en saltársela en el ejercicio de sus funciones- y como siempre, el hecho de querer acabar con la Mafia no es una idea destinada a proteger al pueblo sino que se la quiere eliminar para imponer sin oposición las ideas propias del fascismo y, ya aprovechando la coyuntura, extinguir a cualquier enemigo de esta ideología.

La Banda de los Sacco es una lectura muy satisfactoria, ideal para una tarde de verano aunque la ligereza del estilo no ha de impedirnos ver las cargas de profundidad colocadas por Andrea Camilleri. Otro nuevo acierto del veterano escritor siciliano.

Andrea Camilleri en la Wikipedia

Recomendación: 
Lógicamente la serie de novelas del comisario Salvo Montalbano y también las novelas históricas sobre Sicilia. Si alguien está interesado en ahondar en la historia de la isla italiana, Leonardo Sciascia es el autor indicado.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el sorprendentemente convincente Postal de Chicharrón, el espídico y atrompiconado Give me a Wall de Forward Russia y el oscuro Wave- Form de Terminal Gods. 

miércoles, 22 de octubre de 2014

Víctor del Árbol- Un Millón de Gotas. Una crítica.




Al llegar Sant Jordi tenía muy claro el libro que quería: Un Millón de Gotas de Víctor del Árbol. El impacto que me produjo su libro anterior, Respirar por la Herida provocó que el escritor barcelonés estuviese muy arriba en la lista de escritores a seguir,. Por tanto cuando gracias a las redes sociales me enteré que publicaba nuevo libro, no tardé en encargarlo a la maravillosa y referencial librería Negra y Criminal y en pocos días lo tenía en mis manos, pudiendo admirar su preciosa foto de portada.


El libro empieza, fiel al estilo del autor, con una patada en el estómago, al narrarnos el asesinato de un niño de 6 años por parte de un sicario de la mafia rusa. La madre del  niño, Laura Gil, es agente del cuerpo de Mossos d’Esquadra y estaba investigando sus actividades. Al poco tiempo, encuentran el cuerpo salvajemente torturado del sicario y poco después, hallan el cuerpo inerte de Laura después de haberse suicidado.


A continuación de este impactante, triste y descorazonador punto de partida, nos presenta a la familia de Laura: su hermano Gonzalo –un gris abogado casado con la hija de un muy influyente abogado, bien conectado con las altas esferas desde la época en que fue un alto cargo del franquismo y su madre Esperanza, de origen ruso y con varios secretos por desvelar. Cuando Gonzalo se entera de la muerte de su hermana, convencido de que ella nunca se suicidaría y mucho menos cometería un asesinato de esas características, empieza a investigar por su cuenta, involucrándose de tal manera que rompe con la inercia que preside su vida provocando que ésta se desmorone y afrontando por fin los muros de niebla y silencio que han envuelto siempre a la figura de su padre, siendo necesario derribarlos para poder alumbrar alguna de las claves que le puedan llevar a esclarecer el misterio alrededor de la muerte de su hermana. 


Su padre, Elías Gil, fue una figura mítica del comunismo en España, con una vida y una muerte envuelta en una aura nebulosa. Su historia se inicia en 1933, en la Rusia stalinista cuando era un idealista veinteañero que viaja hacia ese país junto a otros 3 brillantes jóvenes de otros países europeos, destacados afiliados comunistas como él. Lo que en un principio tenía que ser una oportunidad para ver de cerca la victoria del comunismo deriva hacia una falsa acusación de espionaje, siendo deportados en una de las famosas purgas de Stalin, al campo de concentración en que se convirtió la pequeña isla de Názino, en Siberia occidental, lejos de todo y de todos, donde tropezará con Igor Stern, abominable y despiadado personaje que se convertirá en el enemigo durante toda su vida. Este episodio histórico sucedió realmente, el gobierno estalinista deportó a 6.000 personas a una reducida isla casi sin comida ni techo donde resguardarse en el despiadado invierno siberiano.

El relato de su vida continúa en el campo de concentración de Argelès, donde va huyendo de la victoria franquista y logra crear una mínima infraestructura organizativa en una playa atestada de desheredados y después de diversas peripecias, su regreso a España trabajando para la Unión Soviética, convirtiéndose en un personaje mítico y una leyenda del comunismo español.



