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martes, 17 de agosto de 2021

HERVÉ LE TELLIER - LA ANOMALÍA

En el blog he comentado varias veces la credibilidad que me merece el Premio Goncourt, a diferencia de otros más cercanos y que acostumbran a responder a criterios menos literarios. Cada año acostumbro a comprarlo y La Anomalía de Hervé Le Tellier, ganador de 2020, no iba a ser la excepción, así que cuando lo vi en los estantes de la librería La Irreductible, no dudé un segundo en llevármelo a casa.

10 de marzo de 2021, el vuelo AF006 París – New York (un Boeing 787 con doscientos cuarenta y tres pasajeros) tiene que atravesar una impresionante tormenta. Tras unos minutos de granizo y fuertes turbulencias, el avión traspasa la densa barrera de nubes y logra aterrizar sin problemas. Tres meses después, el mismo avión con idéntica tripulación y pasajeros aparece de nuevo en el cielo pidiendo permiso para aterrizar en el mismo aeropuerto. Qué tipo de fenómeno es este? Son las mismas personas pero desdobladas. Es una broma, evidentemente no, entonces qué está pasando?.

Este es el atractivo y fascinante punto de partida de La Anomalía. Le Tellier, miembro destacado de Oulipo -taller de literatura potencial- dedicado a la escritura experimental y cuyo influjo se percibe en la narración, dota a la novela de una original estructura al dar voz a varios de los pasajeros del avión y, posteriormente, enfrentarlos a sus dobles dando lugar a comportamientos dispares que van desde el reconocimiento y colaboración hasta el asesinato. La única diferencia entre original y doble, es que los primeros cuentan con las vivencias de los 3 últimos meses que los otros no tienen. Entre medio, también refleja el desconcierto de las autoridades que no saben como afrontar y actuar ante este hecho insólito, esta inexplicable anomalía, así como reacciona la sociedad, el mundo, ante una noticia como esta.

El escritor se vale de capítulos cortos en los que da voz en primera persona a varias de los personajes lo que da mucha fluidez a la lectura. Durante el transcurso de la narración Le Tellier conjetura una serie de teorías para explicar la aparición del avión desdoblado, teorías estas que pueden hacer plantear interesantes preguntas al lector, aunque La Anomalía no es precisamente un sesudo tratado filosófico, que nadie se asuste. De hecho, su intención se centra más en la dimensión humana del descubrimiento y la aceptación o no de un doble perfecto y como sobrellevarlo, más que en encontrar una explicación plausible. La reiteración de personajes y sus casuísticas particulares provoca que la novela se deshinche ligeramente en su parte final, sobre todo si se compara con su arrebatador inicio, aunque no supone un lastre significativo en el conjunto final.

Usando un fino tono humorístico, aprovecha para realizar una ácida crítica a los líderes mundiales, tanto políticos como religiosos; solo actúan orientados a sus intereses defendiendo lo indefendible y sin ninguna intención de conseguir acuerdos con el resto, incluso el autor duda de su capacidad e inteligencia para ocupar tales puestos destacados. A ver si adivináis a qué expresidente describe con las palabras “un enorme mero de pelo rubio”. También reciben cargas de profundidad los militares unineuronales y el enloquecido fanatismo religioso, una amenaza tan peligrosa como incontrolable.

La Anomalía de Hervé Le Tellier es un libro más que recomendable. Traza una historia muy original y sugestiva que proporciona una lectura disfrutable cruzando diferentes géneros. El lector que busque profundidad podrá hacerse preguntas interesantes y el que no, se divertirá con su planteamiento fantástico y su coherente desarrollo. 

Hervé Le Tellier en la Wikipedia 

Hervé Le Tellier

Recomendación: 
Confiar en el Prix Goncourt. Sigue siendo el premio literario más creíble.

Mientras escribía esta reseña he disfrutado con el efervescente In the City de The Jam y me he dado un festín con Echo & The Bunnymen con sus míticos Porcupine, Cocodriles y el soberbio Ocean Rain. Muy vintage debía estar.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Matthew Weiner - Absolutamente Heather. Una crítica

En el mágico momento de elegir la próxima lectura, se me planteó un dilema: en tres días tenía que hacer un largo viaje en tren y bien es sabido, que en ellos se debe iniciar novela. Por tanto, tenía que elegir un libro ligero, que pudiese leer en tres ratos -antes del viaje- porque por espacio no iba a llevarme dos libros. Y no, no tengo Kindle ni cosas de esas (llamadme antiguo, lo soy, del mesozoico concretamente).

