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miércoles, 6 de enero de 2021

DENIS GUEDJ - EL TEOREMA DEL LORO. Una crítica


Hace unos meses me regalaron El Teorema del Loro de Denis Guedj, con una amarillísima portada -color típico de Compactos de Anagrama- a juego con el animal del título. Lo cierto es que no me sonaba de nada, pero el reclamo de libro divulgador de matemáticas -comparándolo con Jostein Gaarder y El Mundo de Sofía o, añado yo, Oliver Sacks y los diferentes libros que ha publicado- me pareció de lo más atractivo.

El protagonista es Pierre Ruche, un anciano filósofo de 84 años. Propietario de una librería en París, un desafortunado accidente le postró en una silla de ruedas cediéndole la propiedad a su ayudante y desde entonces vive con ella y sus 3 hijos: Max, que tiene 12 años y los gemelos Léa y Jonathan, varios años mayores. No quiero olvidarme de Sinfuturo; un llamativo loro al que Max rescató recientemente del mercado de Las Pulgas.

Ruche recibe dos sorprendentes cartas de su viejo amigo de la universidad Elgar Grosrouvre (del que no sabe nada desde hace varias décadas).  En ellas le cuenta que vive en Manaos -en el Amazonas-, que se enriqueció cuantiosamente con sus negocios y gastó parte de su fortuna adquiriendo valiosísimos libros de matemáticas, casi únicos en el mundo, hasta conformar la, posiblemente, mejor biblioteca histórica de matemáticas del mundo. También añade 2 cosas muy importantes: ha conseguido resolver por primera vez varios de los problemas matemáticos más famosos de la historia y que le cede su espléndida biblioteca porque tiene miedo de que quieran asesinarle para robársela. Regalo al que no podrá negarse porque ya está embarcada y en camino. La segunda carta confima los peores presagios de Grosrouvre ya que viene dentro de una comunicación de la policía local informando de su muerte en un incendio que ha destruido totalmente su casa.

Ruche está convencido de que su viejo amigo le ha dejado pistas sobre la resolución de los problemas matemáticos en sus cartas y en los libros, así como también sobre quien ha sido el causante de su muerte. Ante ello, decide emprender la doble investigación a través del análisis de los volúmenes que recurren la historia de las matemáticas ayudado por sus jóvenes compañeros.

Esta vendría a ser la alargada sinopsis de la historia. A partir de aquí vemos desfilar por El Teorema del Loro a los matemáticos más importantes de la historia con sus vidas, descubrimientos y contribuciones: desde Tales y Pitágoras hasta Gauss o Euler, pasando por Arquímedes, Aristóteles, Al-Jwarizmi, Tartaglia, Napier, Bernoulli, Fermat o Goldbach (entre otros muchos), mientras los protagonistas intentan descubrir entre las notas de Grourouvre la resolución a los misterios planteados.

La enumeración de autores que he realizado es larga y me he dejado unos cuantos sin nombrar. En este tipo de libros con intención divulgadora distingo por un lado la parte científica y, por otro, la trama principal que pueda justificar la aparición de la teoría científica (o que permita descansar de ella) y allí es donde fracasa El Teorema del Loro. Los personajes, exceptuando quizá a Ruche, adolecen de una falta de profundidad acuciante: Max es un pequeño genio de 12 años totalmente autónomo y que hace siempre lo que le da la gana independientemente de su edad; los dos hermanos gemelos son dos snobs insoportables que no aportan nada a la narración y la madre; que tendría que ser clave, es una mera anécdota que se limita a aparecer y desaparecer de las páginas. Al inicio, incluso abre una puerta interesante dando indicios de su vida personal pero curiosamente el escritor se olvida de ello y no vuelve a incidir en ello descartando un aspecto que pintaba interesante. Además, el desarrollo de la hipotética investigación va dando tumbos de forma deslavazada, sin ningún avance, hasta que en la parte final, da la sensación de que el autor quiere cuadrarlo todo, demostrar la hipótesis, y no solo no lo consigue sino que todavía incrementa la sensación de confusión.

