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miércoles, 5 de febrero de 2020

SAMUEL BENCHETRIT - VUELVE. Una crítica



En mi librería habitual pedí a los libreros que me recomendasen algo ligero. Tuvimos a varios autores en la quiniela y finalmente la elección recayó en Vuelve de Samuel Benchetrit. El nombre del autor me sonaba muchísimo, aunque no terminaba de ubicarlo. Fue cuando llegué a casa y miré en la Wikipedia (decir que mi memoria prodigiosa  tuvo un flash revelador hubiera estado bien pero sería más falso que las promesas de los políticos) que recordé haber leído uno de sus Crónicas del Asfalto, además de ver que un desgraciado suceso acaecido años atrás le salpicó llevándole a las páginas de todo tipo de prensa (pero eso es harina de otro costal y no voy a tirar de recurso fácil).

El protagonista de la historia es un escritor de mediana edad. Aunque sería más concreto utilizar el pretérito más que el presente ya que hace tiempo que no escribe una sola línea, o sea que está en plena crisis creativa. A esto cabe sumarle que su vida familiar es un desastre; está separado sin superarlo y su hijo de dieciocho se fue hace unos meses a viajar por el mundo, dejándole solo y abandonado (o esta es su dramática interpretación).

Ha entrado en una rutinaria espiral procastinadora: de madrugada, mientras bebe, hace listas de buenos propósitos a poner en práctica al día siguiente. Se levanta pronto, divaga un poco, fuma, se vuelve a acostar otro rato largo, despierta, fuma, bebe, ve un reallity absurdo y se acuesta a media tarde. De noche, vuelve a empezar la rueda elaborando otra lista mágica que no cumplirá nunca.

Este bucle vicioso de hastío se rompe con la llamada de un productor televisivo para adaptar un viejo libro suyo para una serie de televisión. Pero antes, debe facilitarle un ejemplar. Ejemplar que no tiene y ahí empiezan sus avatares. No lo consigue ni en su editor, ni en librerías, ni en el todopoderoso Amazon, por lo que acaba recurriendo a una residencia de ancianos para encontrar una vieja admiradora (lo de vieja en todos los sentidos). En ella, se deja convencer para ir a leer a los internos estableciendo así una nueva rutina, un cambio, que le hace salir de casa. Motivación que se incrementa y realimenta al conocer a una agradable y tartamuda enfermera del centro.

Samuel Benchetrit no tiene ninguna intención de contarnos una historia reveladora, que sirva de faro y aporte luz a nuestras confusas vidas. Todo lo contrario, como mucho incide en el peterpanismo de muchos hombres así como en  la inseguridad y el frágil ego de los creadores, incapaces de   resistir una comparación desfavorable, y sus tremendas crisis creativas. El que realmente necesita no luz, sino varias centrales eléctricas y nucleares juntas, es el protagonista de Vuelve. Precisamente porque es impresentable, egoísta y extremadamente torpe consigue ser entrañable. El lector, pese a la reticencia inicial provocada por su egoísmo, le termina acompañando encantado en sus delirantes andanzas; ya sea recibiendo libros equivocados de Amazon, soñando con repartidores imaginarios, contando historias de esquimales o, incluso, una desastrosa compra de patos. 

El gran mérito del libro estriba en que sus personajes se hacen querer. El protagonista es un necio de consideración, pero consigue caer bien y logra divertir. No es humor evidente y de carcajada, sino que más bien es un humor de soslayo, que asalta a traición y provoca que te rías por una situación totalmente inesperada. Por lo absurdo puede recordar por momentos a Tom Sharpe e incluso podemos establecer un ligero paralelismo con la mítica La Conjura de los Necios de John Kennedy Toole (pero no alucinemos, estamos hablando de trazas. Ignatius Reilly es muchísimo más caristmático y exagerado). Entre el patetismo del personaje y sus rocambolescas andanzas, la lectura de Vuelve es muy ágil y agradable y cuando nos hemos querido dar cuenta las poco más de 200 páginas de la novela se han consumido e incluso el protagonista ha evolucionado y todo y nosotros contentos de su evolución.

El librero acertó con la recomendación de Vuelve y Samuel Benchetrit ya que me proporcionó unas horas de lectura entretenida con puntos de humor absurdo de lo más interesante.

Samuel Benchetrit en la Wikipedia

Recomendación: 
Indagar en la obra de Benchetrit.  
Mientras escribía esta reseña he disfrutado del magnífico Carnavas de los infravalorados Silversun Pickups, el arrebatadoramente pop Dramas del Primer Mundo de Capitán Sunrise y el excelente post-punk de Undertheskin en Negative.



miércoles, 6 de enero de 2016

Steve Tesich- Karoo. Una crítica





Reconozco que compré Karoo al ver su bonita portada, el dibujo de un tipo despeinado, sin afeitar y con las gafas rotas que te mira directamente mientras está sentado sobre un montón de libretas desparramadas, asomando entre ellas un cerebro, un corazón y una botella de whisky. Ese aire desafiante a la par que desvalido me conquistó. En la contraportada se indica que Steve Tesich fue guionista de cine y que falleció sin ver publicada su novela. Ésta se publicó de póstumamente y obtuvo el éxito varios años después hasta convertirse en una novela de culto con aura de libro muy divertido. ¿Les suena? Exacto, el paralelismo con La Conjura de los Necios es evidente.



