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martes, 17 de julio de 2018

THE SPOOK SCHOOL - COULD IT BE DIFFERENT?


The Spook School se formó en 2012, un combo entre compañeros de la Universidad de Edimburgo integrado por los hermanos Adam y Nye Todd, ambos guitarristas, Anna Cory al bajo y Niall McCamley a la batería. Su primer disco, Dress up, data de 2013 teniendo su continuación un par de años después en Try to Be Hopeful. Sus optimistas y reivindicativas canciones les han granjeado críticas favorables y una popularidad creciente que esperan reafirmar con su último lanzamiento, Could It Be Different? publicado hace unos meses.

Para el nuevo trabajo vuelven a contar con la producción de Matthew Johnson - integrante de los Hookworms-, para reincidir y fijar todavía más su optimista y melódico power pop punk repleto de estribillos, con las guitarras cruzadas ahora cristalinas ahora distorsionadas de los hermanos Todd, el bajo acerado y la veloz batería sobre el que destacan las bellas armonías vocales y los magníficos coros que consiguen al tener tres vocalistas diferentes en el grupo.

Tras un sonido tan alegre y luminoso, encontramos unas letras explícitas que hablan sobre la lucha por los derechos de los transexuales y la igualdad de género, las relaciones sentimentales y, especialmente en este trabajo, el miedo a tomar decisiones (de ahí su título). Aunque todo ello tratado con una importante dosis de positivismo y esperanza, marca de agua inequívoca de The Spook School.

El inicio de Could It Be Different? es espectacular, con una primera cara repleta de temas frescos y contagiosos. Desde la combativa Still Alive (con su estribillo Fuck You, I’m Still Alive) pasando por la fugaz Best of Intentions, las inspiradas Less than Perfect y Keep in Touch -con unos coros bellísimos- finalizando la primera mitad con Bad Year, que engancha desde la primera escucha con su combinación de coros a lo Beach Boys junto con guitarras distorsionadas y un estribillo de pop clásico. 

Con un listón tan elevado, en la segunda mitad desciende ligeramente el nivel, aunque sigue contando con triunfos como las efervescentes I Only Dance When I Want To, I Hope She Loves You, la montaña rusa que es Body, y el cierre con High School, la canción más larga y contenida del mismo. En total, once canciones para unos escasos treinta y tres minutos que se hacen realmente muy cortos y disfrutables. 

Could It Be Different? es un nuevo aldabonazo en la carrera de The Spook School. Un disco repleto de temas directos y bailables, que pueden recordar a referentes como unos Heavenly hipervitaminados (y por ende a los grupos más acelerados del catálogo de Sarah Records) hasta The Rentals y los muy añorados Weezer iniciales, con mayor querencia por los estribillos. Un nuevo triunfo de los escoceses en un disco que supone un canto al optimismo y a las ganas de disfrutar de la vida. Decir recomendable es quedarse corto.

LESS THAN PERFECT

STILL ALIVE

BAD YEAR

COULD IT BE DIFFERENT? en Spoti

sábado, 7 de enero de 2017

Irvine Welsh- Skagboys. Una crítica

En este 2017 recién iniciado escucharemos muchísimo el nombre de Irvine Welsh. El escocés ya es sobradamente conocido gracias al éxito mundial de Trainspotting (gracias a que el cine catapultó la popularidad de la espléndida novela) y en un par de meses se estrenará la película basada en su continuación, Porno. Tal y como está montado el negocio cinematográfico, por poco éxito que tenga, la próxima película estará basada en Skagboys, que es precisamente el libro que reseñamos.

Esta novela, a pesar de ser la última publicada se sitúa cronológicamente como la antecesora de Trainspotting. En ella, encontramos al grupo de protagonistas: Renton, Sick Boy, Spud, Begbie, junto con otros de sus amigos, recorriendo las calles de su Leith natal poco tiempo después de cumplir veinte años, durante la primera mitad de la década de los ochenta.

