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domingo, 31 de diciembre de 2017

DISCOS INTERNACIONALES 2017 Vagando por Urano



 DISCOS INTERNACIONALES 2017
 
1.- THE AFGHAN WHIGS- In Spades   Reseña


2.- THE XX- I See You                    Reseña



3.- SLOWDIVE- Slowdive



4.- SEA PINKS- Watercourse              Reseña



5.- SPOON- Hot Thoughts            Reseña



6.- THE BLACK ANGELS- Death Song


7.- PROTOMARTYR- Relatives in Descent



8.- DESPERATE JOURNALIST- Grow Up  Reseña



9.- THE NEW PORNOGRAPHERS- Whiteout Conditions Reseña


10.- ROYAL BLOOD- How did we get so dark? Reseña



11.- THE ARCTIC FLOW- Umbrella



12.- CLAN OF XYMOX- Days of Black


13.- METZ- Strange Peace


14.- ARCADE FIRE- Everything Now  Reseña


15.- DEATH OF LOVERS- The Acrobat



LISTA COMPLETA 
1.- THE AFGHAN WHIGS- In Spades
2.- THE XX- I See You
3.- SLOWDIVE- Slowdive
4.- SEA PINKS- Watercourse
5.- SPOON- Hot Thoughts
6.- THE BLACK ANGELS- Death Song
7.- PROTOMARTYR- Relatives in Descent
8.- DESPERATE JOURNALIST- Grow Up
9.- THE NEW PORNOGRAPHERS- Whiteout Conditions
10.- ROYAL BLOOD- How did we get so dark?
11.- THE ARCTIC FLOW- Umbrella
12.- CLAN OF XYMOX- Days of Black
13.- METZ- Strange Peace
14.- ARCADE FIRE- Everything Now
15.- DEATH OF LOVERS- The Acrobat
16.- MORRISSEY- Low in High School
17.- CLAP YOUR HANDS SAY YEAH- The Tourist
18.- AT THE DRIVE IN- Interalia
19.- THE SHERLOCKS- Live for the Moment
20.- HATER- You Tried
21.- ZOLA JESUS- Okovi
22.- GUIDED BY VOICES- How do you Spell Heaven.
23.- REMO DRIVE- Greatest Hits
24.- FOO FIGHTERS- Concrete and Gold
25.- CIRCA WAVES-  Different Creatures
26.- HOLOGRAMS- Surrender
27.- JOHN MAUS- Screen Memories
28.- FUFANU- Sports
29.- ROLLING BLACKOUTS COASTAL FEVER- The French Press
30.- M!R!M- Iuvenis
31.- THE JESUS & MARY CHAIN- Damage and Joy


AÑOS ANTERIORES



sábado, 9 de diciembre de 2017

Sea Pinks - Watercourse. Una crítica



Ser curios@, tener curiosidad continúa siendo una gran ventaja en estos tiempos de grandes avances tecnológicos que nos permiten disponer de casi todo a la distancia de un clic. El problema de ello estriba en que como mayor oferta existe, más no ceñimos a elegir lo que nos dan precocinado y casi predegustado. No nos queremos dar cuenta pero orientan nuestras elecciones, nuestro consumo y ante ello, nada como no tener miedo a lo desconocido, huir de lo evidente y atreverse a probar cosas nuevas. En estrictos términos musicales, es cierto que seguir este método puede llevar a escuchar grandes castañas aunque eso también pasa si te limitas a escuchar obras de grupos consolidados e intocables para los grandes medios. Todo este rollo introductorio sirve para justificar que así, un poco de casualidad y sin referencias, descubrí el disco Watercourse de Sea Pinks gracias a una referencia cogida casi al azar que me llamó la atención y me hizo escucharlo. 

Sea Pinks es un grupo irlandés ciertamente prolífico ya que han publicado seis LPs en siete años de existencia. Anteriormente el grupo era conocido por ser el proyecto paralelo de Neil Borgan, el batería de Girl Names, hasta que en 2013 dejó su anterior banda para centrarse en Sea Pinks, donde canta y toca la guitarra, acompañado por Steven Henry al bajo y Davey Agnew como batería. 

Watercourse es un disco de pop en mayúsculas. Temas cortos sin adornos innecesarios para ofrecer diez canciones en poco más de media hora. Temas Places She Goes, Into Nowhere, la homónima Watercourse o How Long Must I Be Denied se enmarcarn claramente dentro del jangle efervescente que bebe de las guitarras de The Smiths y del C86 menos lluvioso, sazonado con unas gotas de surf-rock cuando aceleran que les acerca a bandas contemporáneas como Veronica Falls o los mismos Girl Names. En la pegadiza e irresistible Gonalong y en la postrera Pining Away, sus guitarras cristalinas y bajos trenzados nos recuerdan a Wedding Present o, incluso, a los REM más rítmicos (época Murmur-Reckoning). En un par de temas frenan y abrazan sonoridades cercanas al twee-pop como I Don’t Know What i Would Do (Without You) y la grower Shock of the New dejando también espacio para la new wave estilo Wire en la trepidante Playin’ for Pride. Como queda demostrado, los de Belfast han logrado asimilar sus influencias para conseguir un sonido reconocible, aunque algo lineal, sin chirridos ni estridencias.

