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jueves, 21 de septiembre de 2017

Royal Blood- How did we get so dark?. Una crítica




Royal Blood aparecieron en 2014, casi de la nada, con un disco de título homónimo que sorprendió a propios y extraños, alcanzando grandes cotas de popularidad con su mezcla de sonidos entre Queens of the Stone Age, Black Sabbath, White Stripes, algo de Muse y unas gotas de stoner rock (y, en general, de cualquier grupo de rock denso y poderoso). Canciones agresivas, directas y sin filtros como fruto de la combinación de la monolítica batería de Ben Tatcher y el omnipresente bajo de Michael Kerr, con un caudal de sonidos tan rico y poderoso que se llegó a dudar que contasen con tan solo dos instrumentos, duda ésta que queda claramente descartada al verles en directo ante la cantidad de pedales que domina a placer Kerr. Aunque algunos decían, ciertamente, que no hacían nada nuevo deslumbraron con sus canciones, tan arrolladoras como cautivadoras, convirtiendo a los de Brighton en la última esperanza del rock y arrasando en las listas, incluso en Urano para convertirse en el nuevo grupo favorito de muchos


Todo esto rollo introductorio solo sirve para poder explicar que había una importante expectación ante el nuevo LP de los ingleses, How did we get so dark?. En él han vuelto a actuar ellos mismos como productores contando de nuevo con la ayuda de Tom Dalgety y Jolyon Thomas. Parece que ser que alguna ruptura sentimental y una mayor madurez provocan tanto el título como unas letras más desencantadas y pesimista.



El disco empieza con How did we get so dark y Lights out –primer single- y llama la atención una menor contundencia y un sonido más accesible acercándose a unos Muse inspirados (esos que por desgracia desaparecieron hace tiempo). Continúan con la bravucona, chulesca y whitestripiana I only lie when I love you, en la que Kerr canta orgullosamente. En She’s Creeping ofrecen un delicioso tema de indie-rock quejumbroso marcado por el efecto penetrante del bajo. En algún sitio he leído, Revista Rock concretamente, que recuerda a Weezer y como más se escucha más razón tienen en su observación.



En la parte central, formada por Look like you know, Where are you now? y Don’t Tell, los paralelismos con los alargados desarrollos de los enormes Queens of the Stone Age son más que evidentes. En la última de ellas Kerr tira de falsete en la mayor parte de la canción dándole un punto glam. Hook, Like & Sinker, acertado segundo single, rompe con una cierta monotonía procedente de los temas anteriores en un canción agresiva con cuerdas punzantes, persistentes y repletas de efectos. En Hole in your heart vuelven a ser la envidia de los actuales Muse en un tema claramente grower hasta reventar en su estribillo. Terminan con Sleep, el tema más largo -único que supera los 4 minutos- protagonizado por un bajo que no deja de retorcerse y mantener la intensidad durante toda la canción.



How did we get so dark? es un disco claramente continuista aunque pueden observarse algunas pequeñas variaciones: un tono general más accesible, una mayor variación en la forma de cantar de Michael Kerr tirando de falsete en varios temas y  algunos ritmos novedosos en Don’t Tell o I only lie when I love you, aunque estos cambios son poco significativos. Su escasa duración, 34 intensos minutos para 10 canciones, y su ritmo contagioso provoca que se escuche con facilidad una y otra vez aunque en conjunto se vea lastrado por la pérdida de la capacidad de sorpresa y, especialmente, porque excepto en Hook, Like & Sinker o I only lie when I love you, el nivel medio de las canciones es inferior y menos inspirado que en su disco debut. A pesar de estas objeciones estamos seguros que a final de año Royal Blood estará en los puestos altos de los charts,  Urano incluido, aunque el disco se vea devorado por las expectativas generadas y quede distancia de su inmenso primer disco.

 LIGHTS OUT 
HOOK, LIKE & SINKER

I ONLY LIE WHEN I LOVE YOU
HOW DID WE GET SO DARK? en Spoti 



domingo, 11 de junio de 2017

Marcelo Luján- Subsuelo. Una crítica.







