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martes, 20 de diciembre de 2016

Trentemøller- Fixion. Una crítica

Fixion es ya el cuarto trabajo de Anders Trentemøller. El músico y productor danés logró consolidar su nombre dentro de la electrónica con el segundo, Into the Great Wide Yonder, y en su anterior disco, Lost, viró hacia un rock electrónico con incursiones puntuales en el post-punk y kraut rock pero al que el muy elevado número de colaboradores dispersaba estilísticamente. En Fixion reduce los invitados, para lograr una mayor coherencia, a tan solo 3: Marie Fisker que repite, Lisbeth Frize (de Giana Factory a los que produjo su último trabajo) y en una demostración de puntería y buen gusto, Jenny Beth de las enormes Savages (de quien el mismo Trentemøller ha reconocido su fascinación hacia ella).

Fixion ya desde su portada, ofrece un ejercicio de estilo cubriendo su música con un manto oscuro, inquietante y melancólico que se ve potenciado por el paralelismo de las voces de sus cantantes. Transita sin titubeos por una gélida darkwave que nos transporta a los primeros años de la década de los ochenta, desde los atmosféricos teclados de la inicial One Eye Open, pasando por Never Fade, repleta de voces susurrantes dando lugar a una alucinada y muy cinematográfica canción que bien podría haber sido un enfermizo tema descartado de los años más oscuros de The Cure, de los que toman prestadas tanto las guitarras como el malsano ambiente que transmite. Redefine y Spinning nos recuerdan la bipolaridad de Siouxsie (o es Joy Division con voz femenina?) la ligereza pop de la primera se contrapone con la tenebrosidad de la segunda, dando lugar a una canción tan solemne como disfrutable en la que destaca la glacial interpretación vocal de Marie Frisker. Dentro de este grupo se hallan las dos mejores canciones del disco, que devora -más que canta- Jehny Beth: la deliciosa y arrebatadora Complicated y el muy efectivo primer single, River in me, un rompepistas total en que la voz de la cantante surfea sobre percusiones repetitivas e imaginativos sintetizadores llenos de ritmo que enloquecen la canción. Una barbaridad destinada a perdurar.


Para seguir con la línea marcada incluso los instrumentales se vuelven introspectivos y marcados por añejos sintetizadores y frías percusiones post- punk, como en Sinus donde el hipnótico ritmo marcial se adueña totalmente de la canción, Phoenicia, ensoñador tema de estructura krautrock y, especialmente, November, tema muy adecuado para una inquietante y angustiosa banda sonora de película de miedo. Destacar que el ambiente sombrío y la ensoñación que producen estos instrumentales les hacen idóneos para el cine.


El único momento en que el disco rompe con su contención, dejando de lado la mencionada River in me, lo hallamos en Circuits que con su ritmo arrollador debido a sus agresivas bases electrónicas nos recuerda a los Nine Inch Nails del Downward the Spiral. Para terminar el disco, reserva un caramelo, Where The Shadows Fall, un etéreo y melancólico tema en clave dream pop en el que canta por única vez Lisbet Fritze, que hasta este momento se limitaba a colaborar con cortantes bajos y cristalinas guitarras.


Trentemøller entrega con Fixion un disco magnífico, de largo recorrido, que mejora con las escuchas gracias a la gran cantidad de minimalistas arreglos y detalles que esconden sus canciones. Bebe sabiamente de maravillosas fuentes como The Cure, Joy Division, Siouxie & The Banshees, The Sound e incluso New Order sin ser una mera copia sino llevándolo perfectamente a su terreno y consiguiendo, como es habitual en él, un sonido impecable. También es elogiable el enorme gusto del danés al elegir a sus vocalistas, con unas Jehnny Beth y Marie Frisker en absoluto estado de gracia (las referencias a Siouxsie no son en absoluto gratuitas). Fixion posiblemente alejará a Trentemøller de las pistas de baile pero le alojará confortablemente en nuestros corazones y, de todos modos, ya habrá remixes que provocarán que gastemos suela con estas grandes canciones.