En el punto de partida, Renton es un chico inteligente y avispado que partiendo de sus orígenes humildes está estudiando en la Universidad de Aberdeen, siendo el orgullo de su familia. Sick Boy, por herencia de sus genes italianos, es un casanova, un rompecorazones cuyo objetivo es ligarse al mayor número posible de chicas. Spud es un pusilánime y tiene un problema claro de falta de autoestima, siempre inseguro y buscando la aprobación de los demás y Begbie es un psicópata y un delincuente, un camorrista arrogante que siempre acaba recurriendo a la violencia, un indeseable al que es mejor tener por amigo que por enemigo. Con muchísimo tiempo libre por la falta de oportunidades laborales se dedican a ir al pub a emborracharse, al estadio a ver a su equipo de fútbol -los Hearts de Edimburgo- y pelearse con la afición rival, y a estar de juerga y ponerse el máximo tiempo posible. 

Este universo común y más o menos normal cambia con la aparición en gran escala de la heroína en la ciudad. Lo que empieza siendo curiosidad se convierte en muy poco tiempo en una necesidad vital, en una adicción y dependencia. Con el transcurrir del libro y el aumento de consumo de jaco, asistimos gradualmente a la espiral de autodegradación en la que han entrado los protagonistas. Renton abandona la Universidad y sus sueños, Sick Boy casi pierde el interés por las mujeres, Spud se hunde y Begbie, como buen zumbado, sigue totalmente a la suya sin sucumbir a la droga debido a que su adicción a la violencia es superior. Al convertirse en yonkies a tiempo completo, sus relaciones familiares se deterioran, sus amistades se distancian y sus prioridades vitales cambian siendo lo único importante el conseguir dinero para consumir. Cuando un corte en el suministro de heroína provoca una sequía total, las consecuencias son catastróficas para los personajes.

No revelamos demasiado del argumento aunque tampoco haría falta ya que más que un desencadenante de la acción o una misión en los protagonistas, la novela narra su día a día. En esa cotidianeidad y en la construcción de personajes es donde Irvine Welsh es un maestro. Explica las arrabaleras andanzas de los chicos con total naturalidad y ningún tipo de cortapisas y logra dotarlas de un contagioso atractivo que no tiene la vida real. Da voz a muchos integrantes del ecosistema de Leith, no solo a los cuatro protagonistas, entrecruzando sus historias y puntos de vista. En esas noches de fiesta, en las pequeñas aventuras en que se meten es donde realmente se disfruta de la escritura de Welsh. Incluso con las muchísimas referencias culturales y el uso del argot local -mención especial al traductor habitual de las obras del escocés, Federico Corriente, por el ingente trabajo que le habrá supuesto cazarlas todas-. La gran cantidad de detalles que aporta, la naturalidad y el entusiasmo de su narración provoca que el lector asista a las correrías de los personajes como si fuese su sombra, tan solo un metro por detrás de ellos, encajando con facilidad las piezas que conforman el puzzle que conforma Leith y las motivaciones de sus actos.

Skagboys refleja dos importantes problemáticas entre sus páginas utilizando a los personajes como pantallas de las mismas. Por un lado, la consecuencia de las desastrosas políticas conservadores de Margaret Thatcher que entre reconversiones de sectores industriales, flexibilización del mercado de trabajo y restricciones continuadas consiguió triplicar las cifras de paro en poco tiempo. Además las continuas modificaciones de los registros de estos índices provocó que fuese un número confuso y con elevadas irregularidades. La crítica devastadora que supone el libro contra la “Dama de Hierro” se refleja claramente en esta frase: cientos de millares de jóvenes de clase trabajadora del Reino Unido, al no tener ocupación, tenían mucho menos dinero en el bolsillo y disponían de mucho más tiempo. Tiempo que en gran parte se ocupaba en correrías similares a las de esta novela.