El Teorema del Loro de Denis Guedj no me ha parecido nada gratificante y me deja una cierta sensación de pérdida de tiempo, por lo que no lo recomeniendo en absoluto. Sus 531 páginas se hacen largas e incluso pesadas y no creo que con su lectura las matemáticas ganen demasiados adeptos, aunque también reconozco que la teoría matemática no es precisamente mi fuerte.  

Denis Guedj en la Wikipedia

Recomendación: 
No dejemos que la pandemia se nos lleve por delante ni que las nuevas formas de trabajo nos roben absolutamente todo el tiempo y no dejen tiempo para nuestras aficiones.
Mientras escribía esta reseña solo he escuchado discazos: el homónimo de Clap Your Hands And Say Yeah; Funeral de Arcade Fire, Vengeance de New Model Army y Las Causas Perdidas de Neleonard. Babita continuada.

sábado, 14 de octubre de 2017

Arcade Fire- Everything Now. Una crítica


Más de tres años después de Reflektor, los canadienses Arcade Fire anuncian su nuevo disco Everything Now. Enorme expectación, no en vano son junto a Radiohead los grupos más influyentes del pop-rock de la última década, que se incrementó al anunciar que su nueva obra sería un disco de pop ligero, variando respecto el disco doble anterior quizá conscientes del esfuerzo que suponía escucharlo entero (dudo que lo haya hecho nadie en los últimos 2 años) por largo y por inconsistente.


Con estas expectativas nos disponemos a escuchar el disco. Se inicia con Everything Now (continued) que no es más que una intro, un interludio que deja paso a la canción que da nombre al disco y que ha sido un perfecto primer single; exuberante, contagioso y directo a la pista de baile, con ecos de Abba y pop sueco en general y en el que cabe de todo en sus cinco estelares minutos: ritmos de electrónica setentera, coros gospel, sonoridades templetonianas e incluso flautas africanas. Tras esta gozada llega Signs of Life, en la que beben del Philadelphia Sound y los Bee Gees para lograr un tema de funky discotequero gracias a bajos y unos acertados sintetizadores. Las siguientes Creature Comfort y Peter Pan destacan por las baterías electrónicas y, de nuevo, los sintetizadores aunque en ambos casos una estructura reiterativa y un tratamiento vocal gritón por parte de Win junto con unos coros molestos arruinan ambos temas, llegando a aburrir la segunda. Continúa con Chemistry, con una extraña combinación de arreglos ska, riffs rockeros y una excesiva repetición con un machacón uso de la palabra que le da título. Una canción horrible, de lo peor que han hecho nunca.


La segunda mitad empieza con las dos versiones de Infinite Content, inferiores ambas a dos minutos. La primera es frenética y desbocada, moviéndose en coordenadas similares a temas anteriores como Month of May o, incluso, No Cars go consiguiendo un buen tema. La segunda vendría a ser su reverso tranquilo, con un aroma country lánguido bastante desafortunado haciéndose fatigosa pesar de su corta duración. Tras ella llega Electric Blue, en la que Régine tiene total protagonismo aunque se pasa de rosca con un registro muy agudo y el abuso del falsete, transformando la pretendida emotividad en molestia para el oyente.


En estos momentos Everything Now se ha desmoronado totalmente y uno ya empieza a estar hastiado de tanta inanidad. Justo aquí, llega la sorpresa al guardarse para el final una triada de canciones de muchos quilates: Good God Damn marcada por un bajo funkie y una interpretación que recuerda al Bowie más crooner. Put your Money on me, un tesoro, con una base electrónica que vertebra toda la canción –al estilo de We Exist- logrando un tema delicioso que se convierte en la mejor canción del disco incluso a la altura de los grandes temas de los canadienses. En We don’t deserve love rebajan el tono y de la mano de unos vaporosos y bellísimos sintetizadores nos conducen a un emotivo crescendo marca de la casa, en el que los coros delicadísimos de Régine se ensamblan a la perfección con la sobriedad de Win al cantar dando como resultado una preciosa canción de seis minutos. El disco se cierra con Everything Now (continued), tema regido por unos pausados teclados que producen el efecto de un barco llegando a puerto tras la travesía. El inicio y el final tienen el mismo título para reforzar un punto de vista circular y conceptual.