 RIVER IN ME

REDEFINE

COMPLICATED

 

FIXION EN SPOTI


domingo, 23 de octubre de 2016

Trentemøller- River in me



There's a river in me
Running to the sea
There's a river in me
A river when she holds me

I am a rock
She is the sea
Shaping each other's forms

As time goes by
And waves go forth
Her face is relaxed
Her body Climaxed

Now the river is dry
Left me unsatisfied
There's no river in me anymore
No more kisses on the shore

Feels like loosing my head
Footprints deep in the sand
As I cast about my option (I see)
Close to the shore
A diver who descends
To the ocean
He may come back with my girl
Or he may never never return

Feels like loosing a leg
Something on which you stand
As I cast about my option (I)
Become aware
I'm the diver who descends
To the ocean
I may come back with my girl
Or I may never never return

Whatever you choose
Don't choose to look away
Whatever you choose
Don't choose to fade away

 

domingo, 20 de marzo de 2016

Savages- Adore Life. Una crítica




Savages irrumpieron en 2013 con mucha fuerza gracias a su fantástico primer disco, el abrupto Silence Yourself. Gracias a su enorme repercusión, Savages se ha convertido en grupo que no deja indiferente, o gusta apasionadamente o son masacradas sin piedad. Sus méritos son evidentes pero sus críticos les acusan de ser el enésimo grupo dentro del revival post-punk plagiando descaradamente a algunos de sus referentes y destacando el parecido de la voz de Jehnny Beth con Siouxsie Sioux o, simplemente, las ven como un prefabricado grupo de chicas provista de una potente imagen.

El pasado mes de enero publicaron Adore Life, su esperado segundo disco. Reto este siempre difícil y del que las londinenses han salido airosas y han logrado consolidar su posición aventajada, gracias a la gran calidad de su trabajo y a la cantidad de canciones destacables que contiene.



Adore Life se inicia con la epatante The Answer –primer single- y que nos muestra claramente el camino a seguir, canciones con un sólido y opresivo andamiaje ofrecido por una agresiva y, por momentos, atronadora sección rítmica con el bajo distorsionado de Ayse Hassan marcando la senda a una veloz guitarra llena de reverbs y efectos mientras Jehnny Beth reina cantando con su intensidad, desgarro y rabia habituales. Trazos comunes que se repiten en las siguientes Evil y Sad Person, pero es especialmente en la segunda mitad del disco cuando éste se convierte en un desquiciado viaje a toda velocidad gracias a las fantásticas I Need Something New, When in Love, Surrender -la más vulgar del paquete- y la brutal T.I.W.Y.G. (emparentada con She Will de Silence Yourself).


Como hemos comentado, los temas rápidos y viscerales protagonizan la mayor parte de Adore Life aunque también hay espacio para temas más atmosféricos y tranquilos, como la postrera Mechanics –con su aire a The Sounds-, Slowing Down the World y la muy reposada Adore, un mediotiempo de cinco minutos que significa una apertura a nuevos caminos estilísticos aunque realmente poco aporta al disco salvo su título. 

El puño en alto de su portada es una clara muestra de reafirmación, metáfora de la posición que quiren ocupar y que con Adore Life afirman y solidifican. Continúan confluyendo su sonido entre el post-punk y el punk rock de grupos como Siouxie and The Banshees, Bauhaus, Joy Division e incluso The Swans, sin perder un ápice en la abruptez y visceralidad de su sonido sino todo lo contrario, ahondando en él y apostando por una mayor distorsión tanto en un ponzoñoso bajo como en una tan dúctil como abrasiva guitarra. A pesar de estas claras referencias, el gran mérito de Savages es haber conseguido un sonido y una actitud propia y fácilmente reconocibles con tan solo dos discos. 

Adore Life es un gran disco, compacto y disfrutable desde la primera escucha consiguiendo que se hagan muy cortos e intensos sus cuarenta minutos de duración. En Urano somos claros acólitos de Savages y ya estamos esperando expectantes a poder volver a disfrutarlas en directo. 

THE ANSWER 

T.I.W.Y.G.

ADORE

ADORE LIFE EN SPOTI

domingo, 30 de junio de 2013

SAVAGES- Silence Yourself. Una crítica.



Tras un diálogo inicial, sacado de Opening Night de John Casavettes, empieza a sonar un bajo grave, profundo y penetrante que nos traslada a un espacio temporal indefinido entre 1980 y 1981, concretamente en una cavernosa, oscura y abarrotada sala de conciertos de Londres, la canción que suena es Shup Up, por la voz diría que canta Siouxsie. y por la manera en que suena el grupo posiblemente lo sean.

La batería monolítica que da inicio a la segunda canción hace que todo el público esté moviendo los pies al compás. Cierro los ojos guiándome por el sonido de la voz de la cantante, mientras me sumo al baile espasmódico practicado en las primeras filas, volviéndonos todos locos con los I am Here finales (que dan título a la canción), provocando el primer pogo del concierto, que dicho sea me desplaza varios metros hacia el centro enfrente mismo del escenario.

En City’s Full las guitarras toman un mayor protagonismo provocando la continuación del pogo y la locura entre todos los asistentes, aprovecho para tener los ojos bien abiertos y ver que el negro es el color predominante y que los pelos cardados no son excepción. Empiezo a dudar de si podré aguantar tanta intensidad si siguen a este ritmo.