Al posar la vista en el estante de libros del atiborrado estudio reparé en el título de uno de ellos, Subsuelo, para recordar que me lo habían regalado un tiempo atrás y ahí se quedó, olvidado, esperando su momento. Buena prueba de mi ignorancia es que no tenía ninguna referencia del mismo ni de su autor, Marcelo Luján, pero su atractiva sinopsis y la relación de premios de la vitola me impulsaron a elegirle para ser la próxima lectura.

Una calurosa noche veraniega en la sierra madrileña. Dos adolescentes mellizos, chico y chica, y un amigo algo mayor. Un flirteo incipiente. Un encargo familiar; ir a buscar hielo a la gasolinera vecina. Una imprudencia al volante y la tragedia, acechante, que sucede cuando menos se la espera. El drama y sus terribles consecuencias que empeorarían si aflorase un secreto sobre el accidente. Una vida de sumisión al chantaje para impedirlo. La semilla del odio que crea tumores familiares que crecen amenazando con desbordarse. Y lo harán, irremediablemente, porque la fuerza del odio puede con todo.

Antes he hablado de los premios ganados por Subsuelo y no deja de sorprenderme que sean todos de novela negra. Bien es cierto que con el auge y popularidad alcanzada por el género en los últimos años, sus límites se han difuminado y se utiliza el término con mucha alegría, pero aún así pienso que Subsuelo tiene mucho más de thriller psicológico que no de novela negra. Cierto es que hay algún muerto e incluso un plan “perfecto” pero seguimos sin tener clara que esa clasificación sea acertada.

Marcelo Luján sabe provocar el interés del lector, no le da evidencias sino que juega con él suministrándole la información poco a poco, siempre con la sensación de que  guarda alguna carta oculta (de ahí la sensación de thriller psicológico). En el capítulo inicial, llamémosle el desencadenante, los personajes ni siquiera tienen nombre limitándose a ser la chica morena, el chico rubio y el chico moreno. El uso por parte del escritor de frases cortas con continuos puntos y seguidos, dotan a la narración de un ritmo ágil y tenso que fija la atención del lector al lograr una sensación de inminencia ante unos acontecimientos imprevistos. Como consecuencia de todo esto, el arranque, el punto de partida –el capítulo inicial- es brillante y genera un rápido enganche a la historia provocando elevadas expectativas. A partir de aquí la estructura del libro alterna el presente con la noche en que se produjo la tragedia, volviendo a ella en forma de círculos concéntricos y con cada anillo o vuelta el escritor revela nuevos detalles, libera nueva información para una mejor composición de la escena. También me parece destacable el uso de una metáfora tan apropiada como las hormigas bajo la tierra como símil de los problemas y diferencias enquistadas dentro del seno de la familia.

Pero precisamente esta estructura revoloteadora sobre el punto de partida acaba siendo el mayor lastre de la novela, produciendo una cierta sensación de reiteración que no logra mitigar el resto de la historia, al no estar a la altura del deslumbrante inicio. La prometedora sensación de inminencia no logra verse culminada con el desenlace de la narración, la historia se agota, el globo se deshincha, no da más de sí como para darle tantas vueltas lo que provoca un cierto cansancio. Cuando llega el final catártico, el lector se ha desenganchado de la historia. A ello también contribuyen unos personajes desenfocados, recurso inicial del escritor pero en ningún momento se profundiza demasiado en las motivaciones de su comportamiento.

A pesar del párrafo anterior, Subsuelo no es una mala novela, en absoluto tal y como atestiguan los premios recibidos, tan solo que en mi caso no termina respondiendo a las elevadas expectativas que despierta su prometedor inicio.   

Marcelo Luján en la Wikipedia

Marcelo Luján

Recomendación: 
No hacer demasiado caso de las vitolas de los libros. Todos ellos serían obras maestras y nos aburriríamos mucho ante tanta calidad y perfección.
 