Para producir el disco, han aparcado a James Murphy que produjo Reflektor y se han rodeado de gente como el bajista de Pulp, Steve Mackey, Thomas Bangalter de Daft Punk, Geoff Barrows de Portishead y el ya utilizado anteriormente Markus Dravs. Entre todos ellos han conseguido un sonido añejo con una destacadísima presencia de sintetizadores y varias baterías eléctricas, aunque también es cierto que tanta nómina de colaboradores ha acabado redundando en una cierta dispersión. En las letras siguen ahondando en sus conceptos fundamentales: el amor imperecedero, la muerte, el suicidio y, en esta ocasión, incluso es un trabajo pseudo conceptual sobre la influencia de la tecnología en la sociedad actual y, especialmente, el consumismo desenfrenado en que se ha convertido el capitalismo y la necesidad de conseguir y saciarlo todo con inmediatez, sin espera, de aquí el omnipresente Everything Now. 


Everything Now es un disco irregular, casi de transición. Oscila entre momentos muy álgidos como el súper single Everything Now (aunque tanta efectividad le convierte en perecedero a corto plazo) y especialmente la triada final Good God Damn, Put your Money on me y We don’t deserve love y momentos de vacuidad o piloto automático importantes como Chemistry, Peter Pan o Electric Blue. Son suficientes cinco buenas canciones para salvar un disco? Posiblemente sí, aunque es evidente que no es, ni de lejos, su mejor trabajo y viniendo de un grupo como Arcade Fire, sabe a poco. Cabe decir que si este fuese su disco debut, no trascendería en absoluto y solo se recordarían un par de temas. Con Everything Now, Arcade Fire confirma el adiós definitiva a la épica arrebatada que los alumbró hace ya más de diez años para adentrarse en otros caminos que transitan con desigual fortuna.

EVERYTHING NOW 

PUT YOUR MONEY ON ME

SIGNS OF LIFE

Everything Now en Spoti

jueves, 14 de septiembre de 2017

Luís Brea y el Miedo- Usted se encuentra aquí. Una crítica




Usted se encuentra aquí es el tercer disco de Luís Brea, segundo bajo el nombre Luís Brea y el Miedo que da cabida en él a la banda que le acompaña, y tiene el objetivo de querer afianzar el incremento de popularidad obtenido, tal y como presagiábamos, tras la publicación de su magnífico trabajo homónimo dos años atrás.

El disco empieza exuberante con tres canciones inmediatas y efervescentes: Nueva Generación, Amanece y Kraken en las que mandan unas guitarras espléndidas y unos efectivos estribillos. Temas power-pop de alcance instantáneo que enganchan con rapidez al oyente, de hecho tanto la primera como la última del terceto han sido lanzadas como single. Reducen ligeramente la velocidad en las siguientes Como una ola (valentía la suya al utilizar este título) con un inicio que puede recordar a Pulp aunque luego la canción sigue por otros derroteros, y la juguetona y gritona Perfecto.

En la parte central del LP viran la dirección aparcando el vértigo de la primera mitad, para ofrecer unos registros muy diferentes; Habanera donde Luís Brea se vuelve a transformar en Julio Iglesias, tópico tan recurrente como real en su carrera, para entregar un tema que coquetea con el bolero. La confesional y ligeramente autocomplaciente Berlín. El Estanque donde -quizá estoy influido por el título- el cantante homenajea bunburizando (época inicial Héroes) en un evocador tema y Trenes, en el que un bajo vibrante soporta todo el peso de la canción.


Para el final, en la esquina más recóndita, reservan dos gratas sorpresas: la crepitante Manuel Rodríguez y, especialmente, La Casa del Misterio, un tema de letra melancólica con un desarrollo que lleva a un crescendo irresistible, en unas coordenadas similares a los mejores momentos de Arcade Fire.