Watercourse de Sea Pinks es un disco muy disfrutable que gustará a los amantes del pop luminoso que busca melodías y estribillos explosivos sobre colchones de guitarras nítidas y trotonas bases rítmicas. Al final, no deja de ser más que pop de impacto inmediato sin pretensiones, ese que escuchas y no cambiará tu vida pero durante media consigue proporcionarte felicidad y dibujarte una sonrisa inconsciente. En ese arte, Sea Pinks son unos verdaderos artesanos y conviene seguirles la pista muy de cerca.


GONALONG


INTO NOWHERE


SHOCK OF THE NEW


WATERCOURSE EN Spoti


viernes, 8 de septiembre de 2017

Will Self- Mi idea de la Diversión. Una crítica





Cuando estoy en casas ajenas siempre dedico una mirada a recorrer los libros a la vista. Como tenga un mínimo de confianza enseguida me pongo a dar la tabarra con ellos y pido una recomendación (por muy snob que uno sea, hay un mar de títulos y escritores que desconozco). Hace unos meses en casa de un familiar y ante la espléndida biblioteca que posee, estuver un buen rato deleitándome en su contemplación para terminar llevándome Mi idea de la diversión de Will Self. No tenía ninguna referencia sobre el libro pero palabras en su contraportada como divertidísima, malévola, comicidad feroz o humor muy negro me convencieron totalmente.



En una cena con sus amigos, tan burgueses como él, a Ian Wharton –triunfador ejecutivo treintañero- le preguntan sobre qué entiende por diversión. Ian, impertérrito, elude la cuestión y se pone a escuchar al resto de asistentes ya que no puede confesar en voz alta su perversa, depravada y enfermiza idea de la diversión. Tan repulsiva y cruel que su sola mención provocaría el desprecio de sus semejantes y, casi con total certeza, alguna denuncia que acabaría con sus huesos en una oscura mazmorra policial.
Pero Ian no fue siempre tan malévolo. Una vez fue un niño inocente. Tan inocente como retraído y solitario. Una madre siempre atareada y la ausencia de un padre fugado provocaron que Ian aceptara sin rechistar la presencia y guía de un tutor impuesto, el Sr. Broadhurst, un viejo amigo de la familia. Cuando a un muchacho joven e impresionable, autotorturado por poseer una prodigiosa capacidad eidética (habilidad comúnmente conocida como memoria fotográfica) le tutela un ser tan misterioso como descomunal, tan elegante como egoísta, tan excéntrico y excesivo como metódico, cualquier cosa puede enraizar en el cerebro del talentoso Ian, pudiendo convertir la brújula de sus enseñanzas en una peligrosa deriva que le lleve a despreciar totalmente a sus semejantes.



Y sí, yo también creo que la sinopsis promete y si además, le añadimos un sustrato de humor cáustico soterrado entonces las expectativas de lectura disfrutable se disparan exponencialmente. Pero no, y siento mucho pinchar el globo, en absoluto cumple lo prometido. El libro se divide en dos partes: la infancia-adolescencia de Ian y su edad adulta. En la primera, reflejo de la admiración del chico por su tutor y como su influencia va calando en él, tiene un estilo perezoso y tedioso plasmando la misma afición al pleonasmo en la escritura que el Sr. Broadhurst en su lenguaje y explicaciones. Párrafos con abundantes símiles y metáforas, un vocabulario barroco y rebuscado no consiguen más que cansar al lector, sobrevolando una permanente sensación de que la historia no lleva a ninguna parte. La segunda parte es un delirio constante, una incursión permanente en el absurdo, un absurdo tan excesivo como poco esclarecedor y, por tanto, innecesario. Las páginas transcurren en un insulso y disparatado limbo cotidiano, hasta que llega un momento en que el autor decide acabar la historia y, en unas pocas hojas, abre una puerta mágica que alumbra a Ian las claves de su comportamiento, provocándole una revelación, una aceptación que le permiten llegar tan pancho al final del libro. Con la salvedad de que esta revelación guarda poca coherencia con lo leído en las casi trescientas páginas anteriores.



Recargada tendencia al ornamento superfluo, escaso interés de la acción, historias paralelas insustanciales. El uso de estas expresiones dan una idea de la aridez de su lectura con el consiguiente desinterés hacia el devenir de Ian. Ante esto, por qué no dejé el libro? Primero por cabezota (mi inmensa fe en un giro prodigioso que no se producirá) y luego, porque reconozco que a partir de la página cien recurrí a la lectura en diagonal, hecho éste que me ayudó decididamente a llegar al final. Asumo que muy posiblemente sea culpa mía y no haya entendido absolutamente nada, ni mucho menos haya detectado las claves ocultas que deben poblar la narración para convertir la lectura en interesante y, ya no digamos, en cáustica, divertida y gratificante.



En este páramo creo que es necesario mencionar la ingente labor de traducción llevada a cabo por Cecilia Cerani y Txaro Santoro para trasladar el recargado universo de Will Self al castellano. Creo que no puedo destacar nada más salvo que acabó pareciéndome una total pérdida de tiempo. O siendo más elegante, digamos que la historia surgida de la imaginación del autor no tiene nada que ver con Mi idea de la diversión.


Will Self en la Wikipedia

Recomendación: 
Más que una recomendación, una orden: devolver siempre los libros prestados.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el refrescante Watercourse de Sea Pinks, el decepcionante Everything now de Arcade Fire así como el contundente How did we get so dark de Royal Blood, sin dudar una de las mejores bandas de la actualidad.