Oteando entre mis libros, di con uno que encajaba perfectamente con mis deseos: Absolutamente Heather de Matthew Weiner, “el debut literario del creador de Mad Men” como destacaba en la faja promocional del mismo. Esta frase y las críticas superlativas me hicieron desconfiar un poco pero sus escasas 150 páginas y un texto no demasiado denso, encajaban perfectamente con mi idea. 

Mark y Karen Breakstone son un matrimonio de clase media alta. Viven en una buena zona de Manhattan, aunque ellos quisieran ser todavía más ricos y elitistas. Tienen una sola hija, Heather, que reúne todas las virtudes: inteligente, guapa, simpática, educada. Una chica talentosa que al entrar en la adolescencia está acostumbrada a ser el centro de atención, situación en la que ella se maneja con total comodidad.

Al realizar unas importantes obras en su edificio, los Breakstone quedan como únicos moradores del mismo ante la llegada de los obreros. Entre estos, un muchacho de aspecto inquietante se obsesiona con Heather y la espia para coincidir con ella siempre que puede. Mark, su padre, se da cuenta de la mirada turbia e insistente del muchacho y empieza a temer por la seguridad de su hija. 

Tras esta esbozada sinopsis, Matthew Weiner deja caer algunos temas de lo más interesantes: desde la aparición de un elemento perturbador para la seguridad de los tuyos (y de tu mundo, en general) y de cómo serías capaz de reaccionar ante la amenaza, pasando por el reflejo de las diferencias de clase entre el matrimonio y la complicada vida del desconocido que solo conoce la miseria. También se refleja el como la hija es el centro del universo de sus padres y como al ir creciendo y tomar conciencia de su individualidad y de su poder, el eje del mundo de sus padres va virando ante sus cambios. Esto se ve reflejando especialmente en el personaje de Karen, su madre. Este último aspecto hace recordar por momentos, a la magnífica novela Stoner de John Williams (aunque Absolutamente Heather palidezca en la comparación).

Como he dicho más arriba, la novela tiene unas escasas 150 páginas. Si tenemos en cuenta el tamaño de la letra y el gran espacio entre párrafos, la duración del libro se reduce considerablemente. El estilo narrativo consiste en párrafos de pocas líneas sin apenas líneas de diálogo. El libro se lee con gran rapidez y su gran mérito consiste en que, por momentos, crea congoja en el lector gracias al uso del terror psicológico. El libro sugiere más que muestra, amenaza más que actúa. De todos modos, todo en el libro es muy superficial y muy prototípico. Adolece de poca profundidad, con cierto aspecto de esbozo con escaso desarrollo.

Lo mejor de Absolutamente Heather es que cumple su cometido: genera adicción y proporciona entretenimiento durante los tres ratos que dura. Por el contrario, a la historia le falta enjundia, los personajes son insípidos y responden a gastados clichés por lo que la novela está destinada a olvidarse tan facilmente como se ha leído. No deja de ser más que un chicle de fresa ácida con un bonito envoltorio que aprovecha la fama de su autor (por si alguien no lo sabe, Matthew Weiner es el creador de Mad Men).

Ante el contenido de la faja promocional con expresiones como impactante, soberbia, tour de foce y afilada como un estoque solo cabe decir que el aparato promocional crea monstruos. Exagerados se queda muy corto ante estos elogios.


RECOMENDACIÓN:
Mad Men, la serie.

Durante la redacción de esta reseña he escuchado el brillante Galorias de Alias Galor sorprendiéndome de lo bien que aguanta el paso del tiempo. La obra maestra en forma de disco debut llamada The Stone Roses del grupo del mismo nombre y, pasando a la radio, el magnífico Poplaroid que emiten en Ipop Fm.

miércoles, 6 de enero de 2016

Steve Tesich- Karoo. Una crítica





Reconozco que compré Karoo al ver su bonita portada, el dibujo de un tipo despeinado, sin afeitar y con las gafas rotas que te mira directamente mientras está sentado sobre un montón de libretas desparramadas, asomando entre ellas un cerebro, un corazón y una botella de whisky. Ese aire desafiante a la par que desvalido me conquistó. En la contraportada se indica que Steve Tesich fue guionista de cine y que falleció sin ver publicada su novela. Ésta se publicó de póstumamente y obtuvo el éxito varios años después hasta convertirse en una novela de culto con aura de libro muy divertido. ¿Les suena? Exacto, el paralelismo con La Conjura de los Necios es evidente.