Usted se encuentra aquí es un disco continuista al seguir los patrones que les llevaron a un cierto éxito en su disco anterior. La banda formada Jorge Martí (guitarra y sintes), Lázaro Fernández (Batería), Nacho Mora (bajo y coros) está plenamente consolidada ofreciendo un sonido compacto y enérgico, con protagonismo de las guitarras bien secundadas por bajos rítmicos y enriquecido con precisas y acertadas líneas de sintetizador. Consciente de que sus mejores temas son los más rítmicos y trabajados, por momentos incluso power-pop, Luís Brea prácticamente renuncia a su faceta de cantautor clásico dándole escasa cancha en este trabajo. Estableciendo paralelismos, Nueva Generación vendría a ser El Verano del Incendio y La Casa del Misterio tiene el mismo aroma poderoso a canción mayúscula que desprendía Mil Razones.

Las letras continúan versando principalmente sobre las relaciones amorosas y la cotidianeidad pero en esta ocasión son más brumosas, crípticas y abstractas, incluso perdiendo un poco su lírica reconocible, renunciando al detalle de una escena puntual por un concepto más genérico y abierto. Esta niebla no beneficia a sus canciones, especialmente los temas menos directeos, ya que las letras visuales y perdurables de Luís Brea es uno de sus principales aciertos. Por ahí hemos leído que este oscurantismo deriva de una mayor madurez aunque lo cierto es que corren el riesgo de acercarse a una serie de grupos muchísimo más vulgares en sus textos, que tienen la costumbre de recurrir a la trascendencia para envolver su falta de mensaje. Aunque también tenemos que reconocer que varios de ellos disfrutan, incomprensiblemente, de amplio reconocimiento.   

Usted se encuentra aquí confirma el paso adelante dado por Luís Brea y el Miedo, logrando una consolidación del sonido y potencial del grupo y ofreciéndonos unas muy disfrutables canciones como Nueva Generación, Manuel Rodríguez y La Casa del Misterio aunque, en conjunto, no logra superar a su predecesor. A pesar de ello, su nivel es muy superior a la mayoría de discos que se publican dentro del indie español.


NUEVA GENERACION (Atentos a los cameos)

LA CASA DEL MISTERIO
AMANECE

USTED SE ENCUENTRA AQUÍ en Spoti

OTRAS RESEÑAS DEL GRUPO:

viernes, 8 de septiembre de 2017

Will Self- Mi idea de la Diversión. Una crítica





Cuando estoy en casas ajenas siempre dedico una mirada a recorrer los libros a la vista. Como tenga un mínimo de confianza enseguida me pongo a dar la tabarra con ellos y pido una recomendación (por muy snob que uno sea, hay un mar de títulos y escritores que desconozco). Hace unos meses en casa de un familiar y ante la espléndida biblioteca que posee, estuver un buen rato deleitándome en su contemplación para terminar llevándome Mi idea de la diversión de Will Self. No tenía ninguna referencia sobre el libro pero palabras en su contraportada como divertidísima, malévola, comicidad feroz o humor muy negro me convencieron totalmente.



En una cena con sus amigos, tan burgueses como él, a Ian Wharton –triunfador ejecutivo treintañero- le preguntan sobre qué entiende por diversión. Ian, impertérrito, elude la cuestión y se pone a escuchar al resto de asistentes ya que no puede confesar en voz alta su perversa, depravada y enfermiza idea de la diversión. Tan repulsiva y cruel que su sola mención provocaría el desprecio de sus semejantes y, casi con total certeza, alguna denuncia que acabaría con sus huesos en una oscura mazmorra policial.
Pero Ian no fue siempre tan malévolo. Una vez fue un niño inocente. Tan inocente como retraído y solitario. Una madre siempre atareada y la ausencia de un padre fugado provocaron que Ian aceptara sin rechistar la presencia y guía de un tutor impuesto, el Sr. Broadhurst, un viejo amigo de la familia. Cuando a un muchacho joven e impresionable, autotorturado por poseer una prodigiosa capacidad eidética (habilidad comúnmente conocida como memoria fotográfica) le tutela un ser tan misterioso como descomunal, tan elegante como egoísta, tan excéntrico y excesivo como metódico, cualquier cosa puede enraizar en el cerebro del talentoso Ian, pudiendo convertir la brújula de sus enseñanzas en una peligrosa deriva que le lleve a despreciar totalmente a sus semejantes.