Con Strife empiezan a reverberar, distorsionar y acoplar las guitarras en un efecto deseado, viniéndome Sonic Youth a la cabeza.  Cuando Beth, -la cantante- empieza a cantar, casi chillando, el bajo ya es el amo de la situación provocando que todos estemos ladeando las cabezas sin parar mientras sigue dando una exhibición vocal. Al acabar estamos todos excitados aullando y aplaudiendo. El grupo sigue con Waiting for the Sun, canción que se inicia lenta y pausada y mientras seguimos hipnóticamente con la mirada a Beth las guitarras empiezan a subir y subir llevándonos a un crescendo fabuloso que termina repentinamente y entonces todo el grupo hace chirriar sus instrumentos llevándonos a una catarsis al ritmo de una pesada guitarra agonizante con la que termina la canción.

Cinco canciones, varios pogos, hipnosis colectiva, corazones acelerados ¡esto se merece una cerveza!. Me acerco a la barra mientras suena Dead Nature, un instrumental ralentizado, tétrico y amenazante que me sirve para llegar a la barra y, posteriormente, volver a mi sitio a pesar de la reinante oscuridad y la gran cantidad de gente que se agolpa en la parte delantera de la sala. El momento de calma y pausa salta por los aires al empezar a sonar una guitarra atronadora seguida por un ritmo marcial de batería y la cadencia trotona del bajo. Siguiendo el frenético ritmo de la misma las primeras filas volvemos a estar en ebullición (se trata de She Will, uno de los temas más esperados), levantando todos el puño con el She Will del final, momento en que el imbécil de mi lado me pone perdido de cerveza...

Me giro para no decirle nada justo cuando empieza a sonar una guitarra malsana – que me recuerda a los Bauhaus...- pero cuando aún no he acabado de identificar este pensamiento el pogo que se acaba de formar se me lleva otra vez por delante. Todos a dar vueltas al ritmo de esta fantástica canción, No Face. Incluso estoy oyendo un riff de U2 (pero de cuando los irlandeses eran un grupo creíble y no los de las últimas décadas). El último minuto de la canción con los músicos aporreando sus instrumentos a toda velocidad mientras la cantante se retuerce sobre el micro es sencillamente impresionante. Y siguen acelerando al empezar Hit Me y ahora definitivamente se han convertido en los Bauhaus en su vena más punk. Ahora mismo la sala es un auténtico hervidero con todo el público saltando y coreando sin parar.

Sin dar tregua vuelve el bajo juguetón que da inicio a Husbands secundada por la contundencia de la batería y la guitarra que va danzando sobre la canción. Cuando la cantante empieza a repetir Husbands Husbands Husbands es mi momento y accidentalmente derramo el vaso de cerveza encima del atontado que anteriormente me había duchado y así con la adrenalina en su nivel máximo (Husbands posiblemente sea su mejor canción) y el público totalmente entregado se apagan todas las luces del escenario y después de unos segundos escasos de ovación y gritos por parte del público, empieza a sonar Marshall Dear, un medio tiempo sosegado y contenido donde las guitarras toman protagonismo pero solo en la parte central. La voz quejumbrosa de la cantante junto con un saxofón que ha aparecido de la nada nos guían hacia el final de la canción y del concierto. A la vez que la canción agoniza se van encendiendo progresivamente las luces y miramos a nuestro alrededor y podemos ver nuestras facciones sudorosas y extasiadas.

Pues aunque esta sea la impresión al escuchar el disco, lo cierto es que este disco, Silence Yourself, es el debut recién publicado de 4 chicas londinenses que se hacen llamar Savages y al oírlo nos viene a la mente referentes como Bauhaus, Joy Divison y por encima de todo, Siouxie and the Banshees, debido al similar timbre de voz de la cantante. La cantante canta y chilla con actitud y buena voz, la sección rítmica es contundente y omnipresente y las guitarras oscilan entre la delicadeza o el ser absolutamente chirriantes.

Silence Yourself tiene 4 o 5 canciones absolutamente rompedoras: I am here, City’s full, She Will, Face Me, Husbands (la joya de la corona) y no sobra absolutamente nada en él.

Otro disco que podemos enclavar dentro de la corriente revival post punk o after punk sumándose a los nombres de Holograms, Toy, Cold Cave, Girls Names, Diiv, Soft Moon y similares, posiblemente encabezando el grupo junto a los últimos mencionados. De todas maneras aunque sus referentes sean tan claros, Savages tienen personalidad propia convirtiendo este Silence Yourself en un disco realmente disfrutable.

SAVAGES - SHUT UP

SAVAGES - SHE WILL

SAVAGES - HUSBANDS



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