Durante la escritura de esta reseña escuché Els Afores, el decidido afianzamiento pop de Renaldo & Clara, también el magnífico Sedición del crepuscular Pablo und Destruktion así como el oscurísimo Mirror Being de The KVB.

lunes, 21 de noviembre de 2016

The Last Shadow Puppets- Everything you've come to expect. Una crítica



En 2008, Alex Turner (por entonces en el cénit con Arctic Monkeys) y Miles Kane (cantante de una desconocida y muy reivindicable banda llamada The Rascals) entregaron un disco memorable, The Age of the Understatement, bajo el nombre de The Last Shadow Puppets –también está James Ford a la batería, pero de él nunca se acuerda nadie aunque sea el productor de los discos-. Lo que tenía que ser una colaboración caprichosa, se convirtió inmediatamente en un clásico del pop de nuestros tiempos. Casi una década después, la llama de los Arctic Monkeys ha menguado considerablemente y Miles Kane, ya en solitario, ha grabado dos grandes discos de pop-rock sixtie, hasta el punto de acercarse a la repercusión de su compañero de fatigas. En estas circunstancias, The Last Shadows Puppets se vuelven a juntar y, casi por sorpresa, presentan nuevo disco Everything you’ve come to expect. Título que juega con las expectativas de sus fans ante la posibilidad de un nuevo trabajo después de tantos años.


En la primera escucha se reconocen con facilidad parte de los aciertos de su primer disco: preciosos arreglos orquestales, un cierto aire crooner sensual y canalla, saqueo al legado mod y cierto regusto tanto de pop de cámara como de bandas sonoras referenciales (la socorrida referencia a James Bond al hablar de ellos) y el talento y elegancia de ambos músicos.


El disco empieza muy bien y es en su primera mitad donde encontramos lo mejor: la inicial e irresistible Aviaton con unos ajustadísimos arreglos de Owen Pallet, la sensualidad exuberante de Miracle Alligner y la base funk de The Element of Surprise. Hasta llejar a la mejor canción del disco, la hooligan y garajera Bad Habits repleta de intensidad coreable que se lanzó como primer single, siendo curiosamente la canción menos indicativa del tono del disco. Con los temas citados, sus fans estarán más que contentos pero a partir del subidón de Bad Habits, el disco se desmorona y las canciones se vuelven miméticas, con cadencias y ritmos contenidos, repetitivos y ciertamente monótonos. Por citar algo, de toda la segunda mitad salvaríamos al crooner pagado de sí mismo en Sweet Dreams y el tono confesional de la postrera The Dream Synopsis. Es decir, empieza muy bien, rompe en su parte central y se diluye irremediablemente en su segunda mitad.


Cierto es que estos dos muchachos han crecido, ya no son los chicos de 22 años que asombraron al mundo y ahora ya tienen 30 años, pero esta pretendida madurez no debe conllevar una forzada sofisticación. Sus ansias de estilo y elegancia no deben traducirse en un ejercicio de autoindulgencia e impostura que acabe provocando aburrimiento. Encontramos a faltar un mayor dejarse llevar, más alegría, más improvisación que rompa tanta contención y genere mejores canciones. Cierto que su mayor enemigo es el elevadísimo listón marcado por su trabajo anterior y las elevadas expectativas generadas ante un nuevo disco, que Everything you’ve come to expect no logran superar, posiblemente por un exceso de sobriedad y autocontrol. Bienvenida sea su vuelta y aunque el disco aprueba, queda por debajo de su disco anterior tanto en sus mejores temas como en su contenido general. The Last Shadow Puppets y nosotros con ellos, necesitamos más Bad Habits y menos autocontemplación.