Por otra parte, el libro refleja el escalofriante proceso de la adicción a la heroína. El título no engaña, Skag es heroína en slang o argot. Skagboys lo relata descarnadamente y sin ningún tipo de compasión. Desde la inicial atracción hacia la droga y su sensación de bienestar inmediato e incluso de una cierta invulnerabilidad, hasta llegar –casi sin darse cuenta- al enganche y necesidad de consumir con regularidad, mientras el adicto se autoengaña y piensa eso de “yo controlo, solo un poco y lo dejo cuando quiero”, sin querer reconocer que se ha convertido en un zombie, solo pendiente de que la droga circule por su sangre y le permita tirar adelante sin colapsarse hasta la urgencia del próximo pinchazo  que, como una bestia acechante e implacable, cada vez muerde antes ofreciendo menor tiempo de tregua. Una vez llegado este momento, el drogadicto está dispuesto a realizar cualquier cosa con tal de conseguir su dosis emprendiendo una veloz carrera destructiva hacia la ignonimia personal. La conjugación de la adicción severa con la escasez de dinero conduce indudablemente al callejón sin salida de la delincuencia. También muestra la aparición de un nuevo y terrible mal, el SIDA, y las consecuencias devastadoras, en esos años, principalmente entre los que se pinchaban compartiendo jeringuillas.

Skagboys es otra grandísima obra de Irvine Welsh. Sus 667 páginas están repletas de acción, mordacidad, gamberrismo y crítica social y el ir avanzando la lectura es un auténtico deleite. Incluso en las bajadas a los infiernos de los personajes el lector no deja de admirarse de la pericia del escritor. Tan solo baja un poco el ritmo frenético con la transcripción del diario personal de uno de ellos, lectura del mismo que se hace ligeramente fatigosa aunque posteriormente recupere el tono con facilidad.

Irvine Welsh es un narrador apabullante y Skagboys ocupa un lugar muy alto entre sus novelas, lo cual es un grandísimo elogio. De hecho, entran ganas de releer Trainspotting y Porno para seguir los pasos de los muchachos que pueblan sus páginas. Desde aquí nos rendimos ante Skagboys y, una vez más, ante el enorme talento de Irvine Welsh.

Otras Reseñas de Irvine Welsh:
CRIMEN

EL ARTISTA DE LA CUCHILLA

Irvine Welsh en la Wikipedia

Irvine Welsh

Recomendación: 

Irvine Welsh, así de sencillo.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el abrasivo Atomizer de Big Black y el delicioso compendio de twee pop The Rise and Fall of BMX Bandits del grupo de mismo nombre. El de Big Black encaja pero lo cierto es que los BMX Bandits no tienen nada que ver con el punk o northern soul que gusta a los protagonistas de la novela.

jueves, 21 de mayo de 2015

Belle & Sebastian- Girls in Peacetime Want to Dance. Una crítica.




Belle & Sebastian están considerados uno de los grupos referentes dentro del llamado indie debido a un ya importante contingente de grandes canciones. ¿Quién no tiene un tema de ellos entre sus canciones preferidas?. Después de su discreto disco anterior, Write About Love, los escoceses han tardado la friolera de  5 años en publicar su nuevo trabajo, Girls in Peacetime Want to Dance.



Tanto tiempo esperando se traduce en unas ganas inmensas de devorar el disco al recibirlo y lo cierto es que uno piensa que la espera ha valido la pena al iniciarse el tema que abre disco. Una gran Nobody’s Empire, en que la voz de Stuart Murdoch se apodera del oyente desde el primer momento. Sensación positiva que se reafirma con el estribillo de la guitarrera Allie. La base rítmica que anuncia The Party Line descoloca en un primer momento pero el hedonismo que rezuma la canción y las ganas de bailar que transmite te llevan a su terreno en breves momentos. En la siguiente The Power of Three, cambio de vocalista,  siendo ahora Sarah Martin la que canta en otro bonito tema aunque algo reiterativo. 



Echamos el freno y recapitulamos: 3 grandes temas para empezar, incluso una en la que las protagonistas son las bases electrónicas y un cuarto tema que no baja el nivel.  Girls in Peacetime Want to Dance lleva camino de ser un gran disco.



Pues no, a partir de aquí empieza el vía crucis. El siguiente tema, The Cat with the Cream, es un medio tiempo de más de cinco minutos monótonos, reiterativos y absolutamente planos. Con Enter Sylvia Plath una duda sobrevuela nuestro cerebro al escucharla: Belle & Sebastian meets Camela?. Sí, esa es la sensación. Casi siete minutos de hortera base electrónica ideal para escuchar en una feria. A continuación The Everlasting Muse, un tema que empieza siguiendo una estructura clásica en los escoceses hasta que mediante un puente, acaba derivando en una especie de danza tradicional griega o balcánica –un sirtaki o algo parecido, Un delirante batiburrillo de canción. A continuación Perfect Couples, que puede llegar a recordar ligeramente a la archifamosa Happy aunque en una  versión extremadamente sosa (sí, todavía más), cinco largos minutos de nada que incluso se agradecen después de tanto exabrupto en los temas anteriores.