La narración de la vida de Elías Gil es magistral, la desolación nos invade ante la descripción del campo de concentración de Názino – y la lucha continua por la supervivencia en condiciones totalmente adversas, rebajando a la condición humana a niveles absolutamente ínfimos (el horror que decía Joseph Conrad) y las consecuencias de estas vivencias, convirtiendo a sus supervivientes en personas rotas con importantes carencias. El autor tiene que conocer muy bien las debilidades de la condición humana para poder detallarlas con esta precisión, reflejadas perfectamente en el continuado enfrentamiento entre Igor Stern y Elías Gil, siendo enemigos irreconciliables precisamente por la similitud de sus caracteres.  



Un Millón de Gotas bien podría definirse como 2 libros distintos en uno solo, con 2 protagonistas diferentes –Gonzalo Gil y su padre Elías Gil- cuyas historias, lógicamente,  no llegan a confluir salvo durante la infancia de Gonzalo, pero las acciones de Elías y de las personas que le rodeaban y sus consecuencias siguen presentes marcando la vida  de Gonzalo y sus familiares. A mi entender, el único desequilibrio del libro está en que la enorme fuerza narrativa de la historia de Elías Gil hace palidecer a la de su hijo, a pesar de la cantidad de elementos que la pueblan y de que se trata de una investigación criminal. Pero no es una crítica descalificativa sino todo lo contrario, un elogio ante la descomunal calidad de la historia del dirigente comunista.


Entre los diferentes temas que trata el libro nos encontramos con el peso de las decisiones tomadas en el pasado y su reflejo sobre la vida de los demás, las reacciones de las personas en situaciones extremas que pueden llevar a convertirlas en monstruos y el problema cuando esta anomalía se convierte en residente en la personalidad del individuo. También denuncia los despiadados e injustificados abusos cometidos bajo la excusa aparente de un ideal (en este caso el comunismo personificado en Stalin y su megalomanía aunque estos desmanes se han cometido en repetidas ocasiones históricamente y siguen cometiéndose actualmente) aprovechando para dar a conocer un episodio que ha estado oculto durante muchísimo tiempo. Un Millón de Gotas también incide en los secretos que se ocultan en las familias, resquebrajándolas desde dentro a pesar de sus apariencias de perfección y en que en muchas ocasiones los ídolos y mitos tienen los pies de barro, sufriendo por ello sus propias familias.


Víctor del Árbol no es, precisamente, un escritor alegre. En sus libros el dolor por la muerte de los seres queridos está siempre muy presente, sus personajes son imperfectos, dolientes y siguen respirando por sus heridas mal cauterizadas– me es fácil imaginar al escritor como un demiurgo amenazando su destino sin ninguna contemplación-. La lectura de sus libros es gratificante precisamente porque exige un esfuerzo al lector. A pesar de la desesperanza y congoja que planean sobre muchas de sus planas, sus historias siempre están deliciosamente bien escritas y las diferentes tramas encajan perfectamente en el nudo principal de la historia, guardándose siempre algunas sorpresas para mantener la atención. En este caso, después de más de 650 páginas, el final no deja de sorprender. A pesar del volumen de la misma, la novela es muy amena gracias a que el autor nos va suministrando sus claves poco a poco. El vocabulario  y las descripciones, como es habitual en el escritor, son muy precisas, siéndolo también el rigor histórico de los diferentes episodios relatados durante el libro.


Víctor del Árbol es un escritor magistral y Un Millón de Gotas es una novela magnífica.

Vale la pena descubrirle pronto y así no perderse ninguna de sus futuras publicaciones. 


Víctor del Árbol en la Wikipedia

Recomendación: 
Sus libros anteriores, Respirar por la Herida y el anterior, La Tristeza del Samurai.
La recién publicada novela La Ira del Fénix de Rafa Melero.

Escribiendo esta reseña escuché el fabuloso Stories from the city, Stories from the Sea de la gran PJ Harvey, el apocalíptico Sangrín de Pablo und Destruktion y el magistral Cajas de Música Difíciles de Parar de Nacho Vegas.