It feels like a hundred years.
A veces se me aparecen en el umbral entre el sueño y la vigilia, vienen hacia mí y ya no estoy solo.
Ses coses no són fàcils per ningú dins aquest iglú tan descongelat.
The one and only time I ever saw Toxic Boy cry was when some sodium chloride got into his eye.
La gente necesita conocer tu opinión de mierda.
Aquellos ojos, aquella boca. También se lo preguntaba Bowie.
Qué maldición, aquellos ojos eran turbios,
yo sucumbí a esos besos sucios,
aquella falda desgastada me mató,
uo uo uo, aquellos ojos eran turbios.
Oh nena, no más, aquellos ojos,
no pude aguantar, aquellos ojos,
oh nena, no más.
Labios de ron rosal silvestre, fue mi perdición,
andares con tacón de vértigo,
esa mirada extraña, hizo mella en mí,
oh yeah oh yeah oh yeah,
aquellos ojos eran turbios.
Oh nena, no más, aquellos ojos,
no pude aguantar, aquellos ojos,
oh nena, no más.
Más de tres años después de Reflektor, los canadienses Arcade Fire anuncian su nuevo disco Everything Now. Enorme expectación, no en vano son junto a Radiohead los grupos más influyentes del pop-rock de la última década, que se incrementó al anunciar que su nueva obra sería un disco de pop ligero, variando respecto el disco doble anterior quizá conscientes del esfuerzo que suponía escucharlo entero (dudo que lo haya hecho nadie en los últimos 2 años) por largo y por inconsistente.
Con estas expectativas nos disponemos a escuchar el disco. Se inicia con Everything Now (continued) que no es más que una intro, un interludio que deja paso a la canción que da nombre al disco y que ha sido un perfecto primer single; exuberante, contagioso y directo a la pista de baile, con ecos de Abba y pop sueco en general y en el que cabe de todo en sus cinco estelares minutos: ritmos de electrónica setentera, coros gospel, sonoridades templetonianas e incluso flautas africanas. Tras esta gozada llega Signs of Life, en la que beben del Philadelphia Sound y los Bee Gees para lograr un tema de funky discotequero gracias a bajos y unos acertados sintetizadores. Las siguientes Creature Comfort y Peter Pan destacan por las baterías electrónicas y, de nuevo, los sintetizadores aunque en ambos casos una estructura reiterativa y un tratamiento vocal gritón por parte de Win junto con unos coros molestos arruinan ambos temas, llegando a aburrir la segunda. Continúa con Chemistry, con una extraña combinación de arreglos ska, riffs rockeros y una excesiva repetición con un machacón uso de la palabra que le da título. Una canción horrible, de lo peor que han hecho nunca.
La segunda mitad empieza con las dos versiones de Infinite Content, inferiores ambas a dos minutos. La primera es frenética y desbocada, moviéndose en coordenadas similares a temas anteriores como Month of May o, incluso, No Cars go consiguiendo un buen tema. La segunda vendría a ser su reverso tranquilo, con un aroma country lánguido bastante desafortunado haciéndose fatigosa pesar de su corta duración. Tras ella llega Electric Blue, en la que Régine tiene total protagonismo aunque se pasa de rosca con un registro muy agudo y el abuso del falsete, transformando la pretendida emotividad en molestia para el oyente.
En estos momentos Everything Now se ha desmoronado totalmente y uno ya empieza a estar hastiado de tanta inanidad. Justo aquí, llega la sorpresa al guardarse para el final una triada de canciones de muchos quilates: Good God Damn marcada por un bajo funkie y una interpretación que recuerda al Bowie más crooner. Put your Money on me, un tesoro, con una base electrónica que vertebra toda la canción –al estilo de We Exist- logrando un tema delicioso que se convierte en la mejor canción del disco incluso a la altura de los grandes temas de los canadienses. En We don’t deserve love rebajan el tono y de la mano de unos vaporosos y bellísimos sintetizadores nos conducen a un emotivo crescendo marca de la casa, en el que los coros delicadísimos de Régine se ensamblan a la perfección con la sobriedad de Win al cantar dando como resultado una preciosa canción de seis minutos. El disco se cierra con Everything Now (continued), tema regido por unos pausados teclados que producen el efecto de un barco llegando a puerto tras la travesía. El inicio y el final tienen el mismo título para reforzar un punto de vista circular y conceptual.
