It feels like a hundred years.
A veces se me aparecen en el umbral entre el sueño y la vigilia, vienen hacia mí y ya no estoy solo.
Ses coses no són fàcils per ningú dins aquest iglú tan descongelat.
The one and only time I ever saw Toxic Boy cry was when some sodium chloride got into his eye.
La gente necesita conocer tu opinión de mierda.
There's a river in me Running to the sea There's a river in me A river when she holds me
I am a rock She is the sea Shaping each other's forms
As time goes by And waves go forth Her face is relaxed Her body Climaxed
Now the river is dry Left me unsatisfied There's no river in me anymore No more kisses on the shore
Feels like loosing my head Footprints deep in the sand As I cast about my option (I see) Close to the shore A diver who descends To the ocean He may come back with my girl Or he may never never return
Feels like loosing a leg Something on which you stand As I cast about my option (I) Become aware I'm the diver who descends To the ocean I may come back with my girl Or I may never never return
Whatever you choose Don't choose to look away Whatever you choose Don't choose to fade away
Un darrer esforç, una última fuetada (però tampoc cal que sigui de les de Koeman) i endavant, a deixar enrera tot aquest temps invertit. Justificat, no malbaratat, clar que si, però això no vol dir que no hagi estat complicat. Tranquil.litat, cap fred i endavant, sempre endavant. I si no surt bé, doncs a tornar-hi que tampoc passa res.
Demà recuperaré la meva Vida i mai millor dit, la cançó es fosca però el current mood és bo, l'adeqüat. Pànic? no, això als streets of London -juer, cóm ho van clavar-. Ganes d'enllestir, ordenar i recuperar alguna neurona que s'ha quedat pel camí.
Anímic es un grupo que se había
situado en un folk, a mi entender, falto de fuerza y que no hacía justicia a la
magnífica voz de Louise Samson ni a las trabajadas letras de Ferrán Palau. Como
esta corriente folkie me transmite más bien poco recibí el nuevo trabajo del grupo,
Hannibal, con una cierta suspicacia y la sorpresa que me he llevado ha sido mayúscula, tanto que no he podido dejar de
escucharlo desde entonces y se ha convertido en uno de los mejores trabajos que
he escuchado en los últimos meses.
El disco empieza con dos delicias
llamadas Horse’s Mane y The Others , canciones en las que reina la fascinante voz de Louise
Samson salpicada de exhuberancia instrumental, con precisos riffs de guitarras y cortantes bajos pero es la
creciente presencia de la batería la que termina apoderándose de las canciónes.
Este protagonismo de la percusión
pasa a ser el denominador común en la mayoría del disco y convierte a Hannibal,
la canción, en una marcha de guerra que nos traslada atiempos del general cartaginés, atravesando
los Alpes a lomos de su elefantes arrasando y devastando todo lo que encuentra
a su paso. A continuación, la maravillosa Rei Blanc, con ese toque alucinado y
vacilón que no deja de emparentarlo con el Close to Me de los referenciales The
Cure.
Después de estas dos joyas un
momento de pausa con Wooden Gun y sus teclados etéreos que nos desplazan a los
oscuros ochentas mientras Louise sobrevuela por encima de ellos(insistimos con The Cure, esta pieza
encajaría perfectamente en Faith).
En El Crani i la Serp és Ferran
Palau quien canta mientras los coros y las percusiones crecen y
crecen sin parar llevándonos al desasosiego acorde con la letra de la canción.
Tras semejante prodigio toma el
protagonismo Skeletons, convirtiéndose en una fantástica bomba rítmica de dos
minutos escasos. Llega el momento de la reflexión con Oración que nos da un
respiro después de tanta intensidad para rematar el álbum con la postrera Shoot
Em Up, una pieza que va creciendo y creciendo y que nos lleva de su mano al
Apocalípsis (aunque la versión en estudio solo deja intuir la fuerza del
magnífico crescendo que realizan en directo) y te deja con ganas de más
mientras en disco –o CD- ha dejado de girar en el reproductor.
En este nuevo trabajo, Anímic se
han impregnado de oscuridad. Esto les ha proporcionado nuevas texturas y
profundidades. Un magnífico trabajo con las percusiones ha tomado el
protagonismo secundado por unas agresivas guitarras y unos punzantes bajos.
Destancando siempre la fantástica voz de Louise Samson y un Ferrán Palau que
saca nota alta en todos los temas que canta.
El disco transmite sensación de
unidad con dos conceptos sobre los que bascula el mismo: la oscuridad (o
muerte) y la guerra. La portada en blanco y negro con el esqueleto del mamut,
el título del mismo –Hannibal- fabuloso guerrero, sus percusiones que se
intuyen llamadas a la lucha, títulos como Skeletons, El Crani i la Serp o Shoot
Em Up y de nuevo, la presencia del esqueleto en los vídeos no hacen más que
reforzar esta idea. El hecho de que todas las canciones tengan un altísimo
nivel y no haya ninguna bajada del mismo, también ayuda a ver el disco como un
todo y no por partes disgregadas. Otro de los grandes aciertos es que a pesar
de este envoltorio oscuro relucen perlas de pop incluso bailable como son Rei Blanc y
Skeletons.
Definitivamente, Anímic han
encontrado el camino a seguir y Hannibal es un gran disco que sitúa definidamente
a la banda en primera línea dentro de la música “Indie” nacional.