 AVIATION

BAD HABITS

MIRACLE ALIGNER


 Everything you've come to expect en Spoti


miércoles, 6 de enero de 2016

Steve Tesich- Karoo. Una crítica





Reconozco que compré Karoo al ver su bonita portada, el dibujo de un tipo despeinado, sin afeitar y con las gafas rotas que te mira directamente mientras está sentado sobre un montón de libretas desparramadas, asomando entre ellas un cerebro, un corazón y una botella de whisky. Ese aire desafiante a la par que desvalido me conquistó. En la contraportada se indica que Steve Tesich fue guionista de cine y que falleció sin ver publicada su novela. Ésta se publicó de póstumamente y obtuvo el éxito varios años después hasta convertirse en una novela de culto con aura de libro muy divertido. ¿Les suena? Exacto, el paralelismo con La Conjura de los Necios es evidente.



Doc Karoo es un reputado reescritor cinematográfico, un reparador de guiones ajenos, corrige y poda toda arista y signo de originalidad para amoldarlos a la fórmula de éxito hollywoodiense, sacrificando talento ajeno en aras de éxito económico. El dilema moral queda sepultado bajo las enormes cantidades de dinero que le pagan por su trabajo. Su profesión le ha ayudado a convertirse en un cínico egoísta, un mentiroso impenitente que bajo su trabajada careta y a base de años, se blinda del mundo exterior sin querer a nadie hasta el punto de evitar la relación con su propio hijo.



Este vida sin emociones se ve alterada con motivo de la reconstrucción (destrozo sería la palabra correcta) de la última película de un veterano y venerado director de cine. Mientras la está viendo, Karoo tiene una corazonada que se transformará en certeza y en un arrebato de humanidad se lanza cuesta abajo a luchar por un sueño, una ilusión, una utopía que, por primera vez en muchos años, pueda mejorar la vida de alguien ajeno. Conseguirlo repercutirá favorablemente en su propia vida, hasta el punto de entroncar con su pasado y reparar viejos errores, dando lugar a un nuevo y encantador Karoo. ¿Pero podrá este Ave Fénix adaptarse a su nuevo y feliz día a día después de tanto tiempo?.



El libro se estructura en 3 partes. En la primera, el protagonista naufraga por New York mostrando todo el repertorio de tics del personaje que él mismo se ha creado. La suma de anécdotas y situaciones ridículas tendría que ser humorística pero lo cierto es que las 150 páginas de exhibición impúdica se convierten en una lectura pesada y farragosa. En la segunda parte- el renacido Karoo- la ilusión llena las páginas, el ritmo narrativo aumenta mientras asistimos a una explosión de sentimientos. Con ello la lectura se vuelve fácil y adictiva aunque el lector empieza discernir negros nubarrones sobre el horizonte, nubarrones que el protagonista ni tan solo intuye. En la tercera parte del libro, las nubes se convierten en diluvio. El tono se ensombrece y ralentiza, el uso de la tercera persona sustituye la voz de Karoo provocando que la narración se vuelva neutra y tome distancia, potenciada por el uso de imágenes surrealistas que nos llevan al desenlace final. Esta tercera parte torpedea el vuelo que había alcanzado la narración y desconecta ligeramente al lector de la historia.



Steve Tesich fue guionista de cine y en esta obra lanza una durísima crítica contra la industria cinematográfica al reflejar el materialismo de un mundo que no duda a devorar a sus integrantes –y su talento- en pos de una mayor recaudación económica para seguir alimentando el engranaje. La certera descripción de su profesión, la hipocresía y banalidad de las relaciones entre los integrantes del mundo del cine y, especialmente, la descripción y comportamiento del productor exitoso son clarísimos cartuchos de dinamita contra la industria.



Karoo es un libro entretenido. Destaca en el conocimiento y descripción de los ambientes propios de la industria aunque le lastra una cierta tendencia a alargar demasiado las situaciones. De todos modos, el problema principal de la novela estriba en las expectativas creadas: comparar cualquier libro con La Conjura de los Necios puede servir como argumento de venta pero difícilmente el libro en cuestión resistirá la comparación. Los momentos humorístiscos escasean (de hecho, el tono trágico está muy presente), el absurdo no aparece ya que ha sido vencido por el cinismo y Doc Karoo deambula y naufraga en su vida por elección propia mientras que Ignatius J. Reilly no tiene opción, es un cretino redomado que funciona al ritmo de sus neurosis.