Doc Karoo es un reputado reescritor cinematográfico, un reparador de guiones ajenos, corrige y poda toda arista y signo de originalidad para amoldarlos a la fórmula de éxito hollywoodiense, sacrificando talento ajeno en aras de éxito económico. El dilema moral queda sepultado bajo las enormes cantidades de dinero que le pagan por su trabajo. Su profesión le ha ayudado a convertirse en un cínico egoísta, un mentiroso impenitente que bajo su trabajada careta y a base de años, se blinda del mundo exterior sin querer a nadie hasta el punto de evitar la relación con su propio hijo.



Este vida sin emociones se ve alterada con motivo de la reconstrucción (destrozo sería la palabra correcta) de la última película de un veterano y venerado director de cine. Mientras la está viendo, Karoo tiene una corazonada que se transformará en certeza y en un arrebato de humanidad se lanza cuesta abajo a luchar por un sueño, una ilusión, una utopía que, por primera vez en muchos años, pueda mejorar la vida de alguien ajeno. Conseguirlo repercutirá favorablemente en su propia vida, hasta el punto de entroncar con su pasado y reparar viejos errores, dando lugar a un nuevo y encantador Karoo. ¿Pero podrá este Ave Fénix adaptarse a su nuevo y feliz día a día después de tanto tiempo?.



El libro se estructura en 3 partes. En la primera, el protagonista naufraga por New York mostrando todo el repertorio de tics del personaje que él mismo se ha creado. La suma de anécdotas y situaciones ridículas tendría que ser humorística pero lo cierto es que las 150 páginas de exhibición impúdica se convierten en una lectura pesada y farragosa. En la segunda parte- el renacido Karoo- la ilusión llena las páginas, el ritmo narrativo aumenta mientras asistimos a una explosión de sentimientos. Con ello la lectura se vuelve fácil y adictiva aunque el lector empieza discernir negros nubarrones sobre el horizonte, nubarrones que el protagonista ni tan solo intuye. En la tercera parte del libro, las nubes se convierten en diluvio. El tono se ensombrece y ralentiza, el uso de la tercera persona sustituye la voz de Karoo provocando que la narración se vuelva neutra y tome distancia, potenciada por el uso de imágenes surrealistas que nos llevan al desenlace final. Esta tercera parte torpedea el vuelo que había alcanzado la narración y desconecta ligeramente al lector de la historia.



Steve Tesich fue guionista de cine y en esta obra lanza una durísima crítica contra la industria cinematográfica al reflejar el materialismo de un mundo que no duda a devorar a sus integrantes –y su talento- en pos de una mayor recaudación económica para seguir alimentando el engranaje. La certera descripción de su profesión, la hipocresía y banalidad de las relaciones entre los integrantes del mundo del cine y, especialmente, la descripción y comportamiento del productor exitoso son clarísimos cartuchos de dinamita contra la industria.



Karoo es un libro entretenido. Destaca en el conocimiento y descripción de los ambientes propios de la industria aunque le lastra una cierta tendencia a alargar demasiado las situaciones. De todos modos, el problema principal de la novela estriba en las expectativas creadas: comparar cualquier libro con La Conjura de los Necios puede servir como argumento de venta pero difícilmente el libro en cuestión resistirá la comparación. Los momentos humorístiscos escasean (de hecho, el tono trágico está muy presente), el absurdo no aparece ya que ha sido vencido por el cinismo y Doc Karoo deambula y naufraga en su vida por elección propia mientras que Ignatius J. Reilly no tiene opción, es un cretino redomado que funciona al ritmo de sus neurosis.

La contraportada dice que Karoo es uno de las mejores novelas de los últimos cincuenta años, desde aquí no secundamos –ni de lejos- esta idea aunque acercarse a ella sin expectativas seguro que conllevará una lectura gratificante.

Steve Tesich en la Wikipedia
Steve Tesich

Recomendación: 
Dejarse aconsejar pero también cuestionar las portadas, contraportadas y solapas de los libros que leemos.
Sin ninguna duda: The Meaning of 8 y Feel Good Ghosts de Cloud Cult.