Y sí, yo también creo que la sinopsis promete y si además, le añadimos un sustrato de humor cáustico soterrado entonces las expectativas de lectura disfrutable se disparan exponencialmente. Pero no, y siento mucho pinchar el globo, en absoluto cumple lo prometido. El libro se divide en dos partes: la infancia-adolescencia de Ian y su edad adulta. En la primera, reflejo de la admiración del chico por su tutor y como su influencia va calando en él, tiene un estilo perezoso y tedioso plasmando la misma afición al pleonasmo en la escritura que el Sr. Broadhurst en su lenguaje y explicaciones. Párrafos con abundantes símiles y metáforas, un vocabulario barroco y rebuscado no consiguen más que cansar al lector, sobrevolando una permanente sensación de que la historia no lleva a ninguna parte. La segunda parte es un delirio constante, una incursión permanente en el absurdo, un absurdo tan excesivo como poco esclarecedor y, por tanto, innecesario. Las páginas transcurren en un insulso y disparatado limbo cotidiano, hasta que llega un momento en que el autor decide acabar la historia y, en unas pocas hojas, abre una puerta mágica que alumbra a Ian las claves de su comportamiento, provocándole una revelación, una aceptación que le permiten llegar tan pancho al final del libro. Con la salvedad de que esta revelación guarda poca coherencia con lo leído en las casi trescientas páginas anteriores.



Recargada tendencia al ornamento superfluo, escaso interés de la acción, historias paralelas insustanciales. El uso de estas expresiones dan una idea de la aridez de su lectura con el consiguiente desinterés hacia el devenir de Ian. Ante esto, por qué no dejé el libro? Primero por cabezota (mi inmensa fe en un giro prodigioso que no se producirá) y luego, porque reconozco que a partir de la página cien recurrí a la lectura en diagonal, hecho éste que me ayudó decididamente a llegar al final. Asumo que muy posiblemente sea culpa mía y no haya entendido absolutamente nada, ni mucho menos haya detectado las claves ocultas que deben poblar la narración para convertir la lectura en interesante y, ya no digamos, en cáustica, divertida y gratificante.



En este páramo creo que es necesario mencionar la ingente labor de traducción llevada a cabo por Cecilia Cerani y Txaro Santoro para trasladar el recargado universo de Will Self al castellano. Creo que no puedo destacar nada más salvo que acabó pareciéndome una total pérdida de tiempo. O siendo más elegante, digamos que la historia surgida de la imaginación del autor no tiene nada que ver con Mi idea de la diversión.


Will Self en la Wikipedia

Recomendación: 
Más que una recomendación, una orden: devolver siempre los libros prestados.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el refrescante Watercourse de Sea Pinks, el decepcionante Everything now de Arcade Fire así como el contundente How did we get so dark de Royal Blood, sin dudar una de las mejores bandas de la actualidad.

viernes, 6 de junio de 2014

PRIMAVERA SOUND 2014



NEUTRAL MILK HOTEL: Tenir al meu voltant un karaoke amb el magnífic In the Aeroplane over the Sea va ser tota una experiència. Que uns sonats amb una guitarra, una trompeta, una tuba, una bateria, 3 serrutxos i vàries coses rares més ens transportessin a una Festa Major de qualsevol llogaret de Louisiana i ens ho passessim collonudament bé, va ser fantàstic. El concepte "obra de culte" va baixar a la terra i es va fer tangible. Meravellós. El millor concert del festival.