La contraportada dice que Karoo es uno de las mejores novelas de los últimos cincuenta años, desde aquí no secundamos –ni de lejos- esta idea aunque acercarse a ella sin expectativas seguro que conllevará una lectura gratificante.

Steve Tesich en la Wikipedia
Steve Tesich

Recomendación: 
Dejarse aconsejar pero también cuestionar las portadas, contraportadas y solapas de los libros que leemos.
Sin ninguna duda: The Meaning of 8 y Feel Good Ghosts de Cloud Cult.

Durante la escritura de esta reseña escuché ese terremoto de corta duración pero largo alcance titulado Año Santo de Triángulo de Amor Bizarro, posiblemente uno de los grupos más importantes del rock en nuestro país en los últimos años. También me dejé mecer por la obra de arte de ir por casa que es The Meaning of 8 de los orfebres Cloud Cult.

sábado, 10 de enero de 2015

Gillian Flynn- Perdida. Una Crítica.







Por norma general, a los que nos gustan los libros también nos gusta dejarlos (siempre y cuando nos los devuelvan, claro) así como que nos presten algunos. Reconozco que este libro, Perdida de Gillian Flynn, me lo dejaron un poco a ciegas y aunque hace tiempo que lo tenía acumulando polvo en un estante, de repente empecé a verlo en todas partes: buenas críticas en blogs literarios de referencias, aparición de nuevo libro de la autora y, sobre todo, el hecho de que se haya estrenado su versión cinematográfica- dirigida por David Fincher, casi nada-. Ante tantas señales no tuve más remedio que ponerme a leerlo con una cierta premura.



Perdida narra la historia del matrimonio Dunne: Nick y Amy. Eran la pareja perfecta: guapos, modernos, viviendo en New York con sus profesiones creativas y resultonas y sin problemas económicos ya que Amy era la heredera de un imperio económico basados en unos libros infantiles -La Increíble Amy- escrito por sus padres y basados en ella.

Pero eso ha quedado atrás, actualmente las cosas han cambiado mucho y debido a que los dos se quedaron sin trabajo, tuvieron que dejar la capital del mundo y trasladarse a otro estado (y casi otro planeta), a North Carthage (Missouri) el pueblo natal de Nick.



Todos estos cambios y, sobretodo, el hecho de haber perdido su fortuna por unas erróneas decisiones financieras así como que Amy no se adapta a su nueva vida de ama de casa en un pueblecito, provoca un gran distanciamiento entre ellos y un grave deterioro en su relación. Al llegar el día de su 5º Aniversario (en el momento del inicio del libro), Amy desaparece sin dejar rastro, apareciendo derribados los muebles del comedor reflejando signos de lucha. ¿La han secuestrado o es Nick el culpable de su desaparición?.



Esta pregunta es la clave del libro y sobre ella se desarrolla la acción. La estructura del libro, con capítulos alternos y dando voz a los dos protagonistas nos va revelando información poco a poco. Nick nos habla en presente y Amy lo hace a través de las páginas de su diario, iniciado 5 años atrás. Conforme avanzan las páginas, el tono de su escritura pasa del de una joven risueña e ilusionada, incluso con un repelente poso bridgetjones, a otro cansado, desesperanzado e incluso asustado y amenazado ante los cambios en la relación con Nick y su comportamiento. Éste nos sigue pareciendo un buen compañero, pero conforme pasan los días van asomando grietas y fisuras en su carácter bondadoso que revelan una maligna parte oscura.



El libro es un claro thriller psicológico y su estructura a dos voces y en dos tiempos es un gran acierto, ya que de esta manera el escritor juega con el lector en base a los indicios que le va facilitando, haciendo que éste vaya tomando partido para así poder resolver la gran pregunta. Resulta muy interesante como afecta a los protagonistas el cambio entre  New York y North Carthage así como también destacaría la manera como la autora muestra la facilidad con que la presión de los medios de comunicación puede manipular la opinión pública, reflejándose en programas sensacionalistas que juzgan y dan su veredicto por anticipado, sin tener ninguna consideración hacia los implicados.