Y allí, en medio del pasaje desolador en que se ha convertido el disco, aparece como un oasis en el desierto Ever Had a Little Faith. Una maravilla de canción que nos hace recordar porqué nos gustan y acompañan tanto las melodías de Belle & Sebastian. Aunque, desgraciadamente, no es más que un espejismo ya que la chillona base electrónica de Play for Today que se alarga, alarga y alarga durante siete eternos y aburridos minutos de diálogo entre los vocalistas (como unos Pimpinela desapasionados) nos devuelve al mismo estado de incredulidad ante lo que estamos oyendo.



A estas alturas ya hemos perdido el interés por el disco e incluso una buena canción como The Book of You pasa desapercibida, terminando el mismo con la plana Today (This Army’s For Peace). 



Después de dedicarle varias escuchas a Girls in Peacetime Want to Dance uno tiene la impresión de que Belle & Sebastian han querido virar su sonido llenándolo de bases electrónicas y en el camino han perdido el norte, con la excepción de la bonita The Party Line. Eso o que no han escuchado el disco una vez terminado ni les ha interesado el orden de las canciones ni su muy excesivo minutaje. La producción de Ben Allen quiere darle muchos matices, colores y brillos al disco y lo convierte en una verbena excesiva. Tras su vibrante inicio el disco se desmorona espectacularmente. Disco fallido y decepcionante a pesar de las grandes letras que siempre ofrece Stuart Murdoch.

NOBODY`S EMPIRE

THE PARTY LINE

EVER HAD A LITTLE FAITH

Girls in Peacetime Want to Dance

jueves, 18 de septiembre de 2014

Scottish Day - Scottish Bands






En un dia històric pels escocesos en que tenen l'oportunitat de decidir el seu futur, amb l'aquiescència del Parlament anglès, apeteix fer una llista de grups de les Highlands.

Quina diferència en el país on estem, on la llista que s'hauria de fer és de polítics ineptes, retrògrads, aferrats al poder, lladregots i impresentables.




1.- JESUS & MARY CHAIN- JUST LIKE HONEY



2.- BELLE AND SEBASTIAN- GET ME AWAY I'M DYING


3.- FRANZ FERDINAND- TAKE ME OUT


4.- TEENAGE FAN CLUB- WHAT YOU DO TO ME




5.- PRIMAL SCREAM- ROCKS


6.- EDWYN COLLINS- A GIRL LIKE YOU


7.- THE VASELINE- YOU THINK YOU'RE A MAN

8.- GOD HELP THE GIRL- PERFECTION AS A HIPSTER
 

9.- THE PASTELS- THANK YOU FOR BEING YOU



10.- CAMERA OBSCURA- LLOYD, I'M READY TO BE HEARTBROKEN

10.- SIMPLE MINDS- ALIVE AND KICKING



1.- JESUS & MARY CHAIN- JUST LIKE HONEY
2.- BELLE AND SEBASTIAN- GET ME AWAY I'M DYING
3.- FRANZ FERDINAND- TAKE ME OUT
4.- TEENAGE FAN CLUB- WHAT YOU DO TO ME
5.- PRIMAL SCREAM- ROCKS
6.- EDWYN COLLINS- A GIRL LIKE YOU
7.- THE VASELINES- YOU THINK YOU'RE A MAN
8.- GOD HELP THE GIRL- PERFECTION AS A HIPSTER
9.- THE PASTELS- THANK YOU FOR BEING YOU
10.- CAMERA OBSCURA- LLOYD, I'M READY TO BE HEARTBROKEN
10.- SIMPLE MINDS- ALIVE AND KICKING 

Queden fora bandes impressionants com The Delgados, Mogwai, Orange Juice, Deacon Blue, Cocteau Twins, Sons and Daughters, Biffy Clyro, Texas..... però és que el nivell que hi han en aquestes terres és descomunal.