Doc Karoo es un reputado reescritor cinematográfico, un reparador de guiones ajenos, corrige y poda toda arista y signo de originalidad para amoldarlos a la fórmula de éxito hollywoodiense, sacrificando talento ajeno en aras de éxito económico. El dilema moral queda sepultado bajo las enormes cantidades de dinero que le pagan por su trabajo. Su profesión le ha ayudado a convertirse en un cínico egoísta, un mentiroso impenitente que bajo su trabajada careta y a base de años, se blinda del mundo exterior sin querer a nadie hasta el punto de evitar la relación con su propio hijo.



Este vida sin emociones se ve alterada con motivo de la reconstrucción (destrozo sería la palabra correcta) de la última película de un veterano y venerado director de cine. Mientras la está viendo, Karoo tiene una corazonada que se transformará en certeza y en un arrebato de humanidad se lanza cuesta abajo a luchar por un sueño, una ilusión, una utopía que, por primera vez en muchos años, pueda mejorar la vida de alguien ajeno. Conseguirlo repercutirá favorablemente en su propia vida, hasta el punto de entroncar con su pasado y reparar viejos errores, dando lugar a un nuevo y encantador Karoo. ¿Pero podrá este Ave Fénix adaptarse a su nuevo y feliz día a día después de tanto tiempo?.



El libro se estructura en 3 partes. En la primera, el protagonista naufraga por New York mostrando todo el repertorio de tics del personaje que él mismo se ha creado. La suma de anécdotas y situaciones ridículas tendría que ser humorística pero lo cierto es que las 150 páginas de exhibición impúdica se convierten en una lectura pesada y farragosa. En la segunda parte- el renacido Karoo- la ilusión llena las páginas, el ritmo narrativo aumenta mientras asistimos a una explosión de sentimientos. Con ello la lectura se vuelve fácil y adictiva aunque el lector empieza discernir negros nubarrones sobre el horizonte, nubarrones que el protagonista ni tan solo intuye. En la tercera parte del libro, las nubes se convierten en diluvio. El tono se ensombrece y ralentiza, el uso de la tercera persona sustituye la voz de Karoo provocando que la narración se vuelva neutra y tome distancia, potenciada por el uso de imágenes surrealistas que nos llevan al desenlace final. Esta tercera parte torpedea el vuelo que había alcanzado la narración y desconecta ligeramente al lector de la historia.



Steve Tesich fue guionista de cine y en esta obra lanza una durísima crítica contra la industria cinematográfica al reflejar el materialismo de un mundo que no duda a devorar a sus integrantes –y su talento- en pos de una mayor recaudación económica para seguir alimentando el engranaje. La certera descripción de su profesión, la hipocresía y banalidad de las relaciones entre los integrantes del mundo del cine y, especialmente, la descripción y comportamiento del productor exitoso son clarísimos cartuchos de dinamita contra la industria.



Karoo es un libro entretenido. Destaca en el conocimiento y descripción de los ambientes propios de la industria aunque le lastra una cierta tendencia a alargar demasiado las situaciones. De todos modos, el problema principal de la novela estriba en las expectativas creadas: comparar cualquier libro con La Conjura de los Necios puede servir como argumento de venta pero difícilmente el libro en cuestión resistirá la comparación. Los momentos humorístiscos escasean (de hecho, el tono trágico está muy presente), el absurdo no aparece ya que ha sido vencido por el cinismo y Doc Karoo deambula y naufraga en su vida por elección propia mientras que Ignatius J. Reilly no tiene opción, es un cretino redomado que funciona al ritmo de sus neurosis.

La contraportada dice que Karoo es uno de las mejores novelas de los últimos cincuenta años, desde aquí no secundamos –ni de lejos- esta idea aunque acercarse a ella sin expectativas seguro que conllevará una lectura gratificante.

Steve Tesich en la Wikipedia
Steve Tesich

Recomendación: 
Dejarse aconsejar pero también cuestionar las portadas, contraportadas y solapas de los libros que leemos.
Sin ninguna duda: The Meaning of 8 y Feel Good Ghosts de Cloud Cult.

Durante la escritura de esta reseña escuché ese terremoto de corta duración pero largo alcance titulado Año Santo de Triángulo de Amor Bizarro, posiblemente uno de los grupos más importantes del rock en nuestro país en los últimos años. También me dejé mecer por la obra de arte de ir por casa que es The Meaning of 8 de los orfebres Cloud Cult.