Para producir el disco, han aparcado a James Murphy que produjo Reflektor y se han rodeado de gente como el bajista de Pulp, Steve Mackey, Thomas Bangalter de Daft Punk, Geoff Barrows de Portishead y el ya utilizado anteriormente Markus Dravs. Entre todos ellos han conseguido un sonido añejo con una destacadísima presencia de sintetizadores y varias baterías eléctricas, aunque también es cierto que tanta nómina de colaboradores ha acabado redundando en una cierta dispersión. En las letras siguen ahondando en sus conceptos fundamentales: el amor imperecedero, la muerte, el suicidio y, en esta ocasión, incluso es un trabajo pseudo conceptual sobre la influencia de la tecnología en la sociedad actual y, especialmente, el consumismo desenfrenado en que se ha convertido el capitalismo y la necesidad de conseguir y saciarlo todo con inmediatez, sin espera, de aquí el omnipresente Everything Now.
Everything Now es un disco irregular, casi de transición. Oscila entre momentos muy álgidos como el súper single Everything Now (aunque tanta efectividad le convierte en perecedero a corto plazo) y especialmente la triada final Good God Damn, Put your Money on me y We don’t deserve love y momentos de vacuidad o piloto automático importantes como Chemistry, Peter Pan o Electric Blue. Son suficientes cinco buenas canciones para salvar un disco? Posiblemente sí, aunque es evidente que no es, ni de lejos, su mejor trabajo y viniendo de un grupo como Arcade Fire, sabe a poco. Cabe decir que si este fuese su disco debut, no trascendería en absoluto y solo se recordarían un par de temas. Con Everything Now, Arcade Fire confirma el adiós definitiva a la épica arrebatada que los alumbró hace ya más de diez años para adentrarse en otros caminos que transitan con desigual fortuna.
Por experiencia -y desengaños varios- uno acaba desconfiando de las superbandas. En muchas ocasiones no son más que meros pasatiempos en los que músicos famosos se juntan para publicar un disco precipitado y anodino, montar una gira y embolsarse una buena cantidad de dinero. Una de las mayores excepciones a esta regla son The New Pornographers que hace unos meses publicaron Whiteout Conditions, su séptimo disco desde 2000, por lo que no solo son una excepción sino que tienen una trayectoria más que consolidada.
Los canadienses hace tiempo que encontraron su particular piedra filosofal que no cejan en afinar y perfeccionar para conseguir todavía mejores resultados: una suerte de power pop salpicado de enérgicos sintetizadores que enmarcan unas fantásticas melodías alternándose al cantar -en unos bonitos juegos de armonías vocales- tanto AC Newman, Dan Bejar como Neko Case o la sobrina del primero, Kathryn Calder.
El excelente nivel de su obra anterior, Brill Bruisers, la ausencia en este trabajo de Dan Bejar -al estar volcado en el nuevo trabajo de Destroyer- así como el cambio de batería, relevando Joe Seiders al miembro inicial Kurt Dahle, provocaban dudas ante la salida del nuevo LP pero Whiteout Conditions responde totalmente a las expectativas, si no las supera, gracias a su colección de grandes canciones. El disco se inicia de forma espectacular debido a sus grandiosos cuatro primeros temas: Play Money, Whiteout Conditions, High Ticket Attractions y This is the World of the Theater, cuatro temas exuberantes, vitalistas e infecciosos, pudiendo ser claros singles cada uno de ellos, y que conforman uno de los mejores inicios en lo que llevamos de año. Una auténtica gozada escucharles cantar y notar como sus canciones traspúan lo que se divierten tocando. La parte central del disco la componen Darling Shade, Second Sleep y Colosseums y transita por terrenos algo diferentes; bajan ligeramente el ritmo frenético, los temas se acortan y las pueblan unos imaginativos arreglos, destacando incluso en Colosseums el uso de un glockenspiel (o es una marimba?) que se encaja perfectamente al adaptarse su ritmo a los coros de los cantantes. El primer y único momento de reposo del disco lo encontramos en el octavo tema, We’ve been here before que termina derivando en un mantra atmosférico y espectral, para terminar el disco con otros dos temas soberbios: Clockwise y Avalanche Alley que enlazan con los iniciales y enganchan al oyente a otra espiral de ritmo contagioso mientras descubre, asombrado, que el disco ha llegado a su fin al escuchar como se separa la aguja del plato.