Durante la escritura de esta reseña escuché ese terremoto de corta duración pero largo alcance titulado Año Santo de Triángulo de Amor Bizarro, posiblemente uno de los grupos más importantes del rock en nuestro país en los últimos años. También me dejé mecer por la obra de arte de ir por casa que es The Meaning of 8 de los orfebres Cloud Cult.

martes, 17 de febrero de 2015

Sam Savage- Firmin. Una crítica.




Hace unos días me acerqué a la Biblioteca Pública, despues de meses sin hacerlo, a recoger un libro para una compañera de trabajo. Una vez cumplido mi propósito me dediqué a uno de mis placeres preferidos: curiosear tranquilamente entre las estanterías ordenadas de libros para elegir alguno de ellos. De repente, una portada me llamó poderosamente la atención: el dibujo de una fea rata leyendo un libro (y qué rata no es bien fea?). Me gustó tanto que tuve muy clara la elección y me lo llevé para casa.



La rata se llama Firmin, título del libro, y su escritor Sam Savage. De ninguno de los dos tenía la más remota idea, a pesar de que en la misma portada figura que ha vendido más de 1 millon de ejemplares en todo el mundo.



Firmin nace en el sótano de una librería en el Boston de los años 60 junto con sus otros doce hermanos. Su madre acostumbra a volver bastante “morada”, digámoslo así, de sus correrías diarias por lo que se tumba a dormir mientras los ratoncillos se apoderan de sus pezones para amamantarse y como Firmin es el más pequeño, canijo y escuchimizado, habitualmente solo llega a los restos que desdeñan sus hermanos. Comiéndose el papel que cubre su escondrijo descubre una fuente de alimentación y de ahí a comerse los libros apilados en las paredes solo hay un paso.



Entre mordisco y mordisco va leyendo palabras y frases de manera aleatoria. Hasta que se da cuenta de que no solo sabe leer sino que todo lo que lee, lo aprende y memoriza con facilidad (será su dieta rica en celulosa o una especial inteligencia?) descubriendo que disfruta mucho con la lectura. En poco tiempo, además de leerse de manera sistemática todo el sótano de la librería, descubre los conductos y grietas entre las paredes y empieza a espiar el piso superior: la librería, a su dueño y a los clientes que entran, descubriendo un mundo que le fascina.



Cuando Firmin tiene claro que los libros no se han de comer sino leer, releer y apreciar, se aventura a realizar excursiones al mundo exterior para buscar alimento. Entonces le seguimos en su descubrimiento del mundo, con sus peligros, incomodidades y algunos placeres  como son el cine, sus beldades ligeras de ropa  y las películas pornográficas (todo un descubrimiento y una adicción). En nuestro viaje con el protagonista vamos percibiendo que debido a tanta lectura y conocimiento adquirido, muy a pesar de su aspecto, cada vez piensa más como un humano y le son muy familiares el egoísmo, el cariño, la ilusión, la depresión y, especialmente, el rechazo ante su propio aspecto. Cualidades estas que le adornan y que irán saliendo a la superficie conforme su mundo se va desmoronando.



Sam Savage ama los libros y ha logrado transmitir su pasión a esta novela y nos la ofrece en forma de un personaje imperfectamente delicioso y continuas referencias a obras literarias. Firmin es un libro que se lee con facilidad, con un personaje principal que a pesar de la repugnancia que provoca su especie, nos cae bien, muy bien de hecho, y consigue que nuestro viaje a su lado sea ameno y divertido. El final es, lógicamente, inevitable pero en esas últimas diez páginas, la escritura de Savage gana varios enteros más y consigue emocionarnos un poquito, solo un poquito, no olvidemos que se trata de una rata.

Una completa sorpresa que me ha dejado un gran sabor de boca. 


Sam Savage en la Wikipedia
Recomendación: 
Hacer excursiones a la biblioteca y dejarse sorprender por libros desconocidos. 
A pesar del tono ligero de la reseña, escribiéndola escuché 23, la obra magna de Blonde Redhead, con sus gélidas y desoladas catedrales sonoras. También el majestuoso Faith de The Cure o cómo lograr que la aflicción y la desesperanza suenen redondas enmarcando una promesa incumplida.