BELAKO: Després de seu impactant disc Eurie tenia moltes ganes de veure'ls en directe. I qualsevol expectativa es va quedar curta. Rabia, intensitat, entrega i, sobretot, cançons. El seu hipnotisme fa que sigui impossible apartar la vista de l'escenari. Un dels grups amb més potencial del rock d'aquest país (per imperatiu legal) i són insultantment joves. Estan a un metre de fer-se enormement grans i populars, és el moment de veure'ls.


PIXIES: Em vaig treure una espineta. Un dels meus grups preferits de tots els temps i no els havia vist mai (malgrat que en Frank Black es veu de molt lluny). Hey, Where's is my mind, Monkey gone's to heaven, Here comes your mind, Debaser... totes, les van tocar totes, però a més Gouge Away, Isla de Encanta, Vamos, Ed is Dead, I've been tired, Crackity Jones... i això que presentaven disc. Un autèntic karaoke. Fora prejuicis, continuen sent fantàstics.



NINE INCH NAILS: Una descomunal apissonadora. Apabullants i comptant amb un so contundent i molt potent, el millor del festival sense cap dubte. Trent Reznor s'agegantava entre la foscor i els complexes equilibris de llums i fum que el seguien i nosaltres, l'expectant públic, ens anàvem empetitint per moments. Absolutament demolidors i genials.

 
EL ÚLTIMO VECINO: Veure com la seva batidora, on són ingredients principals Family i New Order, és tan resultona en directe i com les seves perfectes cançons pop ens van fer ballar sense parar, va ser tot un goig i ens ho van fer passar molt bé. Els trencats moviments del cantant i el seu vuitantè estilisme em van transportar als dissabtes matí de la meva adolescència, quan mirava La Bola de Cristal. Una gratíssima confirmació.



SUPERCHUNK: Només portem 25 anys en això i ens encanta. En Mac no es va estar quiet ni una sol moment, què deu prendre aquest home?. Vigorós, divertit i exemplar. Una gran experiència i un gran pogo al meu costat (del qual em vaig apartar convenientment). Però no oblidem el més important, són uns músics esplèndids.



LOS PLANETAS: Perquè van ser una sorpresa, perquè van sonar de nassos en un escenari minúscul, perquè Jota va estar simpàtic i tot i perquè van saber triar un repertori generós. Va ser una petita festa entre amics. La llàstima, que només van tocar 6-7 cançons, podíem haver estat hores i hores.



 
ARCADE FIRE: Això seu és diferent, han passat la barrera de grup de música per passar a ser un espectacle. I durant el concert toquen una barbaritat de cançons fantàstiques però al final te n'adones que alguna cosa falla i que, malgrat haver flipat en colors, esperaves quelcom diferent, més orgànic, més tangible.


LOST FILLS: Per catxondos, irreverents, destroyers. Per actitud i simpatia. Però sobretot, perquè al darrera de tot aquest embolcall hi ha música, molt bona música amb unes lletres acollonants. Menys tonteria i més Lost Fills.



SPEEDY ORTIZ: Tornen temps grungies, les guitarres tornen a ser els protagonistes però els mires i, juer, són uns adolescents encara. Molt i molt intensos. Agradable confirmació.



LOOP: Un dels meus grups preferits per a moments de ruptura existencial, desaparegudíssims durant molt i molt temps (al menys per mi) em van sorprendre per la bona forma i elegància que van mostrar. Llàstima que algun solapament va fer que només els pogués veure 5-6 cançons. Grans.


SPOON: Malgrat l'enorme classe d'en Britt Daniel i les seves grans cançons, un festival tan desmesurat no és el recinte més adeqüat per paladejar a Spoon. L'absència de punts alts en la majoria dels temes fa que no s'adequï a un Primavera Sound. Ara, amb Underdog tothom es va tornar boig.