Once canciones para un total de cuarenta y un minutos, en un disco muy disfrutable que transcurre con rapidez y se hace muy corto provocando ganas de empezarlo de nuevo. Ante la ausencia de Dan Béjar, AC Newman carga con el peso del grupo, compone todas las canciones, potencia teclados y sintetizadores para dotarlas de unas inspiradas melodías que se ven favorecidas por lo bien que empasta su voz, tanto con Neko Case como con Kathryn Calder así como entre ellas mismas. Mención aparte destacar como brillan las partes vocales de Neko Case evitando caer en ningún momento en cierto histrionismo que aparece en sus trabajos en solitario. En cuanto al nuevo batería, Joe Seiders, se adapta perfectamente al grupo, destacando tanto en los rítmicos y veloces temas iniciales como, especialmente, en Darling Shade donde su batería es la gran protagonista.
A estas alturas de la función The New Pornographers difícilmente se convertirán en tu grupo favorito. El power pop es un género complicado para generar este tipo de adhesiones incondicionales pero, trabajo a trabajo, los canadienses han logrado una trayectoria encomiable con una colección de canciones más que destacable y este Whiteout Conditions es una nueva joya, otra más, a añadir a su reluciente catálogo. The New Pornographers sigue siendo uno de los grandes tapados y si alguien no les conoce y les descubre con este artículo, entonces la reseña habrá valido la pena.
Normalment quan sentim parlar d'una superbanda podem posar-nos a tremolar. Les expectatives mai acostumen a acomplir-se. Una o dos bones cançons i la resta, un munt de morralla sobrera.
Els New Pornographers són la clara excepció a la regla. Posseïdors d'una discografia més que digna -per no dir molt destacable- que ha superat amb escreix l'obra dels seus components. I això que estem parlant de gent com A.C. Newman, Dan Bejar, Neko Case, Kathryn Calder i algun altre.
Si en teniu ganes i curiositat doneu-los-li una oportunitat. Són de Champions.
We are champions of red wine, poured all over
It's what we're known for, find arms crossed lines
Crossed for old times, like starting over
Open up the headlamps, be poised to look for
You're coming over, you've done your research
It has the force of water, and we've got a lot here
The steps I take, back to you
The steps I take, back to you
I think we could save lives, if we don't spend them
Way undercover, I am not your love song
Love song gone wrong, I'm coming over
The steps I take, back to you
The steps I take, back to you
We are champions of red wine, poured all over
And we're coming over, we're coming over
We're coming over, we're coming over
Que no pase un día sin que des tu opinión de mierda
Que no pase un día sin que cuentes tus miserias
Ni un día sin hacer a alguien de menos
Ni un día sin abrir la caja de los truenos
España necesita conocer tu opinión de mierda
La gente necesita que le des tu opinión de mierda
Un montón de temas sueltos e inconexos
Aguardan el veredicto del experto
Todo lo que piensas es importante
Mejor que lo sueltes cuanto antes
Formas parte de ese noventa por ciento
De gente que se cree mejor que el resto
La gente está buscando en Internet tu opinión de mierda
Todo el mundo quiere conocer tu opinión de mierda
Estás en tu derecho de brindarnos una mierda de opinión
Los canadiensesArcade Fire,
posiblemente junto con Radiohead el grupo más “grande” de la música
alternativa, han requerido de los servicios de James Murphy (LCD Soundsystem)
para que les produzca su nuevo LP,Reflektor, el 4º en su carrera.
