It feels like a hundred years.
A veces se me aparecen en el umbral entre el sueño y la vigilia, vienen hacia mí y ya no estoy solo.
Ses coses no són fàcils per ningú dins aquest iglú tan descongelat.
The one and only time I ever saw Toxic Boy cry was when some sodium chloride got into his eye.
La gente necesita conocer tu opinión de mierda.
En la última expedición a la biblioteca de mi ciudad elegí sin dudar una novela que tenía apuntada desde hace tiempo; Estridente y dulce de Adam Thirlwell. Principalmente por la llamativa ilustración de la portada (de Elise Delarue) y su atractiva sinopsis.
El protagonista se despierta junto a su amante en la habitación de un hotel y ella no solo no reacciona, sino que su cabeza está posada sobre una mancha de sangre. Ahora qué? Pedir ayuda y que todo el mundo se entere de que tiene una amante? Dejarla sola? Intentar solucionarlo sin llamar la atención?. No parece haber solución fácil.
Esta escena es tan solo el momento inicial de la narración y sirve para presentarnos a su protagonista. Un treintañero que vive en la casa de sus padres con su esposa y su mejor amigo alojado en la habitación de huéspedes. Un buen día dejó de trabajar para dedicarse a sus aspiraciones artísticas (aunque en realidad no tiene ninguna) y ocupa su tiempo en convertirse en politoxicómano mientras hace estupideces con su amigo, así como en imaginarse un amor romántico e imposible con su amante, que a su vez es una de las mejores amigas de su esposa.
Sinopsis atractiva como he dicho anteriormente, aunque esta positiva impresión se desvanece a las pocas páginas. Un estilo de escritura basado en divagar, en realizar círculos concéntricos con la intención de llenar páginas. Páginas y páginas de vaguedades y una trama inconsistente y que avanza a trompicones, solo consiguen provocar desconexión y hartazgo en el lector. Reconozco que en la página 70 estuve a punto de abandonar el libro pero continué hasta el final de las 377 vacuas páginas que lo componen esperando un cambio que no llega en ningún momento. Una lectura árida y una duración más que excesiva ante el escaso contenido que ofrece.
Personajes de escasa o ninguna profundidad psicológica, con comportamientos erráticos de los que se desconocen sus motivaciones. Ante ello, es imposible empatizar con ellos por lo que llega un momento en que al protagonista se le considera poco más que un adolescente malcriado y egoísta y bien poco importa lo que le pase. Pienso que la intención del escritor era provocar aunque lo cierto es que tan solo consigue aburrir.
Estridente y dulce es una novela decepcionante, tanto por el escaso empaque de la historia como por el estilo plomizo en la escritura de Adam Thirlwell. En la contraportada indican que esta novela es una gran travesura, no es cierto, es una absoluta pérdida de tiempo.
Comprar libros por Sant Jordi, que lo tenemos a la vuelta de la semana.
Mientras escribía esta reseña escuché el fresquísimo nuevo single de Melenas; Ya no me importa Si tu me quieres, el agradablemente fresco Just Calm Down de los debutantes Yawners así com el catedralícia Butcher's Coin de Traitrs.
Hace unos años Ana Fernández- Villaverde, La Bien Querida, unió su camino profesional a David Rodríguez (Beef, La Estrella de David), encargándose éste desde entonces de la producción y arreglos de sus canciones, pariendo dos discos tan fantásticos como Ceremonia y Premeditación, Nocturnidad y Alevosía. En el primero de ellos adopta ritmos kraut y neworderianos, apuesta que refuerza en su continuación dotándole de mayor contundencia, mutando y revolucionando respecto a lo que había hecho hasta entonces.
Esta apuesta por un sonido mucho más rico y lleno de texturas les ha colocado en un lugar privilegiado, pero a la vez plantea una difícil tesitura; y ahora qué? Cuál será el siguiente paso?. Y la clave la encontramos en la portada de su nuevo disco Fuego; Ana Fernández se reúne de los elementos que han configurado su universo particular desde el inicio hasta la actual La Bien Querida, para luego mezclarlos plasmándolas en once nuevas canciones.
Fuego empieza sobresaliente con Dinamita y sus magníficos arreglos orquestales destacando las cuerdas para enmarcar una letra de amor obsesivo. Sigue la espléndida y sorprendente 7 Días Juntos, una hipnótica mezcla de cumbia y dub que cuenta con la colaboración de Joan Miquel Oliver con un arrebatador rap castellanizando su genial Dins d’un avió de paper para dar como resultado una canción maravillosa. Continúa con la delicadeza de Lo Veo Posible que cuenta, de nuevo, con unas bellas cuerdas que la vehiculan desembocando en un contundente y autoafirmador estribillo. En Permanentemente recuperan a Depeche Mode (época Speak&Spell) de teclados saltarines para su I just can’t get enough particular y con Luciana de Svper haciendo coros. La primera mitad acaba con Peor que los Demás, en la que sobrevuelan los New Order de Power, Corruption & Lies o Brotherhood, dándole coartada a Ana para cantar de forma fría y distante.