REFREE: En Raül és actualment un dels millors i més intel.ligents músics d'aquest país. Si al damunt l'envolta una banda magnífica, com la que porta actualment, només pot provocar que els seus concerts siguin espectaculars. Llàstima que l'havia vist feia ben poc, ja que a meitat de concert vaig marxar a un solapament qualsevol.
ANIMIC: I van començar els seus timbals de guerra, foscos i penetrants i es va desencadenar el diluvi. I allí ens vam quedar tots mullant-nos de mala manera, fins i tot la Louise es va quedar sense veu del constipat que duia, però ens van fer vibrar com ja fa temps que ho estan aconseguint. Un autèntic luxe, no us els perdeu.
WARPAINT: Hi tenia moltes expectatives i van sonar com al disc: etèries, armòniques, perfectament conjuntades. Tot tant bonic, com previsible i mancat d'ànima. Una, dos cançons molt bé, més temps, avorriment. Entren unes ganes boges de pujar a l'escenari i atansar les guitarres als altaveus i toquetejar algun pedal a veure si els hi entra una mica de mala llet i espavilen. Són tan bones com eixutes.
* Gràcies Toni, per la foto robada.


STANDSTILL: Amb els Standstill no hi va haver terme mig, s'encenien les fantàstiques llums pertanyents a Cenit i sabies que la cançó era un dels bonys del seu insubstancial Dentro de la Luz. S'apagaven les llums i ens tornaven bojos tocant alguna de les seves genials cançons anteriors a Adelante Bonaparte (bé, aquesta es salva). Un coitus interruptus de concert entre saltar i gaudir sense llums i quedar-te extasiat amb les projecccions però insatisfet amb la música. S'ho han de fer mirar.



KOKOSHCA: No m'acaben d'agradar en disc i no em van acaban de convèncer en directe. Podria ser que estés més preocupat per agafar lloc per Los Planetas que per mirar-los amb deteniment.




COLD CAVE: Foscor, molta foscor i entremig els sons tenebrosos dels seus teclats vuitanters. Tenia moltes expectatives en ells i malgrat decebre'm un xic no va estar malament del tot. De tota manera, els hi va faltar una mica de varietat (una guitarra, un baix...).



KVELERTAK: Una d'aquestes sorpreses que t'enduus a un festival com aquest. En un dels pocs moments en que no hi solapament (o que estàs tan cansat per canviar d'escenari) i et quedes al Vice, comencen a aparèixer guitarres sobre l'escenari: una, dos, tres i enmig un èmul d'Iggy Pop, pit a l'aire (amb la rasca que fotia) i pèls movent-se a tota velocitat. Heavy metal noruec, quasi res. Divertit durant una estona, l'hora i la reiteració va fer que no els acabés de veure.


DEAFHEAVEN: Passes despistat per davant del Pitchfork i escoltes un baix penetrant, unes guitarres nítides que comencen a teixir un dens tapís sonor i de sobte, et sorprèn una veu gutural que es menja el micro i no s'enten absolutament res. Puto black metal.... vaig durar el temps suficient per fer aquesta foto. 


DUM DUM GIRLS: El cert és que no les vaig veure, estaven ficadetes entre Superchunk i Spoon, però no em vaig poder resistir a fer-los-hi un parell de fotos. 


El PS14 ha tingut moltes altres coses: pluja, un magnífic i doblat Arc de San Martí, els mochila man de Heineken (que són una autèntica meravella), gent que es dedicaven a arrencar branques d'arbres com més grans millors,  quilòmetres i quilòmetres que es van acumulant a les cames i cues, cues a tot arreu, les més impressionants als caixers automàtics. L'estilisme força ridícul, as usual: Cabells tallats al 1 al clatell i amb tupé al davant desconjuntant amb barbes impossibles, l´únic problema és que els hipsters són mimètics i molts anaven exactament igual. Juraria que vaig veure uns quants amish encara que estan prou lluny d'Ohio. Horrendes diademes florals per tot arreu. Però el premi gros se'ls emporten el vestit d'ós que portava una noia tota orgullosa juntament amb els seus amics lloro i tigre. Eren vestits de pelutx... De tota manera, hi havia molta gent normal i això és digne de destacar.