Perdida es un libro entretenido que consigue mantener la incertidumbre, aunque no me ha parecido un libro redondo ni la gran obra que nos han querido vender. Sus 553 páginas se me antojan excesivas. A pesar de ser un libro tramposo con varios golpes de efecto que provocan cambios en los puntos de vista del lector, todo está demasiado alargado llegando un momento en que se tienen ganas de que acabe el libro porque cuesta digerirlo.


Gillian Flynn Welsh en la Wikipedia

Recomendación: 

Aunque no venga a cuento de nada: leer a Bukowski y John Fante. Ver la película Closer.
Escribiendo esta reseña escuché al maestro Nick Cave predicando su irregular Push the Sky Away así como a Damien Rice con su buen disco 9. Y sí, terminé escuchando The Blower's Daughter y pensando en volver a ver Closer.


lunes, 29 de septiembre de 2014

Blonde Redhead- Barragán. Una critica.



La lejanía en el tiempo, 4 años, de la publicación de su anterior disco –el irregular Penny Sparkle- había producido una cierta expectación ante el nuevo disco de Blonde Redhead. El grupo formado por los italianos hermanos Pace y la japonesa Kazu Makino consiguieron hacerse un nombre respetable a base de grandes canciones repartidas en sus anteriores 8 discos y por su constante evolución, pasando de un noise-rock inicial a ser los mejores exponentes del actual dream pop, hasta el punto de convertirse en una de nuestras bandas favoritas.

Al publicarse la noticia de su nuevo trabajo y ver su título, Barragán, no pudimos evitar que se nos escapara una sonrisa. Pero no, no está dedicado al peculiar cómico barcelonés sino que es un homenaje al arquitecto mexicano Luís Barragán.

El disco se inicia con la inofensiva instrumental Barragán en la que suenan una tibia guitarra acústica y una flauta (sí, habéis leído bien, una flauta!). La impresión de desnudez y escasa instrumentación preside la primera mitad del álbum con canciones tan lineales e insulsas como Lady M,  Cat on Tin Roof o Dripping. La segunda mitad mejora a nivel rítmico, empezando con la tensa No More Honey así como con los teclados hipnóticos de Mind to be Had aunque sus casi 9 minutos provocan que se haga interminable, algo sucedido ocurre con Defeatist Anthem (Harry and I) y su fantástico inicio con la etérea voz de la cantante pero que en su segunda parte se vuelve agónica. A continuación, el mejor corte del disco, Penultimo, canción reconocible de Blonde Redhead con los intercambios vocales entre Amedeo y Kazu para acabar el disco con la sosa Seven Two. 

La lánguida instrumentación de las canciones y la ausencia de sus característicos juegos de guitarras y teclados envolventes que como una niebla, envolvían y realzaban la voz de Kazu Makino convierten el disco en una sucesión de canciones minúsculas. La reiteración de la estructuras de muchas de las canciones con casi un único instrumento sonando de manera repetitiva y sobre él, la voz de Kazu, provoca que ésta sea la gran protagonista y, muy a nuestro pesar, en ocasiones se nos revela demasiado parecida a la de Bjork en Medulla o Vespertine, con sus gorgoritos y momentos histriónicos incluídos, no solo no pudiendo cargar en solitario con el peso del disco entero sino que incluso llega a ser, al igual que la islandesa, irritante en algunos momentos. 

Barragán es un disco lineal, aburrido y carente de emoción. Esto último es lo que más se echa en falta respecto a los grandes trabajos anteriores de Blonde Redhead (Misery is a Butterfly, 23) y provocará que caiga rápidamente en el olvido. Igual si el homenaje hubiese sido a nuestro Barragán el aburrimiento no sería su elemento predominante, aunque si le preguntamos a éste igual dirá que el disco es una castaña. 

PENULTIMO

MINT TO BE HAD

THE ONE I LOVE

Barragán en Spoti