Después de 3 grandes discos y
tras haber perdido el factor sorpresa, muy probablemente la banda haya querido
dar un bandazo a su carrera, juntándose con un productor que les dé un barniz
electrónico (ahondando en el camino iniciado en la fantástica Sprawl II
-Mountains Beyond Mountains- de su enorme e infravalorado The Suburbs), dejando
a un lado la épica habitual de sus obras, una de las característica que les han
convertido en un referente.
Tras una campaña publicitaria de
amplia presencia en los medios se presentó el disco con el single de título homónimo, Reflektor, tema
espléndido y claramente dirigido a la pista de baile, a pesar de sus 7:34
minutos. Un acierto total para abrir el nuevo disco.
La siguiente canción, We Exist, con su enorme base
rítmica que recuerda a la genial Black is Black de Los Bravos y sus arreglos
discotequeros vacilones se convierte en otro gran tema que gana con las
escuchas.
A pesar de estos 2 magníficos
temas como inicio, su continuación no logra mantener el nivel; Flashbulb Eyes
se convierte en un batiburrillo de ritmos entrecortados que llegan a recordar a
un reggaeton amplificado, Here comes the Night Time solo es atractiva cuando se
acelera y alcanza un ritmo esquizofrénico (similar a Wonder II del último disco de my Bloody Valentine)
siendo el resto muy anodino. La falta de instrumentos de cuerda, marca de la
casa arcadefireana, se acusa mucho en Normal Person y en You Already Now en que
toda la canción gira en torno a Win, tanto que su voz se vuelve histriónica haciéndose
demasiado insistente.
Después de éstas, la acertada Joan
of Arc sabe a gloria subiendo el nivel y Here Comes the Night Time II da una tregua
antes de las 3 canciones siguientes: Awful Sound (Oh Eurydice), It’s never Over
(Oh Orpheus) y Porno, todas ellas superando los 6 minutos, demasiado tiempo
para unas canciones tan planas, con pocos instantes destacados y mucha
monotonía. Sus casi 20 minutos son un “polvorón de difícil digestión”
provocando dispersión en la atención del oyente.
Atención que se recupera
inmediatamente con las 2 últimas composiciones del disco; Afterlife y
Supersymmetry, 2 auténticas maravillas en que la conjunción entre Arcade Fire y
James Murphy encaja a la perfección y logran cerrar el disco dejando un muy buen sabor de boca.
Es un mal disco? Para nada, un
disco que contiene Reflektor, We Exist, Joan of Arc, Afterlife y Supersymmetry
no puede ser malo pero su excesiva duración (75 minutos) y la gran diferencia
de calidad entre las canciones mencionadas y el resto son un lastre insuperable
para éste Reflektor.
La pátina electrónica que Arcade
Fire le han querido dar a su música le sienta bien pero no hasta el punto de
ser su característica principal. Se acusa mucho la ausencia de guitarras,
violines y otros instrumentos de cuerda que definen su sonido. Su sustitución
por bases electrónicas se revela insuficiente y la solución no estriba en dar
mayor protagonismo (aún) a la parte
vocal de Win, ya que ésta se convierte en excesiva en varios momentos.
Reflektor sería mucho mejor y más
disfrutable si lo hubiesen podado en 3-4 canciones y recortado la duración de
varias de ellas. Aún así, tanto Reflektor, We Exist y Afterlife ya son nuevos clásicos de la banda canadiense.
Here we go They're back again Look alive, warn your friends We are warm and we are safe Enjoy it while you can Before things change
We have got to take cover, Brother We have got to take cover, Brother
Lie down in a field if you can Look at the night sky Oh, where does it end? Sometimes it hurts when you Care about me But it's going to hurt more when They take you away from me We have go to take cover, brother We have got to take cover, brother
Here we go again Oh midnight knocks! Oh explosions! Maybe it's all made up in our heads This happens to me when i'm bored Or depressed
Here is the best part of the song Where I admit that i might be wrong Because if they are good and if They are right Then they'll have their rapture one Of these nights But if they are wrong