Ah sí, vam odiar molt als VIP's (no per classe, sinó per pagar més) degut als llocs reservats, davant de tot, en alguns concerts mentre altres estàvem en una llauna de sardines.



viernes, 21 de marzo de 2014

Arcade Fire- Reflektor. Una crítica.


Los canadienses Arcade Fire, posiblemente junto con Radiohead el grupo más “grande” de la música alternativa, han requerido de los servicios de James Murphy (LCD Soundsystem) para que les produzca su nuevo LP, Reflektor, el 4º en su carrera.


Después de 3 grandes discos y tras haber perdido el factor sorpresa, muy probablemente la banda haya querido dar un bandazo a su carrera, juntándose con un productor que les dé un barniz electrónico (ahondando en el camino iniciado en la fantástica Sprawl II -Mountains Beyond Mountains- de su enorme e infravalorado The Suburbs), dejando a un lado la épica habitual de sus obras, una de las característica que les han convertido en un referente.


Tras una campaña publicitaria de amplia presencia en los medios se presentó el disco con el single de título homónimo, Reflektor, tema espléndido y claramente dirigido a la pista de baile, a pesar de sus 7:34 minutos. Un acierto total para abrir el nuevo disco.


La  siguiente canción, We Exist, con su enorme base rítmica que recuerda a la genial Black is Black de Los Bravos y sus arreglos discotequeros vacilones se convierte en otro gran tema que gana con las escuchas.


A pesar de estos 2 magníficos temas como inicio, su continuación no logra mantener el nivel; Flashbulb Eyes se convierte en un batiburrillo de ritmos entrecortados que llegan a recordar a un reggaeton amplificado, Here comes the Night Time solo es atractiva cuando se acelera y alcanza un ritmo esquizofrénico (similar a Wonder II  del último disco de my Bloody Valentine) siendo el resto muy anodino. La falta de instrumentos de cuerda, marca de la casa arcadefireana, se acusa mucho en Normal Person y en You Already Now en que toda la canción gira en torno a Win, tanto que su voz se vuelve histriónica haciéndose demasiado insistente.


Después de éstas, la acertada Joan of Arc sabe a gloria subiendo el nivel y Here Comes the Night Time II da una tregua antes de las 3 canciones siguientes: Awful Sound (Oh Eurydice), It’s never Over (Oh Orpheus) y Porno, todas ellas superando los 6 minutos, demasiado tiempo para unas canciones tan planas, con pocos instantes destacados y mucha monotonía. Sus casi 20 minutos son un “polvorón de difícil digestión” provocando dispersión en la atención del oyente.


Atención que se recupera inmediatamente con las 2 últimas composiciones del disco; Afterlife y Supersymmetry, 2 auténticas maravillas en que la conjunción entre Arcade Fire y James Murphy encaja a la perfección y logran cerrar el disco dejando un muy  buen sabor de boca.


Es un mal disco? Para nada, un disco que contiene Reflektor, We Exist, Joan of Arc, Afterlife y Supersymmetry no puede ser malo pero su excesiva duración (75 minutos) y la gran diferencia de calidad entre las canciones mencionadas y el resto son un lastre insuperable para éste Reflektor.


La pátina electrónica que Arcade Fire le han querido dar a su música le sienta bien pero no hasta el punto de ser su característica principal. Se acusa mucho la ausencia de guitarras, violines y otros instrumentos de cuerda que definen su sonido. Su sustitución por bases electrónicas se revela insuficiente y la solución no estriba en dar mayor  protagonismo (aún) a la parte vocal de Win, ya que ésta se convierte en excesiva en varios momentos.


Reflektor sería mucho mejor y más disfrutable si lo hubiesen podado en 3-4 canciones y recortado la duración de varias de ellas. Aún así, tanto Reflektor, We Exist y Afterlife ya son  nuevos clásicos de la banda canadiense.

Otras Reseñas:
Everything Now 
  
REFLEKTOR

WE EXIST

AFTERLIFE

REFLEKTOR en Spotify