La segunda parte se inicia con Recompensarte, una rumba en la que cuenta con la colaboración de J de los Planetas a la voz, Alejandro Martínez de Alexanderplatz a la guitarra y Muchachito Bombo Inferno a las palmas para un tema de lujo más efectista que efectivo, que empieza por todo lo alto aunque tanto palmeo y reiteración lo desmorone ligeramente. Tras ella, Si me quieres a mí empieza calmada pero la petarda base electrónica la convierte en un hit del Franco Battiato más rave y desbocado. Después de estas dos festivas pistas llega una de las cumbres del disco -La Pieza Que Me Falta-, con la colaboración de La Estrella de David, en la que David Rodríguez da la réplica a la vocalista en un tema que cuenta con fantásticos arreglos dub y unas cuerdas esplendorosas para describir un amor tan entregado como amenazador. La Bien Querida de Romancero se reconoce en el inicio de El Lado Bueno hasta que una base explosiva eleva y acelera la canción mutándola totalmente. La guitarra acústica es la guía de Fuerza Mayor en un tema íntimo y delicado que es el momento más relajado y sutil del disco, que se cierra con la canción más larga del mismo, Los Jardines de Marzo, de letra optimista y ritmo cadencioso marcado por el teclado.
Las letras siguen orbitando en torno a amores obsesivos, dependientes y un tanto enfermizos aunque, como afirma Ana Fernández en las entrevistas promocionales, han abierto una puerta a la esperanza y a mostrar el lado positivo de la vida. En Jardines de Mayo se observa claramente y es significativo que cuando más claro se manifieste sea en su conclusión para dejar una impresión más alegre entre unos textos anteriores bastante más sombríos, por mucho que diga su autora.
Como hemos mencionado anteriormente, en Fuego encontramos sabiamente mezclados todos los elementos que han formado parte de la evolución de La Bien Querida: cantautora de voz aniñada y guitarra acústica (la sombra de Jeanette sigue apareciendo por momentos), un poco de rumba, elegantes arreglos orquestales, ritmos buscados en la generación post-punk que se abría a la electrónica (Depeche Mode- The Cure- New Order), intensos arrebatos kraut e incluso algún picotazo en bases, por momentos, casi industriales. La última parte por cortesía de un David Rodríguez en permanente estado de gracia que sigue demostrando que es un auténtico genio a la hora de encontrar el arreglo preciso y ajustado que singulariza cada canción. Es digna de mención la extensa nómina de colaboradores – casi como una película de Woody Allen-; Joan Miquel Oliver, Alejandro Fernández, J, Muchachito, “La Estrella de David”, Luciana della Villa de Svper , Laura Antolín de Doble Platina luciéndose con su bajo en 4 temas y alguna otra más. Tanta variedad provoca una cierta desigualdad que se acusa especialmente en las canciones más desnudas que palidecen ante los magníficos arreglos orquestales y contundentes bases electrónicas de la mayoría, provocando que Fuego quede ligeramente por debajo de sus dos impresionantes trabajos anteriores a pesar con temas enormes como 7 Días Juntos, Dinamita, Lo Veo Posible o La Pieza Que Me Falta.
Fuego es un nuevo aldabonazo en la carrera de La Bien Querida y junto con Ceremonia y Premeditación, Nocturnidad y Alevosía conforma una trilogía del todo imprescindible y una demostración continua de buen gusto para crear canciones disfrutables. Todo ello con personalidad propia e inconfundible aprovechando las referencias que manejan.
Con su anterior disco, Ceremonia(2012), La Bien Querida nos sorprendieron dando un golpe de timón llenando sus
canciones de ritmos kraut y sintetizadores, recordándonos a grupos como New
Order e incluso, por momentos, a The Cure. Este cambio fue un acierto en toda
regla reorientando la carrera del grupo en una nueva dirección y dejando a un
lado la lánguida imagen de cantautora con guitarra acústica que se había forjado en sus
dos primeros discos.
Algo más de dos años después nos
sorprenden publicando, en pocos meses, tres Ep’s de nombres Premeditación,
Nocturnidad y Alevosía que al unirse dan nombre al nuevo disco. Aunque se trate
de 3 Ep’s, el disco resultante sigue una línea homogénea sin verse lastrado por
su origen discontinuo y está compuesto de 12 canciones, para unos escasos 44
minutos.
Siguiendo sabiamente la senda
iniciada en su anterior disco, en este nuevo trabajo continúan siendo las
protagonistas los ritmos kraut y las programaciones electrónicas, sobrevolando la bonita voz de
Ana Fernández- Villaverde pero haciendo hincapié en unos arreglos mucho más
contundentes, retorcidos y agresivos que en su predecesor y con un mayor peso y
presencia de las percusiones, que en algunas canciones –Carretera Secundaria,
Geometría Existencial, Ojalá Estuvieras Muerto- incluso pueden recordar a
grupos como Machine Head o, salvando las distancias, a unos Nine Inch Nails
suavizados.
Incluso con estas texturas más
densas y rugosas siguen cultivando preciosas canciones pop, destacando la
inicial Poderes Extraños, la ligera Música Contemporánea, la –jugando con el
título- circular Vueltas (con su final “planetario”) e incluso la aflamencada
Disimulando.
Las letras siguen orbitando sobre
el amor, pero especialmente sobre amores enfermizos: relaciones dependientes,
dolorosas, dañinas e incluso vengativas. Buena muestra de ellas son Alta
Tensión –a nuestro entender la mejor canción del disco- con su fantástico
crescendo o la explícita Ojalá estuvieras muerto. Siendo la excepción a esta
temática doliente la luminosa Muero de Amor con la que cierran el disco.
David Rodríguez y Ana Fernández-
Villaverde -La Bien Querida- han vuelto a arriesgar dando otra vuelta de tuerca a su sonido y con
Premeditación, Nocturnidad y Alevosía la apuesta les ha salido ganadora, consiguiendo
otro gran disco que les diferencia de la mayor parte de la mimética escena
indie-pop española.
Que no us enganyi l'aire a La Buena Vida de la cançó, el disc d'aquests nois -MANIOBRAS DE APROXIMACIÓN- té una vessant shoegazera que està molt bé i Desdobladas és un hitàs. Moltes ganes de que treguin nou disc.